Capitulo 5: Días de lluvia
Bella
"Edward estaría esperándome allí, solo a mí…"
Junio 1º - 1919
- ¡2 palabras Isabella! – gritó mi padre. Volvíamos a tener la misma discusión - S-U-P-E-R-Á-L-O. ¡Ya pasaron casi 9 maldito meses de que murió! ¿Ok? ¡Debes seguir adelante y vivir tu vida!
Negué con la cabeza. Siempre era lo mismo… ¿Qué no entendía? Ya estaba acostumbrada a tener este tipo de peleas con Charlie.
- Ya te lo dije 1000 veces, papá – le contesté tranquilamente – así voy a ser el resto de mi vida, no voy a cambiar… así que cuando quieran que me vaya, solo díganmelo, ¿Ok? No voy a enfadarme. Buscaré una casa y un trabajo, incluso puedo irme de la ciudad, si quieren. Pero no voy a casarme ni tener un hijo. Lo siento. Esa posibilidad me fue truncada hace meses – lo decía sinceramente. La idea de casarme, tener hijos, romper mi promesa… me dolía el pecho de solo pensarlo. No era una posibilidad real, ni siquiera imaginaria.
- No quiero que te vayas, hija – contestó dolorida Reneé. Odiaba hacerla sufrir, ella sufría cada vez que nos veía pelear a Charlie y a mí. Siempre que podía, evitaba tenerlas frente a ella… pero ella quería estar presente por si a Charlie se le pasaba la raya con algo que dijera.
- Gracias mamá – le contesté con una falsa sonrisa, había olvidado cómo era una verdadera – Pero esto no depende solo de ti; papá también vive aquí, y sé que le molesta mucho mi comportamiento, algún día querrá que me vaya.
- Yo tampoco quiero que te vayas, Bella – contestó ahora un más calmado Charlie – Peor tu comportamiento… no lo sé, es… anormal. ¿Sabes?
¿Qué si lo sabía? ¡Por supuesto que lo sabia! Me daba cuenta como estaba; me encerraba todo los días en mi habitación y solo salía para comer, lloraba y gritaba en las noches, ya no me gustaba la música ni la pintura, mi aspecto era de una zombi sin sentimientos, a penas comía, ah, y se me olvidaba… le escribía cartas secretas a mi novio que había muerto hace ya 9 meses. Si eso no es "anormal", ya no sé lo que es.
- Si, lo sé – susurré con un suspiro.
- Pues cambia, Bella – propuso Charlie – cambia tu vida, ve a la universidad, no te pido que te cases… solo sé feliz.
¡Como quisiera hacer lo que dice! ¿Cree que no quería hacer eso? ¡Quería hacerlo! ¡Quería ser feliz! ¡Quería ir a la universidad, graduarme, tener una vida! Pero simplemente… no podía. No podía hacer estas cosas sin él, no podía ser feliz sin él. No podía seguir sin él.
- No puedo – contesté en un sollozo. Las lágrimas, mis grandes compañeras, me traicionaban de nuevo. Me levanté del sillón y me dirigí hacia la ventana, miré la lluvia caer como pequeñas lágrimas… ¡Como quisiera ser una gota! Ellas son libres como el viento, no sufren, no lloran, no se enamoran… una vida perfecta.
- Creo que no vas a poder ir a visitarlo hoy – comentó Reneé desde su asiento.
- Iré igual – contesté sin mirarle – No falté ninguna sola vez en estos meses, este no va a ser la excepción.
- ¡Pero es un día lluvioso! – exclamo Charlie.
- Los mejores días lo son – murmuré para mí misma recordando todos aquellos maravillosos días lluviosos… El casamiento de mis padres, cuando yo ya tenía 5 años, se había hecho adentro por la lluvia. Mi cumpleaños nº 15 también fue adentro por la lluvia. El día en que conocí a Edward… el día en que me besó por primera vez…
- ¡ALTO! –me grité en mi interior. Borré todo recuerdo alguno, no podía dejar que mi conciencia llegara más lejos, eso solo me causaría dolor.
