Disclaimer: Los personajes de esta historia pertenecen a Rumiko Takahashi, pero la historia es toda mía.
Por primera vez pondré que esta historia es de AU (Universo Alternativo) por lo cual las personalidades de los personajes pueden no ser como en la historia original.
N/A: ¡Hola a todas! Muchas gracias por sus reviews, ya saben que me hacen muy felices.
Bueno como se darán cuenta ya no escribo en mayúscula, la razón es que estuve leyendo varias de la reglas de la pagina. Como consecuencia ya no anunciare cambios de escena (No como antes OoOoOoOoOoO) tampoco anunciare flash back, simplemente lo pondré con cursiva y entre comillas, tampoco pondré emoticons, no pondré comentarios a media lectura, no pondré oraciones completas en mayúscula, comenzaré a corregir muchas cosas.
Espero que me entiendan quiero mejorar para todas ustedes.
"El destino no es una cuestión de suerte, es una cuestión de elección. No es algo que se espere, es algo por alcanzar" William Jennings Bryan.
Capitulo 18 "Invitación"
Respiro pausadamente el helado viento de invierno, sus pulmones ardían cada vez que lo repetía. Aferro sus manos con fuerza al barandal de metal, intento no mirar hacia abajo pero no pudo evitarlo. Sintió un vértigo agobiante cuando se dio cuenta la altura a la que estaba, observo a su alrededor y se dio cuenta de que estaba sola. Todo estaba obscuro y frio, la única luz que la iluminaba, era la de un pequeño y viejo farol a su lado. Volvió a mirar hacia abajo, aunque sabia que esto la iba a aterrar, esta vez se dio cuenta que lo que tenia debajo era un abismo, uno que parecía no tener fin. Se aferro aun mas fuerte al barandal, y su respiración se volvió entrecortada… sabía lo que tenia que hacer, muy en el fondo sabia que quería saltar hacia el abismo. Una repentina ráfaga golpeo contra su cara y cuerpo haciéndola estremecer, esta vez la luz del pequeño farol se extinguió. Toda la soledad, angustia, miedo, dolor, abandono, todo lo que se había empeñado en ocultar, todo eso simplemente la invadió…
Solo había una salida… saltar
Se inclino sobre el barandal, y observo el pequeño farol de nuevo, quería que este se encendiera, para así no tener un motivo por el cual saltar hacia el abismo. Pero a pesar de sus esperanzas… el farol no volvió a prenderse. Volvió a inclinarse sobre aquel frio barandal, y sin dudarlo… se arrojo
Se levanto exaltada y jadeando, observo a su alrededor y se dio cuenta de que estaba en su habitación. Odiaba esa clase de sueños, porque nunca sabía lo que significaban. Se puso de pie rápidamente, tan rápido que se mareo y se tambaleo tirando una pequeña lámpara. Se observo las manos, los pies, todo el cuerpo completo. Quería asegurarse de que estaba viva, camino descalza hasta la ventana de su habitación, y descorrió las cortinas rápidamente. Por la cantidad de luz que entro por la ventana se podría decir que era bastante tarde, probablemente las doce, camino hasta el baño y se enjuago la cara. Definitivamente no debía comer mucho por las noches, eso le provocaba pesadillas, o eso quería creer ella. Se cambio con algo sencillo y bajo hasta el hall rápidamente. Solo en ese momento se dio cuenta que la mansión parecía desierta.
Camino hasta la cocina y no encontró a nadie, busco en sala y tampoco encontró señales de vida. No estaba acostumbrada a estar sola, así que se preocupo por unos instantes. Rasco su cabeza en señal de desesperación, y observo hacia todas direcciones buscando a alguien. Le dieron ganas de gritar por alguien, pero no quería parecer paranoica. Subió las escaleras corriendo y comenzó a buscar en cada una de las habitaciones. Hasta ese momento se dio cuenta de las muchas habitaciones que tenia la mansión. Comenzó a exaltarse de verdad cuando se dio cuenta que realmente no había nadie por ningún lado.
Observo cada uno de los rincones buscando desesperadamente una señal de vida. Comenzó a caminar, correr desesperada por los pasillos… realmente no había nadie, estaba ella sola. Pequeñas gotas saladas escurrieron por sus mejillas rápidamente, nunca antes había experimentado aquella sensación, y realmente no quería volver a experimentarla. Comenzó a sollozar silenciosamente, pero aun así no se detuvo continuo corriendo por la mansión hasta que choco con algo duro de frente.
-¿Kagome? ¿Qué haces? - Se relajo completamente cuando escucho aquella voz masculina. Se puso de pie con ayuda de Inuyasha, y lo observo con los ojos aun rojizos. Definitivamente se estaba volviendo paranoica.
