Pido disculpas si estoy tardando en actualizar una cualquiera de mis historias, estoy trabajando en todas ellas. El problema es que estoy preparando también el que muy probablemente es el más importante examen de toda mi vida, y si bien es en varias semanas, es también bastante lo que tengo que estudiar. Así que tengan un poco de paciencia por favor, hago lo que puedo ;)...

Hay pequeños particulares de ésta historia que están inspirados en un capitulo de la serie "Entre fantasmas" que lleva el mismo nombre de la fic. Ya saben que Crepúsculo no me pertenece para nada, aunque yo le pertenezca a Edward Cullen. Del resto, todo lo demás es mio.

Esperanzas

Muy bien, tercer día en Forks, y ya me parecía que no veía el sol desde hace años. No era capaz de darme cuenta del trascurso de las horas, porque no tenia la luz del sol como indicador, y más de una vez me había sorprendido en el momento de mirar mi reloj y ver que habían pasado mas o tal vez menos horas de las que yo pensaba.

Bajé corriendo de la camioneta para irme dirigiendo a la entrada del instituto, si me paraba solo un segundo, terminaría mojada como una gata. Por extraño que pudiese parecer, no me caí ni una sola vez en el trayecto. Hoy me sentía con suerte y llena de energías, y estaba decidida a usarlo todo a mi favor.

Había tenido sueños muy difusos la noche anterior, pero si tenia una vaga idea de quien había sido el protagonista de la mayor parte de ellos : Edward Cullen. No había dejado mi mente desde el día anterior, siempre allí de una forma permanente; como cuando tienes una canción pegada en la cabeza que no se va, podía pensar en otras cosas, y aun así la melodía seguía presente.

Quería seguir el consejo de Charlie, de verdad que necesitaba un amigo ese chico, o bueno una amiga si se hablaba de mi. Yo no me dejaba llevar por lo rumores, y no me apartaría de Edward solo porque era "el cuidador de tumbas", me alejaría de él solo si me decía que no quería saber nada de mi, entonces claro que respetaría su decisión; pero antes tenia que saber que lo había intentado.

Llegué a la entrada y me quité la capucha de la cabeza, para sacudirme un poco el cabello mojado.

-Hola Bella – escuché la animada voz de Mike a mis espaldas. Cuando me di la media vuelta pude ver que lo tenia a pocos centímetros y me sonreía como alguien le sonreiría al chocolate después de varias semanas de dieta.

Resistí el impulso de poner los ojos en blanco, y gemir de desesperación. Lo que el día anterior había sido una simple suposición, hoy había obtenido su confirmación. Mike estaba esperando por mi. Me pregunté cuántas mañanas se iba a repetir ésta historia, y si Mike seria capaz de aceptar una indirecta a la primera, o me obligaría a ser franca sobre el asunto.

-Hola Mike – lo saludé, no sé si de dio cuenta o menos de que hoy no le había preguntado como iba, pero no le di importancia.

- Quería preguntarte una cosa, sabes ahora mientras esperamos que inicien las lecciones... - lo veía sonreír de una manera extraña, eso sin contar el brillo de sus ojos.

-Si, claro. Dime de qué se trata. - le animé para que hablara.

- Bueno, como ya tú sabrás hay un baile el sábado... - Ya no me empezó a gustar por donde iba su discurso, pero decidí que mejor y lo dejaba terminar antes de hablar yo, a lo mejor y me estaba equivocando - … Y bueno, me preguntaba si te gustaría venir conmigo.

-¿Cómo? - pregunté fingiendo que no había entendido a qué se refería.

- Si te gustaría ser mi pareja en el baile – me habló como si yo fuera una especie de retrasada o algo por el estilo, traté de dejarlo pasar, después de todo no sería yo la que dentro de poco iba a recibir un no por respuesta.

-Pensaba que ibas a ir con Jessica – O por lo menos eso era lo que Jessica no había dejado de repetir los dos últimos días, todos aquí sabían lo emocionada que ella estaba porque asistiría al baile con "el chico más popular de todo el instituto", palabras textuales de la misma Jessica.

