Disclaimer: Ninguno de los personajes de Pandora Hearts me pertenecen, son de la propiedad de Jun Mochizuki y su increíble imaginación, solo algunos -posiblemente- serán creados por mí.
He vuelto de entre los muertos, pues he entregado mi último trabajo en la Universidad, eso fue el Lunes, así que me tomé algunos días para recargarme de energía y ahora estoy aquí, esperando continuar con la historia de Alice & Oz, igual puse en duda la continuación después de leer el último capítulo del Manga (69), es que casi morí de la impresión, pero lo pensé bien y como esta es MÍ historia puedo hacer lo que quiero, así que seguiré .
Nuevamente quiero agradecer todos los reviews que han dejado, y seguramente murieron -como yo- cuando leyeron la parte del beso, fue algo que salió del momento, no pensaba hacerlos tan amorosos en ese capítulo, pero ya ven, no me pude resistir.
Y después de tanta palabrería sigan leyendo que empieza el nuevo ;).
Todo empezó con una nota.
Capítulo IV
De aromas y celdas.
Y antes de que terminara la frase ocurrieron dos cosas a la vez. La primera, fue la señal que estaba esperando y la segunda, fue el beso de Oz…
Al momento de sentir esa ligera presión en mis labiospude sentir el aroma de Oz por completo y fui feliz, pero el momento pasó porque Gilbert apareció de la nada, nos separó y liberó mi poder.
Sentí unos cosquilleos en las puntas de mis dedos, indicando que ahora podía controlar mi fuerza y también pude observar por el rabillo de mis ojos a un Oz asombrado, mirándome como pidiendo una explicación, no pude soportar más esa mirada y me escapé del salón. Corrí con angustia y no sabía el porqué, debería estar feliz, el plan había resultado, ahora todo lo que tenía que hacer era llegar hasta la pérgola donde me estarían esperando tanto el Tío Oscar como Gilbert.
Apresuré el paso lo más que pudo con esos infernales tacones que la Srta. Rainsworth había insistido que debía usar, al doblar una esquina en la Mansión choqué con alguien.
― ¿Qué te pasa?, ¡muévete!―le grité al desconocido.
El hombre se dio la vuelta y pude contemplar su cara, se trataba de Xerxes.
― ¡Oh!, pero si es la pequeña Alice, llegas en el momento preciso ―sonrió― Oz me pidió que lo ayudará a encontrarte y creo que ya lo hice.
―Pues, puedes ir borrando esa sonrisa de tu rostro payaso, porque no iré contigo a ningún lado, tengo cosas que hacer.
Pero Break no tardo en interponerse entre el pasillo y yo, dejándome del lado contrario donde debería estar.
―Hazte a un lado―lo miré enojada.
―No puedo―me lanzó una mirada severa y se acercó hasta mí para tomarme del brazo.
Y rápidamente, antes que me agarrara, pasé por debajo de su mano extendida y corrí hacia el exterior de la Mansión, giré la cabeza en varias ocasiones para ver si me seguía y pude constatar que lo había perdido.
Al llegar a nuestro lugar de encuentro pude observar a Gilbert un tanto ¿molesto?, quizás qué le molestaba, pero no tenía tiempo de molestarlo, así que me dirigí hasta el Tío Oscar.
―He llegado―solté la respiración después de tanto correr.
―Bien, bien, Alice creo que es el momento perfecto para manifestar tu asombroso poder.
Agradecí el comentario sobre mi fuerza, el cabeza de algas debiera aprender un poco de ello.
Inspiré con fuerza antes de transformarme y no sé si fue mi imaginación pero volví a sentir el olor de Oz.
Pasaron algunos minutos antes de que apareciera esa asquerosa chain con forma de araña, ésta vez venía alguien con ella.
―Si es la chain que solicité―el hombre miró con diversión―al parecer ya se han decidido a entregármela.
―Por supuesto―fue Gilbert el que sacó la voz en ese momento― no me arriesgaría a perder a mi Amo por éste ser―y apuntó al lugar donde me encontraba.
―Ya veo―respondió el extraño― siempre supe que el pequeño criado sería el que traicionara a su Señor.
Pude ver como Gilbert se estremeció ante esas palabras y también como el Tío Oscar miraba con asombro al dueño de la chain araña.
―Pero antes de entregarte a B-Rabbit necesitamos respuestas―Gilbert se acercó unos pasos hasta su interlocutor.
