Disclaimer: Este fic es de AU por lo tanto las personalidades de los personajes pueden variar.
Los personajes de esta historia pertenecen a Rumiko Takahashi, pero la historia es toda mía.
N/A: ¡Hola! Muchas gracias a todas por su apoyo y por sus reviews. También quiero agradecer por su paciencia, se que quieren que Kagome e Inuyasha sean muy felices, prometo que el final va a ser el mas feliz de este mundo…pero por lo mientras los personajes enfrentan pequeños obstáculos.
Bueno pues aquí les dejo el capitulo numero veinte. Como ya lo eh dicho esta historia esta cerca del final, únicamente nos quedan cinco capítulos y un epílogo, así que disfruten.
Bueno espero que les guste, y a leer se ha dicho.
Capítulo 20 "Corre"
"El dinero puede comprar una casa, pero no un hogar… El dinero puede pagar una posición, pero no el respeto".
Una parte de ella decía: "déjalo ir", pero otra parte deseaba desesperadamente estar a su lado. Tenia que tomar una decisión… una decisión que cambiaria su vida y la de Inuyasha. Podría dejarlo todo como estaba, pero el problema era que no quería. Era envidiosa, demasiado envidiosa como para dejar libre a Inuyasha. Lo quería para ella, y solamente para ella. Se odiaba por querer obtener algo que no merecía… Inuyasha era algo que no merecía, pero aun así lo quería solo para ella. Solo regaba que el aun la quisiera, y si no lo hacia ella iba a estar ahí, rogándole hasta que la aceptara de nuevo.
Suspiró, y solo en ese momento se dio cuenta que Miroku y Sango la observaban con ojos expectantes. Les lanzó una mirada de aprobación que ellos entendieron perfectamente. La camioneta acelero de repente, lanzando a Kagome hacia atrás, hundiéndose por completo en el asiento trasero. Observó el reloj en el tablero… 2:45, tal vez no llegarían a tiempo. No pudo evitar estremecerse cuando pensó que tal vez Inuyasha ya estuviera casado. Aunque por otra parte eso era lo que menos importaba, ella podría "robar al novio" o secuestrarlo.
Los edificios de la ciudad fueron rápidamente reemplazados por enormes pinos y robles, tardo varios segundos en ubicarse… estaban en el Central Park. Como odiaba ese lugar, era enorme y cuando era pequeña su niñera la dejaba sola en los juegos, y ella solía perderse. Miroku bajo de la camioneta seguido de cerca por Sango, los observo buscar algo desesperadamente. Sango le hizo señas para que bajar de la camioneta, bajó rápidamente y se acerco hacia Sango que aun parecía estar buscando algo con la mirada.
- ¿Por qué nos detuvimos?- Se suponía que quedaba menos de una hora para llegar a la dichosa boda, y ellos simplemente se habían detenido a admirar el paisaje.
-¡Aquí es! - Exclamo Sango entre dientes.
Observó a su alrededor y no encontró nada, simplemente veía muchos arboles, pasto, niños corriendo, bancas de metal, y un pequeño lago que se encontraba a lo lejos. Frunció el ceño y volvió a recorrer el lugar con la mirada… ahí no había nada que la llevara a Inuyasha. Lanzó una mirada de disgusto a Sango. Sango giro sus ojos, y dirigió su mirada hacia una pequeña iglesia, que se encontraba de lado contrario a donde ella había estado observando. Mostró una sonrisa de agradecimiento y se lanzó a correr hacia la iglesia, pero Miroku la retuvo fuertemente por el brazo.
- ¿Qué haces?- Intentó soltarse de su agarre, pero Miroku la sostenía fuertemente. -¡Suéltame idiota! - Lanzó un fuerte golpe hacia la espinilla de Miroku, y este la soltó instantáneamente. Volvió a retomar su carrera pero esta vez Sango la detuvo por el brazo. No podía creer que ese par estuviera tratando de detenerla ¿Qué no se suponía que ellos eran los que quería que ella estuviera con Inuyasha?, y ahora la estaban deteniendo, definitivamente nunca los iba a entender.
