Capitulo 8: Coincidencias.

Bella

Actualidad

"Solo es una simple coincidencia nada mas… coincidencias, coincidencias y una simple coincidencia… el destino no podía odiarme tanto…"

Ya habian pasado casi 100 años de todo... 100 años como una inmortal...100 años como una persona sin alma. La única razón por la que sigo aquí es por mi nueva familia; Tanya, Kate e Irina se habian convertido en mis hermanas; Carmen y Eleazar, sus padres adoptivos, me habian aceptado como una hija más, sin ninguna objeción u observación, siempre buscando nuestro bien como unos verdaderos padres; y hace unos 50 años atrás, habíamos encontrado a Ben y Angela, nuestros hermanitos más pequeños, de tan solo 15 años de apariencia. Ellos me hacían una persona feliz, pese a todo el sufrimiento, me hacían querer seguir adelante y continuar con mi vida; solo que aun no lo lograba. Mi dolor aun era fuerte, ahora tal vez se convertía en un sonido de fondo, pero a un se encontraba allí, amenazante, dispuesto a salir ni bien yo no estuviera atenta.

Mi familia nueva no reemplazaba a la verdadera, aunque hacia parecer que ellos estaban en un lugar mejor que yo, y la verdad, así era. Habían pasado años desde sus muertes, la única que me había visto después de mi repentina desaparición era Reneé. Charlie había muerto como un buen policía en un miserable tiroteo, 5 años después. Ella sin embargo sobrevivió 15 años sin mí y 10 sin Charlie, viviendo sola siempre en nuestra antigua casa; su vida acabó por un maldito robo, yo siempre la había estado vigilando, dispuesta a que no le pasase nada. Pero justo ese día nos habíamos ido de caza toda la familia, me prometí a mi misma volver antes de las 14:00 hs, pero llegué muy de noche y ella había salido. La encontré tirada en la calle, coincidencia había sido que era la misma calle en donde yo casi había muerto 15 años atrás y luego descubrí que los malvivientes que la habían asesinado eran los mismos malditos que me habían seguido esa noche. ¡Maldigo la hora y el día en que el destino comenzó a odiarme!

- ¡MAMÁ! – no lo pensé 2 veces y corrí hacia ella, no me importaba que alguien estuviera viendo, aunque era poco probable, ya que la gente no sale a esa hora de la noche.

Pese a su dolor, me sonrió como siempre lo había hecho.

- Bella… – me dio con su voz apenas audible – Siempre supe que seguías viva… ¿En dónde has estado estos 15 años, señorita? Si tu padre te viera…

- Mamá… – yo ya empezaba a sollozar sin lágrimas – perdóname por haberte dejado… yo…

- Shhh – bisbiseó - ¡Te quiero muchísimo mi querida Bella! No lamentes nada, lo hecho, hecho esta. Además, ¿Cómo crees que hubieras mantenido tu secreto viviendo con nosotros?

- ¿Qué? – la idea de que mi madre supiera mi secreto, era total y absolutamente imposible.

- No soy estúpida, Bells – contestó – Tus ojos y tu piel pálida y fría te delatan fácilmente, tu padre no era el único que sabía de leyendas, hija.

Sonreí. Mi madre siempre sería muy observadora en todo lo que haga.

- Te extrañare, Bella – dijo después de un silencio largo.

- No… mamá…

- Bells, no quiero esta vida que tu llevas, no es lo mío – sonrío débilmente – Siempre he sido normal, tú no. Prométeme que serás feliz y ya no sufrirás, eso me haría feliz.

- Si te lo prometo, te lo prometo, te lo juro. No me dejes… mamá…

- Saludaré a tu padre y a Edward, ¡También a Elizabeth! Los extraño mucho... en especial a tu padre… - acarició con delicadeza mi cabello y luego cerró los ojos, nunca más pude ver su belleza… de nuevo, ¡Maldigo el día en que el destino me odió!

