Ya instalada en mi piso nuevo, ¡Es precioso!, ciertamente no es la mansión de los Cullen, pero yo lo encuentro divino igual... Como prometí, un nuevo capitulo a las tres semanas, traté de hacer que fuesen 21 días justos, pero me pasé por un día... espero que me perdonen :P

Hay pequeños particulares de ésta historia que están inspirados en un capitulo de la serie "Entre fantasmas" que lleva el mismo nombre de la fic. Ya saben que Crepúsculo no me pertenece para nada, aunque yo le pertenezca a Edward Cullen. Del resto, todo lo demás es mio.

Carlisle y Esme Cullen.

Silencio, había demasiado silencio dentro de ese coche. Entre Charlie y yo nunca habían existido conversaciones locuaces, pero ésta era la primera vez que el silencio entre nosotros me resultaba incómodo. Estábamos volviendo de La Push, después de haber acompañado a Jacob, Paul y Sam a casa. Aparentemente Sam había ido a buscar a Charlie con la camioneta, mientras yo estaba siendo atendida, para que así no fuese necesario volver con dos coches y que yo no tuviese que conducir.

Por suerte el golpe en la cabeza no llegó ni siquiera a contusión, me pusieron un par de puntos en la herida, y me mandaron aspirinas. Único problema : Charlie no me había hablado desde que confirmó que me encontraba bien; y bueno estaba también eso que había descubierto en el hospital, pero por el momento me encargaría luego.

-Papá yo... - empecé, pero Charlie me interrumpió, sin darme posibilidad de continuar.

-No vuelvas a asustarme de esa manera Bella, por favor – Espetó, y por su tono supe que de verdad había sentido pánico al enterarse de mi caída.

-Siento haberte asustado. No te prometo nada, porque es de mi de quien hablamos – dije en broma, y un esbozo de sonrisa apareció en los labios de Charlie, relajando los músculos tensos de su mandíbula. Aflojó incluso el agarre tan fuerte con el que sostenía el volante – Pero lo voy a intentar.

-Y ya con eso me quedo más tranquilo.

-No le dijiste a mamá lo que ocurrió, ¿verdad? - pregunté, casi preparándome a que tenia que calmar a mi madre de un ataque de pánico luego.

-No, no tuve el tiempo de hacerlo.

-Entonces no se lo digas, sabes como es mamá que hace siempre un montaña de un grano de arena – pedí con mi mejor voz suplicante.

-Si, tal vez tengas razón – dijo él pensándoselo – No es necesario preocuparla inútilmente – aunque sabia que él también temía que Renée fuese a ponerse histérica si se enteraba de lo ocurrido.

-Exacto. – dije con alivio –... Oye papá – lo llamé precavida después de dos segundos de silencio; luego de que realizara que toda la cuestión con Charlie se había solucionado, había llegado el momento del "luego". Podría contarle lo que había descubierto, y al mismo tiempo tratar de persuadirle para que me aclarara un poco más las cosas.

-Dime – me animó para que hablara, mientras se detenía en un semáforo en rojo. Charlie era un hombre de ley, era normal que condujera siguiendo las normas al pie de la letra y utilizando incluso más precaución que yo. Así que al paso al que íbamos aun nos faltaban unos buenos minutos de camino.

-¿Sabes?, mientras estaba esperando para ser atendida, vi algo que me llamó mucho la atención – callé. Me mordí el labio inferior dudosa, no sabia muy bien en qué forma tenía que plantear todo el asunto.

-¿Y qué fue? - presionó Charlie.

-Una dedicatoria. Esa que está en la entrada del hospital. Para el doctor Cullen – se tensó un poco por mis palabras, pero no dijo nada – Se trata del padre de Edward, ¿verdad? - pregunté buscando confirmación, y temiendo más que nada una respuesta positiva en estos momentos. Tenia la absurda esperanza de que Charlie me dijese que se trataba de una coincidencia en los nombres o que a lo mejor yo había leído mal.

Dio un largo suspiro antes de contestar. De esos en los que parece que sacas absolutamente todo el aire de tus pulmones.

-Si, era su padre – me contestó serio – Y obviamente también de Emmett y Alice – Esto sí que no era necesario decirlo. Estaba descontado. - Él y su mujer murieron en un accidente de coche hace ya varios años. Chocaron contra un conductor borracho.

Un momento. ¿Su mujer? ¿Esme también había muerto? Cielos. Edward no solo perdió a su padre, también a su madre. Entonces...Oh Dios.

Muy bien, de acuerdo que yo no soy como Sherlock Holmes, Jessica Fletcher, el teniente Colombo, Monk o incluso Horatio Cane. Pero siempre pensé que era mucho más lista y despierta de lo que ahora estoy descubriendo que soy en realidad. ¿Cómo pude no darme cuenta de la verdad, cuando la tenia en mis narices y era bastante evidente?

