Hay pequeños particulares de ésta historia que están inspirados en un capitulo de la serie "Entre fantasmas" que lleva el mismo nombre de la fic. Ya saben que Crepúsculo no me pertenece para nada, aunque yo le pertenezca a Edward Cullen. Del resto, todo lo demás es mio.

Trabajo.

-Hola Angela – la saludé en cuanto entré el lunes por la mañana a la hora de literatura y me sentaba en el asiento delante del suyo.

Ella me miró y me dedicó una agradable sonrisa, como siempre que nos saludábamos.

-Hola Bella, ¿Cómo has pasado el fin de semana?

Me encogí de hombros antes de contestar.

-Regular, nada particular. Organicé un poco la casa, que bastante que le hacia falta. Y pasé la tarde del sábado en la Push con unos viejos amigos.

Recordé lo bien que lo había pasado la tarde del sábado. A pesar de que hubiese empezado a llover a cántaros a los pocos minutos de yo llegar, me divertí igual en el garaje de Jacob. Conocí a Leah, quien a pesar de haber sido un poco arisca a primera impresión, al final resultó que nos llevábamos de maravillas. Conocí a su hermano Seth, que chico más encantador. A su prima Emily y su novio Sam. Eso sin contar los otros amigos de Jacob, como Paul, el novio de su hermana Rachel, o Jared y Kim. También estaban Embry y Quil. Todos me ofrecieron que podía volver a la Push cuando quisiera para estar con ellos.

-Pero cuéntame tú, ¿Cómo te fue en el baile? - le pregunté, esperando que lo hubiese pasado tan bien como se merecía.

Volvió a sonreír, solo que ésta vez de manera soñadora, mientras sus ojos brillaban con el recuerdo.

-Ay Bella, ha sido fantástico, y la pasé divinamente con Ben. Hubieras venido, seguro que te habrías divertido.

-Nadie me invitó – mentí, no quería poner en una situación comprometedora a Mike, por mucho que en fondo sabia que quizás se lo merecía - ¿Recuerdas las palabras de Lauren?

-¿Y eso qué más da? Podías ir también sola, te hubiese prestado a Ben para algún baile. Además tú le caes muy bien, lo hubiese hecho con mucho gusto.

-Los bailes no son lo mio Angela, para nada – le dije con una mueca de disculpa, mientras la profesora entraba anunciando el inicio de la clase y el final de nuestra conversación.

Durante todo el día, no se hizo más que hablar del baile, no había otro tema de conversación. Que si el baile esto, que si el baile lo otro. Quien lo pasó fenomenal, quien hubiese preferido quedarse en casa, y de alguien escuché decir que encontró el paraíso en la limusina, demasiada información para alguien a la que realidad no le puede interesar menos. Una cosa es que se lo preguntara a Angela porque era mi amiga, pero a los demás honestamente, nada que ver.

Cuando llegó la cuarta hora, como siempre al entrar en el gimnasio traté de ubicar a Edward, pero hoy a diferencia de los otros días, él no estaba presente. Ni siquiera en compañía de su hermano, que era donde lo encontraba siempre. El sr Cullen estaba sentado en uno de los bancos que se encontraban junto a la pared, hablando por su móvil. Me acerqué en su dirección y me senté en el otro banco, a unos pocos metros de él. No tenia ganas de unirme a alguno de mis compañeros de clase, para escuchar la enésima historia sobre el baile del sábado.

-¿Estás seguro? - escuché que decía el sr Cullen en el teléfono, esperó un poco la respuesta de su interlocutor antes de volver a hablar – Bueno, ya no es tan alta – dijo con un suspiro de alivio, una vez más calló unos segundos y supuse que la persona de la otra parte estaba hablando – El botiquín está en el estudio de papá. Allí creo que hay otra caja de antibióticos. - el último timbre antes del inicio de la lección sonó y el sr Cullen se levantó – Tengo que colgar, cualquier cosa me llamas por favor. Cuidate – y con eso terminó la conversación y cerró su móvil.

Ésta semana nos tocó empezar a jugar con el badminton, y para mi fue una especie de tortura china, no bastaba lo torpe que podía ser con solo mis piernas y mis brazos, encima ahora tenia que sumarle que tenia que lidiar con un objeto. Más de uno sufrió por ello, no solamente yo que me caí cuatro veces, sino que a un par hice llegar la raqueta y uno recibió con su cuerpo el gallito.