- ¿Bella? – Preguntó extrañada Reneé - ¿Estás bien? – ahora más preocupada.
Hasta ese momento no me di cuenta que ambas de mis manos estaban en mi pecho, presionando fuertemente. Mi cabeza me daba vueltas y los oídos me pitaban. Estaba a punto de sufrir un colapso cuando respire hondo e inhale el olor a humedad y lluvia que se sentía en el ambiente. Eso me reconforto lo suficiente para poder hablar.
- Sí, estoy bien. Tengo que irme, vuelvo a las 8 – contesté dirigiéndome a la puerta - ¡Los quiero!
- ¡También nosotros! – contestaron a coro.
La lluvia seguía cayendo torrencialmente afuera, el pequeño paraguas amarillo de Reneé no me protegía para nada, por lo que lo deje en la entrada y salí solo con mi chaqueta. No veía más allá de 5 metros debido a las intensas gotas que caían. Resbalé varias veces, pero nunca caía hasta metros antes de la entrada del cementerio.
- Hola chicos - saludé a los guardias de la entrada. Larry y Phil, me conocían de memoria al igual que yo a ellos.
- Hola Bella – saludó Phil – ve aquí a refugiarte, llueve demasiado.
- Gracias – contesté a la vez en que me refugiaba en el corredor de la caseta policial.
- Pensamos que no vendrías – comentó Larry – me debes 20$, Phil.
- Si, no me lo recuerdes – contestó malhumorado Phil - ¿No faltas un día, eh?
- No –negué – vendré todos los días.
- ¿Lo amabas demasiado, no? – preguntó Larry.
Asentí. Usé todas mis fuerzas para no llorar allí mismo. En ese momento, dejo de llover y salió el sol, apenas unos rayos traspasaban las inmensas nubes. Me despedí de ambos y me adentré más en el cementerio. Últimamente había muchas nuevas lápidas debido a la epidemia de gripe española y a "LA GRAN GUERRA".
Las lápidas de los Masen estaban casi al otro lado del cementerio. Cerca del segundo portón del otro lado de la calle se encontraban las lápidas que siempre visitaba. En ellas estaban escritos:
Elizabeth Masen + (Septiembre 20 de 1918)
Edward Masen + (Septiembre 20 de 1918)
Edward Anthony Masen Junior + (Septiembre 20 de 1918)
- Hola – saludé. Sí, me había vuelto loca… hablaba con unas lápidas – Perdón por no traerte más flores Elizabeth, mamá te manda saludos. Edward – amenacé al Sr. Masen – los Sres. Newton están molestos contigo porque llaveaste la puerta del bendito sótano, vinieron a quejarse con Charlie. Mi amor – saludé a Edward – hoy encontré el regalo que me diste el año pasado, lloré mucho como te abras imaginado, pero no te preocupes, llorar es normal para mí.. – si mi padre me viera en este momento me llevaría a un internado sicológico, y si me viera mi madre lloraría conmigo.
Me senté en la hierba húmeda y escondí mi rostro entre mis piernas. Hacia lo mismo todos los días, me sentaba enfrente a las lápidas de mi segunda familia, lloraba... esas es la única cosa que hacía, solo hablaba cuando llegaba y me iba. Ellos sabían todo lo que les quería decir… no sé cuando tiempo estuve así, pero cuando abrí los ojos ya era de noche.
- Tengo que irme Elizabeth – me despedí con la voz ronca de tanto llorar – nos vemos mañana, te quiero. Sr Masen… también lo quiero – me levanté y me puse frente a la 3º lápida – Edward… hasta mañana, te amo y te extraño.
Me dirigí hacia la salida caminando lentamente, no tenía prisa… debían de ser las 7 de la noche y mi casa no estaba lejos, tenía tiempo de sobra.
