Unas pequeñas tijeras eran su instrumento de trabajo, recortaba algunas hojas y se alejaba para ver el resultado.

Había pasado un mes desde que Quinn le regalo ese pequeño árbol que al parecer nunca dejaría de crecer. Al principio la recortaba una vez a la semana, pero ese tiempo se fue acortando a tres veces a la semana hasta llegar a hacerlo cada día y eso no era normal, bueno, eso decía wikipedia.

Un mes, tantas cosas pasaron en tan solo un mes. Su regreso al Mackinley no fue como lo esperaba: Gracias al escándalo que armo Finn en a cafetería algunos se habían enterado de que Rachel Berry era lesbiana, solo falto que se corriera el rumor y eso sucedió.

Finn, el chico la ignoraba, no le tenia rencor porque había ocasiones en las que el chico le regalaba un "buenos días" o "que tal" y seguía avanzando por el pasillo.

Las cheerios, con ellas no hubo tantos problemas, al fin y al cabo se había acostado con la mitad de la escuadra, la otra mitad estaba bajo amenaza de Santana, Quinn y Sylvester.

Y finalmente, las personas que fastidiaron su mes: Santana, Quinn y Brittany.

La rubia la vigilaba cuando estaba con Santana y seguía con su locura de "Tubbi clarividente", pero por todo lo demás, era inofensiva.

La morocha y la ojiverde eran el verdadero problema, desde el primer día de clases todo se complico.

Las dos querían llevarla al colegio, lo que derivaba en una gran batalla que se arreglo con un acuerdo, un día iría con Quinn y otro con Santana.

Las dos querían acompañarla a su salón de clases y eso si era una guerra total. En los pasillos resonaban los gritos de las dos chicas, ante lo cual, Rachel optaba por escabullirse sin que las otras la vieran, no era difícil, de todas maneras estaban tan ocupadas gritándose que no lo notaban sino hasta que el timbre anunciaba la entrada a la próxima clase.

Había veces en las que Santana la arrinconaba en las duchas del gimnasio y otras en las que Quinn la abordaba en los baños o salones vacíos del instituto, pero ella lo había dejado claro: nada de sexo hasta que sus sentimientos se aclararan. Si bien ya se había decidido por Quinn en un principio Santana logro sorprenderla desde el primer día que pisó Lima: cenas, regalos, piropos, etc…

El timbre sonó, distrayéndola de su tarea y ahí estaba otra cosa recurrente en ese mes: al terminar las clases regresaba sola a casa, comía, hacia los deberes y alrededor de las tres o cuatro de la tarde Quinn o Santana hacían acto de presencia en su casa, todos los días, sin excepción alguna y eso la estaba desesperando.

Bajó las escaleras envuelta en una cobija, fingiría estar enferma con tal de no salir ese día.

R: Ya voy.-Dijo tosiendo un poco al abrir la puerta.

Buenas tardes, traigo un paquete para la señorita Rachel Berry.-Dijo un chico del correo.

R: Oh, soy yo.-Dijo quitándose la manta dejando de fingir.

¿Puedes firmar aquí?-Extendió una hoja de papel que la morocha firmo.-Bien, toma, hasta luego.

Cerró la puerta sosteniendo aquel paquete rectangular. No era tonta, sabia que se trataba de un cuadro, pero quien le mandaría un cuadro si…Sus ojos se abrieron totalmente. No, no podía ser.

Subió a su habitación con la respiración agitada. Colocó el cuadro en su cama, mirándolo como si fuera una bomba, alejándose lo mas que podía de el.

Se acercó lentamente, temiendo que en cualquier momento este explotara, se sentó a un costado de este, rozándolo con sus dedos, con temor a que se rompiera retiró la cinta adhesiva delicadamente. Y ahí estaba. Aquel cuadro con el promocional de Funny Girl autografiado por Barbra Straisand descansaba en su cama, en la esquina de Este se encontraba un pequeño papel doblado, Rachel lo tomó y una gran sonrisa se dibujo en su rostro.

I'd rather be blue thinking of you

I'd rather be blue over you

Than be happy with somebody else…

-Q


Sus brazos descansaban en aquella mesa en los exteriores del instituto, le dio una calada a su cigarrillo y se inclino hasta colocar su frente sobre estos. No quería entrar a clases, era mas entretenido estar ahí, este era el día de Santana y debía obedecer las reglas de convivencia que Rachel marcó. Entupidas reglas.

