Q: ¿Estas enojada?.-Preguntó al abrir la puerta del coche para que la morena saliera.

R: Por quinta vez no Quinn.-Respondió al salir.

Claro que estaba enojada, todo el camino a su casa no mencionó ni una sola palabra y eso era muy raro, más viniendo de Rachel Berry.

Q: ¿Qué te molestó?.-Insistió pegando su cuerpo al de la morena, quien apoyó su espalda en la puerta del auto.

R: Quinn, si digo que no estoy molesta es porque no lo estoy, solo me siento un poco estresada.

Q: ¿Enserio?.-Dijo besando lentamente el cuello de la morena.-¿Puedo hacer algo para solucionarlo?.-Colocó sus manos en la cintura de Rachel.

R: N-no mmmm…no no l-lo creo.-Gimió al sentir como Quinn mordía su clavícula.

Q: Me encanta morder aquí.-Lo repitió.- ¿Te gusta que lo haga?

R: S-si, si ¡Oh dios!.

No sabía como lo había hecho sin que se diera cuenta pero la mano de Quinn ya estaba dentro de sus pantalones, tocando insistentemente su clítoris.

R: Q-Quinn, no creo que est-to esté b-bien.

Q: ¿Quieres que pare?.-Pregunta metiendo dos dedos dentro de la morena.

R: ¡No! S-sigue.-Respondió apoyando su frente en el hombro de la chica.

Q: ¿Te gusta Rach?.-Susurra en el oído de la morocha.

R: M-me encanta ¡Aah!.-Respondió subiendo su rostro para besar a la ojiverde.-Te amo Quinn, te amo.-Dijo chocando su frente con la de su novia.

Quinn sacó su mano del interior de la morena para guiarla hasta el capó de su auto. Besó tiernamente sus labios mientras bajaba los pantalones de Rachel.

R: Quinn, nos pueden ver.-Dijo deteniendo las manos de su novia.

Q: Es media noche Rachel, no creo que alguien siga despierto a esta hora, tranquilízate.

Bajó completamente los pantalones, sentó a la morocha en el capó y se hundió entre las piernas de la morena.

R: ¡Ah, Quinn!.-Gimió levantando su rostro al cielo al sentir como la chica mordía suavemente su clítoris.

Q: Mírame Rachel, por favor.-Pidió.

La mirada de la morena se conectó con la suya de inmediato. Le encantaba apreciar a su chica cuando esta estaba excitada, era sexy, la forma en la que mordía sus labios para evitar gemir o como cerraba los ojos al llegar al clímax, justo como lo hacia en ese momento cubriendo su boca con una mano para no dejar escapar un gran gemido.

Q: Creo que deberíamos entrar a tu casa.-Dijo subiendo rápidamente el pantalón de la morena.

R: Aun no me recupero Quinn.

Q: Bueno, si quieres que tu vecino nos siga observando nos quedamos.


Se mantenía despierta, esperando como noche tras noche desde hace dos semanas.

Miró el pequeño reloj de su mesita de noche, las tres de la madrugada, solo había dormido una hora. Se levantó lentamente para mirar por la ventana de su cuarto, solo se podía observar el auto de Quinn y las casas, todo era completo silencio y tranquilidad y se preguntó ¿Cuándo su vida dio un giro de 180 grados? ¿Cuánto había cambiado?.

Cuatro meses atrás tenía otra vida. Estaba sola la mayor parte del tiempo, sus padres viajaban constantemente, a veces los veía una vez cada dos meses o menos, eso no le molestaba, sabía que sus padres la amaban porque los pocos días que la veían los aprovechaban al máximo, salían a pasear, de compras, a comer helado, incluso dormían juntos, los demás días Santana se encargaba de no dejarla sola. Si bien al principio solo tenían una simple amistad con el tiempo fueron desarrollando esa relación tan estrecha que llevaban. Pero aun asi se sentía sola.

Pero algo había cambiado y era gracias a Quinn. No sabía que era, pero cada vez que veía a la chica o con tan solo recibir un mensaje de esta, se sentía llena. Completa. Nunca había experimentado algo como eso, algo como el amor.

Dio un largo suspiro que logro empañar el cristal de la ventana. Caminó hasta el pequeño sillón delante de su cama para sentarse y poder observar con mayor claridad a su chica. Su cabello desordenado, sus pies enredados en las sabanas y sus manos abrazando una almohada, unas pequeñas gotas de sudor en su frente y un leve temblor en sus manos indicaba que estaba a punto de pasar.

Comenzaba a balbucear entre sueños, se movía primero lento para después hacerlo con movimientos mas rápidos y frenéticos enredando aun más las sabanas si eso era posible. Un grito ahogado moría en su garganta cosa que la despertó abruptamente. Algunas lagrimas bajaban por sus mejillas para bajar por su mentón y caer en su barbilla. Se levantó desorientada, mirando a todos lados aun sin identificar el lugar en donde estaba.

Q: ¿Q-que?.-Susurró cerrando fuertemente los ojos, la morena solo subió sus pies al sillón para abrazarlos recargando su barbilla en sus rodillas, mirando asustada a Quinn, sabía que aun no debía acercarse.

