Disclaimer: Inuyasha y compañía no me pertenecen.

N/A: ¡Aquí estoy! Lo siento tuve un bloqueo terrible, se los juro no venían ideas a la cabeza.

Primero que nada quiero agradecer a todas y todos (¡sí! ¡Hay chavos que leen mi fic! Yo tampoco lo podía creer.) por sus reviews. Ya saben que son mi motivación para continuar con esta historia.

Bien pues en el capítulo anterior, algunas lloraron, otras comprendieron más la vida de Kagome y otras simplemente llegaron a la conclusión de que la mamá de Kagome era una desgraciada.

En este capítulo van a saber por fin quien es el tan "famoso George" algunas sacaron sus propias conclusiones, y otras más se comienzan a acercar a la verdad.

Otra cosita, esto no tiene nada que ver con el fic… pero mi pecho no es bodega y no me puedo guardar esto… ¡¡¡¡ROBERT PATTINSON ESTUVO EN MÉXICO!!!! Sí, el pasado 23 y 24 de octubre las mexicanas tuvimos la oportunidad de tener al protagonista de "Twilight" en nuestro país. Yo no puede ir, pero me queda el consuelo de que estábamos en el mismo país. Si alguna de ustedes quiere saber mas sobre la vista de R-pattz a México visiten la pagina: , o la pagina oficial de Robert Pattinson .uk (les advierto que esta en ingles así que si no saben ingles mejor no entren porque no va a entender ni j), ahí encontraran todo sobre su visita al suelo azteca. (Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja… parezco comercial, o periódico jajajajajajaja.)

Sin más que agregar… ¡A leer se a dicho!

"Si supieras como me siento cuando no puedo drogarme, no me pedirías que no lo hiciera" 28 Días.

Capítulo 23 "George"

¿Han tenido esa sensación de estar solo en el universo?

¿Esa sensación de no pertenecer a ningún lugar?

¿La sensación de que no encajas en ningún sitio?

¿No?... pues ella se había sentido de esa manera los últimos días.

Como olvidar aquel rostro, si cada día que había vivido con su madre no le había permitido olvidarlo. Con el paso de los años había aprendido a esconderlo en su mente, pero el recuerdo siempre estaba presente… escondido, pero muy presente. Incluso cada ves que se drogaba podía ver que el rostro de él se mezclaba en sus retorcidas fantasías. Muchas veces deseo ser como una computadora y poder borrar recuerdos, así como las computadoras borraban información. Desgraciadamente los recuerdos dolorosos son los que quedan mas presentes en nuestra mente… tal vez sea porque los humanos somos sadomasoquistas y nos gusta torturarnos inconscientemente.

Sus penetrantes ojos marrones la observaban insistentemente, por más que intentaba sostenerle la mirada no podía hacerlo… por primera vez en su vida bajaba la vista para evitar aquella mirada. Los ojos de aquel hombre parecían quererle perforar el cráneo, y aunque habían pasado casi 11 años aquel rostro seguía siendo al mismo, salvo por algunas arrugas y una que otra cana. También tenía la misma expresión… el odio y desprecio, esculpido en cada centímetro de aquel rostro masculino, que incluso lo hacía ver mayor de lo que realmente era.

Las palabras de odio, de rencor, de desprecio habían muerto en su garganta. No sabía que era lo que él tenía que le provocaba doblegarse…tal vez era aquel porte de superioridad, la arrogancia con la que la observaba, el tono déspota con el que hablaba a las personas. Si no fuera porque tenía que odiarlo lo hubiera admirado, lo hubiera respetado, incluso, y aunque le costara trabajo admitirlo… lo hubiera amado. Porque no todos los días encontraba a alguien que la hiciera temer de la manera en que él la hacia temblar.

Intentó no expresar su miedo, pero los locos y desbocados latidos de su corazón parecían querer delatarla. Instintivamente cerró los ojos cuando George aproximo una de sus grandes manos a su rostro, increíblemente, y aún cuando sabía de antemano que George quería verla muerta, él no la lastimo, al contrario hizo la cosa más extraña del mundo… le acaricio la mejilla. Y no era una caricia cualquiera, reflejaba sentimientos que nunca creyó posibles por parte de George, reflejaba ternura, protección… ¿Acaso era un truco? ¿Un truco para que ella bajara la guardia y así él pudiera golpearla a su antojo?

