Disclaimer: Este fic es de AU por lo tanto las personalidades de los personajes pueden variar. También los personajes de esta historia pertenecen a Rumiko Takahashi, su creadora.

N/A: Hola, hola. Muchas gracias a todas por sus lindos comentarios me da gusto que les haya gustado el capítulo anterior. Muchas personas dijeron que yo era mala por dejarles el capítulo así pero bueno era necesario.

Pues se que tienen muchas ganas de saber quien es el mentado George, pero lo descubrirán hasta el siguiente capítulo, pero antes de que me maten les quiero decir el porque. Bueno pues este capítulo únicamente va a tratar de los recuerdos de Kagome, y de un poco de la historia de la mamá de Kagome. Esto lo hago para que se desenreden muchas cosas jejeje.

Recuerden que este fic va dedicado para Eiko007.

Bueno… disfrutenlo.

"How can I decide what's right when you're clouding up my mind" Decode (Soundtrack oficial de Twilight) Paramore.

Capítulo 22 "Cicatrices"

Nueva York 10 de febrero de 1997.

- ¡Kaede! Por el amor de dios llévate a Kagome de aquí -

Kaede tomo por el brazo a la pequeña Kagome y la alejó de su madre. Cuando lo hizo Kagome comenzó a patalear y gritar a todo pulmón como si alguien la estuviera asesinando. Se soltó con facilidad de los brazos de su niñera, y corrió hasta la habitación de su madre. Cuando esta la vio la tomo fuertemente por las muñecas y las sacó de la habitación, cerrándole la puerta en la cara. Kaede intentó cargarla para llevarla lejos de ahí, pero nuevamente ella se soltó y salió corriendo hacia fuera del pent-house. Corrió por los pasillos del edificio hasta una puerta de metal que daba al techo.

A pesar de su corta edad, siempre le había gustado observar los atardeceres, y las distintas formas que las nubes mostraban. Se sentó en una esquina del techo, y observo la tarde morir. Probablemente su niñera se encontraba buscándola como loca… era divertido hacer correr a Kaede. Siempre que ella se metía en problemas a Kaede era a quien regañaban. Por lo menos eran las únicas veces que podía ver a su madre por un lapso de más de cinco minutos. Siempre la extrañaba, y le gustaba cuando ella estaba se buen humor y bromeaba un poco con ella. También le gustaba acompañarla a sesiones de fotos, pero solo era en ocasiones muy raras, ya que su madre solía dejarla con Kaede en el pent-house.

Kaede era divertida, pero no lo suficiente. A veces Kaede se cansaba cuando jugaba con ella y eso le fastidiaba. Solo una vez había jugado con un niño de su edad, y había sido muy divertido. A veces se preguntaba ¿Por qué su mamá no le daba un hermanito?, sería divertido jugar alguien más pequeño que ella. Tendría que escribirle una carta urgente a la cigüeña, ya que no era posible que ella fuera la única niña sin un hermanito menor.

-¡Kagome! ¡Por dios! ¿Qué haces aquí arriba niña?- La tomó por la muñeca y prácticamente la arrastro hacia el pent-house.

-¡Quiero a mi mamá!- Gritó Kagome mientras se aferraba al marco de la puerta con las uñas clavadas en la madera.

- ¡Ya basta Kagome! Tú mamá esta cansada- La cargó gentilmente, y la llevó hasta su habitación.

-Pero siempre esta cansada… nunca juega conmigo- Kaede la puso sobre su cama y la observó con ternura. Removió unos cuantos mechones azabaches que estaban en su rostro.

- Cuando tenga tiempo veras que juega contigo… ahora es hora de darse un baño-

- Pero nunca tiene tiempo - Se quejó.

- Si no fueras tan quejumbrosa ella estaría contigo más tiempo-

Así que ahora era su culpa, nunca lo hubiera adivinado. Dejó que Kaede la bañara y vistiera, por primera vez no opuso resistencia. Cuando Kaede apagó las luces de su habitación ella no durmió, simplemente se quedó recostada sobre su cama pensando una y otra vez como podía dejar de ser tan quejumbrosa, y así poder hacer que su mamá estuviera con ella. Por un momento pensó en dejar de llorar cada vez que la bañaban, o dejar de gritar cada vez que la obligaban a comer verduras… tal vez así su mamá estaría más tiempo con ella.

