Capitulo 6: Despertar de un Recuerdo
Bella
"Este despertar no era de un simple sueño o una simple y terrorífica pesadilla… era el despertar de un recuerdo, de varios recuerdos felices y dolorosos a la vez"
Me sumergí tanto en la inconsciencia que ya no podía diferenciar la realidad de la fantasía. De un segundo para otro, ya no estaba tirada en el asfalto llena de sangre… estaba a unas cuadras de mi casa, era de día y llovía torrencialmente. ¿Podía perder la cordura más de lo que ya estaba? Si, esto lo demostraba.
Pero si estaba allí... ¿Por qué me veía correr como una loca desquiciada entre la lluvia con todos mis libros? Mi cerebro ideo dos teorías. 1º: Estaba loca y ya veía cosas. 2º: Esto era un recuerdo. Una persona cuerda diría que era la primera opción pero yo apostaba por la segunda. Rebusqué en mi memoria desesperadamente para saber qué día era este, hasta que lo vi… venia con una enorme sombrilla y distraído leyendo un libro; su pelo estaba tan despeinado y mojado como el día en lo conocí… ¡Eso es! ¡Este es el día en que lo conocí! Oh no… lo conocí torpemente cuando… Si, acabábamos de chocar.
- Lo lamento de verdad, lo lamento – dije mientras recogía todos mis libros rápidamente sin mirarlo. Él me sonreí y me miraba… ¿Con ternura?
- No, es mi culpa – contradijo – leía mi estúpido libro, estaba distraído. Lo siento. Creo que debí hacerle caso a mi madre en no leer el libro debajo de una sombrilla con una lluvia torrencial – bromeó.
Estaba a punto de gritarle en la cara cuando levanté la vista. ¿En serio me veía tan burra al perderme en sus ojos? ¿Su sonrisa no podía ser más hermosa? El vacio en mi pecho ardía.
- Soy Edward Masen – se presentó dándome la mano.
Salí de mi estúpido trance y le devolví el saludo.
- Isabella Swan – al tocar su mano sentí una corriente eléctrica. ¿El también la habrá sentido?
El recuerdo cambió.
Estaba en una calle del centro de Chicago; desierta, como siempre. Venia de la mano con Edward, hablando de quien sabe qué cosa. ¡De verdad que se notaba el brillo en mis ojos! ¿Había persona más feliz que yo en ese momento? Lo dudo. Un trueno sonó dando paso a unas enormes gotas y luego a una lluvia torrencial. Corrimos hacia una florería que se encontraba a unos metros, sorprendentemente no me caí ni tropecé, estaba demasiado metida en mi mundo como para hacer algo tan torpe.
- ¿Estás bien? – pregunto jadeante Edward.
- Si – contesté casi sin aliento – Solo un poco mojada.
Reímos. Oír su risa una vez mas era el mejor regalo que alguien podía darme antes de morir, verme sonreír también lo era; hace tiempo que no sonreía, salvo de forma fingida. Agradecía infinitamente al que me haya mostrado estos recuerdos, esta era una buena forma de morir, con una sonrisa.
- Si yo también – me sonrió. Acarició con una de sus manos mi cabello todo empapado y sus ojos… ¿Brillaron? – Tu pelo sigue siendo bonitos, aun todo mojado.
Mis mejillas se tornaron rosadas, aun podía distinguirlas en la lluvia.
- El tuyo también – contesté avergonzada.
Nos quedamos en un incomodo silencio, viendo la lluvia caer y los rayos danzar de nube en nube.
- Amo la lluvia – comenté sin dejar de ver hacia afuera, no me atrevía a mirarlo. El giró su cabeza en dirección a la mía y me observó – Me hace sentir libre, ligera, normal… siempre he deseado ser una gota ¿sabes? Su vida es tan simple… son libres, no sufren… es una vida perfecta aunque solo dure unos minutos. Ya debes creer que estoy loca… -clavé mi vista en el suelo.
- Bella… - me susurró bajito con su vos aterciopelada. Levanté mi vista y me sorprendí de los cerca que nos encontrábamos. Pero no me moví, de alguna extraña forma, me sentía bien con esa cercanía – Te quiero
¡Necesitaba algo! Un pinchazo, un balde de agua fría… ¡ALGO PARA DESPERTARME!
Se acercó haciendo que nuestras respiraciones se cruzaran y unió tiernamente sus labios con los míos. Un tierno beso lleno de significados y sentimientos… solo en el primer beso.
- También te quiero – contesté sobre sus labios. El vacio en mi pecho estaba en llamas, llamas eternas que nunca se apagarían.
El recuerdo cambió de nuevo… estaba en una iglesia y, de nuevo, llovía torrencialmente afuera.
