Aqui estoy de nuevo. Antes que nada mil Gracias a Tsuki Li Black y a Zillah Vathek por sus reviews, su apoyo me da motivos para continuar escribiendo y subiendo el Fic. Espero que los disfruten, besos.
---------------------------------------------------
Mientras te esperaba mis piernas temblaban sin control, creí que acabarían por fallarme. Era como si mi cabeza estuviera tan llena de ideas que el peso bastara para colapsar todo mi cuerpo, trataba de imaginar cada una de tus reacciones. Pensé que correrías a abrazarme, o tal vez me dirigirías un saludo frío...qué pasaría si ni siquiera llegabas. Lo ocurrido en casa de tu familia me angustiaba, traté de olvidarlo y pretender como si nunca hubiera sucedido pero era imposible. Estaba tan sumida en mis pensamientos que no te vi llegar hasta que estuviste a un par de pasos de mí. La zona del parque donde nos encontrábamos estaba desierta de no ser por algunas aves que cantaban armoniosamente en las copas de los árboles. Sin una sola palabra me tomaste entre tus brazos y nuestros labios se unieron. Todo desapareció a mí alrededor excepto tú y el tenue calor de tu cuerpo. Tus manos recorrieron mi cintura con naturalidad, nuestro abrazo se volvió cada vez más apretado. Luego con la voz entrecortada dijiste en mi oído:
--Esto es el adiós Mika.
Traición, dolor, furia, confusión...todo inundó mi corazón a un tiempo, para cuándo reaccioné mi mano continuaba sobra tu mejilla. El golpe fue tan sonoro que algunas aves emprendieron el vuelo asustadas, me miraste perplejo por unos segundos. Yo estallé en reclamos ¿acaso no me amabas¿todo había sido un juego¿Cómo podías simplemente despedirte sin una explicación? Recuerdo haberte gritado hasta perder el aliento, quizás todo Kyoto lo escuchó. Tú permaneciste callado unos momentos, después te inclinaste tanto como tu espalda te permitió murmuraste unas palabras de disculpa y te fuiste corriendo.
El resto del día me moví por inercia mientras trataba de hacerme creer que todo había sido un mal sueño. No pude conciliar el sueño lloré toda la noche sin saber si era por el dolor o por la furia. A media noche Eiri irrumpió en mi habitación junto con su osito de felpa.
— Mika nee-san, hay un monstruo en mi cuarto. ¿Lloras porque te asustó el monstruo?
--Sí Eiri-chan.
--Puedo dormir contigo...si nos ve juntos ya no nos asustará.
La inocencia reflejada en los ojos de mi hermanito me hizo reír, mientras se quedaba dormido entre mis brazos mis sentimientos se calmaron. Aún estaban allí pero el amor de Eiri parecía calamar todas las tormentas. En ese momento me juré que protegería su inocencia y jamás me separaría de él.