--

Nueva York 15 de marzo de 1997.

- No es posible que no hayas podido controlarla para una simple sesión de fotos- Le recriminaba el fotógrafo, observando de reojo a la pequeña niña.

Mizaki observó exasperada al fotógrafo y a Kagome que se encontraba sentada en una silla a unos metros de ellos. Su hija cada día se volvía más que una carga, ya no podía controlarla, ni siquiera soportaba su griterío. Definitivamente necesitaba un descanso de esa niña si no iba a terminar completamente loca. Creyó que tal vez si Kagome pasaba más tiempo con ella se controlaría, pero resultó todo lo contrario. Ahora Kagome le exigía más y más, no estaba segura de poder seguir con eso mucho tiempo. Ni siquiera le gustaban los niños, y mucho menos los chillones como su hija. Tal vez si se alejaba por un tiempo, si se iba de viaje… tal vez Kagome se acostumbraría a no estar tanto tiempo con ella.

--

Nueva York 21 de Marzo de 1997.

- ¡No mamá!- Kagome abrazó a su mamá por las rodillas intentando detenerla. - ¡No me dejes sola!- Se tiro en el suelo y comenzó a patalear.

Mizaki le dio una mirada de poca paciencia. - No digas estupideces Kagome… no te vas a quedar sola, Kaede se va a quedar contigo- Desenredó las pequeñas manos de sus piernas, observó a Kagome sin mucha paciencia.

- ¡Pero yo quiero estar contigo!, Kaede es tonta-

- No tengo tiempo para tus niñerías Kagome… tengo un vuelo, pórtate bien- Le lanzó una mirada exasperada a Kaede para que le quitara de encima a Kagome. Kaede tomó en brazos a la niña que gritaba y pataleaba.

Mizaki subió rápidamente a la limousine ayudada por su chofer. Trató de no mirar atrás para no ver a su hija llorando y suplicando por ella. Cuando la limousine dio vuelta en la esquina pudo ver a Kagome correr tras la limousine, iba gritando algo pero no podía escucharla. Vio a Kaede tomarla por las muñecas y cargarla hasta dentro del edificio.

No sabia cuanto tiempo iba a estar fuera, pero quería que fuera el tiempo suficiente como para que Kagome la olvidara, aunque sabía que eso no iba a pasar. Necesitaba deshacerse de Kagome como fuera, cada día era más difícil pretender que ella era su "hermana". No quería que su carrera quedara arruinada por una mocosa que solo sabia llorar y gritar. Ella ya se había sacrificado 7 años manteniéndola, ahora era el turno de su padre. Él la iba a cuidar mejor que ella… ¿Verdad?

--

Nueva York 3 de Mayo de 1997.

Llevaba lejos casi un mes… un poco más tal vez. Habían sido las vacaciones más relajantes y divertidas de toda su vida. Pero ahora tenia que regresar a su estresante realidad. El hecho de ver a su hija de nuevo no le emocionaba en lo absoluto, al contrario le producía malestar. Durante el tiempo que permaneció lejos de casa, no había extrañado ni u poco los gritos y constantes acosos de Kagome. Muchas veces le habían dicho que Kagome era una niña linda y dulce… ella no lo veía de esa manera. Kagome para ella era como una piedra en el zapato, era como alcohol en una herida, era salpullido en la piel, era una pestaña en el ojo… era un completo estorbo.

La azafata anuncio la llegada a la ciudad. Tomó su bolso y salió rápidamente del avión. Camino unos cuantos metros con un par de maletas, su chofer se encontraba esperándola en la puerta de salida… desgraciadamente Kagome también estaba ahí, con una sonrisa de oreja a oreja y tomada de la mano de Kaede. En cuanto Kagome la vio se lanzó directamente hacia ella gritando "Mamá". Su rostro se desfiguro por completo y antes de que Kagome la tocara ella se alejó y subió rápidamente a la limousine.

Kaede tomó a Kagome por la mano y la subió a la limousine. Kagome vio el rostro furioso de su mamá y sabía que estaba enojada con ella. Trató de sentarse junto a su mamá, pero esta se alejó instantemente de ella. Ese día se había puesto el vestido más lindo que tenía para ir a recibir a su mamá al aeropuerto, incluso había dejado que Kaede la peinara con muchos rizos a pesar de que odiaba peinarse así. También había obligado a Kaede a comprar un costoso ramo de rosas rojas para su Mamá. Pero ahora nada de eso importaba ya que su Mamá estaba enojada con ella.

