Ya lo sé, como siempre me he atrasado más de lo debido. Pero estos últimos meses han sido un caos, finalmente me he graduado y eso ocupó la mayor parte de mi mente. Sin contar que tuve problemas con el ordenador y lo que ya tenia hecho lo perdí, y tuve que empezar otra vez. Pero por fin ya tengo el último capitulo y espero solo que les guste. Nos leemos abajo, que hay algunas cosas que quisiera comentar.
Crepúsculo y sus personajes no me pertenecen, yo solo me adjudico las tramas de mis historias.
Te doy mi corazón.
Martes 3 Agosto.
No sé exactamente cuanto tiempo estuve dormida es esa posición, con Edward en mis brazos. Hasta que una fuerte luz frente a mi rostro hizo que me despertara, me desperecé moviendo el cuello para comprobar su estado, la posición en la estaba hasta hace dos segundo hizo que me diera dolor de cuello. Entonces abrí por fin los ojos, y me encontré con la pícara sonrisa de Alice.
Empecé a bostezar y me llevé la mano a la boca para taparlo.
-Hola Alice – saludé en cuanto acabé.
-Hola. ¿Espero que hayas dormido bien? - dijo con mordacidad.
La cual yo decidí que era mejor ignorar.
-No me puedo quejar – me encogí de hombros. Entonces noté el objeto que ella sostenía entre sus manos, y supe qué era la luz que me había despertado antes : el flash de una cámara. La muy descarada nos había sacado una foto durmiendo en ésta posición.
Sentí el conocido rubor subiendo por todo mi cuerpo, y de repente en la habitación hizo el triple de calor.
-Alice – en una sola palabra intentaba sonar molesta y avergonzada. Pero seguramente el efecto hubiera sido mejor si hubiese podido hablar con mi tono de voz normal, y no susurrando para no despertar aun a Edward.
Pero ella solo me regaló su mejor sonrisa inocente, y se encogió de hombros como si nada.
-Era una de las cosas más tiernas que había visto, no me podía resistir – Y en un solo segundo la jocosidad de su mirada cambió por una más sombría – Y después de lo que hemos pasado en las últimas horas, créeme que quiero la mayor cantidad de imágenes posibles de mi hermano a salvo y feliz.
No tenia manera de rebatir su afirmación, más que nada porque yo estaba de acuerdo con ella. Quería ver a Edward feliz el resto de los días de mi vida. Así que solo le asentí, y me concentré en apartar de su frente los cabellos que le habían caído, para después acariciarlos suavemente.
-Si estáis en esa posición, eso quiere decir que Edward ya despertó de la anestesia, ¿No? - me sacó de mi concentración. Solo asentir - ¿A qué hora?.
Moví el brazo, con cuidado de que el movimiento no despertara a Edward y miré la hora en mi reloj.
-Hace más o menos unas dos horas y media.
Ella pareció satisfecha por mi respuesta.
-¿Dónde están los demás? - pregunté cuando noté su ausencia.
-He venido con Rosalie, ella está hablando con el doctor, supongo que en cualquier momento vuelve. En cambio Jasper y Emmett están aun con tu padre, creo que ninguno de los tres tiene intenciones de descansar hasta que no consigan a quienes le hicieron esto a Edward – y el veneno de su voz me resultó muy familiar.
Yo también lo sentía.
-Yo sé quién ha sido – no pude evitar murmurar.
-¿Quién? - preguntó con sospecha - ¿Mike Newton y sus amigos, verdad?
Ahora lo sorprendida era yo.
-¿Cómo lo sabes?.
-Ya se ha expandido por el pueblo lo que ocurrió en la tienda de los Newton. Lo estaban comentado antes en la cafetería, y yo no pude evitar escucharlo. ¿Por qué sospechas que fue él?.
-Por una razón que no logro explicarme, desde que llegué Mike ha estado obsesionado conmigo. No sé si de verdad le interesa tener una relación, o simplemente se siente herido en su orgullo y por eso es que insiste. Y no lo tomó muy bien que yo haya escogido a Edward, - me giré un momento a sonreír al rostro dormido de Edward, y volví a apartar los cabellos – aunque no había nada que escoger, él fue el único desde el primer día.
Alice asintió un momento y se limpió las lágrimas que tenia en las mejillas.
-Mike no es de los que tiene precisamente una buena opinión de Edward, siempre se ha encargado de atormentarlo. Desde que llegó y … - me callé, ella no sabia nada. Edward me había contado que solo Rosalie sabia lo que le había hecho Mike hace años.
Pensé que lo mejor era ser prudente. No quería traicionar su confianza, así que seguí con el tema que nos incumbía sin expandirme más en las cosas que le había hecho Mike.
-Cuando fui antes a la tienda de los Newton a comprar calzado adecuado para unirme a la búsqueda, Mike se acercó a mi y me dijo algunas cosas que me hicieron sospechar, además tiene los nudillos enrojecidos e hinchados, y la cara golpeada. Para mi eso es más que suficiente.
-Para mi también – me dijo con determinación – Pero vamos a tener que esperar a que Edward nos lo confirme, tenemos que actuar con cautela. Voy a llamar a Jasper para decirles que vengan para acá, tu padre necesita hablar con mi hermano.
Sacó el móvil de su bolso justo en el momento en el que la puerta se abrió y por ella entró una de las enfermeras con una bandeja de comida, detrás venía Rosalie, la cual casualmente estaba guardando su propio móvil en el bolso.
-Acabo de hablar con Emmett – anunció sin tener cuidado en bajar el timbre de su voz.
Edward agitó hacia el otro lado la cabeza y soltó un largo suspiro, pero por suerte no se despertó.
-Lo siento – dijo Rosalie, ahora susurrando – no sabia que aun estaba dormido. Emmett ha dicho que vienen en camino, que al Jefe Swan le gustaría hablar con Edward para terminar de armar las piezas del puzzle.
Mientras tanto la enfermera había dejado a bandeja en la mesa auxiliar y estaba controlando los signos vitales de Edward.
-¿Qué ha dicho el doctor? - le preguntó Alice a Rosalie.
-Todo parece estar marchando bien, me dijo que mañana le va a hacer un par de exámenes a Edward cuando se despierte para estar seguros, pero que no hay nada de qué preocuparse. Lo que si lamento es que Edward va tener que hacer terapia con su pierna para poder caminar otra vez bien.
Apreté los diente, malditos fueran Mike y todos ellos.
La enfermera carraspeó la garganta llamando nuestra atención.
