Antes que nada quiero agradecer a Zillah Vathek, Tsuki Li Black, Shi no Hime y Hibari Usui por sus reviews. Perdonen la tardanza en actualizar pero es que el trabajo de la Universidad se me cargó mucho. Les prometo actualizar de nuevo muy pronto. Besos y otra vez Gracias.


--¡Por favor Mika –neesan!

Las repetidas súplicas de Eiri terminaron por convencerme, estaba claro que yo era demasiado cobarde para mirarte a los ojos. Pero no podía negarle a mi hermanito lo que tanto deseaba, en aquel entonces Eiri perdonaba con facilidad. Accedí llevarlo a la firma de autógrafos de Nittle Grasper aún cuando sabía que me desmoronaría al verte, en el fondo no era sólo por mi hermano, la verdad es que todavía tenía esperanzas. Soñaba que al verme me tomarías entre tus brazos y olvidaríamos todo lo ocurrido. Durante los días previos al evento mis manos temblaban cada vez que tu imagen venía a mi mente. Estaba más ausente de lo normal, al grado que Kusakabe lo notó, amable como siempre me preguntó si algo me pasaba. Me quedé callada, nunca podría contarle lo que pasaba por mi mente... "Sí querido estoy perturbada, por cierto amo a tu hermano mayor"... simplemente no podía. En aquel entonces no era tan directa como ahora.

El día llegó al fin, por alguna extraña razón me importaba más lucir bonita para ti que guardar las apariencias. Por suerte mi padre se había marchado temprano y mi madre lo achacó a mi adolescencia, el único que parecía darse cuenta era Eiri. Parte de mí incluso sospechaba que lo hacía a propósito... aún así prefería evitar la idea, no me gustaba la sensación de que Eiri lo sabía todo sobre nosotros. En general, me gustaba creer que lo nuestro era un secreto entre tu y yo, no por miedo a los problemas sino porque los sentimientos se enfrían cuando muchos los conocen. Me gustaba mantener mi amor por ti entero en vez de repartirlo como los trozos de una mortaja. Incluso ahora lo prefiero así, por suerte tú piensas igual que yo. La fila era enorme, a penas una cuarta parte del recorrido fue suficiente para acabar con mis uñas, como no tenía nada más que morder quedé a merced de mis nervios. Cada uno de mis pasos se convertía en una suplica a los dioses, aunque no estoy segura de saber qué era lo que les pedía. Eiri se aferraba fuertemente a mi mano queriendo darme fuerzas, hubiera deseado parecer fuerte ante mi hermanito pero ni siquiera eso me fue posible.

Cuando quedaban a penas un par de metros creí que me desmayaría, incluso hoy me pregunto cómo sobreviví ese tramo. Al acercarme clavaste tu mirada en mí, con tanta intensidad que casi la sentí atravesar mi piel. Parecía como su a penas el día anterior nos hubiésemos encontrado en el parque a la hora de siempre, como si los dos años de separación hubieran sido una pesadilla y la única verdad se encontrara en tus ojos. Ni siquiera me percaté de la llegada de Kusakabe hasta que me tomó del hombro.

--Así que aquí estaban...tu madre me dijo que vendrías con Eiri y quise alcanzarlos.

--No era necesario. —repuse.

Kusakabe no respondió pero se paró a mi lado ante el descontento de mi pequeño hermano. Por la expresión su expresión parecía como si se hubiese levantado en su cumpleaños para descubrir a un tío antipático que llega sin invitación ni regalo. Yo simplemente estaba en shock, temblaba de sólo pensar que Kusakabe sabía lo nuestro. No sé de donde saqué valor, habría sido capaz de empujarlo y lanzarme a tus brazos pero cuando llegó nuestro turno él me jaló retirándome de fila. Sin poder zafarme, observé como Eiri te daba tímidamente su disco, mi hermanito a penas volvía cuando Kusakabe me sacó a empujones de la tienda...