-Y así era...bueno así es – se auto corrigió después de un segundo, y no pude evitar fruncir el ceño, él al ver mi expresión contrariada, se apresuró a añadir – Hoy hablaré con ella, o si no, pueden siempre ir las dos conmigo. - sugirió con una mueca bastante lasciva.

"Muy bien, Bella. No le vayas a vomitar encima" me repetí una y otra vez antes de contestarle. El chico podía ser un asqueroso presumido con un ego más grande que Rusia, pero no por eso le iba a obligar a ir todo el día con los cereales que había comido para el desayuno sobre la camisa.

-Mike, eso no está bien. Tú ya tienes un compromiso con Jessica, y de verdad seria de muy mal gusto dejarla así a solo unos días del baile. – estaba por replicarme, cuando en tono más duro añadí – Además yo no bailo, en ningún caso, y bajo ninguna circunstancia. - esperaba que por lo menos de esa manera, se quedara por completo zanjado el tema.

Él solo me asintió, mientras pude notar la decepción en sus ojos, pero trató de disimularla con una sonrisa.

- Bien, entonces nos vemos en la cuarta hora- me saludó, cuando sonó la campana.

-Claro- fue mi única respuesta.

En cuanto di el primer paso en dirección al aula de literatura, vi que a pocos metros de mi se encontraba Lauren, y me miraba como si quisiera matarme aquí mismo. Pero apenas se dio cuenta de que yo la había notado, su expresión cambió por completo a una amistosa.

-Hola Bella – saludó, y podía hasta jurar que de su boca había salido miel, de la forma tan dulce en la que habló.

-Hola.

-¿Te diriges a literatura? - le asentí, ¿a dónde más según ella me podía estar dirigiendo? .

-Vayamos juntas, después de todo compartimos esa clase.

Una vez más le asentí, ¿qué caso tenia negarse? . No era mucho el tramo que teníamos que recorrer. Las primeras horas pasaron de una forma monótona, en más de una ocasión me descubría a mi misma desconectando de lo ocurría a mi alrededor para perderme en mis proprios pensamientos. Por primera vez en mis 17 años de vida deseaba con impaciencia que llegase la hora de educación física, y creo que no tenia reparos en admitir, por lo menos conmigo misma, el motivo de dicha espera.

Le vi en cuanto entré en el gimnasio, no sabia decir con exactitud por cual motivo tardé tan poco en encontrarle, a lo mejor porque venia con la sola idea de buscarle a él, pero de igual manera lo hice. Hoy otra vez estaba hablando con el Sr Cullen, estaban apartados en una esquina, y lo veía extrañamente más relajado.

No sé que fue lo que dijo su hermano, que de repente escuché un sonido hermoso provenir de él, se estaba riendo, y era la risa más armoniosa y dulce que había escuchado nunca. Noté que nadie más a mi alrededor se había dado cuenta de ello, y me pregunté por qué, cómo podían no escucharla con lo llamativa que era, volvió a reír y supe el por qué. Reía tan bajito que era casi imperceptible, de la mismo forma en la que le escuché hablar, y yo la había presenciado solo porque toda mi atención estaba puesta sobre él.

La última campana antes del inicio de la hora sonó, y el sr Cullen se giró para iniciar su lección.

-Muy bien – anunció a todos en el gimnasio – Hoy vamos a seguir con el Volleyball, porque hay algunas puntuaciones que no están muy bien definidas.

Dividió la clase en varios equipos, y suspiré de resignación a ver que no había quedado ni próximamente cerca de Edward. Aunque claro ¿Qué pretendía hacer?, la noche anterior había tomado la decisión de que me quería acercar a él, pero ¿Cómo iba lograrlo?, no es como si me plantara en frente suyo y le dijese "Hola, sabes mi padre anoche me ha sugerido que necesitas un amigo, y yo me encuentro de acuerdo con él, además yo no soy de la que cree en los rumores de la gente. Así que deberíamos conocernos un poco mejor".

