Capitulo 3: El final

Bella – 1918

"Mis párpados se rindieron y todo lo que pude ver luego fue oscuridad…"

Edward me llevó a mi casa al término de la fiesta. Reneé y Charlie fueron en el auto-policía, fue una suerte que Edward se ofreciera a llevarme. Odiaba ese auto.

- ¿Cuándo le dirás a tus padres lo de la boda? – preguntó Edward después de una largo e incómodo silencio.

- No lo sé… no quiero que se pongan paranoicos al saber que su hija se casa a los 18 años.

- Es verdad, no quiero que tu padre me lleve a la cárcel a tan temprana edad.

Ambos reímos. Aunque lo que dijo podría ser cierto, ya que Charlie aun no aprobaba que tuviera novio. Creo que él quiere que vaya al altar en silla de ruedas… de verdad esta paranoico…

Edward aparcó enfrente a mi casa que era una choza en comparación con su hermosa mansión. Se bajo para abrirme la puerta.

- Solo prométeme una cosa esta noche… - dijo al abrir la puerta.

- Lo que sea – hablé sin pensar.

- No te quites el anillo.

Suspiré de alivio y miré mi mano derecha en donde tenía el anillo y sonreí.

- Lo dejaré allí para siempre – le prometí y me baje del auto para besarlo.

- Creo que tengo que irme, aunque me cueste mucho – dijo en cuanto, de nuevo por el maldito oxigeno, nos separamos.

- Te extrañaré – le dije apoyando mi cabeza en su hombro – ¿Puedes volver mañana?

- Todos los días que quiera, Sra. Masen – sonrió al decir esto al igual que yo. Volví a besarlo esta vez con más suavidad. – Te amo.

- También yo.

Dicho esto se separó de mí y subió de vuelta a su auto. Me quedé mirándolo hasta que desapareció en la oscuridad de la noche…

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Al día siguiente me despertó el grito ahogado de mi madre. Me levanté de un salto y corrí escaleras abajo, casi pegándome un buen golpe en el último escalón, para encontrar a mi madre llorando desesperadamente en el regazo de mi padre; mi madre no es de llorar mucho, así que me extraño esta escena. Algo andaba terriblemente mal.

- ¿¡Que pasa! – pregunté desesperada.

Reneé y Charlie levantaron sus vistas hacia mí y ella corrió para abrazarme.

- Lo siento mucho, hija – dijo aun llorando que apenas le entendí. ¿A qué se refería?

- ¿¡Que pasa! – pregunte otra vez ahora mas alarmada.

- Son los Masen, Bella – respondió Charlie acercándose a nosotras – Venían para acá y… tuvieron un accidente. El Sr. Masen falleció y Elizabeth y Edward están muy graves.

Esas palabras me atacaron con tal violencia que si me dieran 1000 tiros lo igualarían. Caí de rodillas con mi madre aun abrazándome y no pude evitar empezar a llorar allí mismo. El Sr. Masen, un hombre tan refinado pero a la vez tan carismático, ya no estaba; él y Elizabeth me habían apreciado igual que yo a ellos. Eran como unos 2º padres para mí.

- ¿En qué hospital están? – pregunté con la vos ronca de tanto llorar.

- En el central… el Dr. Cullen los está atendiendo – me contestó Charlie.

Me separé de mi madre y fui al auto de mi padre. Saqué la llave que guardaba debajo del asiento y lo encendí.

- Cariño… ¿Por qué no dejas que yo conduzca? – me pregunto Charlie cuando estaba a punto de salir.

Asentí y bajé del asiento del conductor para sentarme atrás. Mi madre se sentó adelante con Charlie.

Durante el camino nadie hablo. Yo estaba sumida en mis pensamientos… ¿Qué pasaría si Elizabeth moría? ¿Y si él…? No, Edward no podía morir, no me podía hacer eso. Dios no podía quitarme mi razón para vivir, no… si él moría ya no me importaría nada… Sin poder contenerlo empecé a llorar, llorar desesperadamente. ¡NO! ¡ÉL NO PODIA MORIR! ¡EL DR. CULLEN LOS CUIDARÁ!

Llegamos al hospital y fui la primera en bajar. Papá me había dicho, en una conversación de anoche, que el Dr. Cullen tenía su oficina en el 2º piso, por lo que asumí que Edward y su madre estarían en una de las habitaciones de ese piso. Subí las escaleras con mis padres aun siguiéndome de cerca, lo sabía porque aun oía a mi madre sollozar.

Al llegar al 2º piso el Dr. Cullen salía de una de las habitaciones. Fui corriendo hasta allí.

- ¡Dr. Cullen! ¿Cómo están? ¿Qué pasó? ¿Van a estar bien, no? – pregunté desesperada entre lagrimas que no podía evitar que salieran.

- Bella… - me contestó en un murmullo a la vez en que ponía un de sus manos en mi hombro – no pudieron soportarlo, fallecieron hace unos minutos. Lo lamento.

- No, no, no, no… - negaba con la cabeza. Esto no podía estar pasando, esto no era real, esto solo es una de tus peores pesadillas.

- ¡Bella! – en ese momento llegó mi madre y me abrazó fuertemente esperando mi respuesta, pero yo no podía devolverle ese abrazo que trataba inútilmente consolarme. Mis brazos no me respondían. De hecho, ninguna parte de mi cuerpo me respondía.

Poco a poco sentí que caía en la inconsciencia. Mis piernas se debilitaron y caí al suelo frío, frío como el hielo. Mis párpados se rindieron y todo lo que pude ver luego fue oscuridad...


¡Hola!
Por favor no me odien, se que en este momento haden estar muy sorprendidas… pero por favor no me odien… ):

Por cierto, no podre subir capítulos hasta el 15 de febrero ya que no tendré internet así que me despido… Gracias a todos los que leen esta historia y por favor no sean malos y dejen sus reviews… (:

Kiiiss!

Marii ^^