Capitulo 4: Dolor

Bella – 1918

"Era como si me hubieran arrancado de forma violenta el corazón y no hubieran cerrado la herida…"

Desperté aturdida y desorientada en la cama del hospital. Mis padres hablaban en la puerta de la habitación con el Dr. Cullen, hablaban bajo, murmurando entre ellos. Cerré de vuelta mis ojos y agudicé mis oídos para escuchar lo que decían.

- ¿Ya lo atraparon? – preguntó mi madre, supuse que, al Dr. Cullen.

- No, los testigos dicen que huyó del lugar al percatarse de lo que había pasado. También dicen que estaba alcoholizado o incluso drogado. – le contestó éste.

- Haré lo que sea para encontrarlo – comenté mi padre – Lo haré por Bella.

- ¿Cómo crees que se lo tomará? – preguntó preocupada Reneé.

- Veo que nada bien – le contestó Carlisle – Ya ven como reacciono cuando se lo dije.

- ¿Avisaron ya a los familiares? – continuó mi padre.

- Creo que se están encargando de eso, Charlie. – dijo el Dr. Cullen.

De pronto solo conversaban ellos 2. Mi madre ya no estaba, tuve la intensión de abrir un poco mis ojos para saber que estaba allí pero no lo hice.

- ¿Bella, puedes oírme? – después de unos largos minutos que parecieron horas mi madre habló, su voz se oía más cercana cada vez, así que supuse que acercaba. Sentí la calidez de su mano sobre la mía al poco tiempo.

- ¿Mamá? – traté de parecer indiferente aunque era un pésima mentirosa y actriz.

Abrí los ojos para encontrarme con los de mi madre. Ingenuos, grandes y llenos de ternura.

- ¿Cómo te sientes, querida?

- Bien – mentí - ¿Qué fue lo que paso?

- Te desmayaste cuando el Dr. Cullen te dijo lo de… - no pudo terminar.

Las imágenes vinieron a mi mente en cuando recordé lo que había pasado… El Sr. Masen, Elizabeth y Edward… todos muertos en un accidente… no, por favor, que no sea cierto… que sea solo un terrible pesadilla, una que enterraría en lo más profundo de mi conciencia.

- No es una pesadilla, Bella. Lo lamento – me contradijo Charlie… había hablado en vos alta.

Traté de no llorar pero una pequeña lágrima traicionera recorrió mi mejilla, y luego, no pude evitar a las otras que la seguían desesperadamente.

- Es mi culpa – murmuré al tiempo en que me llevaba las manos al rostro. Edward no estaría muerto si yo no le hubiera dicho que viniera… por mi culpa su familia estaba muerta, por mi culpa, él estaba muerto.

Las lágrimas volvieron a brotar y esta vez con mucha más violencia. Las dejé salir… ya no quería ser fuerte, no quería seguir, no…. ¿¡Por qué tenía que decirle que viniera! ¿¡Porque no solo cerré la boca!

- Nada de eso, Bella – me contradijo el Dr. Cullen – El otro conductor estaba alcoholizado… no fue tu culpa.

- ¡Yo le pedí que viniera! – grité furiosa – Él no estaría muerto si yo no se lo hubiera pedido… - mi voz se fue quebrando hasta convertirse en un murmullo.

En eso, sin querer, mis manos tocaron el precioso anillo que tenía en la mano derecha, el anillo que él me había puesto, mi anillo… Luego vi la pulsera con el dije de corazón. Me lo saqué y lo alcé para examinarlo mejor y en cuanto lo levanté un pequeño rayo de luz atravesó la ventana alumbrando el pequeño diamante haciendo que resplandezca en varios colores como en un arcoíris.

Sin ser consiente comencé a sonreír entre los llantos y abrasé torpemente la pulsera. Oficialmente yo ya había perdido lo único que me quedaba; La cordura.

- ¿Qué es eso, Bella? – preguntó confundida mi madre.

- Me la regalo ayer – dije aun entre lágrimas – Es una pulsera con un… - me interrumpió.

- No me refiero a eso… tu mano tiene un anillo – me contradijo mi madre al tiempo en que me tomaba con brusquedad la mano.

- Me lo propuso anoche… y acepté.

Ok, ese no era el mejor momento para que se los dijera, pero… ¿Qué más daba?

- ¿¡QUE! – gritó mi padre - ¿¡ESTAS LOCA, BELLA! ¡TIENES 18 AÑOS! ¡ NO PUEDES CASARTE!

- ¡PUES ESO YA NO IMPORTA! – exploté - ¡ÉL ESTA MUERTO POR MI CULPA!

- ¡PUES ENTONCES ES UNA SUERTE QUE HAYA MUERTO!

- ¿¡QUÉ! – pregunté gritando. Charlie no podía estar diciendo eso… ¿Prefería que él esté muerto antes que yo me casé?

Me levanté y vi que tenía las mismas ropas con las que me desperté, una camisa manchada de pintura con la que solía pintar y unos pantalones marrones. Me paré violentamente y me puse enfrente de mi padre como para confrontarlo.

- ¿¡COMO PUEDES DECIR ESO!

Salí corriendo de la habitación sin darle tiempo a que me responda. Salí del hospital y fui corriendo en dirección de a mi casa, aunque no pensaba quedarme allí. Caí varias veces en el camino pero no me importo, el dolor que sentía en esos momentos era millones de veces peor que mis torpes caídas. No era un dolor que había experimentado antes, era como si me hubieran arrancado de forma violenta el corazón de mi pecho y no hubieran cerrado la herida, dejando todo vacio y sin vida. Era más un dolor mental que físico pero aun así tenía un fuerte dolor en el vacio de mi pecho. Sabia cual era la razón de ese dolor y también sabía que no podía detenerlo o ignorarlo. Edward había muerto. Esa era la terrible y dolorosa razón de mi insoportable dolor. Yo no podía vivir sin él. Él era por lo que me levantaba todos los días con una sonrisa, también era la razón de mi total felicidad hace unos días. Yo le había entregado todo, mi corazón y mi alma… y ahora que él se había ido, se lo llevo todo con él…

- ¿¡Porque! ¿¡Porque no me llevo con él! ¿¡Porque fue él y no yo! ¿¡Porque me dejó aquí sola y abandonada! – estas preguntas resonaban en mi cabeza una y otra vez mientras corría por las calles desiertas del centro de Chicago.

20 de septiembre… la peor fecha que pueda existir en este maldito mundo.


¡Hola!

O.O ¿Qué les parece el capitulo? Me devané los cesos y leí mil veces Luna Nueva para describir el dolor de Bella… sé que mis capítulos son cortos pero son 3 páginas de Word y 6 paginas en mi amado cuaderno (: ,les gusto? :D

Gracias a todos por sus reviews!

Kiiiis

Marii ^^