Capitulo 2

¿Castigadas?… recordando castigos

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No todo en mi vida fue tristeza ese día también hubo una parte de diversión aun a pesar de lo que implicaba estar en una escuela tan estricta, y aunque fue tan efímero y mi dolor eclipso esos momentos, aun guardo gratos recuerdos de esas horas y de las personas que conocí en ese tiempo que en ciertas medidas no dejaron que me perdiera en el dolor.

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Llegamos justo a tiempo antes de que tocaran el timbre para dar inicio a las clases, salí, del auto rápidamente; logrando casi caerme de nariz en el pavimento, pero no lo hice porque me sostuve de la puerta abierta del coche. Cuando me acomode bien para despedirme, mire un poco avergonzada a mis padres, y me encontré con dos miradas diferentes: mi padre tenia una mirada que decía "pero que paso" y era obvio que trataba de controlar la risa sin mucho éxito ya que a veces se le escapaban algunas risitas y mi madre con una mirada de exasperación como diciendo "otra vez".

Si otra vez y es que no era la primera vez que me sucedía ya que con anterioridad me pasaba pero no con el auto si no con cualquier cosa que se me cruzara mientras iba apurada.

—Adiós papá, mamá nos vemos en casa—me despedí antes de que me dijeran algo sobre mi torpeza de esta mañana durante el desayuno y la de ahora.

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Cuando mis padres se marcharon y estaba por entrar me encontré con dos de mis mejores amigas que iban corriendo

—¡No llegamos, no llegamos!— repetía una de ellas varias veces.

Corrijo una que iba mas rápido que un bólido y con la otra que iba siendo arrastrada mientras bostezaba; tanta era su velocidad que no logro frenar cuando me vio y terminamos las tres en un revoltijo de extremidades. Una encima de la otra o mejor dicho ellas encima de mí.

—Al parecer estaba destinada a encontrarme con el pavimento cara a cara —dije mientras intentaba zafarme del sándwich en que nos habíamos convertido.

—Que golpe—dijo Nana—, ¿Mai? —pregunto confusa—, ¡Mai!—grito—, Mai te encuentras bien no fue mi intención caer sobre ti—dijo mientras se intentaba levantar, pero el peso muerto de Sylvia se lo impedía y por mas que intentaba no podía moverla, me comencé a preocupar seria que le paso algo en la caída; aunque seria el colmo que la que recibió el mayor impacto o sea YO me encuentre digamos medio bien y Sylvia que es la que nos plasta a Nana y a mi recibiera un mayor impacto.

Entonces escuchamos algo como una especie de sonido muy leve que provenía de Sylvia al parecer estaba… ¡dormida! La muy despreocupada se había quedado dormida como si estuviera en la cama, y no encima nuestra que se creía la tontaina esta que yo era el colchón y Nana la almohada.

Sentí como Nana comenzaba a temblar, pensé por un segundo que también se había lastimada, pero me equivoque no temblaba de dolor o algo parecido si no que lo hacia pero de la ira.

A veces Nana daba algo de miedo con su físico de que no rompe un plato ella es de temer y mas si es la cabecilla de todos los planes que tenemos para vengarnos de Haku-sensei por lo que nos obliga hacer durante los castigos, aunque la mayoría todo le salen al revés y las bromas siempre termina cayéndonos a nosotras.

Nana tiene un cabello rojizo ondulado que siempre lleva en una cola alta y con unos hermoso ojos de un color verde claro, su estatura era similar a la mía y su piel era de un color níveo y a pesar de que parecía una muñequita que no rompía un plato Nana siempre rompía la vajilla completa y siempre terminaba metiéndonos a Sylvia y a mi en problemas; aunque esta ultima también nos terminaba por meter en mas problemas.

—Sylvia —decía calmadamente, pero nada Sylvia no reaccionaba.

En ese momento comencé a pensar que del castigo no nos librábamos, pero Nana era diferente, ella solo pensaba en levantar a Sylvia. Pero el reverendo grito que dio me saco de mis pensamientos y me dejo medio sorda y aturdida.

—¡SYLVIA LEVANTATE DE UNA MALDITA Y JODIDA VEZ!— grito fuera de si.

Pero nada Sylvia, seguía dormida y es mas roncaba mas fuerte si era posible.

—¡Nana, has algo ya me duele todo el cuerpo ya casi no lo siento!, sabes Sylvia no es ningún peso pluma— le dije un poco molesta.

—Crees que no lo se la muy chaparra puede ser delgada y todo pero pesa mas que un tractor y a mi también se me esta durmiendo la pierna por seguir en esta posición— me dijo con una mueca de dolor

—Intentemos llamarla las dos juntas tal vez así se despierte— propuso Nana

—Ese tal vez no me gusta además me cuesta respirar y no creo que me escuche— dije y es que tenia el maletín abajo mio contra el abdomen y se me enterraba y me sacaba el aire a golpes. Esto me recordó la pesadilla que tuve esta mañana y lo que sentí cuando ese monstruo comenzó a asfixiarme y comencé a desesperarme no querría revivir ese momento.

—¡Mai deja de moverte así, me golpeaste la costilla, y casi me das en la nariz!—dijo molesta Nana

—¡Quiero pararme ya, no sabes lo que se siente estar aquí!— le grite

—¡Como que no se, si tengo a este peso muerto encima mio también! —me respondió molesta

—Pero tu estas encima mio y yo contra el suelo, casi besándolo—dije ya comenzando a irritarme la actitud de Nana.