La iglesia, atestada de gente, estaba decorada con flores blancas en todas las ventanas y bancos; una enorme y larga alfombra roja se extendía camino al altar. En éste se encontraban… ¿Mis padres? ¡Eran ellos! Jóvenes y enamorados; ella levaba un vestido blanco y él un traje negro… sus ojos estaban brillando de emoción y de un infinito amor. Yo era una niña, estaba vestida de blanco con una tiara de flores en la cabeza, sonreía y miraba divertida a mis padres, yo no entendía que estaban haciendo.
- ¿Qué hacen abuelita? – pregunte con mi voz infantil a mi abuelita Marie que se encontraba a mi lado.
- Se quieren mucho, Isabella – contestó sin dejar de ver hacia Reneé y Charlie – Algún día estarás allí y lo entenderás.
¿Mi pecho podía arder más de lo que estaba en este momento? El dolor ahora estaba mesclado; ya no era solo Edward, ni el dolor que se suponía perderlo; ahora también eran mis padres, el dolor de saber que ya no los vería más.
El recuerdo de nuevo cambió ¿Cuánto dolor más debía superar hasta que terminase? Ahora me encontraba en un lugar hermoso, lleno de paz, un lugar anti-natural… lo reconocía, habían pasado meses desde que había venido aquí pero aun así no podía olvidarlo.
Era el claro, el lugar donde había estado con Edward un día antes de que… no podía ni pensarlo.
- Edward… ¿Qué es este lugar? – dije en ese momento, aun mirando a mi alrededor, totalmente hipnotizada.
- Es un claro que encontré hace algunos años, antes de conocerte. – me explicó. Mis ojos eran un misterio al igual que el de él.
- Es… hermoso.- dije mientras me sentaba en la hierba verde. Miles de pétalos de flores de león revolotearon al sentarme… Era un lugar totalmente mágico.
- Lo sé, pero no tanto como tú.- dijo mientras se sentaba a mi lado.
Me sonrojé al instante.
- ¿Sabes que has perdido la cordura, Edward?
- Es cierto. No se puede comparar esto contigo, eres mucho más hermosa. – me dijo lo que me provocó otro sonrojo.
Cada vez que me besaba sentía mi corazón salirse de mi pecho, y ahora lo confirmaba, el latido de mi corazón era desenfrenado, y se oía aun a unos metros.
De nuevo el recuerdo cambio, demasiado rápido para mi gusto.
Ahora me hallaba en la casa de Edward, su sala para ser más específicos. Yo me encontraba sentada en una de sus sillones y él enfrente mío, arrodillado y riéndose.
- Esta bien, Bella. Te prometo que no saldré con nadie si nos separamos.
- Entonces. Si, acepto – contesté con una gran sonrisa que ni yo pensé que tendría.
- Te amo.
- Yo también.
Me puso el anillo que me quedaba a la perfección y salte para abrazarlo y besarlo como nunca antes lo había hecho. Mis ojos y los de él nunca antes había estado tan brillosos, si le ponías música a este momento tendrías una clásica película de amor. ¡Maldito dolor en el pecho! ¡Estoy segura que si las heridas del atropellamiento no me matan él lo hará!
Todo cambio de nuevo. Estaba frente a mi casa, de noche, con la luna y las estrellas brillando tenuemente avisándome que el final se acercaba. Edward estaba conmigo, con sus ojos esmeralda brillando aun en la oscuridad de la fría noche.
- Lo dejaré allí para siempre – le prometí y me baje del auto para besarlo.
- Creo que tengo que irme, aunque me cueste mucho – dijo en cuanto, de nuevo por el maldito oxigeno, nos separamos.
- Te extrañaré – le dije apoyando mi cabeza en su hombro – ¿Puedes volver mañana?
- Todos los días que quiera, Sra. Masen – sonrió al decir esto al igual que yo. Volví a besarlo esta vez con más suavidad. – Te amo.
- También yo.
El final estaba ya demasiado cerca y mi pecho ya no podía emitir más dolor. Sabía que si mi estúpida boca se quedaba cerrada él no hubiera muerto y yo no me encontraría aquí. Si tan solo no hubiera dicho "¿Puedes volver mañana?"…
Ahora estaba en un hospital, todo blanco y limpio, en el 2º piso. Me vi a misma desesperada, preguntándole desesperadamente al Dr. Cullen todo lo que pasaba. Fue cuando él me puso una de sus manos en el hombro y me dijo esas palabras que mi vida dio oficialmente su terminación.
- Bella… no pudieron soportarlo, fallecieron hace unos minutos. Lo lamento.