"Papá y mamá me están esperando", le había dicho ese día a su hermana en la tienda, y con esa frase ya lo había explicado todo. Yo había dado por hecho que ellos lo estaban esperando en casa, o en cualquier otro lugar. Pero en realidad hablaba de ir a visitarlos al cementerio, como había todos los días. Era de ellos esa tumba.

Sentí un sudor frío perlar mi cara y unas nauseas incluso más fuertes que cuando me caí. Todo éste descubrimiento era demasiado surreal. La única cosa que podía pensar en estos momentos era 'Pobre Edward...'

-Fue una gran perdida para el pueblo la muerte del doctor Cullen – continuó hablando Charlie, sacándome de mi estado de shock – Era un cirujano con mucho talento, piensa que se graduó en Oxford y podía haber trabajado en cualquier lugar del mundo, y en cambio lo teníamos aquí en Forks. Y ni te digo de las mejorías que aportó al hospital – concluyó con admiración.

Llegamos a casa en ese momento y Charlie aparcó la camioneta al lado de su coche patrulla. Se escuchó un fuerte trueno en cuanto nos bajamos, seguido por el cielo iluminado, debido a un relámpago ; Empezó a llover apenas entramos en casa.

Fuimos directamente a la cocina y me serví un vaso de leche, y lo metí en el microondas para calentarlo.

-¿Cuántas son que te tienes que tomar? - me preguntó, sosteniendo la caja de aspirinas que me habían dado en el hospital.

-Dos – le dije, sacando la leche del microondas.

Las sacó de su envoltura y las puso en un platillo, que colocó en la mesa, del lado en donde yo me sentaba.

-Bella, preferiría que mañana no fueses a clases – dijo, tomando lugar en su asiento.

-No va a ser necesario papá – me senté en frente de él y tragué la primera de las dos aspirinas, teniendo cuidado de no quemarme con la leche – No ha sido nada grave y estoy bien. Solo me duele un poco la cabeza, el qué es normal, supongo.

-Aun así estaría más tranquilo si te sé aquí en casa mañana, hazlo por tu pobre viejo – casi suplicó, tramposo.

-Lo decidiré mañana por la mañana cuando me levante – concedí.

-Perfecto – fue lo único que dijo Charlie. Como si yo le hubiese dicho que sí, cuando solo le dije que me lo iba a pensar.

Tomé un pequeño sorbo de la leche, y decidí que esperaría unos minutos más antes de tomar la segunda aspirina. Me había pasado en calentarla. Empecé a asimilar la información que había descubierto esa noche, y me di cuenta de que quería saber más.

-Si el doctor Cullen estudió en Oxford, ¿eso quiere decir que era inglés? - pregunté, Charlie solo asintió - ¿Y cómo terminó un cirujano inglés en un pueblo perdido del mundo como Forks?

-Por amor. Esme y su familia eran de aquí. De hecho yo estudié con su hermana Elizabeth. Esme era unos años mayor que yo, cuando yo estaba en el primer año de instituto, ella iba por el último. Era la chica más popular de todo el instituto, primera de su clase, presidenta del consejo estudiantil, gentil y educada, por no decir guapa. Los profesores la adoraban y más de uno se creía enamorado de ella.

-¿Cómo tú, papá? - pregunté con picaría, notando el leve rubor en sus mejillas.

-Como yo – admitió con un poco de pesar – Pero en el fondo no era más que un amor platónico de adolescente. Era difícil no fijarse en ella.

'Como con su hijo', fue lo primero que pensé con su suspiro, preguntándome una vez más de dónde había salido eso.

-¿Y cómo fue que se casó con el doctor Cullen? - Volví a probar la leche, aun unos minutos más.

-Viajó a Inglaterra el verano que terminó la universidad. Cuando volvió lo hizo con él. Parece ser que se casaron a la semana de haberse conocido. Lo que se dice amor a primera vista.

-No tenia ni idea de que estuvieras tan al tanto de los chismes del pueblo – bromeé. Charlie rió por mi comentario.

-Como te habrás dado cuenta, Forks es un pueblo pequeño donde las voces corren con mucha facilidad – apuntó a lo obvio – Y la historia del amor entre el doctor Cullen y Esme es bastante de dominio público. A todos los románticos les pareció muy emocionante ese matrimonio. Parece ser incluso que él se tuvo que poner en contra de su familia para estar con ella.

"En mi familia son siempre épicas las historias de amor, es una tradición que empezaron mis padres", me había dicho Edward anoche, y al parecer estaba en lo cierto.

Me tragué la segunda aspirina cuando comprobé que la leche ya había enfriado lo suficiente, y de paso me la terminé de tomar. Charlie se levantó de la silla y estiró un poco los brazos, reprimiendo un bostezo.