Debo reconocer que tenía unas ganas enormes de atacar al extraño, pero me contuve para conservar las apariencias del plan.
― ¿Qué necesitan saber?
―Si te entregamos a ésta chain, ¿nos aseguras que el contrato entre mi Amo y la chain desaparecerá?
―Sí, se los aseguro― el hombre se acercó un poco más al cabeza de algas.
―También, ¿nos aseguras que ésta chain no nos volverá a molestar más?―esta vez fue el Tío Oscar el que habló.
―Eso se los doy por confirmado, dado que tengo mis propios planes para ella.
Gilbert y el Tío me quedaron mirando cuando aquél hombre dijo lo último, 'planes', tenía planes para mí y debíamos saber cuáles eran esos.
Me erguí con toda la altura que me daba mi transformación y comencé a hablar.
―Creo que no se debe pensar más, yo me ofrezco voluntariamente para desaparecer.
En ese instante que pronuncié aquellas palabras volví a sentir el aroma característico de mi sirviente y escuché mi nombre.
― ¡ALICE! No lo hagas―Oz gritaba mientras corría para llegar a nuestra posición.
Lo observé unos instantes, fue el peor error de mi vida porque no quería despegar mi visión de él y sin darme cuenta fui transportada.
Llegué hasta Gil y mi Tío, pero he llegado tarde, he perdido a Alice. Me deje caer a los pies de ellos, cansado y sin saber qué hacer.
En mi cabeza no paraban de sonar las últimas palabras de ella 'yo me ofrezco voluntariamente para desaparecer'.
En qué estaba pensando, cómo se le ocurría hacer caso a esa nota estúpida, ¡maldito día en que fuimos de picnic!
Alcé mis ojos cuando sentí unas manos que recorrían mi pecho, se trataba de Gil, maldito traidor.
―Saca tus manos―boté cada palabra con el odio más profunda que había sentido.
―Eres un traidor Gil, eres…eres ¡LO PEOR!―grité, le grité a mi mejor amigo y no lo sentía.
Gilbert observaba el pecho de su amo con cierta fascinación, pues el reloj que tanto agobiaba sus sueños había desaparecido junto con Alice.
―Creo que ha funcionado―dijo Gilbert.
Escuché a medias como hablaban mi Tío Oscar y Gil, algo de un plan y Alice.
Por fin me di cuenta que mi camisa estaba desabotonada y me miré, para notar que el único lazo visible con Alice había desaparecido, esto estaba mal, todo está mal.
Me levanté del lugar donde me había dejado caer y abroché los botones, no quería que nadie más viera el lugar que le pertenecía a ella.
―Creo que necesito algunas explicaciones―alcé la voz para que me escucharán ambos, pues ya empezaba a salir gente de la Mansión debido al sonido producido cuando se fueron el hombre misterioso de la nota con su chain y Alice.
―Tendrás que esperar―me dijo el Tío Oscar― pues ahora debo atender algunos asuntos.
Pasó por mi lado y me acarició la cabeza para seguir caminando hasta la Mansión Rainsworth. Me giré para poder observar a Gil, para saber qué es lo que había hecho, pero éste ya no se veía por ninguna parte.
Y sin más que hacer por ese maldito lugar, dirigí mis pies hasta mi habitación.
Podía sentir el alboroto que se estaba armando en el piso inferior, también algunos pasos por el pasillo fuera de mi dormitorio, pero no quería salir a verificar la 'historia' de mi Tío sobre este angustioso momento. Y para peor o mejor, depende del lado que lo mire, aún se encuentra el aroma de Alice en mi cama y me está matando poco a poco.
Sobresaltado me paré de la cama, tenía una idea.
Desperté aún impregnada por la fuerte esencia de mi sirviente y me di vuelta en la cama… claro, como si fuera una cama.
Me levanté rápidamente del suelo y observé el lugar donde me encontraba, además de tratar de unir los recuerdos de la noche anterior.
Araña, hombre desconocido, nota, Gilbert, plan, Oz. Oz, cómo pude ser tan tonta, ahora recuerdo, por un descuido fui atrapada en vez de atrapar.
Espero que en éstos momentos el cabeza de algas esté tratando de localizarme, porque si no es así cuando lo vea me las pagara.