¡Y... adivinen que! ¡No cumplo aun mi promesa! No podía ser feliz y dejar de sufrir… Había perdido demasiado en la vida, todo lo que amaba… arrancados de mis manos sin piedad. ¿Alguien había sufrido tanto como yo? Tal vez Ángela… ella había sido encontrada 3 días después de su conversión, sola en un almacén abandonado. Su historia es parecida a la mía en algunos sentidos… había perdido a su novio días antes de la boda. Sufrió también varios meses, para enterarse luego que él tenía una familia aparte a solo 2 pueblos de distancia del suyo. Luego, 5 días después, su madre había muerto; víctima del Cáncer. Ok, su historia era incluso peor que la mía. Por eso era ella mi confidente, entendía mi dolor y sufrimiento.

Pero su historia, a diferencia de la mía, tenía un final feliz.

Ángela había encontrado a Ben. Su pareja desde hace 3 años, su novio, su mejor amigo, su esposo… su eterno amor. De nuevo, el destino me refregaba en la cara todo lo que había perdido.

- ¿¡Bella, estas soñando despierta de nuevo! – gritó Carmen desde la cocina, no sabía que hacia allí, ya que los vampiros no comemos ninguna comida humana. Pero ella era tan humana como yo, lloraba sin lágrimas, cerraba los ojos sin poder dormir… y sobretodo, amaba - ¡Sabes que eso no te causa ningún bien!

- ¡Estoy bien Carmen! – contesté a gritos también. Esta también era una costumbre, ya que no teníamos porque gritar, escuchábamos incluso mejor que un lobo.

- ¡Te está buscando Tanya! – Replicó luego - ¡Dice que le busques en el bosque o todos tus libros estarán destruidos!

No paso ni un segundo cuando ya estuve enfrente a ella. Carmen se parecía mucho a mí; su cabello era solo un poco más oscuro que el mío, sus rasgos eran incluso más perfectos que los míos y sus ojos eran dorados al igual del que todos en la familia. Esto era a causa de que no bebíamos sangre humana… habrán de pensar "¿¡Vampiros que no beben sangre!" Pues… así es. Solo bebemos sangre de animales, como "vampiros vegetarianos", el apodo nos lo puso Ben.

- ¿Para qué? – pregunte curiosa y a la vez irritada. Nadie se metía con mis libros.

- No lo sé, hija. Desde que volvió de visitar al clan de Forks está muy extraña – confesó – Y ahora anda dando saltitos por todo el bosque… esa chica es algo extraña, la única que la comprende eres tú y Angela… ¡Y yo que soy su madre no puedo entenderla!

- Madre, nadie la entiende… cuando encuentre su alma gemela… no, ni aun así la podrán comprender…

Rió viendo fijamente el papel en donde estaba anotando cosas. Pude distinguir algunas palabras como… "Limpiar la casa", "Prepararlo todo para su llegada" y "Vaciar las habitaciones restantes". Tendríamos visitas muy pronto… ¿Porque pienso que esto tiene que ver con Tanya y su estilo de humor en este día?

- ¿Qué pasa que no me dicen? – pregunté molesta. Los demás sabían que no me gustaban los secretos ni las sorpresas, por lo que esta tarde sufrirían si no me lo contaban.

- Tanya debe contártelo, ahora pienso que para eso te llama… pero no sé porque esta tan feliz… ¡Solo es una visita! – dijo sin darse cuenta. Se tapó la boca cuando se dio cuenta de su error – ¡No debía decir nada aun! Bella… vete antes de que revele el porqué a Kate no le gustan las compras…

- Ok… - asentí sin estar muy segura.