—Pero intentemos lo que te dije ya que parece que Sylvia no se va a levantar tan fácilmente; pero espera que salgamos de esta me va escuchar— dijo esto ultimo con furia.

—¡SYLVIA, LEVANTATE! ¡SYLVIA! ¡SYLVIA!— repetíamos hasta que nos quedamos sin voz pero Sylvia no se movía ni un milímetro.

—No se levanta y ahora—Pregunte preocupada.

—Nos toca esperar, además no creo que demore tanto tiempo dormida ¿O si?— dijo Nana rendida.

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Después de un tiempo comenzamos a escuchar pasos frente a nosotras y agradecimos por un minuto tal vez alguien que pasaba por la calle podría ayudarnos, pero la esperanza de Nana y mía se fue por los suelo cuando vimos un par de zapatos tenis muy conocidos por nosotras ocupando nuestro campo de visión.

—Tal vez no es quien pensamos— susurro Nana en mi oído

—No lo creo— dije con seguridad

Comenzamos a sudar frio Sylvia por supuesto que no ya que en estos momentos parecía una roca que lleváramos a cuesta en la espalda. Por mas que deseáramos que fuera alguien mas, sabíamos que era él, Nana era muy valiente en algunas cosas y no se dejaba intimidar tan fácilmente y siempre daba pelea pero cuando estábamos en presencia de él se acobardaba aunque no quisiera demostrarlo.

La misteriosa figura no era otra que Haku-sensei que en estos momentos se ponía en cuclillas y nos observaba con diversión.

—¿Pero que tenemos aquí, es un sándwich? —Nos decía con burla—, ¿Y si es así quien es el pan, el Jamón y el queso?— nos decía mientras se colocaba un dedo en la barbilla pensativo.

—Veamos Mai-chan podría ser el pan por lo blandita que es— me dijo mientras me miraba toda apachurrada en el suelo.

Le lance una mirada molesta, realmente no estaba para bromas y el maletín se me enterraba cada vez mas en el estomago.

—Tú— dijo señalando a Nana—, podrías ser el jamón por el color de tu cabello

Nana le iba a lanzar una sarta de palabrotas pero se mordió la lengua ya que era un profesor y merecía respeto o eso siempre decía. Si la sacaba un poco mas de sus casillas conocería a una muy diferente Nana.

—Sylvia podría ser el queso ya que se ve que esta muy comodita encima de ustedes— decía dedicándonos una sonrisa de burla.

Haku-sensei era muy atractivo para ser siempre tan sarcástico, con su cabello rubio cenizo y con unos hermosos ojos pardos; era la vitalidad en persona. Aunque sus castigos se me hacían muy injustos y pesados. Era una persona amable, aunque era difícil descubrirlo tan fácilmente y además para ser profesor de historia no tenia pinta de uno y era demasiado joven para dar una clase que la mayoría del tiempo daba sueño.

Siempre me preguntaba como una primaria con Today Gakuen, podía permitir a un profesor vestido con la pinta que trae y a los estudiantes por un miserable pañuelito nos castigaban.

Haku-sensei parecía una persona que recién se había levantado o un vagabundo por las pintas tan extrañas que llevaba a veces. Creía que era una buena persona pero lo comenzaba a dudar por no querernos ayudar.

Hasta que Nana no aguanto más sus burlas y le canto la tabla, mostrando su temperamento.

—¡YA BASTA VIEJO HENTAI! ¡USTED QUE CLASE DE SENSEI ES, NO VE QUE ESTAMOS EN PROBLEMAS Y USTED AQUÍ BURLANDOSE EN VEZ DE AYUDARNOS DE UNA MALDITA VEZ POR TODAS A QUITARNOS ESTA MALDITA ROCA QUE TENEMOS SOBRE NOSOTRAS Y QUE SE HACE LLAMAR SYLVIA, QUE CUANTO SE LEVANTE ME VA A ESCUCHAR LA MUY…! —no termino lo que iba a decir ya que Haku-sensei la silencio, tapándole la boca.

—No es correcto que una señorita se exprese así y no esta bien visto— le dijo con una mirada muy extraña que no pudimos identificar.

—Nsvabaydarasalinmmosdeaquii— que dijiste pregunto Haku-sensei, confundido

—Tal vez si le quita la mano de la boca le pueda entender—le dice suavemente tratando de controlar mi mal humor, ya que eso mismo pensaba yo y estaba que me salía de mis casillas como nana.

—¡Ah!…se me olvido—decía mientras le quitaba a Nana la mano de la boca—. Ahora que decías Nana-chan— pregunto.

—¡¿QUE SI NOS VA AYUDAR A LEVANTARNOS DE UNA MALDITA VEZ POR TODAS O QUE?!— grito Nana a pleno pulmón y lanzándole una mirada llena de rabia, y si las miradas mataran Haku-sensei estaría varios metros enterrado en el suelo y siendo el banquete para los gusanos.

—Quiere que las ayude yo— dijo señalándose a el mismo

—¡POR SUPUESTO QUIEN MAS, ACASO VE A OTRO TARADO POR AQUÍ A PARTE DE USTED!— le respondió con rabia

—Esta bien lo hare— pero que conste que solo lo hago por que Mai se esta poniendo algo azul y es obvio que no puede respirar bien.