Si, seguro que funcionaria a la perfección, eso o el chico me tomaría por una total y completa loca. El qué honestamente, ya lo empezaba a creer yo misma. No era típico de mi comportarme de manera tan obsesiva, que era una constante en estos días. Pero no lo podía evitar, así de sencillo, había algo en él que llamaba mi atención, y no era capaz de ignorarle.

La campana sonó, anunciando el final de la hora, y vi que él salió del gimnasio a toda prisa, mucho antes que los demás, sin siquiera pasar por los vestuarios.

Le busqué en la cafetería, pero no le vi por ninguna parte. La mesa en la que estaba sentado los dos días anteriores estaba vacía, y nadie se acercaba siquiera a ella, casi como si no quisieran sentarse allí solo porque es la mesa en la que regularmente se sienta Edward. Ese solo pensamiento me hizo sentir mal, pero traté de no pensar en ello, a lo mejor y estaba siendo solo paranoica. Quería preguntarles a las personas que estaban sentadas conmigo, si alguno de ellos podía saber en dónde se podría encontrar él en estos momentos, pero deseché la idea enseguida, ¿Qué podían saber ellos?, además ya bastante que hablaban del pobre chico, como para que yo aumente la cantidad de rumores, haciendo que todos se den cuenta de mi inexplicable obsesión con él.

Pensé en tratar de incluirme un poco en las conversaciones que todos estaban teniendo, no me vendría mal un poco de distracción. Los chicos estaban hablando de deportes, ¡Qué novedad!, pensé con sarcasmo. No, en ésta particular conversación yo no podría aportar nada, como si pudiera llegar algún día a entender lo que están diciendo. Así que mejor era si me concentraba más en lo que decían las chicas.

-Ayer mi madre se encontró con Alice – escuché que Jessica decía emocionada – y le dijo que estaba esperando nueva mercancía para hoy en la mañana. Sobre todo que le llegarían también trajes y complementos para fiestas. Seguro que para ésta tarde ya se encontrará todo en exhibición.

-Entonces tenemos que ir absolutamente. – le contestó Lauren con su molesta voz nasal – A ser posible ésta misma tarde, antes de que todos los vestidos buenos se vendan.

Empezaron a hacer planes, sobre que al finalizar las lecciones, dejarían cada una los coches en sus respectivas casas e irían juntas a la boutique "Esme". Cuando Angela se giró en mi dirección y me dirigió una agradable sonrisa.

- ¿Quieres venir con nosotras Bella? - me preguntó.

Yo no sabia qué contestarle, ¿Quería ir con ellas?. Salir de compras nunca había sido uno de mis pasatiempos preferidos, por el contrario era algo que veía más como una obligación, Renée siempre se reía de mi por éste hecho. Pero también era cierto que no tenia nada que hacer en casa, había dejado la comida preparada desde la noche anterior, y Charlie ya me había avisado que hoy volvería tarde, así que era muy probable que me aburriría hasta que él volviese.

- No lo sé – le contesté – no creo que... - pero me interrumpieron.

-Bueno, no sé qué podrías comprar tú – me dijo Lauren cínica, y yo no pude evitar fruncirle el ceño por sus palabras, ¿Puedo saber qué es lo que tiene ella en mi contra? - Después de todo tú no vas a venir al baile, ¿cierto?

-Eso es cierto, seguro que nadie te lo ha pedido, pobrecita. - dijo Jessica, fingiendo una lastima que a leguas se notaba que era falsa, si ella supiera...

-Si, pero en Esme no venden solo ropa de fiesta, y podrías siempre comprarte algo para ti – me animó Angela, y sabia que ella era honesta en su deseo de que fuese con ellas, de verdad que quería mi compañía - Además a mi me vendría muy bien tu opinión, me da la impresión de que eres una persona que no es capaz de mentir bien, y eso me gusta.

Qué rápido me había calado. Decidí que por Angela iría, ella bien se merecía ese pequeño sacrificio por mi parte, y bueno tenia que reconocer que lo hacia también por fastidiar un poco a Lauren. Ella no me quería en ese grupo, pero por el momento no podía hacer nada para evitarlo sin que quedase como la mala del cuento, y eso la estaba atormentando. Si que puedo ser mala cuando quiero.

