Hay pequeños particulares de ésta historia que están inspirados en un capitulo de la serie "Entre fantasmas" que lleva el mismo nombre de la fic. Ya saben que Crepúsculo no me pertenece para nada, aunque yo le pertenezca a Edward Cullen. Del resto, todo lo demás es mio.
¿Cullen?
Algo no me cuadró cuando abrí la puerta principal de casa... olía a comida. Charlie no sabia cocinar, y se suponía que yo hoy me encargaría de hacer una gran cena para ambos, en honor a mi primera noche aquí, visto que no podíamos contar la de ayer porque habíamos ido a cenar fuera. Entonces, ¿Por qué olía a comida?, me acerqué a la cocina con mucho cuidado, preparándome mentalmente para el hecho de que tal vez pronto tendría que llamar a los bomberos.
-¿Papá? - Llamé tratando de confirmar que era él quien estaba sirviendo unas milanesas de pollo en los platos. Bien, no había humo en el ambiente, y no olía a quemado, así que quizás podía permitirme suspirar tranquila.
-Ah, ¡Hola Bells! - me saludó en cuanto notó mi presencia – Pensaba que ibas a llegar más tarde.
-¿Estás cocinando? - necesitaba alguna clase de confirmación para lo que estaba viendo.
-¡NO!, por supuesto que no... - estaba riendo, claro ni él mismo se veía en esa situación. - He llamado al restaurante para que me mandaran la comida para nuestros invitados.
¿Invitados?, no sabia que iba a venir alguien ésta noche, estaba por preguntarle a quien se refería, cuando él mismo cambió la dirección de mis pensamientos.
-¿Y cómo fue el día al final?- me preguntó curioso. Me encogí de hombros antes de contestarle.
-Regular, como me lo esperaba.
-¿Y cuáles profesores te tocaron?
Le estaba haciendo la lista de mis docentes, cuando uno en particular le llamó la atención y me interrumpió...
-¿Emmett Cullen es tu profesor de educación física? - vi un extraño brillo en sus ojos, y sino hubiese pensado que estaba loca, habría jurado que se trataba de orgullo.
-Si, creo que ese es su nombre de pila – dije, recordando que de esa manera lo había llamado Edward antes.
-Haz tenido suerte, es un buen profesor y entrenador también, desde que trabaja en el instituto, nuestro equipo de baseball llega siempre a las finales. A lo mejor y éste año no suspendes en esa materia, Bella- dijo bromeando, pero en realidad sí que tenia la esperanza de que con éste profesor no me tendría que preocupar por suspender.
-Si, a lo mejor- dije con un suspiro, repite el examen final de educación física dos veces en quinto curso, y te lo recordaran toda tu vida.
-Es también una buena persona, muchos no se esperaban que asumiera sus responsabilidades tan bien, pero lo hizo, y sin quejarse. - comentó Charlie, sumergido en sus pensamientos.
Quería preguntarle de qué estaba hablando, de verdad que había despertado mi curiosidad, pero recordar que antes me había dejado con otra clase de interrogante en la punta de la lengua, me hizo mandar a la lista de cosas por resolver las preguntas que tenia sobre a qué se refería Charlie.
-¿Qué invitados estamos esperando?
-¿Te acuerdas de Billy Black y de su hijo Jacob? - asentí. ¿Cómo podía no acordarme de ellos?, Billy era el mejor amigo de Charlie, y durante mi infancia, en los meses que pasaba aquí en Forks, los únicos momentos de diversión que recordaba eran cuando Charlie y Billy se reunían, y yo pasaba mi tiempo jugando con Jacob, quien era dos años menor que yo – Bueno, pues tenemos un importante partido hoy en la noche, y Jacob se moría de las ganas de verte otra vez, así que pensé que ya que iban a venir, tanto valía que cenaran con nosotros.
Me emocionó mucho la idea, hace años que no veía a Jake y tenerlo cerca sería como recuperar parte de mi niñez. Y así fue, pasé una noche sumamente agradable; aparte en lo exterior (se había vuelto prácticamente un gigante) mi amigo no había cambiado mucho, en el fondo seguía siendo el mismo niñito solar y alegre que recordaba.
Estuvimos horas conversando mientras Charlie y Billy disfrutaban del partido, teníamos que ponernos al día, y había mucho que contar, por lo menos más por parte suya que mía, porque el muy bribón se había echado novia con solo 15 años, una tal Leah, la cual deseaba que conociese lo antes posible. Le prometí que pronto iría a visitarlo a la Push para conocerla. Él me dio la escusa perfecta cuando me dijo que estaba esperando un sistema de estéreo que sería perfecto para mi camioneta (aparentemente había sido él quien le había reconstruido el motor), y que me llamaría cuando hubiese llegado. Y quedamos de acuerdo en que así haríamos.