- ¡Te eh dicho millones de veces que no me llames Mamá en publico! ¡¿Qué parte de eso no te ha quedado claro?! - Mizaki tomó un poco de vodka que había en el mini bar y lo bebió rápidamente. No le importaba mucho que Kagome pataleara e hiciera berrinche, lo único que importaba era que alguien la hubiera escuchado.

Kagome agachó la cabeza e intentó disculparse, pero no lo hizo por miedo a hacer enojar más a su mamá.

--

Nueva York 12 de Mayo de 1997.

Observó las maletas en hilera frente a la puerta de entrada… probablemente su mamá se iba de nuevo. Antes hubiera llorado y rogado por acompañar a su madre, pero ahora solo le quedaba esperar a que ella regresara para verla de nuevo. Era inquietante no saber de su mamá pro largos meses, pero era más inquietante el saber que algún día tal vez ella no regresaría…pero era su madre tenía que regresar ¿Verdad?. Kaede trataba de representar a su madre lo mejor que podía, se esforzaba de manera sobrehumana, pero su madre era su madre. Ella la admiraba profundamente, algún día quería llegar a ser como ella… glamourosa, hermosa, y rodeada de personas que le sonreían a todas horas.

Caminó por un pequeño pasillo, hasta llegar al fondo, en donde se encontraba la habitación de su mamá. La escuchó hablar por teléfono, y por primera vez la vio sonreír. No era que no sonriera mucho, pero esa sonrisa era diferente, era cálida, profunda, bella, pero sobre todo…era una sonrisa que iluminaba sus ojos. De repente tuvo la fuerte necesidad de hacer reír a su mamá de la misma manera, quería ser alguien que iluminara los ojos de su madre, quería ser perfecta… perfecta para que su mamá la amara por sobre todas las cosas.

Mizaki se giró y observó a Kagome en el marco de la puerta. Kagome por un momento pensó en salir huyendo de ahí, pero su mamá la invitó a pasar. Mientras ella seguía hablando, Kagome se sentó a su lado y la observó. La escuchó despedirse y colgó el teléfono.

-¿Te gustaría ir de viaje conmigo?- Trató de que su voz no sonara como una orden.

Una enorme sonrisa iluminó su rostro. Era la primera vez que iba a ir de viaje con su mamá, y lo mejor era que se lo estaba pidiendo de buena manera. -¡Claro que sí! - Se lanzó hacia los brazos de su mamá, y esta la recibió sorprendida.

Mizaki la alejó de ella después de unos segundos. -Pero… debemos controlar la parte de los abrazos ¿De acuerdo? - Nunca le habían gustado mucho las muestras de cariño, se le hacían incomodas e innecesarias.

Kagome asintió con la cabeza, y salió corriendo a contarle a Kaede.

--

Manchester 14 de Mayo de 1997.

-¡¿Qué se supone que debía hacer?!-

Desde que habían llegado a aquel edificio su mamá le había dicho que ese día iba a conocer a alguien muy importante. Pero en cuanto su mamá había entrado a aquella oficina, nada más se podían escuchar gritos, los de su mamá, y los de un hombre que no conocía. En un principio su mamá estaba muy contenta de que iban a ver a aquel hombre, pero ahora solo parecía molesta.

- ¡Tengo una familia Mizaki! ¡Mi esposa y mis dos hijas!- Alcanzó a escuchar que algo se estrellaba con la pared.

- ¡Eso lo hubieras pensado antes de acostarte conmigo! ¡Kagome es tu responsabilidad también!- La voz de su mamá retumbo por todos lados, e incluso llamó la atención de varias personas que caminaban por el lugar.

¿Responsabilidad? No sabía exactamente lo que significaba, pero su mamá estaba bastante molesta porque aquel hombre no quería hacerse responsable de algo… para más precisos ella. Su mamá había dicho que aquel hombre era amable, tierno, y que le gustaban los niños, pero ella no estaba muy convencida, si fuera amable no estaría gritando tan fuerte.