Me despedí de ella y Salí corriendo hacia el bosque. En Alaska el día estaba nublado, perfecto para caminar sin ser detectados; usualmente nos movíamos por el bosque, ya que sus árboles eran los suficientemente altos como para ocultar la amenazante luz del sol, y además porque nuestra casa se ubicaba cerca de allí. A mí me había encantado la idea de mudarnos a Alaska, ya que la mitad del año casi siempre permanece nublado, en vez de pasar toda la eternidad saliendo por las noches como los últimos 90 años; pero no entendía porque a Ben le desagradaba la idea… Ese Ben era un caso serio, era un clásico ejemplo de un caprichoso hermano menor…Antes de un abrir y cerrar de ojos ya me encontraba en el centro del bosque, el lugar favorito de Tanya.

Ella se encontraba parada en una de las ramas más altas de uno de los árboles, estaba mirando el amanecer… un acto que hacia todos los días desde que llegamos aquí. Su cabello rubio/rojizo caía en ondas hasta su cintura, estaba vestida de forma casual, pero eso no le quitaba su hermosura… De todas las inmortales que he conocido, Tanya era la más hermosa de todas, sin que nadie si quiera la alcanzara. Seguramente ya me había oído llegar.

- Hola – saludé indiferente a la par en que trepaba el mismo árbol para llegar a su posición.

- Hola Bella – me sonrió – Que suerte que has venido… me desagradaba la idea de destruir tu colección completa de Shakespeare, aunque no me arrepentiría de la de Julio Verne… ¡No entiendo cómo te puede gustar!

- Tanya – la reprendí con vos autoritaria.

- ¿Qué? ¡Lo único que hace es hablar sobre cosas inexistentes, hermana! Pobre de la Literatura de aquel tiempo…

Rodé los ojos sin darle importancia, no entendería jamás a Tanya, no le gustaba mucho la literatura por lo que no sabía apreciar un buen escritor.

- ¿Para qué me llamaste que fuera tan importante como para destruir mis libros? – cambie el tema – Que yo sepa jamás has llegado hasta ese punto, querida pero loca hermana.

Rió a carcajadas y bajó ágilmente de la rama hasta el húmedo suelo del bosque, yo la seguí confundida.

- Bueno… quería darte una noticia muy importante… y sabia que no ibas a salir de la casa si es que no te amenazaba. Lo siento – se disculpó, pero en sus ojos solo había humor.

- Aigh… pues bien, ahora suelta lo que quieres decir…

- Esperemos a Angela, ya estará por llegar.

Como si Tanya fuera síquica, Angela apareció como una bala de la dirección contraria a la mía y se sentó con las piernas cruzadas en un tronco caído lleno de musgo con los ojos llenos de alegría y curiosidad.

- ¿Para qué me han llamado? – pregunto mirando primero a Tanya y luego a mí.

Fui a sentarme a su lado y Tanya se posiciono enfrente de nosotros, visiblemente nerviosa por lo que tenía que decirnos.

- Amm… pues, recuerdan que me fui por 1 semana a Forks? ¿A visitar a unos antiguos amigos de la familia? – Ambas asentimos - ¿Saben qué? Olvídenlo… no pasa nada…

- Tanya – reprobamos ambas, estábamos muy interesadas en lo que acababa de decir.

- Bien... chicas… ¡ME VOY A CASAR! – soltó de una.

¿Qu...Qué?

Mi boca no podía estar más abierta. Mis ojos no podían estar más salidos de órbita… Decir "cara de sorpresa" estaba lejos de lo que nos pasaba y describía. Por lo menos mi mente aun no podía procesar lo que había dicho hace unos segundos Tanya… "ME VOY A CASAR", Mmm… no aun no logro entender a lo que se refiere… ¿Tanya, boda, alguien, amor? No, esas palabras no encajaban.

- Lo siento, creo que he escuchado mal… - respondí aun con mi mente analizando las palabras que había dicho… ¿Casamiento?

- Me he puesto a fantasear, Tanya... no escuche lo que dijiste – dijo con una voz de sorpresa Angela.

-No escucharon mal, chicas – se rio - ¡ME VOY A CASAR EN 1 SEMANA!

Si hubiera sido humana me habría desmayado.

- Disculpa, creo que he entendido mal… ¿Tú te vas a casar? – pregunto Angela sin salir aun de la sorpresa.