-Está bien, cuenta conmigo para ésta tarde – le dije a Angela cuando la campana sonó, y todos nos levantábamos para ir a nuestra siguiente clase.

Continuaba preguntándome dónde había ido Edward en esa hora, cuando él mismo sin querer me dio la respuesta. Me estaba dirigiendo al aula de historia, y lo vi salir por una puerta y tomar mi misma dirección, al acercarme bien vi que se trataba de la biblioteca, había pasado la hora de la comida en la biblioteca. Muy bueno, tengo que reconocerlo, algo que haría yo misma, y que muy probablemente algún que otro día lo haré, cuando no tenga mucho apetito.

De una forma disimulada me coloqué a su lado para que avanzáramos lo que quedaba del camino juntos, incluso si él no se daba cuenta de que esa era mi intención. Cuando llegamos a historia, las circunstancias me recordaron por cual motivo tenia el titulo de ser la persona más patosa del mundo. Antes de llegar a mi sitio, tropecé con algo, no sabría decir con qué, muy posiblemente el viento. El punto es que me esperaba un impacto que nunca llegó, sentí una descarga eléctrica que recorría todo mi cuerpo, y una mano que me estaba sujetando por el ante brazo izquierdo. Al levantar la vista, me encontré con dos esmeraldas me que observaban preocupadas.

Sentí que mi corazón se aceleraba cuando me di cuenta de quien me había salvado de la caída : Edward.

-¿Estás bien? - me preguntó con el mismo tono de voz casi imperceptible, y aun así pude escuchar lo aterciopelada que era. Era tan suave como la seda. Yo solo le asentí, él me soltó de su agarre, mientras me ayudaba a ponerme otra vez recta. - Que bueno.

-¿Se encuentra bien, señorita Swan? - escuché que me preguntaba el sr Hale a mi espalda, me giré para verle y contestarle.

-Si, sr estoy bien. Por suerte Edward ha impedido que cayera.

Vi un extraño brillo en sus ojos que no supe descifrar, era una especie de combinación entre sorpresa, felicidad y orgullo, y todo esto mientras observaba a Edward. Nos asintió conforme, y nosotros nos dirigimos a nuestros asientos.

Edward sacó el mismo cuaderno con el que le vi el primer día, y una vez más empezó a componer. Supe que éste era el momento que estaba esperando, él mismo me había dado la escusa perfecta para que pudiésemos hablar.

-Gracias por haberme ayudado antes – le dije con una sonrisa, tratando de calmar mis nervios – podía haberme roto los dientes si no hubiese sido por ti.

- No hay de qué – me contestó en un susurro, sin siquiera levantar la mirada de su composición.

- ¿Estás componiendo algo? - me arrepentí en cuanto hablé. Que pregunta más estúpida, claro ¿qué más podía estar haciendo, si escribía notas en un pentagrama?. Él solo me asintió, continuando con su trabajo - ¿Qué instrumento tocas?

- El piano... - dudó un momento, antes de volver a hablar – Me ha enseñado mi madre.

-Tengo que suponer que eres de verdad bueno, si eres capaz de componer de la manera que lo haces.

Vi que se sonrojó de la misma manera que lo haría yo misma, me inspiró una ternura increíble verlo asi.

El sr Hale llamó atención a la clase, y lo vi casi decepcionado. Como si lamentara interrumpirnos a Edward y a mi.

o0o

La boutique no era para nada como me lo esperaba, no se parecía a los negocios de Forks, que bien o mal gritaban por su aspecto que eran claramente negocios de pueblo. La tienda de ropa en la que me encontraba se parecía más a las que habían en los centro comerciales de Phoenix, incluso quizás era más elegante, como si formase parte de las calles de tiendas de ciudades como Milán, París o Nueva York.