-Bueno Bella, yo me voy a dormir, que mañana me tengo que levantar muy temprano.

-Lo siento papá – susurré apenada – Ya deberías llevar horas durmiendo sino fuese por mi.

-Ni se te ocurra decirlo – me reprendió serio, saliendo de la cocina – Hasta mañana Bells, cualquier cosa no dudes en avisarme.

-Claro, hasta mañana papá.

Poco después subí yo también a mi habitación, me cambié rápidamente por el pijama y me acosté en mi mullida cama. Sentía el cansancio acumulado golpear con todas sus fuerzas. Aun así no podía dejar de pensar en Edward, y a éste punto no sabia si me gustaba tanto el hecho de que había descubierto a quién pertenece esa tumba, porque me sentía terriblemente mal por él. Fue con esos pensamientos que me dormí.

Me desperté con un sobre salto en la madrugada, cerca de las tres, tenia la respiración y los latidos acelerados, como si hubiese apenas visto a un fantasma. Hacia años que no me despertaba por una pesadilla, la última vez que recuerde fue cuando tenia 12 años, luego del fallecimiento de mi abuelita Marie, que soñaba con su muerte. Me levanté para ir al lavabo, y después me lavé la cara con agua fría para calmar mis nervios. Quise gemir cuando vi mi cara en el espejo, estaba más blanca que la cal, tenía bolsas y marcas negras debajo de los ojos, y mi cabello no se podía definir de otra manera que no fuese "maraña". Yo nunca había sido una persona particularmente vanidosa, pero hasta a mi me espantaba la imagen que presentaba en estos momentos.

Volví a la cama arrastrando los pies, y me recosté en ésta incluso con bastante fuerza. Cerré los ojos esperando volver a dormir, pero enseguida a mi mente llegaron unos faros de luces que me cegaron de golpe y volví a abrirlos, escapando de esa imagen. Pero fue inútil, involuntariamente reproduje toda la pesadilla : era de noche, fuera llovía con bastante fuerza, yo viajaba dentro de un coche con otras tres personas. El conductor era un hombre rubio de mediana edad, y su copiloto era una mujer delgada con el cabello largo color caramelo y reflejos cobre. Eran el doctor Carlisle Cullen y su mujer Esme.

No era la primera vez que había soñado con ellos dos, pero la ocasión anterior era más bien un recuerdo, ésta vez no estaba muy segura. En el asiento trasero junto a mi iba un niño pálido con el cabello castaño cobrizo y unos llamativos ojos color esmeralda, que a lo mucho tenia unos ocho años. Estaba casi segura de que se trataba de Edward. De repente en nuestro camino se cruzó un camión que nos vino de frente y no hubo tiempo de esquivarlo y terminamos chocando contra él. Haberme enterado de la muerte de ambos, había hecho que me impresionase y estaba soñando (o imaginando) con el accidente que se cobró la vida de los padres de la familia Cullen, pero ¿Qué tiene que ver la presencia de Edward en ese coche? No es como si él hubiese estado con ellos, ¿O si?

Después de una hora de dar vueltas en cama, intentando volver a dormir y sin conseguir dejar de pensar en ese accidente que había soñado, decidí que no tenía caso. Me fui hacia el portátil y esperé a que se cargara la página de Internet, necesitaba conseguir noticias sobre el accidente, aclarar todas las dudas y preguntas sin respuesta. Escribí los nombres de Carlisle y Esme Cullen en el buscador del servidor. Después de conseguir dos páginas que hablaban de los logros del doctor Cullen y una que hablaba del negocio de decoración de Esme, encontré el articulo de periódico que narraba los hechos del accidente.

Era un periódico de Seattle, estaba datado al 21 de Junio del 2000, el accidente había ocurrido el día anterior. En la carretera entre Port Ángeles y Forks, el conductor de un camión en estado de embriaguez se había atravesado en el camino de un Mercedes negro. Resultado del accidente : dos muertos y un herido grave. En el auto del doctor Cullen viajaban él, su mujer... y su hijo Edward. Sentí algo horrible en el estómago al constatar que mi sueño era "real", sí que estuvo allí. Continué leyendo la información, Edward tenía ocho años, y bueno si una hacia las cuentas, efectivamente cuadraba.

Decía que el doctor Cullen murió en el impacto, mientras que su mujer en la ambulancia de camino al hospital. En cambio el pequeño niño de ocho años, hijo de ambos , que viajaba con ellos, se encontraba en estado critico, y la última noticia que se había tenido de él era que estaba en coma. ¡Eso no podía ser!, sentí mis mejillas húmedas y me di cuenta que estaba llorando mientras leía. ¿Edward estuvo en coma?, de nuevo ese extraño instinto de protección que golpeaba solo cuando se trataba de él, atacó con todas sus fuerzas. No podía concebir el hecho de que estuvo herido hasta ese punto. Sabia que él estaba bien, que había sobrevivido, lo había visto hacía menos de 24 horas atrás y había incluso hablado con él, pero eso no me impedía sentirme de la manera que lo hacía...