Esa noche me quedé dormida como un lirón, apenas cerré lo ojos ya estaba en el mundo de los sueños, y es que estaba rendida. Suerte que los profesores me habían concedido un poco de tiempo para ponerme al día con los otros, porque las fuerzas para concentrarme en cualquier clase de deber escolar las había perdido por esa noche. Pero ya mañana seria otro día.
o0o
-Hola Bella – me dijo Mike con una sonrisa en cuanto me bajé del coche, ¿Me había estado esperando o era solo impresión mía?.
-Hola Mike, ¿Cómo va?
- Estoy un poco cansado, y necesito comer comida chatarra. Pero no puedo, porque pronto empezará la temporada de baseball y el entrenador Cullen quiere que nos mantengamos en forma y comamos bien ya desde ahora, y no te digo lo que me está haciendo falta una hamburguesa...
Muy bien, le había preguntado "¿Cómo va?" solo porque quería ser educada, no me esperaba que me contase toda su vida y sus problemas en el camino del aparcamiento a las aulas. Pero qué le podía decir, "De verdad Mike, no me interesa", no eso no estaría muy bien por mi parte, después de todo Mike había sido muy servicial conmigo. Seguía pensando en un labrador cada vez que le veía...
Llegamos al aula de literatura, y Mike me dejó justo en frente de la mismísima puerta. No sé por qué empecé a creer que me veía como una desvalida o algo por el estilo.
-Bueno, nos vemos en Educación física, - me dijo a forma de despido – y no te preocupes, porque ya me las arreglaré para que el entrenador nos haga formar pareja en los partidos de Volleyball de hoy, conmigo no te pasará nada.
Hice todo lo posible para lograr que no se me cayese la mandíbula por esa afirmación, ¿Conmigo no te pasará nada?. Pensabamal si creía que yo era una una damisela indefensa que necesitaba de la protección de los demás, no me conocía entonces. Sí, claro que era increíblemente patosa, y era bastante delgada como para parecer un poco débil físicamente, pero era de igual manera perfectamente capaz de defenderme yo sola.
Decidí que por el momento sería paciente y dejaría pasar su comentario, a lo mejor y me equivocaba. Pero lo seguro era que si continuaba con esa clase de insinuaciones, de una manera bastante educada le haría entender que tenía que parar porque no me gustaba ser tratada de esa forma.
Mi día pasó más normal que el anterior, al parecer el cuerpo estudiantil de Forks ya se estaba haciendo a la idea de que había un nuevo elemento en su ambiente. Lo que demuestra que el ser humano, al igual que todos los demás, es un animal de costumbres.
A la hora de educación física, Mike cumplió con lo que había dicho, y se las había arreglado para que fuésemos pareja en el juego ; lo cual hizo que me ganase un mirada envenenada por parte de Jessica, según había entendido ayer en las conversaciones a la hora de la comida, Mike iba a acompañarla al baile que habría la semana siguiente, y ella esperaba que ese fuese el primer paso para un futuro noviazgo entre ambos.
Aunque creo que se tranquilizó cuando se dio cuenta de que al parecer a Mike no le habían quedado ganas de volver a jugar conmigo, no solo había hecho que nuestro equipo perdiese, sino que también le había dado sin querer con la pelota en la cara. Sí que me sentí mal cuando le hice daño, una cosa era que mi falta de coordinación me afectase a mi, pero los demás no tenían por qué pagar por mis defectos.
Noté de soslayo una cabellera castaño cobriza despeinada, pero no me podía permitir verlo como deseaba, tenia que concentrarme en el juego, y además él estaba de la otra parte del gimnasio sumergido en su proprio partido.
Me consolé pensando en que pronto sería la hora de la comida, y podría recuperar ese tiempo perdido en la cafetería. Me detuve un segundo, ¿Pero qué estaba pensando?, me estaba comportando como una completa acosadora, había visto a éste chico solo ayer, y ya estaba deseosa de que llegase el momento para poder verle. Tenia que haberme vuelto loca.
Pero claro, esa reprensión por mi parte, no me impidió que una vez sentada en mi sitio en la cafetería, mi cabeza se girara en la misma dirección que le había visto ayer, buscándole. Era la curiosidad que me provocaba su persona, me dije a mi misma, eso tenia que ser, nada más.