- Espera Kagome… - Susurró Sango al mismo tiempo que la jalaba por el brazo. - Si vas a hacer esto… ¡Hazlo bien! -
- ¡¿Hacerlo bien?! ¡¿Cómo demonios hago eso?!- Todos parecían saber alguna especie de técnica para irrumpir en las bodas… todos, claro menos ella.
- Pues tienes que esperar a que el padre diga "Que hable ahora o calle para siempre"-
Kagome lanzó una mirada incrédula. -¿Es en serio? -
- ¡Muy en serio! - Exclamo Miroku a unos metros de ellas.
- Pero eso es tan cliché- No pudo evitar que una cara de asco se formara en su rostro.
-¡Por el amor de dios! ¡Has algo romántico por una vez en tu vida!- No entendía la razón por la cual Kagome no podía ser ni un poco romántica, se supone que las mujeres son mas románticas que los hombres, pero Kagome era como una roca…fría y dura.
- No creo que impedir una boda se clasifique como romántico- Murmuró Kagome entre dientes. - Además… ¿Qué se supone que debo decir cuando interrumpa la boda?-
Sango y Miroku la observaron sorprendidos, más bien horrorizados.
-¿Qué?-
- Es que acaso ¿No vez novelas?- Pregunto Miroku aun horrorizado. -Todo el mundo sabe que cuando interrumpes una boda debes gritar: "No", ó, "No Inu te amo no te cases"-
No supo si fue la pésima imitación de su voz por parte de Miroku, ó el simple hecho de que no era nada romántica, pero le dieron unas ganas desastrosas de vomitar todo su desayuno, y eso no iba a ser nada lindo. ¿Por qué el mundo se empeñaba en convertirla en una romántica empedernida?, no podía pretender ser romántica de un día para otro, cuando nunca en su vida lo había sido.
- ¿Por qué no lo hacen ustedes?... parecen tener mucha experiencia-
- Porque nosotros no queremos evitar que Inuyasha se case-
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Todo estaba listo, las flores, los invitados, la iglesia, las mesas, el salón de banquetes, la novia… todos estaban listos… menos él. Observó a su madre en la primera fila de bancas, ella estaba llorando como magdalena…sí la típica madre que llora porque su hijo más pequeño se va a casar. Su padre estaba sentado junto a su madre, y no se veía nada amigable, de hecho su madre lo había obligado a venir. Su padre no quería que se casara con esa mujer. Del otro lado de la iglesia observó a la madre de Kikyo, que al igual que se madre se encontraba llorando, junto a ella la hermana menor de Kikyo, glamorosa y elegante como su hermana mayor. Ambas mujeres lo observaban fijamente, esperando a que hiciera cualquier movimiento en falso para así poderlo rebanar en pequeños trozos.
Suspiró y paso lo inevitable… pensó en Kagome. Aun tenía la esperanza de que ella llegara y le gritara que lo amaba, pero esas solo eran tontas esperanzas. También tenía la pequeña ilusión de que la mujer con la que se iba a casar fuera Kagome, pero nuevamente se dio cuenta que esas eras falsas esperanzas. Volvió a mirar a su alrededor, la iglesia estaba abarrotada de personas, la mayoría de ellos eran conocidos de Kikyo ó de la familia de Kikyo. Las únicas personas conocidas eran su madre, su padre, algunos amigos, y Sesshomaru… sí, aunque al principio no lo creyó, Sesshomaru estaba ahí, con una sonrisa de oreja a oreja, no sabía si era porque en verdad se alegraba que se fuera a casar, ó si era porque por fin le estaba dejando el camino libre con Kagome.