-Tiene que comer – dijo apuntando a la bandeja de comida – Necesita reponer fuerzas, apenas puedan despiertenle, y se es necesario que alguna de ustedes le ayude a comer – nosotras le asentimos – Volveré más tarde para ver cómo sigue.
Y con eso se fue.
Cuando la puerta se cerró yo agaché la cabeza hasta tener mis labios a unos milímetros de la oreja de Edward, y empecé a hablarle.
-Edward, vamos despierta bello durmiente. Ya es hora de abrir los ojos – deposité un beso justo por encima de su oreja – Te echo de menos – susurré solo para él, pensando en que esa era la manera más rápida de hacer que despertara.
No me equivoqué.
Volvió a agitar su cabeza, su respiración cambió y apretó los ojos, antes de abrirlos y despertar.
-Aquí está mi Edward – dije en tono jocoso.
Él levantó la vista y me regaló una sonrisa adormilada.
-Hola – me contestó con voz ronca.
-¿Quieres un poco más de agua?
Asintió, y yo alargué el brazo para coger el vaso con el agua que antes no se había tomado. Lo llevé hasta sus labios y bebió agua de la misma manera que lo hicimos antes.
-Gracias – me dijo cuando terminó de beber y yo devolví el vaso a la mesilla de noche.
Él se giró y se encontró con Rosalie y Alice que estaban en frente de la cama, ambas con los ojos lúcidos por lagrimas contenidas. Y les sonrió.
Alice se acercó y depositó un beso sobre su mejilla, y entonces empezó a llorar. No sabia si era la emoción o las hormonas del embarazo, pero de cualquier manera yo sabia como se sentía.
-Hola hermanito – le susurró, como si aun tuviera miedo de despertarlo – No sabes cuánto me alegro de volver a ver esos maravillosos ojos verdes.
-Estoy bien, Alice. Te lo prometo – aseguró, y entonces se giró hacia Rosalie, que se había acercado al otro lado de la cama y volvió a sonreír – No voy a ninguna parte.
-No sé si abrazarte o estar molesta contigo por el susto que nos acabas de hacer pasar – dijo honestamente.
A lo que Edward soltó un pequeña carcajada, lo que le pudiera permitir sus costillas.
-Puedes decirme lo que quieras, todo eso me recuerda que soy muy querido.
Rosalie alargó la mano y con mucho cuidado estrechó la de Edward.
-Claro que si.
-Tienes que comer – dijo Alice de manera contundente acercando la mesilla con la bandeja hacia la cama.
-No tengo hambre – contestó Edward con el quejido que me esperaba más de un niño.
-Sin replicar Edward – fue la simple respuesta autoritaria de Rosalie, y cogió la cuchara para empezar a remover la sopa.
-¿Prefieres que me levante para que estés más cómodo? - pregunté.
-No, no – se apresuró a contestar Edward, antes de que hiciera ademán de empezar a levantarme – Quédate así. Estoy muy cómodo. Al menos que te pese demasiado – dijo dudoso.
-No seas tonto, yo lo digo por ti. Me encuentro perfectamente.
-Bien, solucionada la cuestión, a comer – nos interrumpió Rosalie, levantando la cuchara y acercándola a los labios de Edward.
Él apretó los labios y apartó la cara. ¡Qué necio!.
-Soy perfectamente capaz de comer solo – dijo el muy cabezota.
-Edward – Rosalie sonaba exasperada. Sabia cómo era Edward, no le gustaba dar lástima o que lo trataran de manera diferente.
-No, lo digo en serio – levantó su brazo para quitarle la cuchara a Rosalie, pero la debilidad que tenia hizo que la mano con la cuchara empezara a temblar; eso pareció convencerlo de que iba a tener que necesitar la ayuda de Rosalie – Está bien – dijo con resignación devolviendo la cuchara.
Y así procedió a darle de comer, mientras los cuatro nos manteníamos en silencio, y yo le daba puntualmente besos en el cabello.
-¿Los ves que no fue tan difícil? - preguntó Rosalie en tono jocoso cuando todo se hubo acabado.
-No hundas el dedo en la herida – contentó Edward entre dientes – Me siento como un inútil.
-No digas eso – le dijo Alice con una sonrisa – ninguna de nosotras está de acuerdo contigo.
Edward recostó su cabeza sobre mi hombro, como si estuviera otra vez cansado.
-Por lo menos agradezco que ni Emmett, ni Jasper están aquí, de lo contrario me hubiesen torturado con ello por el resto de mi vida.
En ese momento, como si Edward los hubiese llamado con la mente, la puerta se abrió y por ella entraron Emmett, Jasper y Charlie.
Reinó el silencio en la habitación durante varios minutos, no estoy segura de cuentos fueron al final, pero a mi me parecieron una eternidad. Ninguno de nosotros se atrevía a decir nada; era como si nos diese miedo hablar, como si con solo pronunciar una simple sílaba se fuese a desatar una bomba. Los tres recién llegados no eran capaces de apartar la mirada de Edward, y lo observaban como si nunca antes lo hubiesen visto.
Hasta que el mismo Edward habló y de alguna manera los sacó de su ensoñación.
-Hola – fue lo único que dijo con la voz aún algo agotada.
Jasper y Charlie parpadearon varias veces, pero no se movieron de su lugar. En cambio Emmett en tres largas zancadas se acercó a la cama, y apoyó ambas manos en los lados del cuello de Edward, sé que estaba pensando en su hombro pero sospechaba que igual era un gesto de autoridad hacia él.
-No vuelvas a asustarme de esa manera – dijo con voz firme, como si fuese culpa de Edward lo que estaba ocurriendo.
Pero éste no se lo tomó a mal, y solo sonrió antes de contestar.
-Está bien.
Emmett asintió, sin cambiar ese gesto tan serio, impropio de la eterna sonrisa y jovialidad a la que me había acostumbrado.
-Vuelve a hacerlo y te castigo hasta los cuarenta, sin importarme que ya eres mayor de edad.
-Hecho – contestó Edward.
Siempre me resultaba interesante ver esa clase de interacción entre ellos. Eran hermanos, pero en éste momento no se comportaban como tal. Después de todo Emmett tuvo que hacerse cargo de Edward durante los últimos diez años y comprendí que bajos muchos aspectos, él era más su padre que su hermano.
Jasper fue el siguiente en acercarse. Y aunque de una manera más relajada, eso no eliminaba la emoción que veía en sus ojos.
-¿Qué sería de ésta familia su ahora no estuvieses bien? - A pesar de sus palabras, lo dijo con una sonrisa y le revolvió los cabellos a Edward.