Ahora con mi mente un poco más tranquila pude realmente mirar el lugar. Se trataba de una celda, bastante sucia debo mencionar, y más allá se podía notar que no era la única, había varias y al parecer casi todas tenían algún ocupante.
―Hola―dije dubitativa en voz alta, tal vez alguien me respondería.
―Miren, miren―dijo alguien a mi izquierda― al parecer la señorita a despertado.
Traté de sacar un poco mi cabeza a través de los barrotes para observar quién era el dueño de esa voz, pero no pude, así que me conforme con hablar.
― ¿Quién eres?―fue la mejor pregunta del mundo.
― ¿Porqué debo decírtelo?―me respondió con otra pregunta.
― Pues, no sé, ¿no te sientes solo aquí?, puedo ser alguien con quien compartir el encierro.
―Umm, la verdad estoy un poco aburrido, ya que el Dr. Tachibana no ha vuelto desde que te dejó aquí, por lo tanto no he tenido una conversación interesante desde ese momento, pues bien, mi nombre es Chris, soy Chris Thompson.
No me sonaba de nada su nombre, ni el del hombre de la nota, que al parecer se llamaba Tachibana.
―Y dime, ¿qué haces en éste lugar? ¿eres un chain también?
―Claro que no a lo segundo, soy un contratista, mi chain no sé donde está, se la llevó el Doctor Hace algunos minutos atrás. Y con respecto a la primera pregunta, ni siquiera yo lo sé.
―Ya veo―dije pensativa mientras me sentaba en el suelo.
―Bueno, eso es todo lo que necesitaba, ya puedes dejar de hablarme―le dije al tal Chris.
―Al parecer eres una hijita de papá, lo digo por tus modales.
Ni siquiera me molesté en descifrar aquello, no necesitaba decirle que soy una chain, una de las más poderosas del Abismo, además tengo otras cosas mejores que hacer, como por ejemplo idear cómo salir de éste lugar, lo mejor será esperar a que el tipo de al lado se quede dormido y tratar de usar mis poderes para salir si es que no viene antes ese tal Dr. Tachibana.
Algunas horas más tarde.
Al parecer ya ha caído la noche, tengo un hambre enorme y el tipo misterioso, ese tal Tachibana, no ha aparecido por aquí, a su vez el hombre de la otra celda se ha rendido de tratar de entablar una conversación conmigo, es más apostaría a que se ha quedado dormido. Éste es el momento perfecto para transformarme y salir de este solitario lugar.
―Allá vamos―susurré para darme ánimos.
Me paré y empecé a dejar fluir mi energía.
Pasaron algunos segundos y nada.
Nada, nada, nada, es todo lo que pienso.
Porqué no puedo usar mis poderes.
Mi cabeza da vueltas tratando de buscar alguna solución, debo tener algo que me impida usar mi verdadera fuerza, pero qué.
―Maldición, estoy atrapada.
Y me deje caer.
Gilbert estaba como siempre fumando un cigarrillo en el despacho del Tío Oscar, aspiraba fuertemente aquel humo tóxico, como tratando de encontrar la solución a sus problemas a través de él.
En eso estaba cuando se abrieron las puertas y el Tío de Oz apareció, se le veía un poco cansado.
―Vamos, apaga ese maldito cigarrillo Gilbert, siempre te he dicho que eso te hace mal.
Gilbert acercó el cenicero y apago su cigarro.
―Y yo siempre te he dicho que soy mayor y puedo hacer lo que se me antoje.
El Tío Oscar movió las manos como si espantara algunos mosquitos, restándole importancia a lo dicho por el moreno y se sentó en su butaca preferida, al lado de la chimenea.
―Y bien, Gilbert―junto sus manos― ¿tienes alguna idea de dónde habrá ido a parar la pobre Alice?
El muchacho se apretó el puente de su nariz y cerró los ojos, realmente se veía preocupado.
―No tengo la menor idea.
Justo en ese momento se volvió a abrir la puerta del despacho, mostrando a Xerxes Break.
― ¡Oh! Es maravilloso que estén los dos aquí―dijo tranquilamente mientras entraba y se sentaba en un sillón― justamente los andaba buscando.
Tío Oscar y Gilbert se miraron preguntándose que querría Break con ellos.
―Pues, aquí estamos dinos, ¿qué necesitas?―agregó el Bezarius presente.
―Creo que ustedes necesitan algo y al parecer yo lo tengo.