—¿Que significa eso?— pregunto Nana confundida

—Piensa lo que quieras— dijo mientras se ponía de pie y se dirigía a la roca, perdón a Sylvia.

—Sylvia… no termino de hablar porque Nana lo interrumpió

—No funcionara ya intentamos lo mismo y no se levantaba— dijo Nana con desdén.

—Claro que funcionara, así que deja de interrumpir— dijo algo molesto

Nana se quedo calladita, como si la hubieran ofendido esas palabras.

—Sylvia, hora de comer— le dijo cerca del oído

Y por arte de magia Sylvia se levanto. Porque no pensé en eso antes, me di contra el pavimento. Sylvia era una glotona con todo lo que tiene que ver con la comida y era más que obvio que reaccionaria con la mención de esta.

—¿Hora de comer? ¿Dónde? ¿Cuándo?— y como un resorte se levanto de encima de Nana y por ende esta se levanto encima de mi.

—¡SYLVIA! —grito Nana con una voz tétrica una vez pudo levantarse—. ¡Como te atreviste a dormirte encima nuestra pedazo de….!— no volvió a terminar la frase ya que otra vez Haku-sensei, le volvió a tapar la boca.

—Nana-chan, que te he dicho sobre que las señoritas no debe expresarse de esa manera—dijo con calma Haku-sensei

—No iba a decir nada de eso oyaji— dijo Nana una vez le quito la mano de la boca mirándolo mal.

—En serio, porque no te creo Nana-chan—dijo pensativo Haku-sensei

—No le interesa, si digo o no palabrotas oyaji— dijo Nana con una mirada de rabia.

—Claro que me interesa porque soy tu profesor, eso es una buena explicación para mi Nana-chan. Además llegaron tarde ya la primera hora paso—decía Haku-sensei mientras nos miraba con burla.

—¡QUE!—gritamos las tres a pleno pulmón

—Si y la siguiente clase es conmigo en… 10 minutos— decía con diversión Haku-sensei mientras miraba su reloj de pulsera.

—Todo es tu culpa Sylvia— dijo Nana con deseos de estrangularla

—Sylvia, no tener la culpa de nada, Nana ser culpable por despertar a Sylvia tan temprano, además no dejar que Sylvia comiera desayuno— dijo Sylvia mirando mal a Nana por meterse con lo más sagrado para ella…, La comida.

—Te lo merece, quien rayos se come 6 desayunos estilo occidental de diferente variedad y cantidad a la 7:15 de la mañana—dijo Nana apunto de explotar

—¡Seis desayunos!—gritamos Haku-sensei y yo, mientras la mirábamos con sorpresa.

—No mirar a Sylvia así— se quejó —además Sylvia estar en pleno crecimiento y tener que comer bien —se defendió— además hoy solo me comí dos y ya tengo hambre— dijo mientras se tocaba el estomago con puro gesto de agonía.

Sylvia era una niña de la misma estatura que Nana y yo, con un cabello muy rubio y unos ojos azules cielos muy claros y la piel muy blanca ya que era europeo o estadounidense o algo así, y siempre habla de ella en tercera persona, tiene un extraño acento cada vez que habla. Aunque una vez nos conto que ella nació en estados unidos pero su madre era francesa y su padre alemán; así que tiene varias nacionalidades; aunque lo que me sorprende es que siendo tan glotona sea delgada, según nos conto era un gen que heredo que le permitía comer de todo y seguir estando delgado. Pero puede que sea delgada y todo pero si que pesa por Kami; si casi me tritura los huesos con su peso. Además su padre puede permitirse ese gasto astronómico de comida ya que Sylvia proviene de una familia rica.

—Bueno señorita, lo demás lo discuten dentro del colegio; así que entrando— Nos decía Haku-sensei mientras nos empujamos a la entrada.

—¿Porque llegamos tarde, si cuando llegamos o mejor dicho nos estrellamos faltaban al menos 3 minutos para entrar?— pregunte con curiosidad.

—¿Además por qué no escuchamos el timbre?— pregunto Nana

—Con esos gritos que estabas dando quien escucharía algo, además los estabas gritando prácticamente a Mai-chan en el oído y por eso ella no escucho y tu estabas tan fuera de ti porque Sylvia no se levantaba que no escuchabas nada mas que tus propios pensamientos asesinos— termino su explicación Haku-sensei sobre porque no escuchamos el timbre.

—¿Lo que no me cuadra es que si eso paso hace casi una hora, por que no había nadie en la calle y porque usted apareció apenas ahora?— le pregunto Nana con molestia.

—Porque me divertía ver como intentaban zafarse de Sylvia y lo de la gente pura casualidad— nos dijo Haku-sensei con diversión— además no me convenía que llegaran a tiempo ya que hay muchas cosas que hacer antes de salir de vacaciones de verano y… como ya sabrán están castigadas— dijo Haku-sensei con un brillos diabólico en los ojos.

—¡CASTIGADAS, OTRA VEZ!— dijimos al unísonos las tres

—Así como lo ven mis tres hermosas mosqueteras, están castigadas—nos dijo Haku-sensei con ese brillos malicioso en sus ojos—, ¿O prefieren a Sanada-sensei?— nos pregunto.

