Disclaimer: Inuyasha y compañía no me pertenecen.

N/A: ¡Hola!

Sí… lo se me tarde eternidades en actualizar, es mi culpa lo admito soy una adolescente irresponsable, pero es que me obsesione con "Twilight" toda mi cabeza a girado alrededor de eso… también pueden culpara a Robert Pattinson ya que últimamente él ocupa todos mis pensamientos jejejeje. Pero pues ya estoy aquí espero que disfruten este capítulo. Muchas gracias a todos los que dejaron review la vez pasada… ¡ah! Y para los que han preguntado si voy a seguir escribiendo… pues les puedo decir que efectivamente aquí me tendrán un buen rato, de hecho eh estado inspirada en un nuevo fic que espero y les agrade.

Pues me imagino que no se esperaban lo de el capitulo pasado… tal vez lo de el papá de Kagome sí, pero lo de Kikyo estoy casi segura de que no.

Bien pues, para este capítulo escuche muchísimas canciones tristes… no se imaginan cuantas, desde "Amor eterno" de Rocío Durcal hasta "When you're gone" de Avril Lavigne… muchísimas canciones tristes, casi caigo en depresión se los juro, lloraba y lloraba cada vez que escribía algo del capítulo, espero que no me asesinen… les tengo una sorpresa para el capítulo, aunque no estoy muy segura de que les vaya a gustar.

"¿Cuántas veces me había quedando mirando a Edward y me había maravillado de su belleza? ¿Cuántas horas, días, semanas de mi vida había soñado con lo que entonces yo había considerado perfección?" Fragmento de "Amanecer" narrado por Bella. Autora: Stephenie Meyer.

Capítulo 24 "Un año"

Un año es todo lo que se necesita para observar crecer a un niño, a una planta, a una mascota. Un año es todo lo que se necesita para madurar y comprender las cosas a nuestro alrededor. Un año es todo lo que se necesita para que una herida se convierta en cicatriz. Un año es todo lo que se necesita para borrar el dolor. Un año es todo lo que se necesita para olvidar. Un año es todo lo que necesitas para resignarte a la perdida de un ser querido. Un año es todo lo que se necesita para quitarte el luto después de una muerte.

Era difícil estar frente a su tumba. Saber que la persona que alguna vez conociste, con la que hablaste, reíste, lloraste, discutiste… esta a tres metros bajo tierra dentro de una caja… no es algo muy bueno de recordar. Había comprado un ramo de tulipanes; sus favoritos .Los coloco en un pequeño jarrón al pie de la tumba y los observó mecerse con el viento. Se acuclilló junto a la fría lapida de granito dejando sus manos sobre esta, se estremeció cuando las yemas de sus dedos tocaron el apellido de ella labrado sobre la piedra "Higurashi". No le gustaba recordar el día de su muerte, era un recuerdo que prefería borrar de su mente. Había sido un día completamente gris, una mancha en su vida… un tatuaje imborrable.

Había tantas cosas que quería decirle, pero no encontraba las palabras. Al principio pensó que era tonto hablarle a una roca, pero después se dio cuenta de que ella escuchaba desde algún lugar lejano… o al menos eso quería creer, quería tener la esperanza de que ella escuchaba. Generalmente solía narrarle las cosas que había hecho en la semana, le gustaba ponerle humor a lo que le contaba, porque no le gustaban las cosas tristes. Tampoco lloraba sobre la tumba, ya que le parecía inapropiado, estaba ahí para contarle sus alegrías no sus penas y tampoco le gustaba parecer alguna especie de mártir… no eso no iba con su personalidad.

Había tratado de ser fuerte cuando la perdió, había tratado de que sus sentimientos no sobrepasaran a su cordura, le gustaba mantener la cabeza fría en esas situaciones. Ni siquiera había llorado en su funeral, y no era por falta de ganas, si no porque debía demostrar ser fuerte frente a los demás. Lloraba, pero cuando nadie estaba ahí para escuchar, lloraba en las noches y cubría sus labios con la almohada para que nadie escuchara sus sollozos. Nunca se daba cuenta el momento en el que el sueño vencía las pocas fuerzas que tenía.