- ¿Estabas llorando? - Pregunto con un tono de burla e histérico al mismo tiempo.
Se limpio las lágrimas con la palma de su mano y sonrió fingidamente. - No para nada ¿Por qué habría de hacerlo? -
- No lo se por eso te lo pregunto- la observo con cautela por unos segundos, y supuso que ella no iba a admitir abiertamente que estaba llorando, así que simplemente lo dejo pasar. -Por cierto ¿En donde estabas? -
Kagome hizo un gesto torcido. - ¿En donde estaba yo? Mas bien ¿En donde estabas tú? ¡¡Te estuve buscando por todos lados!! - Trato de no sonar histérica, pero no era una buena actriz.
Inuyasha la observo con un gesto burlón. Y finalmente se dio cuenta de todo. - ¿Creíste que estabas sola? - Levanto la barbilla de Kagome cuando ella le esquivo la mirada. - No eres buena buscadora… estaba en el jardín - Le dio un tierno beso en la frente y la tomo de la mano para bajar las escaleras.
Generalmente hubiera rechazado el agarre de manos, pero no podía olvidar el sentimiento de soledad que la había invadido minutos atrás. ¿Acaso había sido alguna clase de premonición? ó ¿Realmente se estaba volviendo paranoica? Fuera lo que fuera no quería volver a sentir lo mismo.
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Las manos comenzaron a temblarle cuando escucho los pasos retumbando en el pasillo. Se levantó de su asiento y comenzó a dar vueltas alrededor de la mesa ¿Qué se supone que iba a decir ahora?, No quería ni imaginar la cara que iba a poner Kagome cuando le mostrara la invitación, tal vez… lo mejor seria esconderla, hasta que pudiera discutir el asunto con Inuyasha. Se puso rígida en cuanto escucho a Kagome nombrarla. Siempre había sido mala mintiendo y ocultando las cosas, lo mas seguro es que esta vez no seria la excepción.
Giro sobre sus pies lo más lento posible. Trato de dibujar una sonrisa calmada cuando observo a Kagome frente a ella, pero solo consiguió hacer una mueca bastante desagradable. Desgraciadamente sus reflejos no eran lo suficientemente rápidos, ya que no pudo esconder la invitación a tiempo. La estrujo en sus manos tratando de desaparecerla, pero lo único que logro fue que la modelo le prestara atención a el sobre color marfil.
- ¿Qué es eso? - Kagome arrebato el sobre de sus manos antes de que ella pudiera contestar. Lo abrió rápidamente y comenzó a leerlo. Sango la observo por unos momentos, tratando de buscar alguna reacción, alguna sensación, pero Kagome siempre se había distinguido por no mostrar sus emociones.
Dejo el sobre arriba de la mesa y se limito a sonreír. Sabia que tarde o temprano el iba a terminar casándose con ella. No podía reclamarle algo, ella lo había orillado, pero ¿Por qué se sentía tan miserable?, Tal vez así seria mejor, de todas formas ella lo habría botado algún día ¿No? ¿Qué debía hacer ahora?, ¿Llorar?, ¿Sentir celos?, o simplemente no hacer nada.
Increíblemente la última opción era la única que la convencía.
-¿Kagome? - La llamo Sango.
- Linda invitación - Observo a Sango una vez más y salió de la cocina.
Sango se limito a observarla salir, no había nada que ella pudiera decir para ayudarla. Nunca habían sido grandes amigas, a pesar que se conocían desde hacia muchos años. Intento pensar en el dolor que pudiera estar sintiendo Kagome, pero no podía… no podía imaginarse estar en el lugar de ella. Ni siquiera sabía si en realidad a Kagome le afectaba el hecho de que Inuyasha se fuera a casar, a veces Kagome podía ser tan indiferente, tan poco sensible. Kagome se estaba convirtiendo rápida y peligrosamente, en una copia de su madre.
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Se recargo en una pared rocosa del jardín y trató de no pensar. Se deslizo hasta que quedo completamente de cuclillas en el piso. ¿Por qué le dolía tanto?, ella era una perra si corazón, esas cosas no deberían de dolerle. Suspiro profundamente y acomodo un par de mechones rebeldes que se habían salido de su lugar. El trino de las aves comenzó a fastidiarla, como si taladraran su cabeza una y otra vez. Comenzó a sentir un dolor penetrante en el pecho… solo en ese momento se dio cuenta que no estaba respirando, cuando lo hizo no pudo sentir ninguna clase de alivio, al contrario el dolor se hacia cada vez mas profundo… como si le arrancaran el alma.