La puerta de la iglesia se abrió de un golpe, y ahí estaba parada con una sonrisa que abarcaba todo su rostro, ahí estaba ella… Kikyo, estaba colgada del brazo de su padre, con una enorme sonrisa que lo hizo sentir culpable. Mientras la marcha nupcial sonaba, mientras los invitados se ponían de pie, mientras Kikyo se acercaba más a él, mientras todo el mundo se movía en cámara lenta, mientras pasaba eso, el pensó en Kagome.
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- ¿Escuchas algo? - Pregunto Kagome con impaciencia.
- No- Respondió Miroku en un susurro. - Y cállate, porque si sigues hablando no voy a escuchar nada. -
Kagome le lanzó una mirada de odio y se cruzó de brazos. Aún no lograba entender porque tenían que esperar a que el padre dijera la dichosa frase ¿Por qué no simplemente entraba corriendo y ya?, pero claro tenía que ser romántica y esperar la dichosa frase… como telenovela mexicana. Lo peor de todo era que la gente que pasaba por la banqueta los observaba como bichos raros. Se acercó hacia Sango, que se encontraba con la oreja pegada a la gran puerta de madera. Zapateó un par de veces contra el cemento, demostrando así su impaciencia. Sango le lanzó una mirada de muerte y su pie dejo de zapatear. No podía evitar sentirse impaciente, Inuyasha estaba a punto de casarse, y ella estaba a punto de arruinar su boda.
- No escucho nada- Volvió a insistir Miroku.
- Yo tampoco escucho nada- Murmuro Sango entre dientes al mismo tiempo que observaba a Kagome.
Kagome rolo sus ojos. Ni siquiera eso podían hacer bien, pero como decía Cruela de vil "Si quieres que algo salga bien hazlo tu mismo". Se acercó hasta la puerta y recargo su oreja contra la fría puerta de madera. Esperaba poder llamar sordos a Sango y Miroku, pero ella tampoco escucho nada. Recargo más su oreja contra la puerta en espera de cualquier tipo de sonido, hizo una mueca cuando nuevamente no escucho nada. Tal vez era porque la puerta era lo suficientemente gruesa como para no escuchar nada, ó era que simplemente no estaba pasando nada dentro de la iglesia.
- Te lo dije- Le reprochó Miroku.
- Tal vez ya se acabo- Comento Sango que se encontraba sentada en el piso.
- ¡No!- Exclamo Kagome en un hilo de voz. El no se podía haber casado. - Además la boda era a las 3:30… ¿Verdad?... a penas son las 3:45- Miroku carraspeo un poco y se acomodo la corbata que comenzaba a asfixiarlo. - ¿Verdad?- Insistió Kagome.
- Si la boda era a las 3:30- Saco la invitación de su saco y se la entregó a Kagome quien se la arrebato de inmediato, y comenzó a leerla. Quizá aventarle la invitación a Miroku en la cara, pero en ese momento tenía que correr... correr a todo lo que su cuerpo le permitiera, sobrepasar los limites de su propio cuerpo…tenía que llegar a tiempo para impedir esa boda. Se quito las zapatillas y se las lanzó a Sango, cruzó la calle como loca y se adentro rápidamente hacia el enorme parque. Sí, la boda era a las 3:30 en la iglesia frente al Central Park del lado norte… el único problema era que estaban en la iglesia del lado sur. El imbécil de Miroku no había leído bien la invitación, pero en esos momentos no buscaba culpables, lo único que quería era llegar a tiempo.
Corrió sin importarle tropezar con alguien. Cada vez que respiraba sus pulmones ardían. Solo en ese momento maldijo el traer falda, es como si el destino no quisiera que llegara a tiempo. Un trozo de cristal se incrustó en la planta de su pie, soltó un pequeño gruñido y se detuvo para retirar el cristal… genial ahora estaba coja. El parque era enorme y parecía que nunca iba a llegar a su fin, siguió corriendo y a lo lejos alcanzó a divisar la pequeña iglesia. Estaba adornada con diversas flores blancas y uno que otro listón de seda blanco… en ese lugar si parecía que hubiese una boda. Aceleró el paso aún con su pie adolorido, cruzó la calle hasta llegar al pie de las escaleras de la iglesia. No supo de donde sacó fuerzas para subirlas rápidamente, llego hasta las enormes puertas de madera y las abrió.