Unos brazos rodearon su cuello sobresaltándola.

R: Te dije que no quería que gastaras mas dinero en mi.-Susurro en su oído.

Q: ¿Ya lo recibiste?.-Preguntó mirando a la morena sobre su hombro.

R: Si, muchas gracias.

Q: No es nada.-Dijo con esa gran sonrisa que la caracterizaba.

La morena le arrebato su cigarrillo para llevárselo a la boca dándole una gran calada.

Q: ¿Fumas?.-Pregunto enarcando una ceja.

R: Si, no se porque las personas piensan lo contrario.-Dijo sentándose al lado de la ojiverde.

Q: ¿No te afecta con el ejercicio?

R: No fumo una cajetilla a diario Fabray.-Rió apagando el cigarrillo.

Q: ¿No deberías estar con Santana?

R: Hoy te levantaste un poco preguntona.-Bromeo acercándose lentamente a la ex rubia.-Si, debería estar con Santana pero quería agradecerte por lo del cuadro.

Cerró la poca distancia que quedaba entre ellas besando lentamente a la chica, colocando sus manos en el cuello de Quinn buscó profundizar el beso.

Búsquense un cuarto.-Gritó provocando que las chicas se separaran rápidamente.

R: Lárgate Karofsky.-Le dijo poniéndose de pie.

K: A mi no me mandas Berry, crees que por ser la capitana de las porristas tienes todo el poder pero no es así y menos por esto.-Dijo señalando a Quinn.-Lo que necesitan es a un hombre para hacerlas personas normales, pero no se preocupen, tengo la cura para su "condición" aquí mismo.-Dijo señalando su entrepierna.

Q: Dudo que una cosa tan pequeña pueda hacer mucho.-Interrumpió.

K: ¿Estas segura?.-Pregunto acercándose a la chica.-Porque te aseguro que Berry se retorcería de placer como la puta que es cuando yo este dentro de ella en…

No pudo terminar la frase pues Quinn estrello su puño contra la cara del muchacho.

Q: Escúchame bien.-Dijo inclinándose hacia karofsky.-Vuelves a insultar a Rachel y te juro que terminas dos metros bajo tierra. ¿Entendido?

Un nuevo golpe fue lanzado, pero esta vez fue Quinn la que lo recibió. Cayó de espaldas a causa de la patada que Karofsky le propino en la cara. Apenas podía ver, se le dificultaba respirar y sentía como la sangre bañaba su rostro.

R: ¡Quinn!.-Gritó al ver como la chica apenas y se movía.

El chico se levanto del suelo tambaleando, aun aturdido por el golpe avanzo hasta Quinn dándole una patada mas en el estomago para luego caminar hacia Rachel.

K: Ahora a ti.-Dijo tomando el cuello de la morena con una de sus manos.-Te enseñare a ser normal.

La mano de Karofsky presionaba fuertemente su cuello mientras su otra mano comenzaba a acariciar su entrepierna. En ese momento maldijo el estupido uniforme de las cheerios.

R: S-sueltame.-Dijo con odio, tratando de liberarse del agarre del chico pero era inútil.

K: Lo estas disfrutando, lo se.-Dijo sonriendo cínicamente para después bajar el cierre de su pantalón.

Las lagrimas ya bañaban su rostro. Quinn en el suelo inconsciente y ella ahí, sin poder defenderse.

Se estaba dando por vencida cuando, de repente, Karofsky cayó al suelo gritando de dolor mientras Finn sostenía un bat de baseball en sus manos, mirándolo con rabia.

F: Hey, ¿estas bien? ¿te hizo daño?.-Pregunto sosteniendo el rostro de la morena entre sus manos.

R: Quinn.-Fue lo único que logro articular.

Se deshizo de los brazos del chico y corrió hasta el lugar en el que la chica estaba.

R: Quinn…Quinn ¿me escuchas?.-Pregunto arrodillándose junto a la chica.

Q: H-hola.-susurro sonriendo al ver a la morena.

F: Vamos a la enfermería.-Dijo cargando a la chica.

Q: No es necesario que me cargues, puedo caminar.

F: Déjame hacerlo.-Le sonrió para comenzar a caminar hacia el interior del instituto.

K: De aquí no te vas Hudson, me las vas a pagar.-Dijo el chico levantándose del suelo.