Para su sorpresa, y aun cuando dudaba de la repentina bondad de George, él la liberó de las esposas. Sintió un profundo alivio cuando las esposas fueron retiradas de sus muñecas, ardían un poco, pero nada que no pudiera soportar. Aún cuando creyó que George no podía sorprenderla más, él la ayudó a ponerse de pie. No sabía que pensar, seguía tan ó más sorprendida que al principio. Cuando logró ponerse de pie y en una posición más o menos correcta, un fuerte y sordo golpe fue a parar a su cabeza. Se tambaleó y su espalda chocó contra la pared, por un momento no pudo coordinar ningún pensamiento, únicamente podía sentir la sangre caliente recorrer su sien hasta su mejilla. Llevó una mano temblorosa hasta el lugar donde punzaba, y efectivamente… el color carmesí de la sangre quedo impregnado en sus dedos, contrastando con el pálido color de su piel.

Aún en shock observó a George a unos metros de ella, sostenía un trozo de madera, que en la punta tenía aún rastros de sangre… su sangre. Así que después de todo sí había sido una trampa, una cruel trampa. Intentó retroceder cuando observó el trozo de madera dirigirse nuevamente hacia ella, pero no pudo, esta vez el gran trozo de madera golpeó directamente en la boca de su estomago haciéndola caer de rodillas. Aún cuando se había prometido a si misma no llorar pasara lo que pasara, una lagrima surco su ensangrentada mejilla.

- ¿Por qué? - Fue lo único coherente que logro salir de su boca.

-¿Por qué? - Repitió él calmadamente, con una dulce y melodiosa voz que hacía notar aún más su elegante acento inglés.

George se puso de cuclillas frente a ella, y la observó con incredulidad. - ¿Como si no lo supieras ya?- La tomó por los hombros y la obligó a ponerse de pie, cuando Kagome estuvo de pie llevo su puño hasta su rostro, y nuevamente ella se tambaleó, pero esta vez aterrizó sobre su trasero.

- ¡No entiendo porque me haces esto! - Una gota de sangre se deslizó por la comisura de sus labios… genial ahora estaba sangrando por la boca. Intentó enfocarlo nuevamente, pero su ojo derecho se había comenzado a hinchar por el golpe bloqueándole la visión.

Se estremeció cuando una fuerte, macabra y profunda sonrisa salió de la boca de George. - Solo hago lo mismo que tú le hiciste a la persona que más adoro en este planeta-

- Yo no le hice nada a nadie. - Respondió en un susurro.

- ¿Estas segura? - Inquirió él, en el tono suave y calmado que solía usar siempre.

-Completamente - Respondió ahora en un tono más firme y audible…casi desafiante.

Una sonrisa de lado se formó en el rostro de George. -Es increíble como los hijos que menos quieres son los que más se parecen a ti -

Sus ojos se abrieron grandes ante la palabra "hijos", lo último que George la consideraba era su hija. Siempre había sido un estorbo tan para él como para su madre, ambos siempre habían estado buscando formas de deshacerse de ella. Después de 11 años de que él negara su paternidad, ahora andaba divulgando que ella era su hija… así nada más. Y no era que le alegrara que después de tantos años él la reconociera, no era que fuera a saltar a sus brazos gritando "papá", al contrario el simple hecho de compartir el mismo ADN le provocaba asco. Como hubiera deseado drenarse toda la sangre de sus venas y cambiarla por una nueva, una que no tuviera ni rastro de él. Pero no solo era la sangre, el parecido físico también era abrumarte, había heredado los ojos marrones de él, la piel blanca, el cabello castaño, el porte… incluso la misma sonrisa arrogante. Pero lo más aberrante era que tenían exactamente el mismo carácter… esa superioridad, la arrogancia, el egocentrismo, incluso el mismo humor negro. Durante años había tratado de encontrar algún parecido físico ó mental con su madre, pero lo único que compartían era el poder de destrucción tanto hacía ellas mismas, como a las personas que las rodeaban.

Y no solo era el disgusto de compartir la misma sangre con el sino también con… Kikyo. Sí, Kikyo su hermana mayor…media hermana. Cuando se enteró por labios de su madre, que ella y Kikyo compartían la misma sangre, casi se le había salido el corazón por la garganta. Algunas veces sintió que la odiaba por celos, porque Kikyo tenía todo lo que ella nunca tuvo… una familia, un padre, una madre, una hermana. Pero después se dio cuenta de que no era eso, lo que más detestaba de Kikyo era el parecido con George…sí, ella se parecía a George, pero eran detalles, en cambio Kikyo tenía la misma cara de George, era como verlo a él con peluca. Kikyo era un constante recuerdo de aquel hombre que había destruido a su madre, y ahora a ella.