Le habría gustado regresar el tiempo y empezar de nuevo, borrar todos esos errores y tropiezos que habían tenido. Le hubiera gustado disfrutar más tiempo a su lado, conocerla mejor, le hubieran gustado hacer tantas cosas con ella… disfrutar cada segundo, día, semana. Si en lugar de tantas peleas, discusiones y egoísmo hubiera habido cariño… se sentiría más conforme con su persona… sabia que podía haber hecho más por ella, pero como decían el hubiera no existe.

Daría todo por regresar el tiempo y enmendar los errores del pasado… haría lo que fuera al precio que fuera. De lo único que tenía miedo era de que ella no hubiera perdonado todos errores.

Su cabello se movió al suave compas del viento, y una fina llovizna cayó sobre su cabeza y rostro. Aunque no le gustaba ir a ese lugar el tiempo se pasaba increíblemente rápido cuando estaba ahí. Ese día en especial era el más doloroso de todos… ese día era su despedida definitiva, se iba del país y tal vez no iba a regresar nunca. Habían tantos recuerdos dolorosos en ese lugar que no podía soportar estar más tiempo ahí. Le dolía dejarla, pero más le dolía hablarle a una lapida que sabía que nunca iba a contestar… a la larga esta decisión iba a ser lo mejor.

Suspiró antes de hablar, de hecho le costaba trabajo encontrar las palabras adecuadas. -Me voy a Italia… siempre quise aprender italiano ¿y que mejor lugar que ahí? - Las despedidas eran duras, y esta no era la excepción. Sus ojos se llenaron rápidamente de lágrimas que descendieron rápidamente por sus mejillas. - Prometí que no iba a llorar… y mírame. -Limpió sus lágrimas con las mangas de su chaqueta de mezclilla, y se puso de pie rapidamente.

-Creo que este es el adiós…- Observó la lapida nuevamente, y suspiró. -Siempre…siempre vas a estar en mis pensamientos, no importa lo que pase…siempre vas a ser alguien muy especial.- No pudo evitar que su voz se quebrara patéticamente hasta que se convirtió en un pequeño murmullo que se mezclaba con el ruido del goteo constante de la lluvia.

La fina llovizna se convirtió rápidamente en lluvia densa y pesada. El olor a barro inundo rápidamente el ambiente y su nariz. Sus pies se habían quedado firmes al suelo como si los hubieran soldado, una parte de su cuerpo quería quedarse, pero la otra le decía que eso era lo mejor. No sabía si algún día iba a poder superar su pérdida, en esos momentos lo único que deseaba era tener un interruptor con el cual pudiera apagar sus sentimientos. Sabía que a donde fuera su recuerdo siempre estaría presente, siempre iba a haber algo que se la recordaría. No iban a importar los años, las personas que conociera, los nuevos recuerdos… Ella siempre iba a estar presente, no tenía miedo de olvidar su cara, ni voz... no tenía miedo de olvidarla porque eso era prácticamente imposible ¿Cómo olvidar a alguien como ella?... Imposible.

Se alejó a paso lento, sus tenis chillaban contra el césped inundado de agua. Una parte de su persona se quedaba atrás… y no planeaba regresar a buscarla.

- ¿Le hablaste sobre mi? - Pregunto una voz conocida a su espalda.

Se giró instantáneamente y le dio un fuerte abrazo al mismo tiempo que aspiraba su aroma… le encantaba su aroma. - Eso no hubiera sido elegante… - Sonrió y continuaron caminando. -… además, creo que ya tenía suficiente en que pensar con mi partida… ¿Para que martirizarla más?-

- Algún día se lo vas a tener que decir- Insistió.

Rolo sus ojos y formo una mueca. -Ya será otro día- Suspiró y una nueva sonrisa se formó en su rostro. -¿Te he dicho que te amo? -

- Lo has repetido constantemente estos últimos meses- Ambos rieron y continuaron caminado abrazados sin importar que la lluvia los empapara de pies a cabeza.

-Te amo Inuyasha. -

Él sonrió instantáneamente y la apretó más por la cintura. -Yo también te amo Kagome - Se detuvieron por unos instantes y se miraron fijamente antes de darse un tierno beso y casto beso… además… la mamá de Kagome podría revivir en ese mismo instante y asesinarlos a ambos por hacer cosas obscenas en el cementerio, sin olvidar que estaban a unos metros de su lapida.