- Sip – respondió orgullosa mi hermana con una sonrisa.

- ¿Con…. Alguien? Quiero decir… ¿Con una persona?

- ¡No, con un árbol, Angela! – exclamo en un claro sarcasmo.

Me largue a reír consiente en que ambas me miraban extrañadas.

- Lo siento, Tanya. Pero la palabra "boda" no encaja contigo ni por un segundo – conteste entre risas.

- Vamos, sigue riéndote que él vendrá a visitarnos mañana…

- ¿Qué?

- Así es y vendrá con todo el clan de Forks, por eso Irina y mamá están tan ocupadas con el tema. Claro que ellas no saben que me voy a casar con uno de ellos… pero eso no viene al caso, se los diré cuando él esté aquí. Solo quería decirles a ustedes a ver que opinaban, ¿Y bien? ¿Qué opinan?

Angela comenzó a gritar y a dar saltitos de emoción mientras repetía cosas como "estoy tan feliz" y "¿como no lo vi venir?" Luego corrió para abrazar a Tanya mientras yo las observaba. ¿Tanya se iba a casar? Jamás pensé en los 100 años de mi vida inmortal que mi hermana loca encontrara a alguien que la entendiera, ni Carmen y Eleazar, que eran sus padres, lograban entenderla.

- ¿Bella? ¿Tú qué piensas? – Preguntó Tanya sacándome de mis pensamientos - ¿No estás feliz? ¿No te gusta?

- ¿Qué? ¡No! ¡Estoy muy feliz! – la tranquilice y vino a abrazarme – Jamás pensé que encontrarías a alguien… Pobre del desafortunado.

Todas reímos.

- Pero no se lo digan a nadie, por favor – pidió Tanya – Quiero decírselo luego, cuando él esté aquí, ¿De acuerdo?

Angela y yo asentimos.

- ¡Cuéntanos todos los detalles! – Suplico Angela mientras sentaba a Tanya en el gran tronco caído - ¿Cómo se llama? ¿Es lindo? ¿Cuántos años tiene? ¿Es vegetariano? ¿Quién lo transformo? ¿Hace cuanto? ¿Es emigrante legal?

- ¡Angela! – Reprendí - ¿Cómo que "emigrante legal"?

- Es que en estos tiempos modernos no se puede confiar en nadie, querida Bella.

De nuevo, todas reímos.

- No – dijo de repente Tanya – No les diré nadita de nada.

- ¿Poooorqueeee? – dijo "llorando" Angela.

- Porque no.

- Pero, pero… - suplico de nuevo Angela.

- Ok, solo les diré 2 cosas: Primera, aparenta 18 años y es increíblemente guapo. Y segunda, su nombre es Edward.

De repente todo se nublo con la simple mención de ese nombre que hace décadas no escuchaba. Los recuerdos me aparecieron en la mente, mejor dicho me atacaron con violencia, y no pude evitar el dolor y el vacio en el pecho que surgieron de nuevo. Angela enseguida me miro, era la única de la familia que sabía por lo que había pasado y conocía al dueño de ese nombre, estaba visiblemente preocupada. Quería decirle que todo estaba bien, que no me afectaba en lo más mínimo la mención de ese nombre, pero ella sabía demasiado bien cuando mentía y cuando no, me conocía demasiado.

¡Reacciona Isabella! ¿Cuáles eran las probabilidades de que aquel Edward a quien Tanya se refería fuera el mismo Edward por el que yo había sufrido tanto? ¿1 en mil? ¿1 en un millón? ¡Inclusive más! Solo es una simple coincidencia nada mas… coincidencias, coincidencias y una simple coincidencia… el destino no podía odiarme tanto… ok, si podía hacerlo.

- ¿Qué paso? ¿Qué dije? – pregunto Tanya al darse cuenta, un poco tarde, de lo que estaba pasando.