Transpiramos frio, una cosa era Haku-sensei porque sabíamos que tan malicioso era con los castigos y que a él no le importaba que Nana lo llamara oyaji o pervertido. Pero Sanada-sensei, era otro tema aparte ya que él era más estricto con los alumnos y nosotras no éramos sus favoritas que digamos, porque algunas bromas que preparábamos para Haku-sensei, casi siempre le caían a él, y si tuviera la oportunidad nos haría papilla

—¡NOOOOO! ¡POR FAVOR TODO MENOS SANADA-SENSEI! — dijimos suplicando la tres al mismo tiempo.

—Okey, así me gusta— nos dijo mirándonos con diversión.

—Que será, no me diga que otra vez tenemos que hacer su trabajo, oyaji—pregunto Nana con irritación.

—Que comes que adivinas Nana-chan; pero no aun no se lo que les voy a ponerles hacer—nos dijo como pensando que nos ponía hacer o mejor dicho inventando algo en lo que el saliera ganando— En el almuerzo les dijo y como hoy salen temprano de clases tendrán mucho tiempo para su castigo.

—Sylvia, no perderse el almuerzo, sensei buscarse otra hora para castigo— dijo Silvia mirándolo con odio por meter a la comida en su castigo.

—Sylvia solo serán 5 minutos y después puedes comer todo lo que quieras de acuerdo—dijo con consideración el sensei.

—Ser mucho tiempo, además Sylvia acordarse de que por culpa de Nana no traer almuerzo— comenzó a gimotear

—Sylvia ya basta, si quieres te doy mi almuerzo, mientras ten esta barra energética, pero no te la comas ahora— ordeno nana.

—Nana ser muy amable con Silvia, por eso Sylvia perdonarla por lo de la mañana— decía Sylvia muy contenta.

A Nana casi le da algo por escuchar decir eso de que la perdonaba; cuando era mas que obvio para las dos que Sylvia nos debía una disculpa por lo que ocurrió en la entrada del colegio; pero lo dejamos pasar, así era Sylvia y era gastar saliva hablando prácticamente con la pared.

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Llegamos al salón y todos nuestros compañeros nos observaban con lastima y como diciendo ¡otra vez castigadas! Y es verdad solo nos salvábamos un par de semanas porque las tres pertenecemos al equipo de beisbol y teníamos practica para las semifinales del campeonato infantil del mismo y aunque ganamos aun estamos agotadas, nuestros rivales de la Senshi Gakuen, eran muy fuerte y nosotras estamos muy oxidadas, necesitamos mas practica. Aparte tuvimos que preparar el festival de verano de la escuela.

Cuando nos sentamos en nuestros respectivos lugares Haku-sensei comenzó hablar sobre la cultura y esta vez era del kabuki; me desconecte de la realidad recordando el ataque de llanto que sufrí en la mañana y principalmente mi pesadilla. Pero por mas que no quería recordarla no lo podía evitar y a veces me daba un escalofrió al recordar al niño, me entraba una especie de tristeza por él y no sabia porque, si al fin de al cabo era un monstruo, pero aun me negaba a que creer que era una ilusión, ya que pude sentir los sentimientos que sentía hacia su madre, entonces… ¿porque todavía sentía tristeza por él, si era solo una pesadilla?

Un ruido me saco de mi letargo y pude ver a Sylvia abriendo el paquete de barra energética que le dio Nana, ya que me encontraba al lado de ella, enseguida le avise a Nana que se encontraba atrás de Sylvia y estaba distraída tomando nota, por lo que no había visto o escuchado lo que estaba haciendo Sylvia; la llame con disimulo para que no ve viera el Sensei y le señale que mirara a Sylvia, ella se inclino un poco al frente y se coloco de todos los colores cuando vio lo que Sylvia estaba haciendo y supuse que comenzó a rezar a alguna deidad por que no la pillaran.

—Sylvia que crees que estas haciendo— susurro molesta Nana

—Sylvia estar comiendo o no ves— dijo con burla

—Te lo di, pero no te dije que te lo comieras en clase tonta—susurro Nana molesta—además te van a castigar—volvió a decir nana

—Ser tonta otra, o no acordarte que Sylvia y compañía ya estar castigada—le respondió muy irritada Sylvia.

—Si pero… no alcanzo a terminar cuando un ruido un poco fuerte se escucho y no era otra que Sylvia que al no poder abrir por completo la barra energética, lo hizo con tal ímpetu que se escucho el plástico siendo desgarrado y su libros cayendo al suelo.

—Que pasa aquí—pregunto Haku-sensei al acercarse al puesto de Sylvia.

—Nada Sylvia dejar caer libros por estar distraída—dijo un poco apurada

Haku-sensei alzo una ceja de forma sarcástica y es que quien le iba a creer si tenía un rastro de comida en la mejilla.

—Sylvia dame el paquete, sabes que esta prohibido comer en clases—dijo con calma

—Sylvia no tener nada—dijo a la defensiva

—Sylvia, es una orden, así que es mejor que me la entregues— volvió a decir Haku-sensei

—Sylvia no tener nada, por lo tanto no entregarle nada—volvió a repetir molesta

—Sylvia…

—¡SYLVIA YA ENTREGALE LA MALDITA BARRA DE UNA BUENA VEZ!—grite ya perdiendo el control y es que estaba hasta la coronilla con lo que me estaba pasando, primero la maldita pesadilla que por mas que quería no la dejaba de recordar, una y otra vez, después el desayuno que casi muero y por unos estúpidos granos de arroz, después el sándwich humano en el que me convertí por culpa de mis mejores amigos y aparte tener que aguantar las burlas del Haku-sensei por eso, le sigue el castigo por llegar tarde y para rematar tengo que soportar la discusión de Haku-sensei con Sylvia por una estúpida barra de comida. Todo esto sumado ya me rebaso la paciencia.