-Nada – contestó como tan cosa – No pasará nada, porque yo sigo aún aquí.
Una suave risa se me escapó y me ajusté mejor, para que Edward estuviese más cómodo apoyado sobre mi.
-Voy a pasar por alto la posición en la que te encuentro con mi hija – dijo Charlie con seriedad, enseguida se me acaloró todo el rostro. Si, algo muy típico de Charlie – No sabes cuánto me alegro chico, que esto no haya sido más que un enorme susto.
Para entonces Emmett y Jasper nos miraban de forma pícara con sonrisas mordaces, y tengo la impresión que Alice estaba a punto de tomarnos otra foto. Pero por extraño que pudiese resultar, Edward no parecía afectado por nada de esto.
-Muchas gracia jefe Swan – contestó él con una leve sonrisa y la mirada adormilada, seguramente empezaba a estar cansando otra vez.
Después de todo tiene muchas energías que recuperar y el efecto de la anestesia tarda un poco en desaparecer del todo.
-Sé que estás cansado y probablemente no tengas ganas ahora – prosiguió Charlie, sacando su block de notas y un boli de su bolsillo, había entrado en modo policial – Pero necesito saber qué fue lo que te pasó y quién te hizo esto para poder proceder.
-Claro señor, no hay ningún problema – contestó Edward y Charlie asintió con gesto grave.
-¿Quién te atacó? - preguntó – O quienes, si fueron más de uno como supone tu doctor, y yo también lo pienso.
Edward soltó un largo suspiro que le hizo daño en las costillas y posó la mano en el lugar.
-Fueron Mike Newton, Tyler Crowley, Eric Yorkie y Conner Clapp – dijo aun con un gesto de dolor.
Todo mi cuerpo se tensó y por la posición en la que estábamos, sabia que Edward lo había notado. Lo sabia, estaba segura de ello. Malditos, maldito Mike y malditos todos ellos. Ya tenia mis sospechas, pero eso ni impidió que mi sangre hirviera del coraje.
Edward quitó la mano de sus costillas y tomó la mía, apretándola en un gesto de consolación. Esto sí que era irónico, era él quien me consolaba a mi, y no todo lo contrario. Éste era mi Edward y lagrimas de amor se asomaron por mis ojos. Así que lo único que hice fue corresponderle el apretón con una leve sonrisa. Pero ese momento tan corto y a la vez tan mágico fue interrumpido por Emmett, que se levantó como un lince del sofá pegado a la pared en el que se había sentado.
-¡Los voy a matar! - exclamó con furia y me sorprendió que no entrara ninguna enfermera para controlar qué había ocurrido – Lo van a lamentar, se van a enterar de quien es Emmett Cullen. ¡Nadie se mete con mi familia! - se acercó a la puerta.
-¡Emmett! - gritamos todos a la vez alarmados. Rosalie se levantó también ella detrás de él, pero fue Charlie que lo detuvo colocando una mano en su hombro.
-Emmett hijo, ¿Quieres calmarte? - le dijo con autoridad – Ésta no es la manera de hacer las cosas, con tu comportamiento lo único que vas a hacer es que el que termine como un criminal seas tú. ¿Eso es lo que quieres para tu familia?.
-Usted no lo entiende, Charlie. ¿Cómo quiere que me quede de brazos cruzados y no haga nada en contra de los que le hicieron esto a mi hermano?. ¡Mire cómo lo han dejado! - exclamó apuntando a Edward.
-Claro que no te vas a quedar de brazos cruzados – dijo Charlie – Ellos van a recibir el castigo que se merecen por el crimen con cometieron. Pero va a ser la justicia la que se va a ocupar de ello, no tú. Déjame solo hacer mi trabajo.
-Charlie tiene razón osito – habló Rosalie preocupada – Éste no eres tú, tienes que intentar calmarte.
Emmett aun no mostraba signos de estar dispuesto a escuchar sus palabras, pero por lo menos no había atravesado la puerta, y eso de por si era una buena señal. Pero fueron las palabras de Edward las que lo detuvieron.
-Emmett siéntate – dijo con calma – estoy muy cansando, me duele todo el cuerpo y sobre todo no soporto el dolor que siento en la pierna. Suficiente que tengo por el momento con eso, como para tener que preocuparme también de que puedas hacer alguna locura. Si no lo quieres hacer por mi, o por Rosalie, hazlo por tu bebé. ¿Quieres que crezca con un padre probablemente en la cárcel, si de verdad haces esa tontería que has dicho?.
Eso pareció por fin hacer mella en Emmett, que se sentó otra vez en el sofá murmurando "Está bien, lo siento mucho". Todas soltamos un disimulado suspiro de alivio, mientras volvíamos al asunto que nos concernía.
-Continúa hijo – le dijo Charlie a Edward.
Él asintió antes de continuar.
-El lunes después de … - se detuvo un momento como si estuviera pensando algo - ¿A qué día estamos hoy?, ¿Cuándo fue que fuimos a la playa?.
-Estamos a martes – contestó Charlie – todo eso ocurrió ayer.
-Vaya, - dijo Edward sorprendido – parece que hubiese pasado más tiempo. En fin, ayer después de despedirme de Bella, me fui con mi bicicleta al cementerio. Pero en cuanto llegué me cogieron por detrás y me taparon la cara. Me subieron en un coche, cuando me habló reconocí enseguida a Mike y supuse que el coche en el que nos entrábamos tenia que ser la furgoneta de Tyler, y habían sido más de dos las personas en haberme secuestrado.
-Todo eso lo confirmé cuando llegamos a uno de los acantilados cerca de la reserva, y bajamos del coche, al destaparme la cara reconocí también a Eric y Conner. La primera cosa que hizo Tyler en cuanto se bajó fue tirar mi bicicleta por el acantilado.
- ¿La bicicleta que te regaló tía Elizabeth? - preguntó Alice con lagrimas en los ojos. No sé por qué hacia esa pregunta, esa era la única bicicleta de Edward. Pero supongo que necesitaba confirmación. Todos sabíamos lo importarte que era para él.
-Si – fue lo único que respondió, y eso pareció aumentar la expresión de rabia de Emmett, pero en éste ocasión Rosalie lo detuvo cogiendo su mano y apretándola.
-¿Qué más ocurrió después? - prosiguió Charlie.
-Entre Mike y yo corrieron algunos insultos, hasta que él dijo algo que me hizo perder el control y reconozco que yo lancé el primer golpe, pero después los cuatro se abalanzaron sobre mi. Por mucho que me defendí, ellos me dejaron así.