- Nada – respondí antes de que Angela pudiera hablar, no quería que ella se enterara de nada – Solo… me sorprendí por algo que recordé, es todo.

Tanya no estaba muy segura pero vi como decidía, en su mirada, que por ahora no tocaría más el tema. Y agradecía que así lo hiciera, ya que sabía que tarde o temprano debía decirle toda la verdad a la familia, aunque eso me cueste mucho. Angela me lanzo una mirada reprobatoria y yo se la devolví.

- Hola Chicas, que hacen? – de repente, Ben apareció de entre la sombra de los árboles, todas nos sorprendimos, ya que nadie lo había escuchado aproximarse o había captado su aroma. Estábamos metidas demasiado en nuestro mundo.

- N-n-a-a-d-a – tartamudeo visiblemente nerviosa Tanya.

- ¿A qué vienes, Ben? – preguntó Angela irritada.

- Ay, cariño, ¿Por qué me tratas así? Eso me duele – dijo exagerando como siempre – Ah y te amo, ¿sabes?

- Yo también te amo, pero ahora estoy muy ocupada – contesto con el mismo tono reprobatorio que antes.

- Déjense de teatros chicos – dije levantándome de mi lugar - ¿A qué viniste, hermanito? ¿A espiarnos o venir a meterte en asuntos de tu novia?

Me sacó la lengua en un aspecto muy maduro. Saco un papel y de repente se puso firme. Imitó el sonido de una trompeta y comenzó a hablar…

- Os demando su presencia para una reunión de todos los caballeros de la mesa redonda – todas tratábamos de aguantarnos la risa mientras Ben seguía con su pequeña dramatización – El motivo de esta reunión es la próxima visita de unos antiguos amigos del reino, os quiero decir cómo comportarse queridas cabelleras, en la presencia de tan nobles aliados contra la lucha en contra del malvado dragón Aro y su malvados secuaces llamados Marco y Cayo, junto con su horrible séquito de duendes feos y verdes… No se molesten con el noble y guapo caballero mensajero, solo realiza su honorable tarea. Firma: El amargado rey Eleazar…

Al terminar cerró el papel blanco e intacto que tenia, lo guardo en su bolsillo y se marcho rechinando como un caballo. No podíamos aguantar más y explotamos en risas, en especial Angela que estaba ya roja de tanto aguantarse la risa… Tanya se agarraba el estomago y yo me reía en enormes carcajadas. Ben siempre lograba sacarnos una sonrisa en el día más gris y borrarnos todas las penas y preocupaciones, era un payaso.

-Be-ella – me llamo con dificultad Angela en medio aun de risas - ¿Puedo hablar contigo?

- Si – contesté con la misma dificultad que ella.

Nos despedimos de Tanya, que se seguía ahogando en carcajadas, con un "Felicidades" y un beso en la mejilla para luego retiramos del lugar.

Nos dirigimos a la casa de vuelta, en donde Irina, que se había ido hace más de 3 horas, ya había llegado con más de 5 bolsas llenos de ropa, zapatos y toda la cosa. La verdad es que no entendía esa obsesión con la moda, solo es r-o-p-a… ni que fueran 100 libros de colección. La saludamos y Angela me guio hasta el 3º piso de la casa, en donde había 5 habitaciones, pero solo 3 estaban ocupadas por Angela, Tanya y yo, el resto eran cuartos vacios, que se habían usado como cuarto de huéspedes para visitas parecidas a la de mañana… Mañana… 20 de septiembre, casi 100 años de su partida… ¿De nuevo era coincidencia que los invitados de Tanya vengan ese día? El destino definitivamente me odia, ¿Qué le hice?

- Siéntate – me ordenó Angela, ya no había rastro de broma en su voz o en su rostro, estaba seria y pensativa. La obedecí y me senté con las piernas cruzadas en su cama – No creí que alguna vez diga esto, pero… algo huele mal.

- ¿Qué?