Dolor, dulce, dulce dolor. ¿Acaso podría un ser humano sufrir más que lo que yo estaba sufriendo ahora? Mi pecho ya no podía más, había emitido todo el dolor que le fue posible en esta maldita vida humana llena de sufrimiento y dolor.
¿Por qué todavía no me moría? ¿Por qué todavía sufría? ¿Es que el destino me odiaba demasiado?
Por un segundo, solo un miserable segundo, el dolor que sentía en las piernas, la espalda y todo mi cuerpo disminuyo, dejando solo el vacio de mi pecho. Solo duró un segundo.
Luego de ese segundo de alivio, algo parecido a una quemadura, calvó en mi cuello como un veneno y se extendió por cada rincón de mi cuerpo como un virus, quemando cada parte que tocaba. Si, era oficial. El destino me odia al igual que la vida. Me hacen sufrir hasta más no poder.
¿Cuánto me falta para que me muera? ¿Cuánto tiempo había estado así? ¿Horas? ¿Días? ¿Minutos? No era consciente de nada de lo que me rodeara.
¡El maldito dolor quemaba! ¿Ahora me están quemando? ¿No era suficiente todo lo que ya he sufrido en esto 9 meses de agonía? ¿¡Ahora me tenían que quemar! ¿¡En serio!
De nuevo, el dolor disminuyó, pero esta vez, no cesó, sino que fue disminuyéndose segundo a segundo… segundos eternos. Alivio; esa era la palabra correcta para lo que sentía en este momento. Por fin había acabado el dolor, el sufrimiento, la soledad y la agonía… por fin, me había muerto.
Pero si ya estaba muerta… ¿Por qué aun tenía el vacio en mi pecho? Por dios… vería a Edward en unos segundos y aun estaba mal, realmente mal… ¡Inclusive loca! Querida mente… ¿Sabes que no funcionas correctamente como se debe verdad?
- Ya está despertando – dijo una voz desconocida y angelical… ¿Mi mente estaba alucinando o era la voz de un ángel?
- ¿Crees que será una de nosotras, Tanya? – preguntó otra voz igual de dulce. Ok, mente ya sufriste mucho pero no es excusa para que andes imaginando cosas.
- Créeme, Kate – contestó la voz que respondía al nombre de Tanya – no será ni peligrosa ni loca… ¡Será nuestra hermanita!
Ok, ahora sí que estaba asustada y confundida… ¿"Una de nosotros"? ¿"Peligrosa"? ¿"Hermanita"? Mi mente no era tan imaginativa… yo no estaba pensando estas cosas o imaginándolas… algo no cuadraba. ¿¡Qué diablos estoy diciendo! ¡Nada cuadraba!
Justo como si fueran síquicas, empecé a despertar… despertaba renovada, confundida, rara y muchos sentimientos conflictivos mas. Este despertar no era de un simple sueño o una simple y terrorífica pesadilla… era el despertar de un recuerdo, de varios recuerdos felices y dolorosos a la vez. Unos recuerdos que debería decidir olvidar, como si simplemente jamás hubieran existido, encerrarlos en lo más profundo de mi conciencia y jamás dejarlos libres. Pero ya habíamos probado que yo no era una persona normal, por lo que siempre los recordaría y sufriría con ellos… Había estado tan cerca de poder verlo de nuevo, de poder sentir su presencia, de poder besarlo, abrazarlo, despeinarlo… pero todo lo había perdido al alcance de la palma de mi mano. Ahora todo seguiría su rumbo original… todo seguiría siendo normal. Debería yo de esperar sola hasta poder verlo de nuevo, solo y amargada… Lo digo y lo seguiré diciendo… el destino me odia tanto como yo a él. Lentamente trate de dejar todos estos sentimientos atrás para poder poner de nuevo mi máscara de sufrimiento y soledad.
Los ojos se me fueron lentamente abriendo…
¡Hola!
Tanto tiempo si ustedes… los extrañe… y a sus historias! ¿Qué les parece el capitulo? ¡SON 6 HOJAS DE WORD! Jamás escribí tanto… así que, agradézcanmelo! xD Con 5 reviews me conformo (:
El maratón de las 2 historias tendrá que esperar hasta el fin de semana ya que a mi querida escuela se le ocurrió poner pruebas! D: Pero prometí mas historias y capítulos y mis promesas las cumplo. Y este capítulo lo tenía desde hace 1 semana y ahora lo público… es como un premio de consuelo hasta el maratón ^^
Gracias de nuevo a los que leen esta historia (:
Kiiis
Su escritora loca, Marii^
DEDICACION DE LA SEMANA: Para todiiiitas las que leen esta fic (:
MUSICA INSPIRADORA DE LA SEMANA: Stuck in the Moment / Justin Bieber