Q: ¿Por qué? ¿E-en don-donde es….? Rach.-Susurró esto ultimo mirando hacía la nada.-Rach.-Repitió.-Dios…¡Dios!.-Gritó tirándose al suelo.-Rach, n-no pued-do respirar, ¡Rach!

Por fin se levanto arrodillándose junto a la chica, tocando con suavidad su rostro, tratando de calmar los frenéticos movimientos de esta.

R: Quinn, Quinn, mírame ¡Quinn, mírame! Vamos amor, mírame.-Con dificultad los ojos de la chica de cabello rosa se conectaron con los de la morena, moviéndolos rápidamente, examinando el rostro de su novia.-Estoy aquí, no pasa nada, estoy aquí, ven, abrázame, estarás bien, estarás bien.-Dijo levantándola suavemente para abrazarla.-No me voy a ningún lado Quinn, estoy aquí, junto a ti.

Q: Duele, duele.-Pequeñas gotas de sangre caían sobre la camisa de la morocha.-Rach, duele.

R: Ya, tranquila, pronto el dolor desaparecerá. Solo espera.

Q: Cántame, por favor.-Suplicó abrazando con mas fuerza a su novia.

R:

Soft Lion, Warm Lion

Little ball of furr

Lazy Lion, Pretty Lion

Purr, purr, purr.

Aquella canción siempre funcionaba, Quinn de inmediato se tranquilizaba, sus manos dejaban de temblar y su respiración se aligeraba, los sollozos terminaban y eran remplazados por suaves suspiros.

R: ¿Mejor?.-Preguntó con una tímida sonrisa.

Q: Mucho mejor. Gracias.-Susurró abrazándola con más fuerzas.


Había llegado el día, las cuatro bajaban del auto de Quinn apresuradamente.

B: ¡Siiiiii!.-Gritaba corriendo hasta el establecimiento.

S: ¡Britt, espera! ¡Tropezaras con tu vestido!.-Gritó pero la chica hizo caso omiso.

R: Tranquila, yo voy por ella.-Dijo caminando hacía aquel lugar dejando a Quinn y Santana solas.

Q: ¿Lista Clopin?.-Pregunta burlándose.

S: Quien rayos es Clopin.

Q: El bufón de el jorobado de notre dame.-Santana frunció el ceño.-¿Britt no te ha obligado a ver esa película?.-La latina negó.-Bueno, te recomiendo que tomes todo el café que puedas antes de verla, es muy aburrida.

S: Gracias por el consejo, ¿me ayudas a sacar a esta cosa?

Q: Hey, mas respeto con Lord Tubbington.-Dijo graciosamente.-Arregla tu gorro Clopin, se te esta cayendo.

S: Cállate Fabray, no entiendo porque tu si puedes disfrazarte como se te de la gana.

Q: No, Rachel escogió mi ropa, a decir verdad me queda bien, resalta mi trasero.-La latina rió.

S: Y luego te quejas de que las botargas te toquetean Fabray,

Q: Como te dije, Rachel lo compró para mi, ni siquiera se quien soy, nunca vi un príncipe con el cabello rosa y este si lo tenia.

S: El príncipe dulce de hora de aventura.-Contestó sacando por fin a Lord Tubbington.-¡Dios! ¿Qué le dan de comer?.-Preguntó tratando ponerlo en el suelo.

Q: Siete latas de atún diarias, tres pedazos de pizza de anchoas y malteada.-respondió.-Que lindo se ve, esa armadura hace que se vea mas delgado.

Se puso de cunclillas, Santana la miró estallando en carcajadas.

Q: ¿Qué te pasa loca?.-Preguntó incorporándose.

S: Eso…eso…es un….-No pudo terminar la frase ya que las carcajadas no paraban de salir de su boca.

Quinn miró el lugar al que la chica apuntaba: su entre pierna, en la cual se podia observar un bulto.

S: Es un arnés.-Dijo para seguir con las carcajadas.

Q: ¿Qué..¡Oh Dios!.

Trató de acomodarlo pero para su mala suerte una señora pasaba cerca de ella mirándola con horror y tapando los ojos de su hija.

¡Fenómeno!.-Gritó caminando mas rápido.

Q: No, y-yo no…-Trató de excusarse.

La risa de Santana se hizo mas fuerte y tardó unos minutos mas en recuperarse.

S: Fabray, ¿Cómo se te ocurre ponerte esto?.-Pregunto sonriendo.

Q: Ya te dije que Rachel me obligó a usar esto.-Respondió avergonzada.

S: Pues yo creo que…espera, ¿Y el gato?..-Preguntó mirando a todos lados.


Bienvenidas a la convención de princesas, unicornios y arco iris, yo soy el hada brillitos y estaré aquí para guiarlas por mi bosque encantado.-Dijo una chica que al parecer se bañaba en brillantina.

S: Me encantaría entrar en su bosque encantado.-Susurró la latina en el oído de Quinn.-Tal vez tu puedas entrar con tu gran espada.-Dijo dando un pequeño golpe en la entre pierna de Quinn.