Hoy no tenia mucha hambre, así que cuando compré mi comida me limité solo a tomar conmigo una manzana y una Coca cola. Me senté en la misma mesa de siempre entre Jessica y Angela. En la mesa faltaban varios chicos, que se habían quedado a hablar con el sr Cullen sobre el inicio de la temporada de baseball.

Resignada comprobé que el tema de conversación no había cambiado, en ésta ocasión Jessica relataba con bastante detalle la forma en la que Mike recorrió su espalda con la mano, mientras bailaban una canción romántica. Empecé a cuestionarme si quizás no sería demasiado maleducado por mi parte pasar uno que otro día en la biblioteca durante la hora del almuerzo, de la misma manera que Edward.

Al pensar una vez más en él, mi cabeza se volvió de manera automática hacia la mesa que sabia que ocupaba habitualmente. Fruncí el ceño, tampoco estaba aquí, me pregunté si no iba a verle hoy o tendría suerte en la hora de historia. Pero creo que el hilo de mis pensamientos se hizo demasiado evidente que Angela los interrumpió.

-No ha venido hoy a clases – me dijo con una sonrisa cómplice – hacemos juntos la segunda hora y también allí faltó.

-¿Quién? - quise hacerme la desentendida, pero era obvio que no la había engañado.

- Tú sabes de quién estoy hablando. Además no creo que le sea demasiado fácil escaquearse de las lecciones teniendo como profesores a su hermano y su cuñado. Así que supongo que tendrá algún motivo valido para faltar hoy a clases.

-¿No me digan que Bella se ha fijado en el cuidador de tumbas? - dijo de repente Lauren con una mueca burlona y un tono despectivo. Yo empecé a sentir mi sangre hervir, de la misma manera que lo hizo la primera vez que la escuché hablar mal de él.

-Yo...- empecé, pero Jessica me interrumpió.

-¿Es eso cierto Bella? - preguntó escandalizada – No puedes haber caído tan bajo, ¿No lo has visto bien ésta última semana? Reconozco que no está nada mal, eso si. Pero todo lo demás en él hace que lo pienses dos veces antes de acercartele.

-No, a mi me parece que si que lo ha visto bien – siguió Lauren con el mismo tono – Te has identificado con él, ¿a que si? porque es un friki fuera de lugar, al igual que tú. El cuidador de tumbas con la hija del jefe Swan, ¡Qué bonita pareja! Pero después no digas que no te lo advertimos cuando en vuestra primera cita te lleve al cementerio. - Ella y Jessica se empezaron a reír de lo que Lauren consideraba la broma del año, a éste punto no aguanté más, ahora si que tenia que cantarle sus verdades en la cara.

-Lauren, ¿Por que no te callas? Que tu voz ya me está tocando un nervio - le dije en el tono más calmado que podía aparentar, la verdad es que por dentro estaba que echaba chispas – Su nombre es Edward. Y ¿Quieres saber una cosa? no he hablado mucho con él estos días, y aun así creo que tiene mucho más cerebro y personalidad que tú, o que varios de los presentes. - giré mi mirada a Angela y Ben, para hacerles ver que a ellos no los incluía en ese grupo del que hablaba, Angela solo me miró con una pizca de orgullo. - Yo creo que mejor me voy de aquí, no sea que me contagien.

Me levanté de la silla con lo que quedaba de mi Coca Cola y me alejé de allí. Dejando a Lauren con la boca abierta y sin siquiera darle la posibilidad de contestarme. Me podía imaginar que no estaba acostumbrada a que nadie le hablara de esa manera, pero no pude hacer nada para evitarlo. No me importaba nada si se burlaba de mi, pero no soportaba que hablaran mal de Edward en mi presencia, y a sus espaldas sin darle la posibilidad de defenderse.

Bien, había dado al cuerpo estudiantil algo nuevo de que hablar : Isabella Swan, la hija del jefe de policía, y la nueva le había plantado cara a Lauren, la abeja reina. ¡Un acontecimiento sin precedentes!, de eso estaba segura.

Entré en la biblioteca y el conocido olor a libros inundó mis narices, me sentía como en casa. Y no solo por verme rodeada de los objetos que más amaba : los libros. También por la calma y quietud del lugar. Esto ya era otra cosa, no tenia nada que ver con el escandaloso y desordenado ambiente de la cafetería.

