En realidad nunca había querido ésto, y mucho menos lo había planeado. No me lo esperaba.
Tantos días, semanas, meses, años de entrenamiento para llegar a este momento de mi vida y toparme con algo así, justo lo que había tratado de evitar durante toda mi vida.
Lo vi en su placa de metal, con los ojos fijos en la Cornucopia, estirando los dedos una y otra vez, preparándose para saltar y echar a correr a toda velocidad un segundo después de que sonara el gong. Supongo que se sintió observado, porque buscaba por todas partes hasta que se topó conmigo.
Me quedé perdida cuando nuestras miradas se cruzaron y se quedaron conectadas por un momento, me sonrió ignorando a los cuatro tributos que nos separaban y yo le devolví la sonrisa. Afortunadamente él volvió a concentrarse en el cuerno dorado y yo recuperé el dominio de mi misma ocho segundos antes de que nos permitieran bajar de las placas.
El sonido del gong retumbó en lo más profundo de mi cuerpo, di un salto y comencé a correr. Eso me puso las cosas en perspectiva: Me encontraba en la fase inicial de los Juegos, donde comenzaban las apuestas y se conseguían patrocinadores. Apenas había recorrido dos metros cuando cogí una mochila pequeña que se encontraba bastante lejos de mi objetivo.
Ya más cerca, cogí un cuchillo. En el camino me hice con todo lo que pude: otra mochila llena, una lanza, una bolsa de nueces y varios paquetes de tiras de carne secas.
Acercándome un poco más a la Cornucopia vi como la chica del Distrito 6 corría hacia mí. Sin dudarlo ni un segundo le hundí el cuchillo en el abdomen.
Ya en la parte del Cuerno donde se encontraban los objetos de más valor pude hacer de mi arsenal algo más decente; arco y flechas, más comida, otro par de lanzas y más cuchillos.
-¡Glimmer!-escuché el grito de Marvel a escasos tres metros de mi-¡Ya hemos terminado!
Vi algunos de los cadáveres desperdigados alrededor de las placas de metal, a lo lejos vi a mi primera víctima con el agujero del cuchillo en el estómago. Sólo estábamos los Profesionales. El resto estaban muertos, o huyendo por el bosque.
Decidimos mantenernos cerca del lago, mientras ordenábamos nuestras provisiones. Clove había reunido una colección diversa y considerable de cuchillos y los lanzaba al aire, atrapándolos un centímetro antes de que tocaran el suelo, mientras Marvel arrojaba las lanzas a un árbol cercano. La chica del Distrito 4 estaba en el borde del agua, tejiendo una red con un alambre de tono cobrizo.
Caminé hacia el bosque tratando de recordar, antes de tener que olvidarle por completo si quería ganar...
Trepé a un árbol y me senté en una de sus ramas, suspirando y rogando por que las cámaras estuvieran más ocupadas en transmitir a los muertos o a la estúpida pareja del Distrito 12. Sentí que la madera que me servía de asiento crujía un poco y temí que no soportara mi peso, lo cual me haría caer unos tres o cuatro metros antes de dar de lleno contra la tierra enlodada del Estadio.
-¿Qué haces aquí tan sola?-dijo una voz masculina detrás de mí.
Cuando me di la vuelta, lo vi sonreír mientras se agarraba al tronco, era evidente que era él quien causó esos crujidos en la rama.
-Deberías buscar una frase diferente-repuse lo más fríamente que pude, pero me resultaba divertido que recordara nuestra primera conversación.-Ésa ya la conozco.