- ¡Esa mocosa no es mi maldito problema! ¡Yo no te obligue a tenerla! -

- ¡Tienes que reconocerla o si no…! -

-¡¿O si no qué?! ¿Piensas decirle a todo el mundo? Por favor… sería tu palabra contra la mía… además, todo el mundo se enteraría que Kagome no es tu hermana, si no tu hija. No creo que te convenga hacer eso… mejor vete de aquí Mizaki, tu cara me repugna. -

La puerta de la oficina se abrió y vio salir a su mamá de ella, y no tenía cara de amigos. La tomó fuertemente por el brazo y la arrastro hacia la salida. Por un momento tuvo la curiosidad de saber quien era aquel hombre, se giró y lo observó en medio de l pasillo. Nunca en su vida iba a olvidar esa cara…esa cara de desprecio, de asco, de coraje. Siempre iba a tener grabado aquel rostro… el rostro de su padre.

--

Nueva York 17 de Enero del 2005.

Le habían hablado a las tres de la mañana para decirle que su madre estaba enferma. Le fastidiaba, porque sabía que su madre solía ser bastante dramática, además si estaba enferma era por ser una alcohólica, drogadicta y anoréxica. Lo peor era que desde hacía un año había dejado de trabajar, y ahora ella era la que tenía que mantener sus vicios. Hacía muchos años que le había perdido el respeto, ya ni siquiera vivía con ella, le molestaba que todo el día estuviera fastidiando con sus vicios. Ya ni siquiera la llamaba "mamá" ahora era simplemente Mizaki, mas bien nunca se había ganado el título de mamá… siempre había sido una pésima madre.

Entró a aquel edificio donde había vivido 13 años de su vida. En la puerta de entrada la esperaba Michael el asistente de su madre ¿Cómo aquel hombre podía soportarla? Ella no la podía tener cerca durante cinco minutos, porque sentía que la iba a matar. Michael le sonrió y la acompaño hasta el elevador. Trató de no entablar una conversación con él, porque ya sabía que él no era fácil de callar. En cuanto llegaron a la puerta del pent- house una señora no muy grande les abrió la puerta. Kaede ya no estaba con su madre, ya que había muerto cuando ella había cumplido los diez años. Fue algo doloroso, Kaede era su único soporte, la única persona que mostraba algo de amor hacía ella, pero la vida decidió arrebatársela, para quedarse completamente sola.

Caminó por los pasillos que se sabía de memoria. La recamara de su madre aún era la del fondo. Quiso detenerse y no ir a verla, pero aún sentía algo de lastima hacía aquella mujer a la que algún día había querido. Hubiera pagado millones por no escuchar lo que sabía que su madre le iba a decir. Muy en el fondo sabía que esa iba a ser la última vez que iba a poder platicar con ella. A cualquier persona de su edad le hubiera aterrado saber que tal vez eran los últimos minutos de su madre, pero a ella solo le producía una sensación de liberación. Sabía que era abominable pensar así, pero no podía evitarlo.

Giró la perilla lentamente, y abrió la puerta con cuidado. En la enorme cama se encontraba su madre dormida, se veía peor de lo que imaginaba, demacrada, espantosamente delgada y débil. Avanzó con paso decidido, pero se detuvo a la mitad del camino. Su madre abrió los ojos con pesadez, y en cuanto la vio le hizo una seña de acercarse, ella la ignoro y se quedo en el mismo lugar.

- Kagome… no permitas que te haga lo mismo que me hizo a mí -

Esas fueron las últimas palabras de su madre antes de morir.

Continuara…

"Nothing will be the same"

Bien ahora conocen un poco más de la historia de Kagome. Espero que les haya gustado. Recuerden que esta capítulo esta todo en cursiva porque son recuerdos jojojo.

Por ahí habían comentado que el personaje de Kagome estaba OoC (Fuera de personaje) y que debía de justificar perfectamente porque Kagome ahora era tan…. Perra. Bien espero que con esto haya quedado bien claro el porque Kagome no es una chica dulce. Si se dan cuenta Kagome era una niña linda cuando estaba pequeña pero pues cambio.

Pues en el próximo capítulo sabrán quien es George, por cierto el próximo capítulo se va a llamar "George" jejeje bastante predecible el capítulo.

Bueno espero sus reviews!!

Besos Diana.