Kagome rompió el beso y lo observó con expresión divertida. - ¡Ugh! Que cursis nos estamos volviendo -

Inuyasha sonrió y la arrastro por la cintura para continuarla besando. - Creí que te encantaban las cursilerías. - Murmuró contra sus labios.

A pesar de llevar varios meses juntos su corazón aun latía como loco cuando él la tocaba o besaba, era una sensación extraña a la que aun tenía que acostumbrarse, pero era realmente agradable. Si le hubieran dicho unos años atrás que estaría locamente enamorada de alguien, se hubiera echado a reír, pero ahora todo parecía tan natural, tan espontaneo, todo era tan reconfortante y agradable. Ahora los "te amo" fluían con más facilidad a través de sus labios, incluso le era inevitable repetirlo varias veces al día llegando incluso a exasperar a las personas a su alrededor, la única persona que se regodeaba con eso era Inuyasha, él único al que no le fastidiaban sus constantes muestras de cariño. Su vida se había convertido en un verdadero cuento de hadas, en donde el príncipe y la princesa viven felices para siempre… o al menos lo intentan. Inuyasha lograba sacar su parte más cursi y más romántica, no podía permanecer lejos de él, sin sus sonrisas, sin sus bromas, sin sus caras graciosas, sin su cariño… él era gran parte de su vida de ahora en adelante… y ¿Por qué no?... Para siempre.

Estuvo tan cera de no tener nada, de perderlo todo. Su vida había pendido de un hilo por unos instantes, podía recordarlo todo con extrema claridad, siempre se le había dado bien el conservar recuerdos dolorosos y ese no iba a ser la excepción.

"Gruesas lágrimas recorrieron su rostro. George hurgó en uno de los bolsillos de su saco, y sacó una brillante pistola. Su corazón bombeo rápidamente y las lágrimas salieron ferozmente de sus ojos. Cuando el frío metal toco su sien supo que era el fin. Cerró sus ojos y se concentró en la única imagen que le podía brindar paz en esos momentos: Inuyasha. Había estado ciega ¿Cómo no darse cuenta de cuanto lo amaba? ¿Por qué siempre cuando nuestra vida pende de un hilo, es cuando no arrepentimos de lo que hemos hecho? O al contrario… de lo que no hemos hecho."

"Escuchó botarse el seguro de la pistola. El gatillo fue presionado poco a poco… después…nada…"

"Abrió sus ojos que hasta el momento habían permanecido cerrados en espera del impacto en su cabeza, por un momento en verdad creyó que había muerto, pero las heridas de los golpes provocados por George aún dolían y punzaban con fuerza. Eso no podía ser el paraíso… oh tal vez era el infierno, ese era el lugar al cual seguramente había sido enviada, no había hecho nada malo en su vida que ameritara ir al infierno, pero tampoco había hecho nada bueno. Fuera el lugar que fuera aun podía escuchar la acompasada y pesada respiración de George sobre la cima de su cabeza, también podía oler la vieja humedad de la bodega, incluso podía vera."

"Su cerebro tardó en procesar el hecho de que no estaba muerta, pero ¿Por qué? No era que no le agradara estar con vida, pero ¿Qué había detenido al psicótico e inestable de su padre de su padre de matarla? Quería girar la cabeza y descubrir el motivo por el cual George no había halado el gatillo, pero tenía miedo de hacerlo, ¿Qué tal si él estaba esperando a que ella volteara y así poderla matar de frente? A pesar de que una vos en su cabeza gritaba constantemente -"La curiosidad mató al gato" y literalmente ella tenía ese riesgo- pero aún así su cabeza pareció girar contra su voluntad."