Cuando mire a mi alrededor todos mis compañeros me miraban como si hubieran visto una aparición y es que yo era igual a Nana solo que me calmaba en el momento oportuno y no explotaba a la primera, pero búsquenme que me encuentran.

—Sylvia no entregarle nada ya que Sylvia no tener nada—exploto y comenzó a comerse la barra frente a la mirada atónica de mis compañeros y del sensei.

—Sylvia, sal de clases— dijo el sensei molesto por la acción de Sylvia.

—Sylvia no salir, además se le olvida esta ya CASTIGADA por culpa del sensei— dijo molesta

—Eso fue por llegar tarde Sylvia esto es otra cosa—hablo con la mayor calma posible

—Sylvia no llegar tarde si sensei ayudar enseguida y no burlarse de Sylvia y compañía— dijo con enojo

—¡SUFICIENTE, YA ES SUFICIENTE, SYLVIA DISCULPATE AHORA MISMO CON EL SENSEI POR INTERRUMPIR SU CLASES, PERO HAZLO YA, Y TU MAI CALMATE DE UNA BUENA VEZ NO SE QUE TE PASA PERO PARECE QUE TE LEVANTASTE CON EL PIE IZQUIERDO Y USTED OYAJI DEJE DE MOLESTAR A SYLVIA POR ESA ESTUPIDA BARRA, SI ALGUIEN TIENE LA CULPA SOY YO POR ENTREGARSELA SABIENDO COMO ES ELLA; ASI QUE YO SERE QUIEN SALGA DE ESTA ESTUPIDA CLASES!—. termino gritando Nana enojadísima mientras recogía su maletín y salía de la clase.

—Nana regresa no te he dicho que salieras—dijo Haku-sensei

—Por lo mismo porque no me dijo es que lo hago, nadie y entiéndase bien nadie me manda, lo entendió oyaji—dijo Nana indiferente antes de salir.

—Sylvia también se va, sin Nana no tener sentido seguir aquí— dijo Sylvia mientras se levantaba y recogía su maleta.

—Yo también salgo, porque supongo que otra vez estamos castigadas no— dije tratando de controlar mi mal humor—, además la clase no es tan interesante como para quedarse.

—En eso Mai, tener razón, a quien interesar el tabuki o el Kaguimi o como llamarse, cuando uno simplemente comprar un DVD y ya, además ver buen cine, y también ver lindos actores—decía Sylvia lo más relajada

—Sylvia de eso no se trata—le dije un poco en shock

—Eso que importar vámonos, tu y Sylvia ir a acompañar a Nana—, dijo mientras me arrastraba a la salida—, ahora si sensei poder terminar clase aburrida—. decía mientras cerraba la puerta.

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—Ahora que hacemos Nana—pregunte un poco preocupada una vez nos encontramos frente a la puerta del salón

—Huir— dijo indiferente—

—¿Huir?—preguntamos Sylvia y yo al mismo tiempo

—Si, ¿O prefieren que nos encuentre Sanada-sensei en los pasillos y nos castiguen otra vez y peor de lo que lo hace oyaji?— pregunto con calma

—Nana, faltaste el respeto de sensei al decirle oyaji frente a nuestros compañeros y sabes que cualquier chismoso del grupo le avisara a Sanada-sensei de tu falta, que te hace pensar que incluso huyendo nos libraríamos de él, es capaz de perseguirnos hasta el infierno para imponernos un castigo— dije nerviosa

—Si al sensei no importarle que le diga oyaji porque a mi ha de importarme — siguió diciendo indiferente.

Comencé a tener algo de miedo de Nana ya que tanta calma en ella era preocupante, era como un explosivo apunto de detonar y si no se trataba con cuidado explotaría en cualquier momento, llevándose todo a su paso.

—Sylvia, aun tener hambre—dijo como si se muriera en ese momento si no comía ya.

—Sylvia no sigas con eso por favor, ya nos hemos metidos en mas de un problema por ese asunto—dije un poco cansada.

—Sylvia sentirlo mucho— dijo avergonzada

—No hay problemas Silvia, además siempre nos pasa algo igual— dijo Nana suspirando abatida

—Bueno, si vamos a "huir" porque no nos vamos a la azotea, además nadie sube a esas horas de la mañana— dije tratando de cambiar de tema, ya que el ambiente se estaba tornando melancólico y en mi estado variable de humor no me ayudaba.

—Esta bien— respondieron las dos al mismo tiempo

—Pero tenemos que ir con cuidado y observando a todas partes ya que si nos ve algún sensei, nos meteremos en problemas… bueno es mas problemas— les advertí antes de ponernos a caminar.