- Es comprensible, siendo cuatro contra uno – dijo Charlie con simpatía – pero aun así lo hiciste muy bien. Mike tiene el rostro bastante magullado, y mientras veníamos para acá, vi las condiciones en las que está el ojo de Tyler. ¿Qué fue lo te dijo Mike?.
-¿Es necesario que lo diga? - preguntó Edward con incertidumbre.
-Toda información es importante a la hora de levantar una denuncia.
-Empezó con su típica convicción de que él y Bella están hechos el uno para la otra, y yo arruiné las cosas.
-Maldito Mike – volví a pensar, solo que ésta vez en voz alta, interrumpiendo a Edward - ¿Pero que se cree ese imbécil?. No me puedo creer que haya esto todo esto por mi. Como si yo hubiese podido sentir alguna vez algo por él. Entre ustedes dos nunca hubo elección – dije con indignación.
Edward volvió a apretar mi mano.
-Más o menos eso fue lo que le dije, aunque creo que lo hice con un poco de arrogancia – podía escuchar la sonrisa en su voz.
Me acerqué y deposité un beso en sus cabellos.
-La verdad no es arrogante – dije – pero no tienes ni idea de las ganas que tengo de levantarme para ir a saltar encima de Mike, y terminar lo que me empecé en la tienda de los Newton.
-Si Bella – me dijo Jasper con una sonrisa – A éstas horas ya todo el pueblo debe de saber cómo atacaste a Newton en la tienda de sus padres.
-¿Atacaste a Mike? - Edward se giró para preguntarme con una sonrisa divertida y algo incrédula.
Yo me encogí de hombros como si no fuera nada.
-No me tomó mucho para llegar a la conclusión de que había sido culpa suya, y apenas lo hice no me aguanté y le salté encima. Lo que de verdad tenia ganas era de retorcerle el cuello, pero me apartaron de él antes de que pudiera hacerlo.
-Esa es mi chica – Edward volvió a apretar mi mano y se la llevó a los labios.
Hasta que Charlie carraspeó la garganta para interrumpirnos.
-¿Fue eso lo único que te dijo Mike?.
-Bueno, en realidad no - titubeó un momento y miró a sus hermanos antes de seguir – nombró a mis padres y que tenia que haber muerto con ellos en el accidente.
Un silencio incómodo descendió sobre todos y aunque sabia que esas palabras habían molestado a los demás tanto como a mi, nadie dijo nada. Hasta que Charlie retomó su trabajo como policía.
-¿Y eso te hizo perder el control?
-Erm … no. Me dijo que Bella iba a sufrir mucho y todo sería culpa mía, que yo la iba a hacer sufrir como nadie.
-¿Mike te dijo eso? - pregunté indignada - ¿Pero cómo se atreve?, ¿Quién se cree él que … - hasta que Edward me cortó en mi parrafada.
-Bella, cariño no te preocupes. Yo estoy aquí y estoy bien – intentó tranquilizarme.
-Bueno Edward, naturalmente como policía no apruebo el uso de la violencia, pero como padre te agradezco que hayas defendido a mi hija.
-Su hija es mi vida señor – afirmó Edward con seriedad, y aunque esas simples palabras llenaron mi corazón de dicha, a Charlie parecieron ponerlo un poco incómodo.
-Si, ya. Eso es algo que te podías haber ahorrado. Y yo voy a fingir que no he escuchado nada – dijo con sequedad y los demás rieron, todos excepto yo, que estaba como un tomate – En fin, voy a volver a la estación a levantar la denuncia, con ésta declaración y las pruebas que con conseguimos en el acantilado es más que suficiente, y dependiendo de cómo tú desees proceder, ellos recibirán más o menos.
Edward asintió y de repente su cuerpo de volvió más pesado.
-La verdad jefe Swan, lo único que quiero es levantarme de ésta cama, salir del hospital y … - se interrumpió por un largo bostezo – volver a casa.
-Me temo Edward que para eso todavía falta tiempo – dijo Rosalie, levantándose del sofá y acercándose a nosotros, apartó el cabello de los ojos de Edward antes de seguir hablando – el doctor ha dicho que deberás estar en el hospital aunque sea un par de semanas, e incluso después de que te quiten el yeso, vas a tener que hacer terapia para la pierna, antes de volver a caminar bien – sonrió un momento con comprensión y pena – Lo siento mucho cariño.
-Si, ya me suponía algo así – contestó en voz baja y su cabeza se giró hacia un lado, recostándose mejor sobre mi hombro – Solo esperaba haberme equivocado – y con eso se quedó callado y su respiración se volvió suave y sistemática.
-¿Se ha quedado dormido? - preguntó Jasper con diversión.
-Si, me parece que si – dijo Rosalie con una risita, mientras observaba a Edward – El doctor también me comentó que no nos tendríamos que sorprender si se pasaba la mayor parte de los siguientes dos días durmiendo, ha sufrido un gran shock y su cuerpo está recuperando energías de la única manera que sabe hacerlo.
Todos asintieron y nos quedamos en silencio unos momentos. Hasta que sentí que la parte inferior de mi cuerpo se quedó dormida, y la presión en mi vientre se empezó a volver fastidiosa.
-Ayúdenme a recostarlo en la cama, creo que así va a dormir más cómodo. Además tengo que ir al lavabo – dije en voz baja.
Entre Emmett y Jasper ayudaron a recostarlo, al tiempo que yo me bajaba de la cama. Fui la baño y cuando volví a entrar en la habitación, lo hice a tiempo para escuchar la conversación entre Charlie y Emmett.
-¿Cómo podemos procedes señor?.
-En cuanto Edward firme su declaración de lo que ocurrió, si él así lo decide, se levantará una denuncia en contra de sus agresores.
-No, no si él lo quiere o no – dijo Emmett de manera tajante, pero sin levantar mucho la voz para no despertar a Edward – La denuncia se va a hacer y si todo tiene que ir a juicio, pues que así sea. Nadie le hace daño a mi hermano y se sale con la suya.
Si, nota a mi misma. Nunca hacer enojar a Emmett.
-Me parece muy bien – aprobó Charlie – Aunque permite que te de un consejo, y en éste momento no soy el jefe de policía, porque se supone que tengo que ser imparcial; consigue un buen abogado, para que se encargue de la acusación.
-Si, eso voy a hacer. Eso vamos a hacer, muchas gracias señor. Esos criminales van a pagar por lo que le hicieron a Edward.