Jessica me había especificado que era el lugar in de Forks, que antes para poder comprar algo de ropa decente, era necesario ir por lo menos a los negocios de Port Ángeles, pero unos años atrás unas tal Alice y Rosalie habían abierto esa boutique, y en ella se conseguía de todo.

Y me daba cuenta de que tenia razón, en Esme había ropa para niños y para adultos, para chicos y para chicas, ropa casual, elegante, para fiesta, deportiva e incluso accesorios para el hogar, tales como sábanas y paños de baño. Éste lugar era el sueño de cualquier adicta a las compras; el qué no era mi caso, pero tenia que reconocer igual que el ambiente era bastante agradable.

Había varios clientes explorando por la diversa mercancía, y varias empleadas también. En la caja estaba una rubia despampanante al lado de la chica que cobraba, ella estaba sumergida en una conversación por teléfono; era hermosa, bien podría ser miss Universo o algo por el estilo, alta y con un cuerpo perfecto, del tipo que pierdes por completo tu autoestima solo por estar con ella en la misma habitación.

Mis tres acompañantes se concentraron de inmediato en tratar de buscar el vestido adecuado, y yo me quedé con Angela para dar mi opinión cada vez que ella me la pedía. Cuando a nosotras se acercó una joven que era casi tan bonita como la rubia, pero que al mismo tiempo era muy diferente. Ésta era bajita y bastante delgada y con unas facciones muy finas y agradables que me hacían pensar en un hada, tenia el cabello negro corto y apuntado en diferentes direcciones, y unos llamativos ojos color miel. Me recordaba a alguien pero no sabría decir a quien. Se paró al lado de Angela y le sonrió.

-Hola Angie – le saludó.

-Alice, cuanto tiempo – le contestó Angela, después se volvió hacia mi y me apuntó con una mano – Mira te he traído a Bella Swan.

- Así que ya tenemos en casa a la hija del jefe Swan – me dijo con una cálida sonrisa – Eres tan guapa como me habían dicho, aunque tu padre se equivoca, te pareces también a él. - al ver mi expresión confundida, se apresuró a explicarme – Nos contó que eras idéntica a tu madre cuando estuvo aquí el otro día. Pero yo sabia que no podía ser del todo cierto, no podías haber cambiado tanto desde la ultima vez que te vimos.

No recordaba haberla visto antes, pero no era improbable, después de todo hacia ya años que no venia a Forks, y la memoria podía también fallar.

-Yo soy Alice Hale, por cierto. - me dijo, tendiéndome su mano. Se la estreché.

-Mucho gusto – le contesté. ¿Hale?, bastante curiosa la coincidencia, ya vería si Angela podría aclararme ese particular luego.

- Bueno, tengo muchas cosas que atender, así que las dejo chicas. Si me necesitan estaré por aquí- Angela y yo solo asentimos, mientras ella se daba la media vuelta. Cuando una llamada de su nombre capturó su atención.

-Alice – me envaré de inmediato, era la voz de Edward. Me di cuenta de que él no había notado mi presencia, así que para no cambiar esa situación, me escondí un poco detrás de unos vestidos, mientras Angela entraba en los probadores - Necesito las facturas de ésta mañana. No puedo terminar el balance sin ellas – le dijo a la pelinegra cuando estuvo a diez centímetros de distancia de ella.

Algo en su aptitud me llamó la atención, no le veía tímido y reservado como en las otras ocasiones, por el contrario estaba tan relajado como lo había encontrado ésta mañana en compañía de su hermano.

-Cariño, no lo sé. Preguntale a Rosalie – le contestó ella.

-Está en el teléfono hablando con unos proveedores.

-Bueno, está bien. Dame un momento que ya te las busco.

Y así se alejaron los dos juntos en la misma dirección, y desaparecieron dentro de lo parecía la oficina del gerente de la tienda.

Angela en ese momento salió y se empezó a mirar en el espejo. Le sonreí, ese vestido le quedaba como anillo al dedo, ella era de verdad una chica muy agraciada.

-Creo que me voy a llevar éste – me dijo.