El único consuelo que le quedaba era que Kikyo no sabía que eran medias hermanas. Era difícil lidiar con Kikyo aún sabiendo que no eran nada, pero sería mas difícil lidiar si Kikyo supiera la verdad… ya podía imaginárselo… Kikyo nunca la bajaría de "bastarda" y tampoco bajaría a su madre de "zorra rompe hogares", por eso era mejor que Kikyo no supiera nada, y a parte ella no se moría de ganas por contárselo.

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Caminó ansioso por el pasillo, hasta llegar a la oficina de Sango, esta se encontraba sentada en su elegante silla de piel con la espalda recargada en el respaldo. No había palabras para describir la ansiedad que en esos momentos lo consumía lentamente, se sentía caer en un enorme vacío negro. No sabía nada de Kagome, y las teorías de Sango comenzaban a tomar fuerza, quien quiera que hubiese secuestrado a Kagome no tenía la intención de pedir rescate…la querían a ella, y no precisamente viva. La única pista que tenían era una nota…aún recordaba con exactitud lo que decía.

"Es angustiante cuando alguien se pierde, sobre todo si es una persona que amamos. Pero es más angustiante ver a la persona que amas sufrir y no poder acabar con su sufrimiento… afortunadamente yo sí eh podido acabar con el sufrimiento de la persona que más quiero en este mundo, no me importa si ese sufrimiento respira… yo lo haré dejar de respirar. No me importa si ese sufrimiento tiene sueños… yo me encargaré de matar sus sueños. No me importa si ese sufrimiento ama… yo me encargaré de destrozar su amor. No me importa si ese sufrimiento se llama Kagome Higurashi… yo haré que nadie recuerde ese nombre."

Había sido la carta más psicótica que había leído en vida…

Él hubiera querido ir a la policía, pero Sango había dicho que eso solo adelantaría los planes de los secuestradores-cualesquiera que fueran esos planes- no podía arriesgar la vida de Kagome. Horas, minutos, segundos… cualquier pequeño lapso de tiempo le daría oportunidad de encontrarla.

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Kikyo era la persona que George más adoraba en este planeta…

Sabía que algo le había hecho a la "princesa" mimada de Kikyo, era por eso que George la tenía cautiva, era por eso que George estaba tan molesto… si te metías con Kikyo, te metías con su papá, y George no era cualquier persona, era una persona poderosa a la que había temer, él es de los padres que dan todo por sus hijos favoritos, es de los padres que hacen de todo para complacer a sus hijos favoritos… aunque complacerlos signifique matar a alguien más. Porque ese era su destino, sabía a la perfección que George no la dejaría libre, no cuando había herido los sentimientos de su estúpida "princesita." Lo que no entendía era eso… ¿Qué le había hecho a Kikyo?, Kikyo tenía absolutamente todo lo que ella amaba… tenía a Inuyasha ¿Por qué no simplemente la dejaban en paz?

De pronto como si un cometa hubiera pasado por su mente iluminándola, todas las piezas del rompecabezas encajaron. El porque George estaba ahí perdiendo el tiempo con ella, en lugar de andarse pavoneando por ahí, presumiendo que su adorada hijita era feliz, el porque la habían secuestrado el mismo día de la boda de Kikyo e Inuyasha. El porque la princesa Kikyo estaba tan enojada como para mandar al "matón" de su padre a golpearla, el porque George quería mostrarle el mismo dolor que su "princesa" estaba en ese momento… Kikyo no se había casado con Inuyasha.

Increíble e irracionalmente eso le dio un poco de esperanza y consuelo. Por lo menos no todo estaba perdido, el final de cuentas no había llegado tarde, simplemente era que la ceremonia había terminado antes de comenzar. El único problema que reventaba su burbuja de ilusión, era que ella iba a morir… morir a manos de su padre… no podía haber un final más estúpido.

-Sabes…- Habló George desde una esquina del pequeño cuarto. -Al principio cuando tu triunfaste más que Kikyo lo dejé pasar…después de todo tú tenías una madre modelo, y Kikyo no…además… aunque me cueste aceptarlo tú tienes porte y ella no. Por eso dejé pasar eso. Pero esta vez te excediste Kagome.- Tomó un minuto para que el semblante de George cambiara de uno relajado, a uno completamente furioso. -No te conformaste con robarle su sueño, también tenías que robarle su felicidad-

- ¡Yo no le robé nada… porque ella no tenía nada!- Un certero golpe fue a dar directamente a su boca. Ni siquiera se percató de el momento en el que George se había movido para golpearla y parecía que disfrutaba haciéndolo.

