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Desde ese día pasaron al menos cuatro semanas sin que supiera nada de ti, para ese entonces el dolor había cedido paso al odio. Parte de mi me decía en cuanto te viera me abalanzaría sobre ti y te machacaría a golpes hasta arrancarte una explicación. Por si mi miseria no fuera suficiente entre nuestra ruptura y los exámenes nuestros padres habían decidido que Kusakabe y yo debíamos frecuentarnos más. Sin otra opción que resignarme comencé a salir con él cada fin de semana, Kusakabe era serio. No era de todo desagradable pero tampoco alguien por quien pudiera sentir amor o pasión.--Creo que puedo sincerarme contigo Mika-San, ya que serás mi esposa.
Simplemente asentí con la cabeza, tan sólo la idea de conocer intimidades de Kusakabe me incomodaba.
--Se trata de mi hermano mayor, me preocupa. Mi padre ya ha determinado que cuando el muera yo tomaré control de las empresas de la familia. Pero Tohma parece no entender la gravedad de esto, si mi padre los deshereda no tendrá oportunidad alguna de hacer algo con su vida. Sin embargo sigue empeñado en su idea de formar una banda de rock en vez de ocuparse de sus obligaciones con la familia. Además está ese amigo suyo...Sakuma-san...es alocado y extraño, debería terminar esa amistad mientras es tiempo.
--¿Mientras es tiempo?
--Mika-san...creo que las intenciones de Sakuma-san con mi hermano son malsanas.
Traté de disimular mi asombro tanto como me fue posible, sabía que tenías problemas con tu familia pero a tal grado. También me era casi imposible imaginar al tal Sakuma-san acosándote, menos aún a ti disfrutándolo. En parte tu hermano adivinó mis pensamientos.
--Mika, espero que no creyeras que mi hermano...bueno, ciertamente luce un poco afeminado por sus inclinaciones artísticas. Pero definitivamente no es de esos, muy al contrario, es un casanova, suele tener muchas aventuras. Lo sé porque más una vez lo sorprendí con una chica en su habitación, gracias a Dios fui yo y no mis padres. Aventuras breves, las deja una vez que obtiene lo que quiere. Obviamente esa no es la forma en la que alguien de nuestra categoría debería comportarse ¿o sí?
Negué con la cabeza, Kusakabe pensó que yo también estaba indignada por tu comportamiento impropio. No podía creerlo ¿eso había sido yo para ti? una simple aventura, ahora todo tenía sentido yo era la prometida de tu hermano. No podías darte el lujo de hacer conmigo lo que hacías con el resto de las chicas. Ya fuera eso o la idea de que tenías algo más con tu mejor amigo, ambas me parecían igual de terribles. No por que las considerar escandalosas o incorrectas, sino porque yo estaba perdidamente enamorada de ti. Sin importar cual de las dos opciones fuera la verdadera existía algo abrumador en ambas: Yo sólo había sido un juego para ti.
Pretexté una jaqueca para volver a casa, una vez en mi cuarto rompí a llorar de nuevo. Te odiaba, no cabía duda, te odiaba con todo mí ser.