"La última persona que hubiera imaginado que vendría en su ayuda estaba ahí parada frente a ella con un bate de base-ball en sus manos temblorosas, su mirada se encontró con la de ella y luego observó a George tirado inconsciente sobre el suelo de cemento, unas pequeñas gotas de sangre manchaban el suelo y el arma con la que George había planeado matarla se encontraba debajo de la vieja y frágil mesa de madera. Observó con incredulidad a su salvadora, y más grande fue su sorpresa cuando esta le tendió su mano para ayudarla a levantarse, aunque dudó por unos segundos en aceptar su ayuda finalmente cedió y pudo ponerse de pie con la ayuda de su media hermana."

"No sabía si agradecer o simplemente salir corriendo de aquel lugar de locos, realmente no tenía ni la menor idea de lo que había impulsado a Kikyo para que hubiera golpeado a su propio padre, y la verdad no quería saberlo. Observó el bate en la pálida y temblorosa mano de Kikyo, y por un momento se le ocurrió que tal vez Kikyo no la había salvado, tal vez Kikyo la quería asesinar con sus propias manos, pero su idea fue completamente descartada cuando Kikyo arrojó el bate a una de las esquinas de la pequeña y obscura bodega."

"-Amm… ¿Debería decir… gracias?-"

"-No si te cuesta tanto trabajo-"

"¡Vaya el sarcasmo era de familia!, hubiera podido sonreír pero aún estaba demasiado perturbada como para hacerlo. Kikyo la tomó de la mano y la arrastró rápidamente hacia la salida, por más que buscó no encontró rastros de Nicole o Robert, tal vez no estaban o Kikyo los había golpeado al igual que George. Avanzaron unos metros más hasta llegar a un pequeño portón de metal oxidado. Kikyo lo abrió sin ningún problema y salieron rápidamente. Hasta ese momento no se había dado cuenta del silencio que reinaba en todo ese lugar, y es que no era fácil encontrar un bosque cerca de Nueva York, probablemente ya no estaban en Nueva York sino en otro lugar completamente diferente."

"Volvieron a caminar un par de metros más hasta detenerse en un pequeño sendero, ahí había un coche negro con cristales polarizados. Kikyo que hasta el momento la había estado tomando de la mano la soltó y le arrojó un par de llaves que atrapó sin ningún problema."

"Observó las pequeñas llaves plateadas en sus manos y luego observó a Kikyo. -¿Por qué estás ayudándome? -"

"- No lo estoy haciendo… me estoy ayudando a mi misma y a mi familia-"

"- No entiendo- "

"Kikyo pareció pensarlo por unos segundos y una ligera sonrisa se formó en sus labios. -Si mi padre llega a ir a la cárcel mi familia sería envuelta en escándalo… -"

"-¿Así que todo esto lo haces por el que dirán?-"

"-Déjame terminar… -Suspiró y la observó a los ojos. - Siempre me eh preocupado por mi familia aunque no lo parezca… mi madre nunca a sido feliz al lado de mi padre, por eso yo me convertí en modelo…-"

"- ¿Te convertiste en modelo para hacer feliz a tu madre?-"

"Kikyo la observó con poca paciencia. -¿Podrías dejar de interrumpirme?... me volví modelo para dejar de depender de mi padre, para que cuando tuviera éxito pudiéramos irnos a vivir a otro lugar… pero… no contaba contigo…"

"Kagome levantó una ceja no entendiendo y Kikyo continuo hablando. -Tú te volviste más famosa que yo, obtuviste fama, fortuna a pesar de que no las necesitabas… tú obtenías todo lo que yo quería para ayudar a mi madre y a mi hermana, por eso… te odié… porque no podía dejar de depender de mi padre… y por mucho tiempo quise todo lo que tu tenías, mi odio era grande, pero se volvió aun más grande cuando Inuyasha comenzó a trabajar para ti… él fue alguien muy importante en mi vida y cuando terminamos ya no lo amaba… pero…sentí envidia, sentí coraje porque tu obtenías fácilmente lo que yo quería y también lo que yo había tenido… por eso me aferré a él, por eso a pesar de que ya no lo amaba quise arrebatártelo, arrancártelo de las manos. - Tomó aire y luego continuó hablando. - Pero… después me di cuenta…- Hizo una mueca - que él era tu pilar…él era la persona que te hacía feliz, era la persona de la cual te sostenías para no caer… y yo te lo estaba quitando… yo tenía a mi madre, a mi hermana de apoyo, ¿Pero tú? ¿Tu a quién tenias? Yo te estaba quitando a lo único que tenías… y aunque lo dudes me sentí fatal… es por eso que el día de la boda le dije a Inuyasha que fuera contigo… -