No podía estar más de acuerdo.
Martes 17 de agosto.
Dos semanas después de que encontraran a Edward y lo ingresaran en el hospital, fue dado de alta. Su hombro ya estaba perfectamente curado, y aunque tendría que llevar el yeso por otras dos semanas, sus doctores dices que su recuperación va muy bien encaminada, y ya no hace falta más que se quede en el hospital.
-¡Esto era completamente innecesario! - se quejaba Edward mientras yo empujaba la silla de ruedas en la que él iba sentado hacia la salida del hospital - ¿Por qué no me puedo ir usando las muletas?, después de todo son con ellas que me tengo que mover durante las próximas semanas, no con ésta silla.
-Son normativas del hospital, eso ya lo sabes.
-Bueno, eso no quiere decir que tenga que gustarme.
-Oh créeme, cada persona en éste hospital sabe lo descontento que estás – bromeé, y entonces me bajé lo suficiente para poder susurrarle en el oído - ¿Y sabes cuál es la ventaja de estar así?
-¿Cuál? - aunque no le podía ver la cara, escuchaba la sonrisa en su voz.
-Que te puedo consentir – me detuve y apoyé la barbilla en su hombro.
-Eso llevas dos semanas haciéndolo, si sigues así me vas a terminar acostumbrando y malcriando. ¿Eso quiere decir que ya me has perdonado?.
Deposité un beso en sus labios antes de contestar.
-Al final no hay nada que perdonar, tú tomaste la decisión que creíste correcta y tanto Alice, Jasper, Rosalie y yo lo hemos aceptado y comprendido. Y Emmett también lo hará, por lo menos eso es lo que dicen todos.
Si, esa es otra historia bonita que contar. En cuanto se levantó la denuncia y los cuatro fueron detenidos, vinieron las madres de Mike y Tyler a hablar con Edward. Personalmente yo las hubiese echado a patadas del hospital, por lo que sus hijos le hicieron a él, y como se comportó la sra. Newton ese día en su tienda. Pero algo vio Edward en sus rostros que aceptó hablar con ellas a solas.
Después de eso Edward le dijo a Charlie que no iba a ir a juicio para mandar a los cuatro a la cárcel, porque no quería que sus madres sufrieran viendo a sus hijos encerrados. Por lo tanto la denuncia no iba a ser por intento de homicidio, sino por agresión. Al inicio eso nos hizo enfurecer a todos, hasta que Edward aclaró que eso no quería decir que ellos se iban a quedar impune. Solo que no iba a pedir que fueran a la cárcel. Y la mancha por agresión que tendrían en su expediente afectaría de manera negativa el resto de sus vidas.
Aceptó actuar de esa manera porque esas mujeres le hicieron pensar en Esme, en como sufriría su madre si a uno de ellos tres lo arrestaran. Eso pereció convencer a Alice y Rosalie, que pronto serían mamá, y después de unos días también lo hizo Jasper.
Conmigo lo hizo cuando me explicó que ahora que por fin había aceptado la muerte de sus padres, y los había dejado ir, quería empezar una nueva etapa de su vida. No quería tener rencores que ensuciaran su alma. Con eso me enamoré un poco más de él. Alice tiene razón, Edward es la persona más pura que existe.
El castigo para los cuatro fueron 3000 horas de servicio comunitario y una denuncia por agresión y secuestro permanente en su expediente. Una orden de alejamiento hacia Edward, y naturalmente si algo llegaba a ocurrirle, ellos iban a ser los primeros sospechosos.
El único que aun estaba molesto con Edward por su decisión era Emmett.
Él volvió a acercarse, profundizando el beso, hasta que Emmett a nuestro lado hizo notar su presencia para interrumpirnos.
-Ya he pagado la cuenta – nos dijo cuando nos giramos a verle – Podemos irnos a casa. Éste asistente me ayudará a subirte en el jepp – señaló al hombre que estaba detrás de él.
Los cuatro salimos en silencio hacia el aparcamiento y, como había dicho Emmett, entre él y el asistente lo ayudaron a subirse en el puesto del copiloto, mientras yo me subía atrás. Después de eso el asistente se llevó la silla de vuelta al hospital y Emmett se sentó en su puesto. No se volvieron a decir más palabras en los siguientes minutos, hasta que fue el mismo Emmett en romper el silencio.
-No estoy molesto contigo Edward – dijo con voz grave.
-Pues no lo parece, llevas ignorándome desde que dije que no quería mandarlos a la cárcel. Y cuando me hablas es con frases cortas y puntuales.
-Si, reconozco que me disgustó mucho cuando lo dijiste, quería venganza y que pagaran por lo que te hicieron. Pero siempre supe que eso no me tenia que haber sorprendido de ti.
-No lo hice por ellos en realidad.
-Eso ya lo has dicho chico, que no podías dejar de pensar en mamá mientras hablabas con esas mujeres. Y te entiendo, te entiendo muy bien. Quiero decir, si seguía en los mismos pasos por los que andaba en mi adolescencia, puede que tarde o temprano iba a terminar dándole ese dolor a mamá y papá. Por eso estoy muy orgulloso de ti, pero ya sabes lo cabezota que soy, y lo mucho que me cuesta ceder incluso cuando me equivoco.
-¿Estás orgulloso de mi? - preguntó Edward con un esbozo de sonrisa.
Llegamos a la casa, y aunque Emmett se aparcó delante de la entrada, ninguno de los tres se bajó del coche.
-¿Cómo no voy a estarlo? Eres la persona muy buena y justa que conozco. Eres leal, honesto, responsable e inteligente. Eres sin duda el mejor de los tres. Y estoy seguro de que sigues siendo el mayor orgullo de mamá y papá. A diferencia de la decepción que deben de sentir por mi en estos momentos – lo dijo con una risita y en su tono de broma, pero en el fondo tenia la impresión de que lo pensaba en serio.
-Mamá y papá están increíblemente orgullosos de ti, Emmett.
-¿Tú crees?
-No lo creo, estoy seguro de ello – A través del espejo retrovisor Edward me lazó una mirada y una sonrisa de complicidad y enseguida supe por qué estaba seguro de lo que decía – Lo sé.
-Pues muchas gracias por tus palabras, Eddie.
-Que estemos haciendo las paces no te da permiso de llamarme Eddie – los dos empezaron a reír como si nunca hubiese existido algún problema entre ellos y yo intenté disimular mi propia risa, no les quería disturbar el momento - ¿Entonces todo bien entre nosotros?