Q: ¡López!


¡Que lindo gatito! ¿Cómo se llama? ¿Por qué es tan gordo? ¿En verdad es un caballero? ¿Tu eres un payaso? ¿Te gustan los brillos? ¡Te puedo poner algunos!

Contó diez niñas, diez molestas niñas que la seguían, le arrojaban brillos y serpentinas y le daban de comer a Lord Tubbington quien estaba totalmente relajado en los brazos de la latina.

S: Ignóralas Santana, ignóralas.-Pensaba

R: ¿Divertida?.-Se burló

S: Silencio enana, tengo muchas ganas de asesinar en este instante y no me detendría a pensar en que eres mi amiga.

Q: Hey, tranquila.

S: Trata de tranquilizarte tu, yo tengo que cargar un gato de 5 kilos sin poder descansar, mis brazos se quedaran en esta posición de por vida.

R: Me muero de ganas por sacarte una fotografía, pero no tengo mi cámara.

S: Lastima, ¿han visto a Britt?

Q: Esta montando el unicornio.

Y era cierto. Brittany estaba arriba de un gran caballo con un pedazo de papel pegado entre los ojos.

B: ¡Santy! ¡Sube! ¡es un unicornio de verdad!.-Dijo sonriendo.

Q: El deber te llama.-Se burló.


¿Tu eres el príncipe dulce?.-Preguntó una niña de no mas de 6 años.

Q: Si, lo soy.-Dijo con una sonrisa.

¿Y tu eres la dulce princesa?.-Señaló a la morena.

R: Si.

Pero…tu eres mujer y se supone que el dulce príncipe es el novio de la dulce princesa ¿Tu eres su novia?

Q: Eh, si, yo la quiero mucho y ella me quiere a mi, por eso es mi novia.

¿Se aman?.-Preguntó inocentemente.

R: Si y mucho.

Yo tengo una amiga en la escuela que quiere que yo sea su dulce princesa, pero mi mamá no quiere porque dice que no es correcto.-Dijo sorprendiendo a las dos chicas.

R: Eh, bueno, ¿tu quieres que ella sea tu príncipe dulce?.-La niña asintió.-Pues sigue lo que te diga tu corazón, solo tu puedes elegir a tu príncipe dulce y no es incorrecto, el amor nunca será incorrecto.

¿Enserio?

Q: Muy enserio.-Dijo sonriendo con ternura.

¡Gracias!.-Las abrazó y salió corriendo hacia otro lugar.

Q y R: Wow.


R: Quinn, te vas a desmayar, respira.-Trató de calmar a la chica que reía a carcajadas.

Q: La-la cara de Santana.-Dijo aun entre risas.-La pintura no le saldrá en días, desde hoy será miss-orgullo gay.

Aun no podía borrar la imagen de la chica con la cara totalmente pintada con un arco iris y su expresión ¡Valía oro!

R: ¡Deja de burlarte! Yo quería que te pintaran una mariposa, pero tuve piedad.

Q: Por eso te amo.-Dijo besándola lentamente pero pronto el beso se intensifico.

R: Que te párese si pasas y jugamos un rato.-Propuso acariciando el miembro de plástico sobre el pantalón.

Q: No sabes cuanto quisiera pero hoy llega mi padre y de verdad tengo muchas ganas de verlo.-Respondió.

R: Lastima, será para la otra. Nos vemos.-Plantó un beso en los labios de la chica.

Q: Nos vemos.-Despido a la chica que ya entraba en su casa.

Caminaba hasta su auto, no debió estacionarlo calles atrás pero el estupido perro del vecino de Rachel tallaba su pintura con el collar de púas que usaba.

Aquella tarde había sido excelente, ver a Santana tratando de sonreír en la fotografía con las adorables criaturas del bosque le proporcionaba burlas para el futuro y la platica con la niña le dejó un buen sabor de boca.

Estaba tan distraída buscando la llave del coche que no escuchó como alguien se posicionaba detrás de ella tapándole la boca con una mano mientras que con la otra sostenía un arma que pegó a la espalda de la chica.

Vas a hacer todo lo que te diga o te mato, ¿entiendes.-La chica asintió.-Bien.

El hombre la llevó hasta una camioneta cercana, la subió y el piloto arrancó. La llevaban a un lugar alejado, un lugar en donde nadie pudiera escucharla gritar, mas que ellos.

Brittany llegaba agitada a la escuela buscando a Rachel, la localizo rápidamente en su casillero, hablando con Santana. Se acercó corriendo, empujando a cualquiera que se interpusiera en su camino.

S: Amor, ¿Por qué llegas tan tarde?.-Preguntó siendo ignorada por su chica.

B: Rachel.-Pronuncio sintiendo como su voz se quebraba.

R: Que pasa Britt.-Preguntó con cierto temor al ver como algunas lagrimas comenzaban a caer por el rostro de la chica.

B: E-es Q-Quinn.


Quinn es la protagonista, ustedes la eligieron, no yo, que conste.

Alargo el Fic un poco más, así que faltan dos capítulos para el final.

Por favor, no me maten.

Gracias por leer y por los reviews.