De pronto un pensamiento golpeo directo en rostro, como si una roca hubiera sido lanzada directo hacia ella… el sueño, eso era lo que su sueño quería decir, lo que una parte de ella trataba de decirle desesperadamente… se iba a quedar sola, sin nadie, sin Inuyasha. El era la luz del faro que se había extinguido, la luz que no se encendería de nuevo obligándola a saltar al abismo.
Pero ella era fuerte. Su madre siempre le había dicho que los hombre eran basura y que debía tenerlo siempre presente. Aun podía escuchar a su madre hablando en su cabeza.
"Recuerda esto Kagome, nunca debes enamorarte. Los hombres te van a manipular y te va a hacer débil" Podía sentir aquellas palabras retumbando en su cabeza. Nunca antes había tenido presente la voz de su madre como hasta ahora."Eres una Higurashi, las Higurashi no lloran por lo hombres, los hombres lloran por las Higurashi, las Higurashi manipulamos a los hombres, las Higurashi leshacemos perder la razón" Siempre trataba de no recordarla, de no pensar en su voz, en su cara, en sus gestos… pero en ese momento la sentía tan presente, tan cerca, todavía sentía como si su madre quisiera manipularla.
Sacudió su cabeza y trato de sacarla de sus pensamientos, pero ahí estaba clavada como una estaca, dañándola poco a poco.
- Kagome- La llamaron desde lejos.
Levanto la vista, encontrándose con Inuyasha que la observaba cauteloso. -¿Qué quieres? - Le respondió seca.
- ¿Qué te pasa? ¿Qué tienes? ¿Estas bien? - No pudo evitar que su voz tuviera un destello de nerviosismo. No tenía un buen presentimiento, y la cara que tenia Kagome en esos momentos no ayudaba a tranquilizarlo de ninguna manera. Camino hasta ella y se arrodillo, hasta quedar a su altura. La observo en silencio por algunos minutos. -¿Estas bien? - Insistió.
- Perfectamente - Trato de esquivar las insistentes miradas que Inuyasha le mandaba, pero a veces el era demasiado insistente.
- ¿Segura? - Trato de acercarse a su lado, cuando lo hizo ella se alejo de el rápidamente, como si fuera radioactivo. - ¿Qué es lo que te pasa?-
-Solo estoy preocupada - Respondió con un tono de ironía en la voz.
-¿Preocupada? ¿Por qué? - Paso su áspera mano por la barbilla de ella y la obligo a mirarlo a los ojos. Hubiera deseado no hacer eso cuando observo el rostro de Kagome. El rostro de Kagome reflejaba burla, dolor, cinismo, pero sobre todo… coraje.
- Estoy preocupada, porque…estoy segura que clase de vestido debo usar en tu boda… tal vez puedo usar el de "zorra roba maridos" o el de "amiga con derecho", ¿Tu que opinas? - Pudo observar la confusión en el rostro de Inuyasha.
- ¿De que hablas? -
- Hay… por favor, no es necesario fingir. Estoy perfectamente enterada de tu boda… Kikyo me envió una hermosa invitación- Inhaló y exhaló, tenia que mantener la calma. -Pero no te preocupes… si hay personas a las que respeto, esas personas son los hombres casados.- Se levanto rápidamente y salió corriendo, ignorando los llamados de Inuyasha.
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El ronroneo del motor era el único sonido que lograba escuchar. Cuando el semáforo cambio de rojo a verde piso el acelerador a fondo. La lluvia golpeaba con fuerza el parabrisas del auto. Cada cambio a la palanca de velocidades era un constante desafío a la muerte. La ciudad de Nueva York comenzaba a quedar tras él y de pronto solo quiso saber ¿Por qué huía?, ¿Por qué Kagome no peleaba por él?, ¿Por qué sentí que realmente no era importante para ella?
Cualquier mujer, mostraría celos en la situación de Kagome… pero Kagome no era cualquier mujer. Trato de concentrarse en el camino pero no pudo. Freno en seco, hasta detener el auto en medio de la carretera desierta. Se aferro al volante con todas sus fuerzas, hasta que sus nudillos parecieron crujir de la fuerza. Bajo del auto y dejo que la fría lluvia lo envolviera. Necesitaba que todos los pensamientos salieran de su cabeza.