Comenzamos a dirigirnos a la azotea mirando de un lado al otro como fugitivos que planeaban escaparse de la cárcel; la diferencia aquí es que no éramos fugitivos o tal vez si ya que nos salimos de la clase sin permiso y no nos quedamos en el pasillo sosteniendo los baldes de agua que es la regla de cualquier escuela japonesas o ir a ver al director. Pero ninguna era una opción viable para nosotras ya que el director no es que nos simpatice mucho que digamos es que tiene una cara de ogro que cualquiera se asusta de verlo y estar en medio del pasillo con los baldes, le daría la oportunidad a Sanada-sensei de castigarnos por las bromas que nos salían mal.

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Cuando llegamos a la azotea, respiramos el aire fresco y enseguida nos subimos arriba del segundo piso de la entrada de la azotea, si alguien venia a ver de paso no nos vería.

—Ahora si que te pasa Nana—le pregunte

—A mí, dirás que te pasa a ti—me pregunto a cambio

—¿A mi?— le volví a preguntar

—Si, a t….—no termino ya que Sylvia la interrumpió

—Sylvia ya cansarse que responder con preguntas o es que acaso no haber escuchado decir que ser de idiotas responder una pregunta con otra—dijo molestándose con la actitud tan tonta de sus mejores amigas.

—Bueno, ya calmémonos, si— le dije— y si quieres saber yo no tengo nada solo estaba distraída—le dije por toda respuesta

—¿Nada?— dijo sarcástica Nana

—Si nada— le dije tratando de mostrar indiferencia

—Déjame decirte que Sylvia y Nana no creerte ya que perder estribos durante clase y no ser normal en ti que lo hagas frente al sensei y compañeros y si fuera en otro lugar Sylvia lo entendería ya que tu ser igual que Nana una ogra, pero tu controlarlo Nana no, siempre ser una ogra y gritar por todo.

—¡¿Quien es una ogra?!— pregunto gritando Nana

—Tu ser una ogra, molestarte siempre con Sylvia y en especial hoy solo porque Sylvia demorarse un ratito comiendo y luego otro ratito por lo de la caída de la mañana—, se defendió— además no ser culpa de Sylvia ya que Nana ir muy temprano a despertar a Sylvia— termino por decir.

—¡Como que un ratico!—, le grito Nana—lo del desayuno te lo pasó más o menos, ya que no soportaba ver la cantidad de comida que ingerías y cuando ibas atacar tu tercer desayuno se me hizo el colmo que no te pareciera suficiente con lo que habías comido y lo de las caída esa si que no te lo perdono y donde esta el ratico para ti Sylvia; demoraste casi una hora en levantarte y si el oyaji no nos hubiera ayudado, no hubiéramos sabido cuanto tiempo hubiéramos estado allí— dijo molesta nana, con la actitud tan despreocupada de Sylvia.

—Calmémonos, y si tanto quieres saber solo te diré que me desperté tarde.

—Eso no es ninguna novedad— dijo Nana

Mi mal humor regreso de golpe al escuchar decir a Nana eso, como si yo fuera la única que se levantaba tarde.

—Quieres que te diga o no— comente de mal humor

—Esta bien, que paso después— término cediendo Nana

—Bueno como te contaba me levante tarde y después mi mamá me regaño por ese motivo y mi papá me obligo a desayunar y casi me ahogo por unos estúpidos granos de arroz.

No pensaba comentarle a ninguna de las dos la pesadilla que tuve.

—¿Casi te ahogas por unos granos de arroz?— pregunto Nana estupefacta

—Si

—JAJAJAJAJA—comenzó a carcajearse Nana como una loca

—Sylvia a un no entender como ahogarte con cosas tan pequeñitas— decía mientras se le escapaba algunas risitas.

—Pero eso no es todo, casi me voy contra el pavimento al intentar bajar del coche de papá esta mañana y luego llegaron ustedes y me derribaron por completo —termine diciendo.

—Pero eso aun no me explica tu explosión en la clase— dijo Nana tratando de controlar la risa

—¡Como que no lo explica!, súmale todo lo que paso todo esta mañana y luego contéstame si no era motivo para que me saliera de mis casillas— dije molesta

—Esta bien, te creeré por ahora… ya que algo me dice que no estas contándonos toda la verdad— dijo Nana ya mas calmada del ataque de risa.

—¿Y a ti que te pasa?—le pregunte a Nana

—Nada importante— dijo desviando la mirada.

—¿Cómo que nada importante?— le pregunte—, veamos comencé a enumerar con los dedos—, primero te levantas temprano que es raro en ti, segundo vas a buscar a Sylvia muy temprano, tercero estas mas voluble que los demás días, cuarto armaste un follón en clase y quinto ahora parece que nada te importara — termine por decir

—Solo que estoy cansada eso es todo— dijo Nana soltando un gran suspiro

—¿Cansada de que? Sylvia verte muy enérgica esta mañana y si es así ¿A que deberse ese cansancio?—termino por preguntar

—De que se repita lo mismo de siempre todos los días; siempre nos castigan así sean unas faltas insignificante… o grande ¿No se acuerdan?— nos dijo Nana