S: ¡Karofsky! ¿Otra vez molestando? Creo que alguien debería de enseñarte una lección.-Puck, Sam y Mike caminaban hacia el.

P: Vete Finn, nosotros le enseñaremos a tratar bien a una mujer.-Dijo arrinconando al chico.-Nos la pasaremos genial.


Llevaban diez minutos de completo silencio sentados fuera de la enfermería.

R: Yo…Gracias por defenderme.-Hablo por fin.

F: No me agradezcas nada, era mi deber hacerlo. Prometí que te protegería siempre, pasara lo que pasara y aquí estoy.-Dijo con una media sonrisa.

Algunas lagrimas resbalaban por las mejillas de la chica.

F: Oye, no llores.-Dijo limpiando esas lagrimas.-Quinn estará bien, solo fue un golpe.

R: Lo siento Finn, lo siento en verdad. Yo no pretendía hacerte daño, te quiero demasiado como para hacerte daño solo que las cosas se torcieron y terminaron en un gran desastre. Y ahora estas aquí, portándote tan amable conmigo y con Quinn cuando deberías de odiarnos por hacerte esto.-Dijo de un solo golpe a lo cual el chico sonrió y abrazó a la diva.

F: No te voy a mentir, si me enfade, incluso intente odiarte, pero no pude, me fue imposible.-Dijo sonriendo ante la confundida mirada de la chica.-Debo aceptar que aun te amo, nunca dejare de hacerlo. Eres lo mejor que me ha sucedido y dolió perderte, pero después de algunas platicas de parte de mi madre y mi tía Judy entendí que tengo que dejarte ir porque esta eres tu, no puedo aprisionarte.

Iba a responder a eso pero el sonido de la puerta abriéndose la interrumpió dejándole ver a una Quinn que los miraba confusa. Rápidamente se levanto para abrazar a la chica.

R: ¿Estas bien? ¿Tenemos que ir al hospital?.-Pregunto alarmada.

Q: Estoy bien pero me duele un poco la nariz.-Dijo haciendo pucheros.

La morena se alzo en las puntas del pie para depositar un tierno beso en la nariz de la chica.

R: ¿Y ahora?

Q: Ya no duele.-Sonrió abrazando de nuevo a la morena.

F: Emm bueno, yo, creo que mejor me marcho a ver a Puck. Hasta luego.-Dijo dando la vuelta.

Rachel se acerco rápidamente al chico depositando un tierno beso en la mejilla de este.

R: Te quiero.-le susurro antes de volver junto a Quinn.

Q: Gracias.-Le dijo aun confundida por la acción anterior.

F: No fue nada.-Dijo para por fin marcharse.

Q: Rach, yo mejor me voy a casa, tengo que descansar.

R: Claro, te llevo.

Q: Aun tienes clases.

R: Fabray, ya perdí la mitad del día, ahora vamos.-Dijo tomando la mano de la chica para caminar hacia la salida.

Ese día paso sin ningún otro acontecimiento y su rutina seguía, solo se altero un poco cuando al mirar el bonsái se encontró con que varias hojas habían caído.


Había estado observándola sin que la otra se diera cuenta desde hace una semana y siempre era lo mismo: se acercaba para hablarle a Rachel, la acompañaba al campo para entrenar, calentaban juntas, iban a las duchas juntas, solo faltaba que se bañaran juntas y lo había intentado pero Rachel la frenó, pero al parecer nunca se rendiría.

S: ¡Fabray!.-Grito sobresaltando a la chica que se encontraba sacando libros de su casillero.

Q: Que quieres latina.-Dijo devolviendo su atención a sus libros.

Santana cerró el casillero de la chica bruscamente.

Q: Que te pasa idiota, que no vez que…

S: Cállate Fabgay, lo que te voy a decir es importante, se trata de Rachel.-Dijo susurrando.

Q: ¿Esta bien? ¿le pasa algo?.-Preguntó asustada.

La latina rodó los ojos.

S: Ella esta bien Wanda, pero tal vez nosotras no.-Dijo ganándose una mirada interrogante por parte de la ojiverde.-Hay alguien más que esta detrás de Rachel

Q: ¿Quién?.-Preguntó

S: Una cheerio, llevo semanas observándola, coquetea mucho, incluso intento ducharse con ella. Es un peligro.