-Claro que si – y con eso se chocaron las manos en esa manera típica de los hombres – Pero solo porque es cierto que con esa mancha en sus expedientes ninguna universidad respetable los aceptará, y aunque no debería decirlo, siento un cierto placer cuando los veo limpiando las carreteras de Forks, y los coches que pasan por allí tiran basura solo para hacerlos trabajar más. ¿Quién lo hubiese dicho que después de todo esto la gente del pueblo se iba a poder de tu parte?
Emmett tenia razón, en las últimas dos semanas Edward recibió muchos regalos a su habitación de hospital, deseándole que mejorara pronto, y también diferentes visitas que terminaron con pedirle disculpas por como se habían comportado con él durante estos años. Muchas cosas buenas salieron del tremendo susto que vivimos con la casi tragedia que le ocurrió a Edward.
-Siempre dije que aunque no iba a hacer que terminaran en la cárcel, eso no quería decir que no iban a pagar por lo que me hicieron – contestó Edward encogiéndose de hombros.
-Quizás al final no seas tan bueno como yo pensaba – dijo Emmett en broma y se bajó del coche y fue al maletero a buscar las muletas de Edward para ayudarlo a bajar.
Adentro de la casa había una gran bienvenida esperando por Edward. Alice y Rosalie decidieron alargar de dos semanas más el cierre de la tienda, al fin y al cabo son lujos que se pueden permitir al ser las dueñas. Considerando también que la visita a una constructora y un arquitecto para la construcción de las otras dos casas en los terrenos aun sigue pendiente, era algo necesario. Todas las empleadas, yo incluida, no nos lamentábamos, son vacaciones pagadas ni más ni menos. Y yo podía estar más tiempo con Edward.
Que era lo que más deseaba en estos momento. Y toda mi vida.
Viernes 20 Agosto.
Ese fue el primer día que Edward fue al cementerio después de que le dieran de alta, aunque él mismo aclaró que iba solo a llevarles flores a sus padres, que ya no iría tan seguido como antes, no necesitaba ir a verlos todos los días para sentirse cerca de ellos.
No solo eso, sino que cuando nos subimos en el Jepp para que Emmett y Rosalie nos acompañaran, lo hizo en el asiento de atrás junto a mi, mientras ellos dos se quedaban adelante.
Qué orgullosa estaba de él.
Emmett lo ayudó a bajar del coche, y aunque Edward se movía muy bien con sus muletas, los tres nos manteníamos cerca de él por si caía. Incluso Rosalie, que ya mostraba feliz su barriga de embarazada, seguía siendo una mujer muy fuerte. Llegamos a la tumba y después de que Emmett colocara las flores en su jarrón y saludara a sus padres, nos alejamos para darle un poco de privacidad a Edward.
Emmett y Rosalie se sentaron en un banco a unos cien metros de nosotros, mientras yo me apoyaba en el roble que estaba cerca, el mismo detrás del que me escondí la primera vez que vi a Edward aquí en el cementerio. Cuantas cosas han pasado desde entonces, parece que fueran años en lugar de meses.
-He decidido hacerlo – escuché que decía Edward – ha llegado el momento. Voy a avanzar y seguir adelante con mi vida, ahora que por fin sé que nunca voy a estar lejos de ustedes. Ya tengo las listas de las universidades a las que voy a hacer solicitud, esperando que por lo menos una me acepte – casi se me escapa una risotada por su comentario, con lo listo que es, seguro que lo aceptarán todas y cada una de ellas, lo único que pido es que nos acepten a ambos en la misma – Y hay también otra cosa que tenia que haber hecho hace tiempo, y ha llegado el momento de hacerlo. Quiero aprender a conducir.
Eso llamó la atención de todos, ¿había escuchado bien?. Emmett salió disparado hacia Edward, y Rosalie y yo le seguimos a una velocidad más moderada.
-¿Lo dices en serio Edward? - preguntó Emmett apoyando sus manos sobre los hombros de Edward y sacudiéndolo suavemente.
-Vaya manera de darle privacidad a la gente – dijo Edward intentando contener la risa.
Emmett se encogió de hombros.
-Somos Cullen, lo que ocurre a cualquiera de nosotros, concierne a toda la familia. Entonces, ¿Lo dices en serio?, ¿Quieres aprender a conducir?.
-Si, quiero decir ya tengo un coche y lo que hace es ensuciarse del polvo en el garaje. Y ahora que no tengo más la bicicleta, necesito algo con lo que desplazarme. No puedo estar dependiendo de ustedes o de Bella para ir de un lugar a otro.
-A mi eso no me molesta cariño – le dije pasando un brazo por su cintura.
Él me sonrió y se agachó para darme un suave beso en los labios.
-Eso ya lo sé amor, pero esto es algo que necesito hacer.
-Lo sé – y lo sabía.
-¡Eso me parece estupendo! - exclamó Emmett con el entusiasmo de un niño – Te tenemos que enseñar lo más pronto posible.
-Si, estoy de acuerdo – siguió Rosalie – Lo haremos apenas tu doctos nos diga que puedes.
Resultó que el doctor dijo que podía hacerlo de inmediato, teniendo en cuenta que el coche de Edward es automático y la pierna que estaba enyesada era la izquierda. Lo único que pidió era que a la mínima sensación de cansancio o molestia, parara.
Ese mismo domingo Emmett y Jasper se encargaron de enseñarle a conducir, y aunque me hubiese gustado estar allí en ese momento, Charlie insistió en que fuéramos de pesca los dos juntos un par de horas. Fue un completo aburrimiento, pero lo que Charlie me dijo cuando me lo pidió era cierto : últimamente no nos veíamos mucho y dentro de un año me iría a la universidad y lo dejaría nuevamente viviendo solo. Por ese simple motivo valió la pena la mojada que me di al tropezarme con la caña de pescar.
Cuando fui a la mansión de los Cullen esa misma tarde, Edward ya conducía como si llevara años haciéndolo.
-Confieso, me gusta conducir – me miró con una sonrisa tímida y se llevó un dedo a los labios – No se lo digas a los demás, no me dejarán en paz si lo saben.
-Tranquilo, tu secreto está a salvo conmigo – contesté con una sonrisa pícara.
Lunes 30 Agosto
En la mañana acompañé a Edward al hospital para que le removieran el yeso, y realizara su primera terapia. Cuando salió del consultorio a la sala de espera, ya no tenia el yeso, cojeaba suavemente y se ayudaba con un bastón.
-Vaya, qué distinguido te ves – dije cuando llegué frente a él.