—Bueno yo si me acuerdo de la mayoría de las veces que nos castigaron— les dije—, hubo una ocasión en que nos castigaron por que Sylvia armo un follón en la cafetería por que según ella la encargada tenia preferencia con unas senpais y no le quería vender los dos ultimo Onigiri y el Anpan que quedaba y para desquitarse nuestra compañera aquí presente —dije mientras señalaba a Sylvia— le vacío la lata de refresco que estaba bebiendo a la senpai y ella como contrataque le vacío la botella de salsa de soja que se encontraba en una mesa cercana y después sus compañeras le terminaron por vaciar en la cabeza la caja de leche que estaba bebiendo una de ellas y la otra no se quedo atrás ya que para rematar también le tiro unos tallarines en la cabeza, nosotras no te íbamos a dejar así Sylvia, entonces Nana y yo agarramos lo que estábamos comiendo y se lo tiramos a las senpais, cuando se acabó cogimos la comida que se encontraba cerca y comenzamos a tirársela y de la nada se armó una guerra de comidas impresionaste y todo a nuestro alrededor estábamos todos sucios de comidas, hasta las encargadas de la cocina terminaron igual o peor que nosotras. Nana no se había dado cuenta por el escandalo que las puerta de la cafetería se abrían y agarro un postre que había quedado intacto y lo tiro a la puerta con tan mala suerte que le diste en todo lo que se llama cara al director, y este se puso de todos los colores por la furia, comenzó a preguntar quien era el responsable de ese desastre y todos esos traidores nos señalaron a nosotras y nos obligaron a limpiar la cafetería y también los trastos de la cocina—. dije mirando a mis mejores amigas.

Nos quedamos pensativas por un momento recordando ese día hasta que Sylvia hablo.

—Sylvia también acordarse de una ocasión en que por culpa de Mai terminar castigada— dijo mirándome fijamente— ¿o no acordarte, ahora?— me pregunto molesta

—Por supuesto que me acuerdo y no todo fue mi culpa— dije a la defensiva.

—Si no te hubieras interpuesto nada hubiera pasado —dijo Nana

—¡Ah!, no se como lo están recordando, pero así no fue como paso yo no fui la que busco pelea—dije sintiéndome molesta por decirme que lo que hice estuvo mal.

—Lo sabemos, pero porque te metiste es ese lio, ni siquiera conocíamos a ese niño—dijo Nana

—Sylvia pensar que fue muy heroico, pero también muy estúpido de parte Mai perder así los estribos— dijo con consideración

Casi me da algo cuando escuche a Sylvia decir eso como si yo hubiera sido la única que había perdido los estribos ese día.

—Hubieras llamado a un profesor y que él lo solucionara— dijo Nana

—Además expulsar a Sylvia y compañía por tres días por ese incidente— dijo Sylvia un poco feliz por no venir a la escuela esos días

—Porque no nos cuentas que pasó ese día, yo solo recuerdo estar levantándome a puño limpio con unos chicos más grandes que nosotros y no me digas que lo olvidaste si apena fueron hace 4 meses— dijo Nana diciendo la última parte con irritación.

—Sylvia, pensar que somos muy peleoneras siendo tan jóvenes, no tener ni 11 años y ya nos hemos peleado con mitad de escuela, vecinos y hasta sensei´s — dijo soltando un suspiro

—¡ELLOS SE LO BUSCAN, SABES QUE SE LO MERECIAN, PRINCIPALMENTE ESOS CRETINOS DE LA 5C, QUE SE CREEN. ADEMAS TENEMOS QUE AGUANTARLOS TODAVIA 1 AÑO MAS, ESO SI NO NOS EXPULSAN DE UNA BUENA VEZ¡— grito molesta Nana por lo que paso hace 2 meses— ¡ADEMAS PARA TODOS SOMOS UNAS INADACTADAS SOCIALES!—. termino por decir

—Para todos no, Sylvia pensar que Sensei entendernos… a su manera pero entendernos—dijo pensativa

—¡¿ENTENDERNOS ESE OYAJI?! ¡Si siempre nos estas poniendo castigo de lo mas ridículo!— grito Nana mirando mal a Sylvia

—Pero siempre defendernos—dijo Sylvia a la defensiva.

En ese momento nana se calló recordando una vez que nos ayudo, principalmente a ella.

—Regresando a lo que paso hace meses ¿es que no te acuerdas lo que pasó?— pregunte dudosa y cambiado de tema ya que a este paso se iban a volver a pelear y además no recordaba muy bien que pasó hace 2 meses solo recordaba que fuimos a buscar al sensei y no lo encontramos ¿creo? y después estábamos las 3 en la entrada del colegio todas mugrosas y el uniforme hecho un asco porque nos habíamos peleado con los del 5C y no solo a golpes si no que fue en un partido a muerte y después lo único que pensábamos es que nos iban a castigar por presentarnos así; pero siempre me pregunte que paso en ese tiempo que fuimos a buscar al sensei y como aparte llegamos a ese terreno baldío, esa parte estaba en blanco para mi.

—Si y no, solo recuerdo que saliste corriendo por algo y después unos chicos te estaban empujando— dijo Nana ya mas calmada.

—Como no acordarte si Sylvia ver como triturar su pobre Anpan— dijo Sylvia molesta al recordar lo que hicieron con el Anpan.

—Bueno es normal estabas pensando en la mala onda que nos tiraban los del 5C cuando nos unimos al equipo— dije para que no volviera a perder el control—, entonces te contare, estábamos saliendo de la escuela cuando vi a unos chicos de secundaria media maltratando a un niño de la clase 5B cuando… —no termine ya que Nana me interrumpió.