"Kagome la observó incrédula. - ¿Tú…? -"

"Kikyo asintió con la cabeza. - Pero mi papá creyó que él me había abandonado el día de la boda y por eso…-"

"- Y por eso me secuestro y quería matarme… pero… ¿No era la primera vez cierto?-"

"Kikyo volvió a hacer una mueca de desagrado. - Cuando tú comenzaste a ganar fama… a él le dio coraje y decidió que lo mejor era… -"

"- Borrarme del mapa. - Nuevamente Kagome termino la oración por Kikyo. De pronto todas las piezas encajaron, el mismo día que había peleado con Kikyo, había sido la primera vez que habían intentado matarla… ¡Claro!, George se había enterado y decidió facilitarle las cosas a su pequeña hijita Kikyo, pero ahora la pregunta era ¿Qué pretendía Kikyo?"

"- ¿Qué es lo que esperas de mi? -"

"Kikyo suspiró y la miró directo a los ojos. -Solo espero que no involucres a mi madre y a mi hermana en esto, ellas no lo merecen… no sabían nada, no quisiera que pasaran vergüenza por esto- "

"- Y todo este tiempo pensé que eras una modelo sin cerebro.-" Una sonrisa se formó en su rostro.

"Kikyo compartió la sonrisa. - Ya vez… las personas te pueden sorprender-"

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Y no lo hizo, no denunció ni a Kikyo, ni a su madre, ni a su hermana, ni siquiera había denunciado a George. Sabía de antemano que George se merecía el infierno y más, pero él ya tenía su propio infierno personal en la tierra. Lo último que había escuchad sobre él, era que su familia lo había abandonado y que había perdido las elecciones en su país, tal vez eso no era castigo suficiente, pero al menos no tendría que cargar en su consciencia con haber enviado a su padre a la cárcel.

Durante los últimos meses se había dedicado a la pintura, siempre le había gustado pintar pero nunca había tenido el tiempo suficiente para dedicarse de lleno, ahora se mudaba a Italia junto con Inuyasha por supuesto. Había dejado el modelaje atrás, de hecho nunca le había gustado y además ya no necesitaba hacerlo, tenía el dinero suficiente para sobrevivir el resto de su vida sin hacer nada. Inuyasha había dejado de ser su guardaespaldas, ahora era simplemente "Inuyasha el chico que acompaña a la ex modelo Kagome Higurashi a todas partes", no tenían planes de casarse, por lo menos no en ese momento, además no necesitaban de un papel para permanecer juntos. Tampoco planeaban tener hijos, a Inuyasha no le gustaban y a ella menos, lo único que querían era compartir su amor mientras durara, porque realmente nadie les aseguraba que eso iba a durar por siempre.

Y vivieron felices… mientras durara.

FIN.

"Su olor me impactó como la bola de una grúa de demolición, como un ariete. No existe imagen lo bastante violenta para expresar la fuerza de lo que me sucedió en ese momento… Yo era un depredador; ella, mi presa. No existía en el mundo otra verdad que no fuera ésta." Fragmento de "Sol de media noche" Libro narrado por Edward. Autora Stephenie Meyer. (En proceso)

N/A: Confeti y globos caen de cielo.

Aquí esta su sorpresa, se que les había prometido 26 capítulos, pero era darle vueltas y vueltas al mismo asunto, por eso decidí que este sería el final. En cuanto al epílogo no estoy segura si lo voy a hacer o no.

Muchas, muchas, muchas, muchisisisisisismas gracias a todos los que me apoyaron, a todas las personas que me dieron la oportunidad con esta historia, este es mi primer fic y el hecho de que lo hayan aceptado tan bien me llena de orgullo y felicidad. Nunca voy a poder encontrar las palabras correctas para expresar mi gratitud… ¡muchas gracias!

Bien pues creo que la próxima semana publicare mi próximo fic se va a llamar "Giros" espero contar con el apoyo de todos ustedes.

De nuevo muchas gracias a todos.