-Si, yo también creo que deberías. Te queda de maravilla- después de unos segundos de silencio carraspeé un poco antes de empezar con la primera de todas las preguntas que tenia. - ¿Angela? - la llamé dudosa, ella se giró a verme, para hacerme entender que tenia toda su atención.

-¿Dime? - me aminó a hablar

-¿Alice está relacionada con el sr Hale?

-Si, es su mujer. Están casados desde hace un año. - me tomó de los hombros, y me giró en dirección de la caja, apuntando a la rubia que colgaba el teléfono en esos momentos – ¿Ves a la rubia? - le asentí, ¿Cómo podía no verla? - Bueno, ella es la hermana gemela del sr Hale, y está casada con el sr Cullen – Vaya que enredo, estaban un poco emparentados todos en ésta tienda. ¿Y Edward?, me pregunté en mi mente, pero no tuve que decirlo en voz alta, porque aparentemente Angela entendió el cauce de mis pensamientos y me respondió – Alice es también la hermana del sr Cullen y por supuesto de Edward. Aunque como te puedes dar cuenta, pasaron varios años entre Alice y Edward, parece que él fue una especie de sorpresa para sus padres.

Ya sabia a quien me había recordado Alice, al sr Cullen, eran muy parecidos. Ahora se empezaba a disipar un poco más la neblina, ya entendía por cual motivo daba la impresión de que entre el sr Hale y Edward hubiese bastante confianza, claro era su cuñado. Y por cual motivo lo vi diferente unos minutos atrás, estaba hablando con su hermana mayor. Todas las personas que me hablaban de Edward, no hacían más que repetirme que con los únicos que el chico hablaba era con su familia.

No, eso no era cierto. Razonó mi mente, ésta mañana había hablado conmigo, muy pocas palabras, pero lo había hecho, y mucho más que un simple saludo.

Angela escogió todo lo que tenia que comprar y fuimos a buscar a Lauren y Jessica, pero ellas iban solo a mitad camino, así que ambas decidimos que mientras ellas terminaban, nosotras nos podríamos ir a tomar unos batidos en el bar del frente, y les comunicamos nuestros planes.

Angela estaba pagando, cuando la puerta de la oficina una vez más se abrió y por ella salieron Alice y su hermano, él tenia unos papeles en las manos y se los guardó en la mochila.

-Bueno, Alice. Yo me tengo que ir, que papá y mamá me están esperando – le dijo, acercándose para darle un beso en la mejilla.

-Claro – le respondió ella con una sonrisa... ¿triste? - nos vemos ésta noche en casa, y ten cuidado.

-Siempre- se alejó de ella y empezó a caminar hacia la salida, cerca de donde me encontraba yo esperando por Angela.

-Hola Edward – le saludé, viendo que había notado mi presencia a pocos pasos de él.

-Hola Bella – me saludó con un esbozo de sonrisa, y pasó por mi lado, saliendo de la tienda. ¡Una sonrisa! Había sido pequeñita, y casi imperceptible, pero la había visto y era dirigida a mi. Y qué sonrisa, completamente encantadora, con un lado de sus labios un poco más elevado respecto al otro dándole una visión un poco torcida, pero aun así me pareció esplendida.

Ese pequeño gesto por su parte me hizo tener esperanzas, tal vez, solo tal vez no era una causa tan perdida y descabellada mi idea de acercarme a Edward Cullen y ser su amiga...

Continuará...

Éste capitulo se los dedico a todas esas maravillosas personas que se han tomado la molestia de dejarme un review o agregar mi historia o ésta humilde autora en sus favoritos o alertas. Sois los mejores...

Más pistas han sido agregadas sobre lo que le ocurrió a Edward, solo que por el momento no son tan evidentes, pero veréis que una vez aclarado todo si que las vais a notar ;) Veremos si alguien ha empezado a sospechar algo.

Bueno, el botoncito de abajo ha cambiado, ya no es más verde, pero su función sigue siendo la misma, así que ya saben lo que deben hacer :P

¿Gusta? ¿Lo odian? ¿Debo continuar o dejarlo?

Besos, Ros.