- Adiós chicos – me despedí de los guardias – nos vemos mañana.
- Adiós Bella – dijeron sin prestar mucha atención.
Los truenos sonaban cada vez más fuerte y los rayos iluminaban el cielo camino a casa. Seguramente, habría una gran tormenta esta noche. No me gustaban mucho ya que hacían que mis pesadillas fueran más terroríficas y mis recuerdos más nítidos.
Estaba a medio camino de casa cuando empecé a escuchar pasos detrás de mí; no era solo una persona, eran por lo menos 2. Miré sobre mi hombro y observé a 2 hombres encapuchados, por lo menos de 30 años cada uno. Mi cabeza de nuevo daba vueltas y mi corazón latía rápidamente, por lo que apresuré el paso.
- ¡Oye dulzura! – gritó uno de ellos. Si, estaba frita, me robarían todo lo que tenia. Una pequeña voz en mi cabeza me aviso que podrían ser más que ladrones… mi corazón estaba que salía de mi pecho.
¿Qué hacia? Al otro lado de la calla, por lo menos a 100 metros, habían una pequeña casilla policial… tal vez si corría y no tropezaba podía alcanzarla.
- Ven aquí, nena – exclamo el otro sujeto. Paré y miré hacia la casilla. Rogué llegar sin tropezarme… entonces comencé a correr.
- ¡Hey! – exclamaron los dos siguiéndome.
Luego, todo paso muy rápido… bocinas, luces, golpe, dolor… por un momento no fui consciente de donde estaba. Lo único que logre ver y sentir fue el asfalto frio debajo mío y la sangre roja escurriéndose de mi cuerpo, no logré identificar de cual de mis 2 piernas provenía el liquido. No escuchaba nada… este era el fin, mi fin… jamás llegue a imaginar que así terminaría, ni en mis sueños más locos. Pero eso no importaba, solo importaba que acabara, que se acabara el dolor, la agonía, el sufrimiento, la perdida, la soledad… en unos minutos eso yo ya no sentiría…
Pero aun no acababa, aun sentía el dolor… lo sentía por todo mi cuerpo, mis piernas, mis espalda, mis brazos, mi cabeza, y aun tenía el enorme vacío en mi pecho… esto aun no acababa. El dolor cada vez se hacía más fuerte y no se detenía, ni siquiera por un segundo. El auto, los hombres, todos se habían ido… esfumado, como si nunca hubieran existido. Solo allí me di cuenta que la casilla policial estaba vacía, completamente abandonada. Y yo estaba allí, tirada en medio de la calle, sola y abandonada… la lluvia comenzó a caer cada vez más fuerte, deslizándose por mi mejilla, una pequeña gota me recordaba que en unos minutos, volvería a estar con él. Edward estaría esperándome allí, solo a mí…
El dolor ahora era más intenso, reprimí el deseo de gritar y me sumergí en una vacía y profunda inconsciencia.
¡HOLA!
¡CHAN-CHAN-CHAAAAAAAAN ! ¿Que pasara? ¿Sera el final de esta historia? *risa malvada* ¡No lo sabran hasta la proxima semana!
Aqui tienen el capitulo (: Ojala les guste, es el mas largo que he hecho hasta ahora. Mi otro fic recien actualizare el proximo sábado, aun no tengo mucha inspiracion.
Kiis
Marii^^
DEDICACION DE LA SEMANA: El capitulo dedicado a mi primera amenazadora de muerte adLcullen ! Lean sus fics: .net/s/7450918/1/ y .net/s/7862088/1/ ! Se los recomiendo estan buenismos !
MUSICA INSPIRADORA DE LA SEMANA: It Will Rain / Bruno Mars
Estoy loca por eso hago esto de la semana xD
No sean malos y dejen sus review (: 5 reviews y subo el proximo viernes el capi ^^ De personas diferentes! (ESTO VA PARA ADLCULLEN)
¡ Los quiero !