Continué leyendo, el conductor del camión había resultado ileso. Eso era increíble, uno provoca un accidente en el que mueren dos personas, dejando a tres hijos huérfanos y sale sin ni siquiera un rasguño. Por primera vez en mi vida estaba experimentando el verdadero odio hacia alguien, nunca había sentido algo así, ni siquiera por Lauren. Y éste sentimiento iba dirigido hacia una persona que ni conocía, pero era quién más sufrimiento le había causado a Edward, y para mi eso ya era motivo suficiente. Según el articulo, estaba bajo custodia de la policía y el fiscal había asegurado que pasaría muchos años en la cárcel, bien, espero que sea por el resto de su vida.

Volví a la cama al terminar el articulo, había aceptado que no iba a ser capaz de dormir más, pero por lo menos me podía reposar un poco. Intentaba asimilar toda la información recabada esa noche, procesar todo lo que había descubierto, pero estaba empezando a creer que ya sabia cómo se sentía un ordenador cuando tiene una sobre carga. Todo esto era mucho más grande que yo, y definitivamente me superaba.

Al amanecer, luego de que Charlie se fuese, decidí complacerlo. Hoy no tenia nada particular que hacer en el instituto, pronto terminaría el año escolar, y sabía ya de ante mano que no sería capaz de prestar atención a ninguna de la lecciones, así que ¿Para qué molestarme?. Además, no estaba segura si tendría el valor suficiente para ver a Edward hoy, no después de todo lo que ya sabia... necesitaba un día más... si, solo un día más...

Me quedé en la ducha hasta que se agotó el agua caliente, desayuné, limpié la cocina, hice la colada, terminé de leer el libro que me había prestado Angela, controlé mi correo electrónico, organicé el baño y la sala de estar, y vi un poco de televisión matutina. En el momento en el que estaba hojeando un revista de pesca de Charlie, supe que tenía que salir de la casa. Era imperativo, de lo contrario sufriría de claustrofobia de un momento al otro. Sabia exactamente a dónde tenia que ir, podía no tener el coraje de ver a su hijo hoy, pero había llegado el momento de visitarlos a ellos.

Aparqué fuera del cementerio, agradeciendo que hubiese dejado de llover una hora atrás. Vi el mismo roble de la otra vez, ese que se ve desde la carretera, y suerte que el árbol estaba allí, porque me servía como indicativo para saber hacia dónde tenía que ir. Llegué después de unos minutos, la lápida se encontraba justo debajo de la sombra del follaje. A pesar de ser dos las personas descansando en ese lugar, era una sola la tumba.

La hierva estaba perfectamente cortada y curada. Las flores eran frescas y abundantes, como si las hubiesen colocado allí apenas el día anterior. Rosas y tulipanes blancos. Había una foto de ellos dos abrazándose, estaban sentados en lo que parecían unas escaleras, ella tenia la espalda apoyada sobre el pecho de su marido, mientras que él tenia los brazos alrededor de ella. Ambos sonreían a la cámara. Se veían enamorados … y felices.

Reteniendo las lagrimas que querían escapar, leí las letras en dorado :

Carlisle Cullen 27 de Mayo 1955 - 20 de Junio 2000

Esme Ann Platt de Cullen 13 de Octubre 1956 – 20 de Junio 2000

Siempre viviréis en los corazones de vuestros hijos. Os quieren Emmett, Alice y el pequeño Edward.

-¿Bella? - llamó una voz a mi espalda, sorprendiéndome -¿Qué estás haciendo aquí?- preguntó en cuanto me giré.

Continuará...

Aquí lo tienen, recién salido del horno (como si fuese pan :P)... Como ven la mayoría de ustedes adivinaron en decir que eran Carlisle y Esme los que habían muerto. Una vez más repito, nunca fue mi intensión hacer de esto un gran misterio... parece que la única que no lo había entendido era Bella :P

El que ahora se sepa a quién pertenece esa tumba, no quiere decir que ya se ha acabado la trama o los misterios ;)... Ahora es que empieza lo bueno, y aun quedan algunas cosas por contar y descubrir...

¿Ustedes quién creen que ha sorprendido a Bella al final?, la verdad ni yo misma lo sé :P... era algo que no estaba previsto, pero surgió mientras escribía el capitulo...

Ustedes ya saben lo que yo quiero para continuar... Reviews, reviews, y más reviews... el trato es el mismo, mientras más reciba, menos tardo ;)... Culpa de ustedes que me acostumbraron tan mal...

Besos, Ros...