George movió el dedo índice de izquierda a derecha. - No me gusta que uses ese tono tan majadero conmigo… me recuerdas a Mizaki-

Sus ojos se posaron fieros sobre él. Ella no había adorado a su madre, y constantemente reprochaba de ella, pero no le gustaba que él hablara con tanta naturalidad de ella, le disgustaba que su sucia boca se atreviera a pronunciarlo. Él había sido una de las causas por las que su madre había caído enferma. Él había destruido la vida y la carrera de su madre, era por él que su madre había perdido todo lo que tenía, él se había encargado de destruir la única cosa que su madre amaba… su carrera.

- No me mires así… es la verdad, cada vez que te veo… la veo a ella -

Kagome hizo mala cara pero no le contesto, no deseaba hacerlo enojar más de lo que ya estaba. Quería aplazar su vida lo más que pudiera. Escuchó los ligeros pasas de George acercarse hasta ella, levantó la mirada y efectivamente George estaba frente a ella. Él se acuclilló y la observó con esa mirada que la hacia temblar. -¿Sabes lo que te va a pasar?-

Kagome tragó fuerte, desvió la mirada y asintió con la cabeza. Por su puesto que sabía lo que le iba a pasar, no era como si él lo hubiera estado ocultando. Sabía que ese iba a ser el último día que iba a tener la oportunidad de respirar, observar, tocar, sentir… ese era el último día de su miserable vida. Por una parte sentía alivio, por fin todo se iba a acabar y ella ya no iba a sufrir. Pero por otro lado quería aferrarse a su vida tanto como pudiera, quería luchar y vivir, por primera vez había algo a lo que aferrarse: Inuyasha.

No quería morir sin antes decirle lo que sentía, no quería morir sin antes abrazarlo… no quería morir… no quería.

- Al principio quería darte en lo que más te dolía… tu noviecito- Kagome lo observó con pánico. Lo último que ella quería era que Inuyasha se viera involucrado en todo esto, él no se merecía nada de esto. Abrió la boca para protestar pero George le hizo una señal de quedarse callada. - Pero… si yo mataba a tu noviecito Kikyo también iba a sufrir… así que la que va a morir en su lugar eres tú-

Gruesas lágrimas recorrieron su rostro. George hurgó es uno de los bolsillos de su saco, y sacó una brillante pistola. Su corazón bombeo rápidamente y las lágrimas salieron ferozmente de sus ojos. Cuando el frío metal toco su sien supo que era el fin. Cerró sus ojos y se concentró en la única imagen que le podía brindar paz en esos momentos: Inuyasha. Había estado ciega ¿Cómo no darse cuenta de cuanto lo amaba? ¿Por qué siempre cuando nuestra vida pende de un hilo, es cuando no arrepentimos de lo que hemos hecho?

Escuchó botarse el seguro de la pistola. El gatillo fue presionado poco a poco… después…nada…

Continuara…

"No quise verlo ni darle vueltas al asunto. No deseaba imaginarlo a él dentro de ella. No quería enterarme de que alguien a quien odiaba tanto había echado raíces en el cuerpo que yo amaba con todas mis fuerzas." Fragmento del libro "Amanecer" narrado por Jacob. Autora: "Stephenie Meyer"

N/A: Yo se que me odian, lo se, pero es que en verdad no tenía nada de inspiración. Hasta ayer de pronto así de la nada comencé a escribir.

Bueno espero que les haya gustado el capítulo y que no me maten. Pronto se enteraran de lo que pasó. Bien este capítulo se lo quiero dedicar a mi mejor amiga Anahi que la quiero mucho, ella me regalo el cuarto libro de Stephenie Meyer "Amanecer", creo que fue eso lo que me inspiro de nuevo a escribir… ¡MUCHAS GRACIAS ANAHI TE QUIERO CON TODO MI CORAZÓN!

Pues el próximo capítulo se va a llamar "Un año" prometo actualizar pronto.

¡Ah! Y les recomiendo mucho el cuarto libro de la saga "crepúsculo" no se van a arrepentir. Les deje un pequeño fragmento, para que vean que tan bueno esta.