Sabia que estaba roja como un tomate y sentía que mis ojos escocían y amenazaban con derramar algunas lagrimas. Era una reacción completamente involuntaria de mi cuerpo, y que odiaba cada vez que ocurría, pero hacia parte de lo que soy. Lloraba siempre que estaba molesta, y en ésta ocasión sentía que temblaba incluso del coraje que tenia. Pero al mismo tiempo me sentía orgullosa de mi misma, y no por lo que le había dicho a Lauren, sino por el hecho de que había conseguido no llorar en frente de todos en la cafetería, y que mal interpretaran el motivo de mis lagrimas.

El timbre no tardó en sonar, anunciando el final de la hora de comida. Salí de la biblioteca para ir al aula de historia. Los rumores no tardaron de recorrer los pasillo, incluso de el corto plazo de tiempo de diez minutos, ya todos tenían una vaga noción de lo que había ocurrido. Me sentía como la semana anterior, como en mi primer día de clases, todos me observaban y murmuraban mientras pasaba por su lado, solo que en ésta ocasión las causas eran completamente diferentes.

Tratando de hacerme la indiferente y desentendida entré en el aula y fui directamente a mi asiento, sintiéndome extraña sabiendo que en ésta ocasión me tenia que sentar sola. Me había acostumbrado a la presencia de Edward a mi lado, a pesar de que en realidad lo único que hacíamos era saludarnos al llegar y despedirnos al finalizar la lección.

-Eso no ha tenido precio – me dijo Angela, en cuanto se paró a mi lado, me sobre salté un poco, ni siquiera me había percatado de su llegada. - Nunca nadie le había hablado a Lauren de esa manera, y mucho menos para defender a Edward.

Yo solo me encogí de hombros.

-Bien, alguien tenia que hacerlo.

Me sentí un poco mal al caer en la cuenta de que estaban hablando también de Edward, todos ahora tenían nuevo material para hablar de él.

-¡Eres estupenda! - me dijo Angela con una sonrisa orgullosa; sonrisa que de repente cambio en una expresión preocupada – Pero me temo que ahora te has ganado a una enemiga, Lauren no va a permitir que esto se quede así.

Como si fuera a tenerle miedo, ¿Qué me podía hacer? No es como si me fuera a hacer algún daño físico, considerando quien era mi padre, y que nos encontrábamos en un pueblo en el que todos se conocían. Además yo podía estar a favor de la paz, pero eso no quería decir que no supiera contraatacar de la misma manera o quizás peor, cuando alguien me hacia algo.

-Ya veremos, lo pensaré cuando llegue el momento – le dije con indiferencia, en el momento en el que entraba el sr Hale.

Twilight

-Bella, espera un momento – escuché que decían a mis espaldas, un segundo antes de que me pudiera subir en la camioneta al finalizar el día.

Rodeé los ojos, y traté de respirar profundo antes de voltearme para mirarle la cara. Que poco me había faltado, unos segundos más y habría conseguido evitarlo. Mike Newton tenia una evidente obsesión conmigo, y la verdad no sabia exactamente qué era lo que me veía, cuando yo era de las que se podía definir común; con mi cabellos castaños y ojos marrones, no era precisamente de las que llamaban la atención de los otros. Pero aun así, Mike estaba decidido a conseguir una cita conmigo. Había aceptado que no iba ir al baile la semana anterior, pero durante los días siguientes, siempre encontraba el momento de preguntarme si quería salir con él. Y yo ya me estaba quedando sin maneras de hacerle ver de forma educada y sutil que eso era algo que no iba a ocurrir JAMÁS.

-¿Qué quieres Mike? - dije, y por una vez no me molesté siquiera en esconder mi fastidio. Todavía estaba un poco molesta por lo ocurrido en la hora del almuerzo, y no tenia precisamente ganas de fingir. - Voy con un poco de prisa, ¿Sabes?

No mentía, quería llegar a casa para preparar de una vez la cena de ésta noche, así podía salir de inmediato en mi misión de buscar algún trabajo a tiempo parcial en el pueblo.

-Me preguntaba solo si tienes planes para ésta tarde – me dijo, con la misma sonrisa confiada que mostraba siempre ¿Es que de verdad se esperaba que algún día le diría que si?. Me cuestioné si Jessica tenia alguna idea de esto, porque después de todo estaba convencida de que ella y Mike eran novios desde el sábado.

-Pues si, la verdad es que tengo planes – estaba por darme la media vuelta para entrar en mi camioneta, que me detuvo una vez más.

-¿Y más tarde?, no lo sé tipo para las ocho, así podemos ir a cenar juntos.