- No lo sé… Tanya, boda, alguien = desastre…

- Era hora que encuentre a alguien que la quiera y comprenda, siempre ha estado sola…

- Tu también siempre has estado sola – atacó con malicia y astucia.

- Angela… ya hemos hablado de esto y siempre te digo lo mismo…siempre estaré sola… y la verdad, es mejor así.

- Bella…

- Hemos tenido cientos de veces esta discusión y yo siempre gano, Angela.

Bufó. Yo ya olía a una victoria fácil por parte mía.

- Además, ¿recuerdas el anillo, la pulsera y todas las promesas cierto? – asintió – Pues bien, yo no las romperé, ok?

- Bien – contestó con resignación cruzando los brazos sobre su pecho. En un gesto muy infantil, al igual que su novio, me saco la lengua.

- Bueno, he vuelto a ganar – sonreí con suficiencia - ¿Cuándo era la reunión familiar o el de la mesa redonda no se qué, que dijo Ben?

Rió al recordar la dramatización de mediados del siglo medio que había hecho su novio. En parte, esa era una de las cosas que había hecho que ellos dos se enamoraran: su gran sentido del humor. La otra era simple: ambos eran demasiados cercanos, tenían gustos iguales, querían las mismas cosas, etc. Su historia de amor es demasiado larga, y como todo cuento, tiene sus bajos y altibajos.

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Abajo ya todos estaban sentados en la sala. Irina y Kate, junto con Eleazar y Carmen, se sentaban en los sillones. Ben y Tanya estaban parados, él tenía un aspecto divertido que se suponía que sería "autoritario" y ella parecía molesta. Angela y yo fuimos las últimas en llegar, por lo que nos sentamos en el suelo con las piernas cruzadas, una de nuestras muchas costumbres. Estas reuniones familiares se solían hacer cad semanas, dependiendo de los próximos acontecimientos que se realizarían; ya sean visitas, cumpleaños o algún viaje en especial. En casi todas las reuniones, el único que hablaba era Eleazar o a veces lo hacía Carmen, el resto solo se dedicaba a escuchar o a veces emitíamos algunas opiniones o comentarios al azar.

- Bien chicos – comenzó a hablar Eleazar, quien sostenía la mano de Carmen sentada a su lado – Creo que nadie sabe aun porque estamos aquí, ¿me equivoco? – Todos negamos con la cabeza – Bien, hace unas cuantas décadas, antes de encontrar a Bella, Angela y Ben, solo vivíamos Tanya, Irina, Kate, Carmen y yo junto con 3 amigos más en Canadá; pero poco a poco empezamos a llamar la atención, por lo que decidimos separarnos por un tiempo, nosotros nos mudamos a Europa, y ellos a Chicago. Después de un tiempo, ellos encontraron a alguien en Chicago, pero hubo un problema y tuvieron que trasladarse no se adonde por un largo tiempo, al mismo tiempo en que nosotros nos mudamos a su misma ciudad; luego encontraron a 3 personas más, 2 hombres y 1 mujer. Hace poco se mudaron a Forks y nosotros nos trasladamos aquí, a Alaska.

- ¿Ustedes vivían en Canadá? – preguntó sorprendido Ben, Angela le mando una mirada asesina por interrumpir.

- Si, fue hace mucho tiempo, puedo decir incluso mucho antes de que Bella naciera – contestó Eleazar a Ben en forma amable – Hace una semana, Tanya fue a visitarlos y pasar un tiempo con ellos porque los extrañaba mucho, los ha invitado a pasar aquí unas semanas y ellos aceptaron. Aun no me parece buena idea, ya que son 7 y nosotros 8, llamaremos demasiado la atención. Por lo que quiero que tengan cuidado si van a salir o ir a la ciudad entre muchos, ok? – todos asentimos – Pues… ¿tienen alguna pregunta?

- ¿Vendrán todos, papá? – preguntó Irina.

- Si, se llevaran bien con ellos, son muy parecidos a nosotros.

- ¿Son vegetarianos? – preguntó interesado Ben.