-¿Distinguido? - soltó una risa cínica sin humor – perece como si tuviera sesenta años.
-Pues te los llevas muy bien.
En ésta ocasión cuando sonrió, todo su rostro se iluminó y yo le correspondí. Es cierto lo que dicen, que las sonrisas se contagian.
-¿Cómo te fue? - pregunté, volviendo a la seriedad.
-La primera terapia la verdad, me dolió como el demonio. Pero el doctor dijo que era normal y la pierna está mejor de lo que él se esperaba. Dijo que después de diez sesiones ya estaré como nuevo. Tengo que venir dos veces por semana.
No pude evitar emocionarme por la buena noticia, pensaba que iba a tener peores consecuencias. Solté un suspiro reprimido y me lancé a abrazarlo.
-Cuidado, cuidado – me dijo entre risas – Acaban de quitarme el yeso, no hagas que me vayan a enyesar ahora la otra pierna.
-Lo siento – y le besé.
-Te amo, ¿lo sabes no? - me dijo cuando nos separamos.
-Bueno, a veces se me olvida – bromeé – Pero me gusta cuando me lo recuerdas.
El brazo libre lo rodeó por mi cintura para acercarme más a él.
-Entonces te amo.
-Yo también te amo.
Salimos del hospital, nos subimos en mi coche y nos fuimos a su casa. El terreno de los alrededores estaba lleno de trabajadores y maquinarias que lo preparaban todo para la próxima construcción de las casas. Es increíble que lo que puede lograr cuando se contrata a los mejores. La constructora ya se había puesto manos a la obra y el arquitecto estaba ultimando los detalles de los planos, que iban a seguir el diseño de la casa original.
Las cosas estaban tan bien encaminadas que el ocasiones me parecía mentira.
Me paré delante de la entrada de la casa para que Edward bajara, odiaba no poderme quedar, pero tenia que ir al trabajo.
-¿Estás segura de que no puedo lograr convencerte que subas conmigo al ático? - tomó un mechón de mi cabello y lo posó detrás de mi oreja – Emmett y Jasper están supervisando a los trabajadores, así que tenemos la casa para nosotros solos – sugirió de manera pícara y todo mi ser se elevó en temperatura.
-Mmn – contesté recostando mi mejilla sobre su palma y cerrando los ojos – no me tientes.
-¿Cómo no quieres que te tiente?. Sin el yeso podemos por fin hacer "ejercicio" sin ninguna preocupación. Podríamos pasar al siguiente nivel del "entrenamiento".
-¡Edward! - le reprendí entre risas, propinándole un codazo en el estómago.
-Lo digo en serio – él también estaba riendo.
-Si, y yo. Por mucho que tenga ganas de hacer "ejercicio", como te gusta llamarlo, a Alice y a Rosalie les va a dar algo si no voy a trabajar, hoy llega una nueva colección y ambas quieren que quede todo perfecto.
-Entonces va a ser mejor que vayas enseguida. Porque considerando como se han puesto las señoras desde que están embarazadas – dijo con sarcasmo – son muy capaces de venir a buscarte, y al final los pequeños EJ, CJ y Lili se traumatizarán antes de nacer. Y naturalmente que no queremos eso para mis sobrinos.
Sonreí con condescendencia, pero sabia que Edward ya había aceptado mi dolorosa negativa, dolorosa por las ganas tan grandes que tenia de quedarme.
-¿Sigues estando seguro de que Alice va a tener una niña?
-Al 110% - afirmó.
-Pero ella asegura que va a ser niño.
-Precisamente por eso.
-Hazme entender una cosa, antes de apuntarme a algún bando – Si, yo también me había dejado enganchar por el pasatiempo favorito de ésta familia : Apuestas entre ellos mismos por las situaciones que viven a diario -¿Que no se supone que Alice se ha hecho la fama de que no debes apostar nunca en su contra?.
-Si, pero ésta vez no será así, confía en mi.
Y solo porque confiaba en él, solté un largo suspiro.
-Está bien, seremos solo tú, Jasper y yo diciendo que es niña contra el resto de la familia. Pero si pierdo ya me repondrás tú los veinte dolares – le apunté con el dedo al pecho a forma de amenaza.
-Si, te lo prometo. Aunque no va a pasar. Porque vamos a ganar nosotros tres.
Vi la hora en el tablero y me alarmé a descubrir que solo tenia diez minutos para llegar a la tienda.
-Tengo que irme, ¿Noche de cine más tarde?.
-Por supuesto. Prepararé las mejores peliculas de acción que tenemos, con muchas explosiones para que no se nos escuchen.
Y volvemos otra vez...
-Anda, bájate del coche. Antes de que hagas que me sancionen por llegar tarde.
-Esté bien, está bien. No me vayas a terminar pegando.
Me dio un rápido beso en los labios y se bajó del coche. Mientras iba a la boutique, comprobé que tenia los veinte dolares en el bolsillo de los pantalones para la apuesta.
No sé cómo era que Edward estaba tan seguro que sería niña, pero no iba a cuestionarlo. Alice y Jasper habían decidido dejar el sexo de su bebé a sorpresa, y desde que el bebé empezó a patear Alice se convenció que es niño, porque dice que lo hace muy fuerte. Pero Jasper en cambio cree que es una niña y Edward le apoya. Por eso, aparte de una apuesta familiar, ellos habían hecho una propia, en donde el ganador escogía el nombre del bebé. Alice aun no había decidido ninguno, pero Jasper había dicho que el suyo sería Lilliam Esme, uno por cada abuela.
A diferencia de Rosalie y Emmett, que ya sabían que iban a tener dos niños, gemelos. Y cuando les hablaban ya lo hacían por sus nombres, EJ y CJ. Emmett Junior sería el primero en nacer y Carlisle Junior su hermanito.
Sábado 18 septiembre.
¡Seattle era preciosa!, nunca había tenido la oportunidad de conocerla bien. Siempre que venia lo hacia de pasada y sin detenerme a hacer turismo.
Estaba absolutamente encantada, pero puede que también tuviera que ver el que estaba con Edward, teniendo la cita a solas que desde hace tiempo habíamos planificado; y festejando mi cumpleaños que fue el lunes, pero al ser día de semana no pudimos hacer nada.
Charlie me había regalado una cámara fotográfica, Renée y Phil me habían mandado un nuevo portátil, y la familia de Edward me regaló un vale para un tratamiento completo en un Spa, que aprovecharía a la primera oportunidad. En cambio había logrado convencer a Edward que lo único que yo quería de él era ésta cita tan especial.