-¡Inuyasha!-
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¿Desde cuando Kagome se había vuelto una corredora profesional?, no lo sabían, lo único que sabían era que la habían perdido de vista desde hacia veinte minutos. Continuaron corriendo hasta que Miroku se detuvo para tomar aire, Sango lo ignoró y continuó corriendo. Solo rogaba que Kagome hubiera llegado a tiempo, porque si no, la cabeza de Miroku iba a rodar y probablemente la de ella también. El parque continuó extendiéndose frente a sus ojos, y el final parecía nunca llegar. Miroku se incorporó junto a ella y continuaron corriendo, en su camino se encontraron con la invitación completamente arrugada, pero ninguno de los dos se detuvo a recogerla. A lo lejos alcanzaron a divisar la iglesia de concreto, fría y obscura, al pie de esta divisaron la silueta de una mujer; una silueta muy conocida… Kagome.
No había llegado a tiempo…
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Finos copos de nieve cubrieron la ciudad, sus pies desnudos caminaban por la banqueta. Las cálidas lágrimas surcaron su rostro. Continuó caminando hasta llegar a una zona que no conocía… genial, nada podía ser peor, ahora se había perdido. Por más que intentó retener las lágrimas, estas parecían tener vida propia, ya que salían sin su consentimiento. No podía evitar pensar que todo eso era un castigo…un castigo por ser tan cobarde y no haber aceptado el amor que sentía hacia Inuyasha. Pero ahora sus sentimientos no importaban Inuyasha estaba casado, y ella no pudo evitarlo, ni siquiera había llegado a tiempo. Había entrado a la iglesia y todo estaba completamente solo.
¿Por qué había sido tan estúpida?, hasta ahora entendía el dicho de: "todo lo que haces se te regresa al triple"… bueno a ella le estaba pasando eso. Había perdido a la persona más importante de su vida, y su mundo comenzaba a derrumbarse ante sus ojos nuevamente. La soledad que sentía, el vacío, no sabía si algún día iba a poder ser la misma. Le aterraba el hecho de no volver a ser la misma fría y calculadora, le aterraba pensar que ahora cualquiera podría ver atreves de su duro caparazón… pero le aterraba más el hecho de que alguien la venía siguiendo desde hacia unas cuadras atrás.
Aceleró el paso y la persona que estaba detrás de ella también lo hizo. De pronto el pánico se hizo evidente en su rostro, lo peor de todo era que estaba lo suficientemente cansada como no poder huir de ahí. Giro en una esquina topándose de frente con una pared. De pronto sintió algo en su boca y nariz, intento no aspirar…pero no lo logro, cuando lo hizo un olor penetrante invadió sus sentidos. Todo se volvió obscuro y se desplomo contra el cemento.
Continuara…
"Te han pesado, te han medido… y aun así te han encontrado defectuoso" Knight's Tale.
N/A: Como les eh dicho no soy tan predecible, a puesto a que esto no se lo esperaban. Pero bueno creo que correré nuevamente, no creo que nadie este contento por lo que acabo de hacer jejeje. Bueno si quieren saber que le pasó a Kagome ó si quieren saber que pedo con la boda de Inuyasha… pues tendrán que esperar al próximo capítulo muajajaja.
Bueno se preguntaran por que no actualicé ayer, bueno fue porque no me llego la inspiración… lo siento mucho pero es que no les quería dar un capítulo mediocre. Espero y me comprendan.
El próximo capítulo se va a llamar "Obscuridad", jjejeje dejen reviews!!
Las quiero mucho a todas
Besitos Diana.