- Si, de hecho, Carlisle, es el mejor de todos en su abstinencia – sonrió – Nunca ha probado la sangra humana, como tu Bella.

Me sorprendí por 2 cosas; primera, porque su líder nunca ha probado la sangre humana, una cosa que teníamos en común. Y segunda, porque se llamaba Carlisle, igual que el Dr. Cullen, el de los Masen y uno de los grandes amigos que tenían. Guau, todavía lo recordaba. ¡Otra coincidencia del día! ¿Cuántas más encontraría?

- ¿Algo más que tengamos en común? – pregunto Angela muy interesada en la historia que había contado nuestro padre.

- No creo – respondió pensativo Eleazar – Ah, hay algo que les va a interesar… - todos préstamos más atención de la necesaria por el tono misterioso que había usado – Tienen dones. En cierto sentido, son iguales al mío y al de Kate, una de ellos tiene "visiones" del futuro, otro controla emociones y otro lee mentes o algo así.

Todos nos quedamos sorprendidos… esas eran cosas que se veían en los comics, no eran cosas normales, ni siquiera en vampiros.

- Con razón Ben dijo que eran grandes aliados contra los Vulturis – observé - ¿Ellos están a favor o en contra?

- Pues… no quieren una guerra contra ellos, pero no están a favor de sus acciones.

Ok, eso era aceptable. Los Vulturis eran como los jefes de nuestra raza, eran refinados y muy respetados, pero no tenían respeto por la vida humana. Eleazar había sido miembro de su guardia, pero se había escapado; él nos había contado su historia y por eso sabíamos de su existencia. Casi todos ellos tenían dones, por lo que podían ver tus decisiones en tu mente o torturarte hasta que mueras, vivían en Volterra, Italia, desde hace más de 1000 años.

- Edward es el que lee las mentes, ¿no? – preguntó después de un largo silencio Tanya, su voz ahora reflejaba tranquilidad, ya no estaba incómoda.

Hasta ese momento había olvidado que el prometido de ella se llamaba Edward. El hecho de que lo haya mencionado ahora empeoro todo mi buen humor y me hiso recordar la fecha que se me venía encima; el 20 de septiembre. ¿Por qué justo mañana debían venir? ¿Por qué no otro maldito día en el que no tenga que fingir estar bien? ¿¡Es que tanto me odia el destino para hacerme esto! Primero, me quitaba a todos los seres que más amaba; segundo, me refregaba en la cara lo que no tenia; y tercero, me ponía millones de coincidencias en el día… Ay, las coincidencias… ¡Siempre tenía que haber las malditas coincidencias! ¿Por qué no simplemente dejarlo así como está? ¿¡Ya no había terminado todo! ¿¡Que no había sufrido lo suficiente! Ahora estaba molesta, incómoda y muy pero muy dolida.

- ¿Ya hemos terminado? – pregunté, pude notar como todos captaron mi cambio de humor. En especial, Angela; quien a lo mejor ya sospechaba el motivo.

- Si, eso creo – respondió Eleazar.

- ¿Estás bien, Bella? – preguntó Carmen quien hasta el momento no había escuchado hablar.

- Si, solo quiero retirarme, ¿puedo?

- Bella… ¿Qué te pasa? – Tampoco Kate había hablado hasta el momento, pero claro… cuando yo más me quería ir, mas me hacían preguntas - Hace un rato estabas de un humor excelente y ahora estas molesta, ¡incluso dolida!

- No me pasa nada, Kate – estaba empezando a ponerme nerviosa – Solo quiero irme, Ok?

- Si quieres puedes irte Bella – me respondió Eleazar con tono confundido pero a la vez autoritario.

