Antes de empezar doy gracias a Zillah Vathek, mil gracias por el Review y tus comentarios. La universidad es bastante pesada, si lo sabré. !Ánimo! te prometo que tarataré de colgar tantos capitulos como me sea posible de una sola vez.
Como correspondía a familias tan importantes como la Uesugi y la Seguchi, a penas un par de días después de lo ocurrido mi padre y el señor Seguchi decidieron publicar la noticia en un periódico local. Cuando todos mis compañeros de clases —tal vez toda la escuela— leyeron la noticia mi paz se terminó. Mis amigas más cercanas veían en mi prometido a un príncipe de ensueño, supongo que no se puede esperar más de unas chicas adolescentes. Después de todo Kusakabe era muy guapo, rico e importante y sólo yo veía al monstruo tras esa fachada de perfección. Por si eso no fuera suficiente no había día en el que pudiera escaparme de él, sin falta comía en mi casa o yo era invitada a la suya. En añadidura Eiri actuaba muy extraño desde la firma de autógrafos, nunca me había sentido tan sola, no tenía a nadie en quien confiar. Escuchaba a hurtadillas el disco de Nittle Grasper que irónicamente me proporcionaba algo de consuelo. Al menos dentro de la obscuridad escuchar la dulce voz de Sakuma-san cantar esas palabras tuyas me daba algo de luz, de pronto esa iluminación que buscaba llegó. Estaba atrapada en un callejón sin salida pero ya no debía creer en todas la cosas horribles que tu hermano me había dicho de ti. Aunque eso me aliviaba un poco, lo cierto era que te habías ido y no me buscarías más.
Un mes pasó entre molestos preparativos, elegir un buen vestido de novia, el banquete y fingir que era feliz al lado de Kusakabe. A cada preparativo concluido mi malestar aumentaba, sentía como si caminara poco a poco hacia un precipicio. La obscuridad crecía sin control tragándose cada pequeño momento de felicidad. Pensé más de una vez en terminar con todo, fácil y sin miramientos pero aún no deseaba morir y me odiaba por eso. Deseaba aferrarme a Eiri pero él simplemente estaba distante, incluso parecía que me escondía cosas. Ese fue el golpe más duro de todos, sin importar cuanto culpara a la adolescencia mi hermanito siempre compartía todo conmigo y esa confianza se esfumaba. De haber sabido lo que Eiri me escondía habría estado mucho más tranquila aunque la esperanza no hubiese renacido con tal fuerza.
Los preparativos casi estaban concluidos sólo faltaba repartir las invitaciones, por esos días no recordaba lo que era sonreír. Más de uno interpretó mi seriedad como madurez o nervios, aún hoy me asombra la facilidad con la que la gente identifica la felicidad y lo ciegos que son ante el sufrimiento. Mis amigas de la preparatoria visiblemente emocionadas insistieron en darme una despedida de soltera, querían ir a un concierto. La verdad yo no tenía deseos, pero una de ella había ganado cuatro entradas en primera fila por un concurso del club de fans. La idea no me entusiasmaba especialmente pero pensando que tal vez sería el último día de mi vida lejos de Kusakabe acepté de inmediato. Ni siquiera supe de que grupo se trataba, sólo quería olvidarme de todo por al menos un par de horas.
Me sorprendió llegar a Ruido, muchas bandas famosas empezaban allí pero rara vez volvían a toca cuando tenían éxito. Era lógico suponer que no sería la gran cosa, pero una banda principiante con un club de fans oficial parecía extraña. La duda me mataba, tal vez porque trataba de distraer mi mente de mi prometido el psicópata. Pensándolo bien se trataba de la forma exaltada en la que latía mi corazón, un simple presentimiento pero a la vez muy poderoso. Terminé por preguntarle a mi compañera y en cuanto oí la respuesta desee no haberlo hecho.
--¡Creí que lo sabías Mika- San! Es un concierto muy exclusivo de Nittle Grasper, sólo para verdaderas fans... ¡es un milagro que consiguiera los boletos! Además dos... ¿Ves? dos pases dobles, los dioses definitivamente querían que te invitara.
--Es una suerte que no hayan alcanzado para traer a Kusakabe.
--Je,je Mika- San, lo que pasa es que no quieres que se ponga celoso.
--¿Celoso?—en ese momento sentí que llevaba una camiseta que ponía "me enrollé con el hermano de mi prometido, él que toca los sintetizadores"
--¡Claro! No lo culparía es que Sakuma-sama es lo Má-xi-mo
--Sí, claro.
Lo único cierto es que mi cabeza era un lío, quería salir corriendo para no verte pero a la vez la idea de estar tan cerca de ti en momentos tan horribles me daba un soplo de esperanza. Quizás esta era la noche en que explicarías tu partida repentina y seríamos felices juntos. Simultáneamente la realidad me daba bofetadas, en un par de días sería la esposa de Kusakabe y no había forma de evitarlo. Mientras la fila avanzaba yo simplemente quería morirme.