Hoy tenia los auriculares de su iPod en los oídos, y estaba jugando con la comida, sin siquiera llevarse un bocado a la boca. Había algo en sus movimientos que los hacían hipnotizadores, en la elegancia que trasmitía la forma en la que jugaba con su puré de patatas, y que de vez en cuando se pasaba la mano por los cabellos, cuando estos le caían sobre los ojos, alborotandolos aun más.
Era evidente que había estado más tiempo del que pensaba embobada viéndole, porque más de uno lo había notado.
-¿Cautivada por Edward Cullen? - me preguntó Jessica con tono socarrón – Te aconsejo que no pierdas tu tiempo, es un friki.
Me sonrojé como un tomate, cuando me di cuenta de que me habían descubierto como quien dice, con las manos en la masa. Bajé mi vista a la bandeja que tenia delante, procurando no encontrarme con la mirada de nadie, toda la atención de la mesa estaba puesta sobre mi. De repente un pequeño dato de lo que había dicho Jessica fue procesado por mi cerebro, y avivó por completo la curiosidad en mi, haciendo que me olvidase incluso de la vergüenza.
-¿Cullen? - pregunté confundida, tenia el mismo apellido que el Sr Cullen- ¿Es que acaso él y el... - pero Jessica me interrumpió
-Si, él y el señor Cullen son hermanos - ¡Ahora entendía por cual motivo lo había llamado con su nombre de pila!, era una cosa completamente normal. - Pero te lo repito, ni siquiera pienses en acercarte a él, podría ser peligroso – Vaya que curioso, ya ella era la segunda persona que me advertía sobre Edward. Pero algo en mi interior me decía que no debía creerles.
- No digas eso Jessica – le reprendió suavemente Angela – Edward es solo un poco apartado del resto, pero no veo qué tiene de malo eso.
-Yo no le critico lo apartado, Angela. Le estoy criticando lo otro. - le contestó Jessica de forma enigmática. Se giró en dirección de Lauren, buscando el apoyo de su amiga. -¿Tengo o no tengo razón?
-Vamos Angela – le dijo Lauren – hasta tú tienes que reconocer que eso que hace no es normal. Debería estar internado en un psiquiátrico o algo por el estilo, en lugar de encontrarse junto a nosotros.
Tuve que morderme la lengua para evitar así notarle que Edward no estaba "junto" a ellos, que era bastante evidente que todos se encargaban muy bien de mantenerlo apartado.
Vi que Mike notó mi curiosidad y mi expresión confundida, porque se giró a observarme antes de hablar. Tenia un escalofriante brillo en los ojos, casi como si estuviese dispuesto a contar una de esas historias que se cuentan alrededor de las fogatas cuando acampas fuera.
-Le llaman el cuidador de tumbas – me dijo – hace años que se le conoce con ese sobre nombre.- ¿El cuidador de tumbas?, tenia que ser una broma – No habla con nadie, solo con su familia y nunca levanta la vista para mirarte por más de un segundo, y como puedes notar es por completo huraño. Y todas sus tardes las pasa en el cementerio, todos los días, no falta ni uno. Y dicen que le gusta sentarse a conversar con las tumbas, como si fuesen personas sentadas en frente de él... está loco.
"No juzgues Bella, tú no eres quien para hacerlo" me recordaba una y otra vez, pero hasta yo misma tenia que reconocer que era bastante extraño lo que escuchaba.
- No lo hace con todas las tumbas – trató de explicar Angela – Solo con una, y eso tú lo sabes, Mike
-No, no lo sé – contestó él a la defensiva – Nunca lo he acompañado para ver que es lo que hace en el cementerio. Yo cuento solo lo que se dice por allí.
- Es una lastima que no se parezca para nada a sus hermanos – dijo Lauren, ¿Lo había dicho en plural?, entonces tenían que ser más de dos los hermanos Cullen – mi hermana Tanya me dijo que cuando estudiaban aquí en el instituto, hacían parte del grupo de los populares. Vamos, si incluso ahora se nota la diferencia. No sé como pueden compartir el mismo ADN cuando se ve que el Sr Cullen no se parece para nada al cuidador de tumbas. - concluyó con desdén.
Algo en mi se encendió de repente, algo nuevo y desconocido que no sabia como controlar. Tenia unas extraordinarias ganas de darle un puñetazo a Lauren en ese momento, no me gustaba la forma tan despreciativa con la que había hablado de Edward, y alguien tenia que hacer algo al respecto. Pero yo no era una persona violenta, nunca lo había sido.
Empecé a contar hasta diez mentalmente para tratar de calmar mi furia,
cuando ya empezaba a temer que iba a perder la calma, y que tenia que encontrar la manera de explicarle a Charlie por cual motivo me habían expulsado por golpear a una compañera, la campana sonó anunciando el fin de la hora. Salí de allí lo más rápido que me fue posible, no fuera que me arrepintiera.