-No puedes visitar Seattle si no vas al Space Needle – me dijo Edward acariciando la mano que tenia cogida con el pulgar, mientras atravesábamos la calle.
-¿Ese en dónde está el restaurante panorámico giratorio?.
-Precisamente es allí a dónde vamos – estaba por replicar cuando él me interrumpió en mi intento - ¿Qué clase de cita sería si no llevo a mi novia a comer?.
Nos subimos al ascensor y para lo alto que íbamos, me sorprendió lo poco que tardamos. Cuando entramos en el restaurante, mis ojos se agrandaron como platos, todo el lugar estaba desierto, excepto por una sola mesa que se encontraba en el centro.
-¿Pero qué es esto? - Me giré a mirar a Edward sin saber qué más decir.
Él sonrió como un niño al que habían descubierto robando una galleta.
-¿Sorpresa? - sonó más a una pregunta.
-¿Tenemos el lugar solo para nosotros?.
-Si, durante toda la tarde.
-¿Cómo lo has hecho? - estaba estupefacta.
-Yo tengo mis secretos.
Suspiré con falsa resignación.
-Si, como sobornar a los dueños y gastar dinero de tu herencia para conseguir esto – le reprendí – Me habías prometido que no ibas a gastar ni un solo céntimo en mi regalo, como yo no gasté en el tuyo.
-Tu regalo fue perfecto, y éste no es tu regalo, solo una cita. Ven, vamos a comer – posó una mano en la parte baja de mi espalda y me acompañó hasta la mesa, y después de acomodar mi silla se fue a sentar enfrente mio.
-Esto es increíble – dije observando las vistas.
-Tú eres más increíble – me giré a verle, y la forma en la que me atravesaban sus ojos me derritió por dentro – eres sin duda lo mejor que me ha pasado en la vida.
Extendió la mano en la mesa y yo la tomé, una vez más una corriente eléctrica recorrió mi cuerpo. Desde el primer contacto físico que me dio ésta sensación, tenia que haberlo sabido que Edward es el amor de mi vida.
-Y tú eres el amor de mi vida – le dije lo que estaba pensando.
-Tengo algo para ti – se metió la mano en el bolsillo y sacó una caja rectángula negra que posó delante mio.
-Edward … - como siempre él me impidió seguir.
-Tú solo ábrelo.
Decidí hacer lo que me pedía y ya me lanzaría a regañarle cuando viera de qué se trataba. Abrí la caja y mi respiración se cortó, adentró estaba una cadena sencilla de oro, de la cual pendía un corazón de cristal que a distancia se veía que era muy valioso. Y lo único en lo que yo podía pensar era que estaba divino.
-Vaya manera de no gastar nada en mi regalo – dije sin ser capaz de apartar la mirada del corazón.
-Te prometo que no gasté ni un solo céntimo – entonces me giré a mirarle con incredulidad – Incluso la caja es reciclada, me la dio Alice de un collar que le regaló Jasper hace algunos años.
Se levantó de su silla y vino a pararse detrás mio.
-¿Puedo? - me preguntó apuntando al collar, yo solo le asentí. Él lo sacó de la caja y me lo colocó en el cuello – Mi padre le regaló éste corazón a mi madre el día que yo nací. Y ella decía que era su objeto más valioso porque le recordaba el momento en que su familia estuvo completa, y cuando nací yo que era su mayor tesoro – se agachó a mi lado y echó mi cabello hacia atrás – Te queda precioso.
Me limpié las lagrimas que me descendían por las mejillas.
-Edward no puedo aceptarlo. Era algo de tu madre y es muy valioso además.
-No mi amor. Es precisamente porque era de mi madre y por el valor que representa que quiero que lo tengas. Te amo, te amo con todo mi corazón, y eso es lo que te quiero dar. Te doy mi corazón, aunque ese lo tienes en tus manos desde el primer momento.
Un sollozo se me escapó desde el fondo de la garganta.
-No llores cariño, nunca he sido muy bueno con las lagrimas – me secó las mejillas con el pulgar.
-Lloro de felicidad, ¿Qué hice en mi vida para merecer a alguien como tú?
-Oh Bella, esto tengo que preguntármelo yo. ¿Entonces aceptas mi corazón?.
-¿Cómo no quieres que lo acepte? Si éste el el regalo más bonito que me han hecho, y a partir de ahora será mi objeto más valioso.
-Prométeme solo que lo cuidarás.
-Con mi vida – contesté convencida.
Entonces me besó y en ese momento no importó nada más, ni la comida que aun teníamos que ordenar, el mundo fuera de aquí, las incertidumbres del futuro, o si iríamos a la misma universidad. Lo único que nos importaba éramos él y yo, y nuestro amor. Todo lo demás podía esperar.
Cuando se separó de mi, tenía la respiración entrecortada y me miraba con una sonrisa que escondía más de un significado.
-¿Crees que ya eres capaz de decirme qué flor soy?.
Fin.
Ya está, ha acabado la historia. Después de dos años y medio no se cómo sentirme. A los que lo han leído de antemano ya me han dicho que no les gustó que Mike y su pandilla no fueran a la cárcel, pero traten de entender el punto de vista de Edward, él no quiere tener rencores y además a largo plazo ellos también recibieron un castigo que los afectará por el resto de sus vidas.
Tengo un enorme favor que pedirles a todos ustedes. ¿Alguien estaría dispuesto a hacerme un banner para ésta historia?, tengo muchas ganas de hacer uno para ponerlo como portada en la página, pero yo soy negada para éstas cosas y cuando lo intenté, el resultado parecía más un trabajo de Picasso :P.
Cómo siempre no pido nada gratis, las personas que lo quieran hacer recibirán un adelanto de la nueva historia que estoy preparando. Muchas gracias anticipadas. Hacedme saber a mi e-mail, que lo encuentran en mi perfil. Y bueno si alguien tiene una idea de un banner para otra cualquiera de mis historias, no me molesto :P. Si, ya sé, estoy pidiendo mucho.
Otra cosa, visto que la historia ha llegado a su fin, en los próximos días en mi blog (al cual me dedicaré más ahora que estoy de vacaciones) habrá todo un comentario de la historia, con sus orígenes y todas las historias que hay detrás. Pásense si quieren ;).
Y bueno, ya por ultima vez en ésta historia pregunto qué les ha parecido y hacedme saber en un review. Muchas gracias a todas las personas maravillosas que me acompañaron a lo largo de estos dos años y medio, sois los mejores.
Besos, Ros.