Pude sentir la mirada de todos clavada en mi espalda en cuando me levanté y subí las escaleras con dirección a mi cuarto. Sabía que no debía molestarme con ellos y menos tratarlos mal, pero mi mal genio me controlaba y los trataba como quisiera tratarme a mi misma en estos momentos… Cerré la puerta con llave ni bien entre a mi cuarto, aunque eso no sería ni problema para un vampiro, porque quería privacidad. Debía de tratar de pensar, a por lo menos tratar de descansar. Me puse a pensar en lo que era de menos; las coincidencias, ¿acaso era una especie de recompensa? ¡Las recompensas debían de agradarte! ¡No molestarte y mucho menos dolerte! Me tiré en mi cama y me puse los audífonos con una música relajante a un nivel muy alto como para cerrarme totalmente en mi propio mundo de fantasías; sin dolor, o el maldito destino, en donde todos estábamos juntos y felices, no había lagrimas ni lamentos, solo risas, risas y más risas… Estos eran los días en que de verdad quería poder conciliar el sueño, o por lo menos, sumirme en la inconsciencia, aunque sea unos miserables segundos. Quería poder soñar sin tener pesadillas, olvidarme de todo por unos segundos y vivir en mi propia fantasía… pero esas cosas eran imposibles para mí. Entonces me harté y me puse a mirar por la ventana; era la hora del crepúsculo, en donde apenas se podía ver el sol en el horizonte por las nubes grises que acaparaban el paisaje, pero en cuando los rayos chocaban con las nubes, se convertía en hermosos colores rosados, naranjas e incluso lilas.

El celular sonó sacándome de mis pensamientos.


Música: Forever Young – One Direction.

Dedicacion: A las que siempre leen este fic, y que no perdieron la fe en que algun dia actualizaria! :D


Hola Gente Lindaaaa! He vueltoooooo!

Miiiiiiiiiiil y miiiil disculpas por no actualizar! Creo que la última vez fue hace mas de 2 meses... pero tengo mis excusas: 1º : En el colegio estan poniendo las pruebas sumativas y tengo muchiiisimo que estudiar... 2º: porque no tenia interneeeet! 3º: Porque casi me da un paro al saber que mi cuaderno en donde escribo todas las historias (tiene mas de 1000 páginas e.e) se me peeerdiooooooo (fueron solo 2 horas de pura agonia, ya que lo encontre de vuelta) y 4º: por falta de imaginacion.

Pero como ven, el capitulo es reee pero reee largo! Mas de 11 paginas de WORD! ! No 3 o 4, ni 6... ¡11! No quiero ninguna excusa!

Ojala lo disfruten, ya que me devane los cesos en escribirlo!

Los quiero a toditooos!

Pliis dejen sus review :(

M rii (:

PD 1: Estoy muy mal porque ninguno a pasado a leer mi fic Claro de Luna D: Pliiis pasen, la historia es muuyy linda!

PD 2: Si no encuentro minimo 3 review de diferentes personas NO actualizo, estoy muy exigente!


ADELANTO DEL PROXIMO CAPI: (Esto es un regalito para ustedes, ya que el 3 de junio fue mi cumple y estoy de buuuen humor)

Estas Aquí... Parte I

Ok, creo que el titulo lo dice todo... es el primer capitulo que hago desde el punto de vista de MI querido, hermoso, hipnotizante e irrovocablemente romantico, Edward Cullen ! Mierda! ya he dicho que esta vivo y que se encontraran... deberia cerrar mi bocota. Ah, pero no saben cooomoooooo! Es reeee espectacular como se reencuentran, bueno, no dire nada mas!

Aqui un pequeño fragmento:

" Cerrando los ojos... esta era la única forma en que lograba descansar; cerrando mi mente y mis sentidos, dejándome llevar ppr los recuerdos y pensamientos, recordando aquellos dias de felicidad y de gozo, aquellos... dias humanos, con mis padres, los dias en los que estaba con ella. Tal vez recordandola solo me provocaba más y más dolor, pero no podia evitarlo, solo dejando vagar mi mente podia superar estos 100 años de eterna soledad. Recordando todos sus aspectos... su sonrisa, su risa, sus sonrojos, sus ojos chocolate, su rostro... e incluso su torpeza... "