-Lo siento Mike, pero me tengo que lavar el cabello. Con toda la humedad que hay en Forks, tarda muy poco en ensuciarse.

-¿Vas a estar toda la noche lavándote el cabello? - me cuestionó incrédulo. No había manera de que entendiera las indirectas.

-Es que tengo mucho cabello, y me gusta lavarlo uno por uno.

Con eso, ésta vez si que me subí en la camioneta, antes de que pudiera replicarme algo. Sabia que estaba siendo maleducada, pero me estaba quedando sin respuestas.

Twilight

En una ocasión había leído en uno de esos libros de auto ayuda de Renée que si se quiere conseguir algo, para lograrlo una tiene que visualizarse con eso, y estar convencida de que lo iba a obtener. Yo no creía en esas cosas, pero en estos momentos cualquier ayuda seria bienvenida con los brazos abiertos. Estaba entrando en Esme, dispuesta a probar suerte y buscar un trabajo.

Renée siempre decía que yo era la persona más cabezota que existía, y que conseguía todo lo que me proponía. Espero que tenga razón, porque de verdad que lo quiero éste empleo. Mientras pensaba en éstas palabras de mi madre, recordé que no le había contestado el correo electrónico que me había mandado ayer por la noche, que despiste. Tenia que ser la primera cosa que hiciese en cuanto volviese a casa, llamarla o cuanto menos escribirle, si no quería que antes de que finalizara el día tuviese un ataque de pánico por no tener noticias mías. Mi madre podía ser un poco paranoica a veces.

Me dirigí al mostrador en cuanto divisé a Alice hablando por teléfono, el mismo lugar en el que había visto a la rubia, Rosalie- me recordé- la semana anterior. Ella en cambio estaba por la tienda, atendiendo a la mujer del alcalde. Vaya, Jessica no exageraba, ésta tienda era la sensación del pueblo, estaba llena de clientes. Esperaba solo que éste factor jugara a mi favor.

Me paré en frente de Alice a esperar que terminara con el teléfono para poder hablar con ella. Al verme sonrió, y me guiñó un ojo, después levantó su mano para hacerme entender que necesitaba unos minutos, y ya me atendería. Yo solo le asentí, con una pequeña sonrisa.

-Cariño, yo lo sé que podemos ser un poco agobiantes a veces – dijo ella al teléfono – pero tú nos quieres igual, ¿verdad que si?

Escuchó la respuestas, y su sonrisa creció más. Algo le dijo su interlocutor que rió.

-Lo importante es que si tanto te molesta estar postrado en la cama por unos días, no vuelvas a hacer lo que hiciste el sábado. Eso es lo que pasa cuando uno se queda afuera durante toda una tormenta. - calló una vez más por varios segundos – Si, estoy segura de que por unos días no va a pasar nada, no es como si se fueran a molestar por algo así. Bueno, ahora si que ya no te fastidio más, la tienda está a tope.- silencio otra vez – Yo también te quiero.

Colgó el teléfono, y me volvió a sonreír.

-¡Bella!, que sorpresa tan agradable. - me saludó.

-Hola Alice.

-¿Qué andas haciendo por aquí?, me había llegado el rumor de que no eres precisamente de a las que les gustan ir de compras.

-Bueno, la verdad es que mi visita a tu tienda sí que tiene otra finalidad – le dije, sintiendo un poco de vergüenza.

-Tú me dirás para qué soy buena.

Le entregué la hoja en la que había imprimido mi currículo, y ella lo tomó un poco confusa.

-Me preguntaba si tenias alguna vacante para mi aquí.

-Pues mira, no podrías ser más oportuna, porque has llegado en un momento en el que no nos vendían mal un par de manos de ayuda. - me dijo, mientras leía por encima la información que estaba escrita en la hoja que le entregué segundos atrás.

En ese momento Rosalie se acercó al mostrador, era incluso más guapa vista de cerca, me miró con curiosidad, antes de dirigirse a Alice.

-Alice, ¿Has visto el catálogo de bañadores? - le preguntó.

-Si, creo que lo tengo por aquí – le contestó ésta, mientras se agachaba y de repente sacó de la parte interior del mostrador un pequeño librito, que después le entregó a Rosalie.

-Gracias – le dijo la rubia - ¿Y por cierto, cómo está?