Llegué la primera al aula de historia, tanto que ni siquiera el Sr Hale había llegado aun. En cuanto me senté vi que Angela entraba ella también, y se acercaba en mi dirección.
- No les hagas caso, Bella. Y por favor no le juzgues sin antes conocer toda la historia – me pidió – No soporto que la gente haga eso.
Sonreí feliz, ella y yo nos parecíamos mucho.
-Tranquila que no lo hago. Me educaron de una forma muy diferente.
Ella asintió complacida y empezó a encaminarse a su asiento. En ese momento entró Edward, y le pasó por el lado.
-Hola Edward – le saludó gentil Angela.
-Hola – le murmuró éste, de la misma forma que lo había hecho conmigo ayer. Y se vino a sentar a mi lado.
Pronto llegó el Sr Hale, y la lección empezó enseguida.
Hoy más que ayer, no podía evitar prestar atención a la persona que tenia al lado. Sabia que tenia que sentirme un poco asustada, incluso quizás asqueada por la historia que me habían contando los demás antes. Pero no podía, mi instinto no me lo permitía.
Edward prestaba atención a todo lo que el Sr Hale decía, y anotaba cada palabra que salía de la boca de éste. Tenia una caligrafía hermosa, tanto que me hizo sentir un poco de vergüenza al notar los apuntes que yo tenia en mi cuaderno, los míos parecían más jeroglíficos que cualquier otra cosa.
o0o
-¿Papá? - lo llamé después de haber tragado el bocado que tenia en la boca. Estábamos cenando, por fin había tenido la oportunidad de cocinar para Charlie. Le había hecho unos Spaghetti con salda de atún, un plato bastante simple pero que sabia de igual manera que era su favorito, y bastante que se lo estaba saboreando.
-¿Mnn? - fue la única manera que encontró de hacerme entender que tenia su completa atención, sin dejar de lado el plato que tenia en frente.
-¿Conoces a Edward Cullen? - pregunté cautelosa, tenia la esperanza de que él me pudiera esclarecer más sobre el asunto. No tenía que ser preguntona, lo sabía, no tenía que meterme en los asuntos de los demás, eso también lo sabia, pero no podía evitarlo cuando se trataba de Edward Cullen. Y tenia como la impresión de que mientras más respuestas conseguía, más dudas nacían.
Charlie me miró de manera extrañamente dura antes de contestar, puede que solo fueran ideas mías.
-Si, claro que lo conozco. Todo el pueblo lo conoce, ¿Por qué? - me preguntó imitando mi mismo tono de precaución.
Me encogí de hombros, tratando de aparentar una indiferencia que no sentía para nada.
-Simple curiosidad.
-Han estado hablando otra vez de él, ¿verdad?
Quería decirle que no, pero sabia que de entre las cosas que yo era capaz de hacer, mentir no era una de ellas, y Charlie también lo sabia.
-Si, algo- admití al final
Charlie se quedó callado por un par de minutos, después emitió un suspiro de cansancio antes de volver a hablar.
-No hagas caso a todo lo que la gente dice, Bella. Al pueblo le gusta hablar, y siempre me sorprende lo que pueden llegar a decir de él, sobre todo considerando que todos sabemos qué fue lo que le ocurrió – quería preguntarle qué fue lo que ocurrió, pero él solo siguió hablando – Yo no soy quien para hablar cariño, porque no tengo ningún derecho en contarte su historia. Pero sí soy policía, y yo mejor que nadie aquí en Forks te puedo asegurar que nada de lo que él hace es ilegal, y nunca me ha dado ninguna clase de problema, a diferencia de muchos de los que después hablan mal de él.- concluyó con disgusto – Dime por favor que tú no te has dejado llevar por esos rumores.
-No, por supuesto que no papá. - y era en absoluto cierto.
-Esa es mi chica – me dijo con orgullo. - Pero ¿sabes una cosa? No le vendría mal a ese chico tener un amigo, que pudiera hablar con alguien que no sea miembro de su familia.
De repente la sugerencia hizo que algo en mi mente se iluminara, así como en las caricaturas ves que a los personaje se les enciende una bombilla. Yo quería ser esa persona, no sabia como, pero quería llegar a ser su amiga.
Continuará...
¿Gusta? ¿Lo odian? ¿Debo continuar o dejarlo?
Por cierto, si tienen oportunidad de ver "Recuerdame" con Rob, se las recomiendo, es muy buena, no voy a dar ningún adelanto, pero lleven consigo bastantes pañuelos :P
Besos, Ros.