Odiaba a Kikyo, pero odiaba más a Kagome. La odiaba porque ella no parecía interesada en el, odiaba que ella se quedara sentada sin hacer nada, odiaba amarla tanto, odiaba no poder huir de ella, odiaba ser su perro faldero, su esclavo fiel, y lo que más odiaba, era que sabia que no era mas que un pasatiempo en la vida de ella. El se desvivía por amarla, por quererla, por hacerle saber día a día que la amaba con todo su corazón… pero ella…ella no lo hacia. Pensó que tal vez con el tiempo ella se lo iba a demostrar, pero entre más pasaba el tiempo, más se daba cuenta de que ella nunca le iba a decir un te amo. Ni siquiera había tratado de detenerlo cuando salió de la mansión ¿Por qué se tuvo que enamorar del ser más egoísta en la tierra?, ¿Por qué se tuvo que enamorar de una mujer que solo se ama a ella misma?, ¿Por qué sufría por ella?, tal vez la boda no
era tan mala idea. Por lo menos estaba seguro de que Kikyo si lo amaba, y que lo iba ha amar siempre.
Se casaría con Kikyo, y así podría olvidarse de toda esa mierda… podría olvidarse de Kagome, aunque perdiera la vida en el intento.
Caminó hacia el auto, y subió rápidamente. Observo el pequeño reloj digital en el tablero, no pasaban de las 8. Encendió el auto, y condujo de regreso a la mansión, trató de no pensar mucho en el camino, eso solo lo confundía más. Quería llegar lo más pronto posible, recoger sus cosas y largarse de ahí. No quería volver a saber nada de Kagome, nada de modelos, nada de nada. Lo único que deseaba era poder arrancársela del corazón, ignorarla como ella lo hacia con el, despreciarla y poder decirle que no quería volver a verla en su vida… pero era demasiado cobarde como para hacerle eso a ella.
Saco un cigarro su bolsa y lo encendió. Necesitaba la nicotina para calmarse, para poder pensar con tranquilidad. Aspiró el humo una y otra vez. Detuvo el auto frente a la puerta de entrada de la mansión. No supo en que momento se bajo del auto y se adentro en la mansión, no supo el momento en el que subió las escaleras de mármol, y caminó por los pasillos de la mansión. Lo único que supo era que estaba en su habitación arrojando todo en diversas direcciones. Quería arrancarle la cabeza a alguien, quería poder desquitar su frustración con ella .Con esa mujer que le hacia perder la cabeza, que lo hacia sufrir día a día.
Caminó hasta la puerta de ella y la abrió. Recorrió la habitación con la vista, y no la encontró. Por un momento había tenido la esperanza de que ella estuviera ahí, destrozada por su boda, pero eso hubiera sido mucho pedir. Ella ni siquiera estaba en su habitación, y dudaba mucho que estuviera en alguna parte de la mansión. Probablemente estaba celebrando su soltería en algún bar de la ciudad, probablemente estaba acostándose con alguien más. Como había sido tan ciego, ¿Por qué nunca se dio cuenta de que ella no lo amaba?, ¿Por qué se aferro a creer lo contrario?, ¿Por qué se había empeñado en amarla?
-¿Se te perdió algo? - Pregunto Kagome, recargada en el marco de la puerta.
La observó por unos segundos, y caminó hasta ella. Sintió ganas de gritarle, de exigirle que lo amara, que le jurara amor eterno, que le dijera que ella no estaba jugando con el. La observó unos segundos más, y acarició su mejilla con la palma de su mano. Por más que lo intentara no podía odiarla, no podía provocarle el mismo dolor que ella le había provocado a él. El simple hecho de verla derramar una sola lágrima le partía el corazón.
-¿Te vas a quedar mirándome toda la noche? - Le lanzó una mirada vacía.
- Dame una señal… por favor… dame una señal - La observó con ojos de suplica, y la besó. No era un beso como todos, era un beso que transmitía dolor, necesidad, desesperación, era un beso de despedida. Se separó de ella cuando se dio cuenta de que ella no respondía a su beso, recargo su frente con la de ella y cerró los ojos. - Dame una señal. -
- ¿Que clase de señal? - Susurró ella contra su oído.
- Una señal… es todo lo que te pido.-
Continuará…
"Si pudieras vivir por siempre ¿Por qué lo harías?"
N/A: Bien, espero que le haya gustado. Dejen sus comentarios por favor.
Como verán Inuyasha esta algo desesperado y Kagome no muestra señales de vida, veremos que pasa con este par. El próximo capítulo se va a llamar "Una señal"
Bueno pues ya les había comentado que estaba leyendo "Eclipse" de Stephenie Meyer. La verdad es que ningún libro me había confundido tanto como ese, tengo unos sentimientos encontrados increíbles. Lo pero de todo es que quiero asesinar a la protagonista… Bella así se llama. Quienes ya leyeron este libro compartirán mis deseos de asesinarla. Espero que pronto se me baje el coraje.
¡Espero muchos reviews, muchos, muchos!
Besitos Diana.