Q: Pero es imposible, Rachel solo va a elegir entre nosotras dos.-Dijo alejándose de la morocha.

S: Rachel la besó.-Dijo.

La chica de cabello rosa detuvo su andar para girarse.

Q: Tenemos que hacer algo.-Dijo con preocupación.

S: Yo se que hacer.-Dijo con una sonrisa maliciosa.


Una semana mas pasó. Karofsky había sido expulsado y la nariz de Quinn había sanado, lo único que cambio fue la actitud de Santana y Quinn hacia ella. Parecía que ya no le prestaban tanta atención y habían dejado de visitarla por las tardes. Pero aquella tarde el timbre de su casa anunciaba una visita, o dos.

Bajo rápidamente las escaleras y abrió la puerta para toparse con una morocha y una pelirosa.

R: Hey, que hacen aquí las dos juntas, no es que no me agrade que estén aquí pero es raro verlas juntas y en mi casa…juntas.-Dijo totalmente nerviosa, algo en su interior le decía que esa visita no traía cosas buenas.

Q: Queremos hablar contigo.-Dijo quitándose sus gafas de sol.

R: eh, si, claro, pasen a la sala.-Dijo haciéndose a un lado para que las chicas pasaran.

S: Será mejor que lo hablemos en tu habitación.-Dijo con un pie en las escaleras.-Después de ti.

¿Hacía calor o solo era ella? Llevaban unos minutos en total silencio. Quinn sentada en su escritorio y Santana recargada en la ventana de la habitación. Nadie hablaba, solo se observaban analizando su próximo movimiento.

R: ¿Y?.-Preguntó por fin.

Las dos chicas se miraron tratando de ponerse de acuerdo en su siguiente paso.

S: Tienes que decidir.-Soltó por fin.

R: Yo, les dije que necesitaba tiempo.-Respondió rápidamente.

Q: ¿Cuánto mas Rachel? Llevamos dos meses axial, con un tira y afloja constante, tratando de darle su espacio a la otra para que haga su movida, nos estamos aburriendo. Y no me malinterpretes, te queremos, pero no podemos vivir así por siempre como tampoco soportaremos que otra persona se meta en esta batalla.-Dijo elevando un poco la voz.

S: Y la verdad prefiero verte con Fabray que con la estupida de Andrea.-Dijo sinceramente.

R: ¿Andrea?.-Pregunto nerviosa.

S: Las he visto Rachel, he visto como te coquetea o como intenta tocarte y a ti no parece molestarte en lo absoluto.-Dijo cruzando los brazos.

R: Pero ella no me interesa y lo saben.

Q: No, no lo sabemos. Enserio Rachel, necesitamos que te decidas. Nos estas haciendo daño. Te estas haciendo daño.-Dijo casi en un susurro.

R: No se como, no quiero lastimar a ninguna de las dos.-Dijo sollozando.

S: Quinn y yo hemos hecho un pacto, lo que tu decidas se respetará y la otra no puede interferir en la relación. Solo falta que tu digas la ultima palabra.

R: N-no puedo.-Dijo inclinando la cabeza.

Quinn se levanto del escritorio y camino hacia la morena, se sentó a su lado acariciando su espalda, la tomo del mentón alzando su rostro y deposito un tierno beso en sus labios.

Q: Déjanos ayudarte.-Susurro sobre sus labios para volver a besarla, esta vez introduciendo su lengua, marcando un beso apasionado y húmedo.

Se separo con la respiración agitada, vio como Santana se acercaba lentamente, arrodillándose frente a ella tomo su rostro entre sus manos para después besarla suavemente, tratando de vaciar todos sus sentimientos en ese simple acto.

S: Déjanos ayudarte.-Repitió sobre los labios de la morocha para volver a besarla mientras esta sentía como los labios de Quinn se posicionaban sobre su cuello rozándolo lentamente.

Eso era una locura y solo ella tenia el poder de decir no. Solo le faltaba un poco de coraje para pronunciar esa simple palabra. No.


Perdonen la tardanza pero mi familiar falleció y pues entre misas, entierro y rozarios no he tenido nada de tiempo para pensar, pero aquí estoy de nuevo.

Y bueno, la pregunta del millón: ¿Quieren el trió o no? Con tres reviews positivos o negativos se decide. Aun estoy a tiempo de revertirlo por si no les agrada la idea.

Gracias por los reviews.

Gracias por leer!