-Me dijo que ya no tiene, espero solo que no esté mintiendo. - después me vio, como si se acordara en ese momento de mi presencia, y me sonrió apenada – Lo siento, que modales los míos. Esme se lamentaría si estuviera aquí. Mira Rose – le dijo a la que sabia era su cuñada – Ella es Bella Swan, la hija del jefe Swan.

La rubia se giró otra vez a verme, y ésta vez me dedicó una amistosa sonrisa.

-Mucho gusto – me dijo, tendiéndome una perfecta mano nívea – he oído hablar mucho de ti. Yo soy Rosalie Cullen, pero si quieres puedes llamarme Rose.

-El gusto es mio – contesté tomando su mano.

-Bella está buscando trabajo con nosotros – dijo Alice.

-¡Buena chica!, no es porque sea una de las dueñas, pero éste es el mejor lugar en el que puedes trabajar. Bueno yo tengo volver, sabes como se pone si no somos una de nosotras la que la atendemos – le dijo a Alice, después se giró otra vez hacia mi – Bella, ha sido de verdad un placer, y espero que puedas trabajar aquí – y con eso se alejó de nosotras.

En ese momento un pequeño particular llamó mi atención, una señora estaba llevando los artículos que iba a comprar a la caja que estaba a nuestro lado. Y no pude evitar notar que de entre las cosas que le estaba dado a la cajera, había un juego de sábanas que era idéntico a las que yo tenia en mi cama en esos días.

-Yo tengo un juego igual en casa, – le comenté distraída a Alice mientras las apuntaba – las compró Charlie para mi llegada.

-Si, lo sé – me dijo ella como si nada – de hecho las compró aquí, fui yo quien las escogió.

-Ah, eso explica muchas cosas. Ya decía yo que no me lo veía a él escogiendo cosas tan femeninas.

-¿Entonces son de tu agrado? - me preguntó dudosa – no estaba muy segura de cuales serian tus gustos, así que simplemente las escogí como si fuesen para mi.

-Son perfectas Alice – le aseguré.

-Me alegro – después calló unos segundos mientras parecía meditar algo, y cuando estaba por preguntarle si estaba bien, volvió a hablar – En fin, ¿Cuándo puedes empezar?

-¿Empezar el qué? - pregunté confundida.

-A trabajar aquí, por supuesto. El puesto es tuyo.

Sentí mi mandíbula caer y mis ojos agrandarse como platos. ¿Era de verdad o estaba bromeando?

-¿Lo dices en serio? - ella solo me asintió - ¿Estás segura?, quiero decir no que me moleste, claro está. Pero te acabo de traer el currículo, ¿No hace falta antes que me entrevistes o algo por el estilo?

-Nah – me dijo con una sonrisa confiada – Yo nunca me equivoco en éstas cosas. Y si tanto quieres, considera lo que hemos hablado como una entrevista. Además ¿Quién mejor que la hija del jefe de policía?

-No me gustaría ser catalogada de esa manera – dije con una mueca involuntaria – No soy una mala persona, y por supuesto que soy responsable. Pero no soy una santa, ni tanto menos la perfección por ser la hija de un policía.

-Si tienes razón, perdona. – y sabia que era sincera en su disculpa – A nosotros nos pasa igual. Todos se esperaban que siguiésemos los pasos de nuestro padre, pero como te darás cuenta, ni Emmett ni yo hemos nacido para ser médicos. Es Edward el destinado a ser el siguiente doctor Cullen.

Si, era cierto. Recordé que de pequeños, Edward me había dicho que quería ser doctor como su padre. O por lo menos eso era lo que había soñado.

-Pero aun no me has dicho cuando estás dispuesta a empezar – cambió Alice el tema de nuestra conversación.

-Alice, por mi y empiezo a trabajar ahora mismo.

-Bueno, ahora mismo no. Primero tienes que firmar tu contrato. Pero ¿Te parece bien mañana?

-Me parece estupendo – le dije feliz y sorprendida, nunca pensé que me resultaría tan fácil conseguir trabajo.

-¡Entonces bienvenida a bordo! - rodeó el mostrador y me vino a dar un abrazo bastante efusivo, y yo no tuve más remedio que corresponderle.

Continuará...

Sé que en éste momento el capitulo puede parecer un poco flojo, pero la verdad es que si que han sucedido o se han dicho cosas que serán de vital importancia para los capítulos futuros ;)

¿Alguien entendió por cual motivo Edward no fue al instituto?, Hacedme saber en un review, y de paso me dicen que les pareció, y si debería continuar con la historia...

Besos, Ros.