—Un momento y ¿como que viste? ¿Que estaba haciendo yo en esos momentos y donde estaba Sylvia?— pregunto confusa

—Bueno tú estabas con tus pensamientos asesinos dirigidos a la mayoría de los que están en el 5C, que no te diste cuenta ya que creo que recordaste como comenzaron a insultarnos y hacernos zancadillas y… cosas así y Sylvia estaba comiendo su último Anpan de los 5 que llevaba y sabes que cuando esta frente de la comida la perdemos.

—Ya recuerdo, malditos—, Nana dijo una palabrota que no vale la pena repetir—, con razón no pensaba nada mas que hacerlos puré y no veía nada alrededor— dijo Nana con furia.

—Sigamos, estos chicos de secundaria estaban maltratando a este niño de la 5B y estaban lastimándolo y por mas que se defendía no lograba quitárselos de encima, pues entonces al ver esto me entro un sentimiento de furia y comencé a gritar que le quitaran las manos de encima y como estábamos cerca salí corriendo ya que uno de estos le iba a golpear en el…. —Nana otra vez me interrumpió

—¿Y que paso con el resto del alumnado si estábamos saliendo de la escuela y los profesores?— pregunto otra vez con dudas

—¡Ah! Esos cobardes pasaban de largo como si no pasara nada y de los profesores ni idea— dije algo molesta —bueno me dejas continuar o que— dije molesta por tanta interrupción

—Por supuesto sigue, no se como no me acuerdo y eso que yo estaba hay—dijo Nana mostrándose confusa

—Por lo que te explique, es que nana cuando entras en esa clase de pensamiento no ves, ni oyes nada a tu alrededor, deberías trabajar ese temperamento.

—Sylvia creer lo mismo o te convertirás peor que ogro de director— dijo con burla

—¡YA BASTA!, continua Mai antes de que pierda la poca paciencia y me largue y la deje a las dos aquí, además Sylvia tu no eres nadie para hablarme así y se te olvida que tu entras en una especie de trance con la comida— dijo molesta y un poco ofendida.

—Esta bien ya cálmense las dos— dije tratando de controlarme para no gritarles—, como seguía diciendo estos chicos querían golpearlo y para que no lo hiciera le avente el maletín con todas mi fuerza en todo lo que se llama cara a uno se ellos y cuando me puse en el medio para proteger al niño; el chico al que le avente el bolso me agarro del cabello y me empujo con fuerza, tanta que como Sylvia estaba cerca caímos las dos contra el duro suelo y uno de los chicos se acercó amenazándonos y piso el Anpan de Sylvia que se le había caído por el impacto; y hay ardió Troya ya que Sylvia se puso como una fiera y cuando se levanto comenzó a darles golpes con el maletín y unas cuantas patadas y ahí fue que reaccionaste cuando un chico casi te llevo con él al suelo después de recibir una patada de Sylvia que a decir verdad no sabia que podías defenderse también y nos viste dándole con el maletín a esos chicos grandes y creo que tus pensamientos asesinos los enfocaste en ellos ya que los golpeaste bien fuerte y aparte les diste en sus partes nobles, los pobres chicos se retorcieron del dolor, hasta que llegaron los sensei y como siempre nos castigaron por provocar riña en la escuela.

—Si porque siempre nos castigan y con tanto follón que hemos montado dentro y fuera de la escuela ya es para estar mas que expulsada con lo estricta que es la escuela con este tema— dijo Nana confusa.

—Eso de montar follón fuera Sylvia recordar también una vez que por Nana tener que cumplir castigo— dijo pensativa

—No fue un castigo, mas bien una especie de favor— dijo Nana hablando con calma

—Si, una especie de favor en forma de castigo— dije sarcástica.

—Sylvia acordarse de ese día y en eso Mai tener razón no fue ningún favor ¿creo?

—Si lo se pero que mas podíamos hacer, era eso o que la escuela se enterara— dijo con resignación.

—Si también recuerdo bien ese día, estamos en tu casa Nana, porque teníamos que presentar un proyecto y salimos a la tienda a comprar los materiales y cuando íbamos como por media cuadra había unos tipos hablando de tu mamá, que en esos momentos salía de la casa— dije señalando a Nana— estaban diciendo un montón de cosas pervertidas y tu no aguantaste, comenzaste a decirle que se callaran y también les dijiste un montón de palabrotas que nunca había escuchado en mi vida, tratamos de que te calmaras e incluso te jalábamos para irnos, pero tu seguías insultándolo y te liberaste de nosotras y fuiste otra vez a encararlos, entonces uno de los tipos te agarro por el cuello y dijo que no estabas nada mal o algo así y que te parecías mucho a tu mamá, no aguantaste y le diste un puño en las partes nobles. Intentamos ayudarte pero un grandulón nos interrumpió el paso; cuando te iba a golpear o te iba hacer algo mas Haku-sensei apareció de la nada y los golpeo por meterse con una niñas y ese día fue la primera vez que te vi llorar, pero sobre todo que fuera abrazando a sensei—. dije sintiendo tristeza por Nana ya que no era normal en ella comenzar a llorar de repente.

—Además sensei decir que como estábamos en uniforme escolar, teníamos que recibir un reprimiendo por meternos con esos hombre peligrosos y aunque somos las mejores mosqueteras seguíamos siendo unas niñas y que si no quería que la escuela se enterrara tendríamos que hacerle cierto favor— termino diciendo Sylvia.

—Si y el favorcito, no resulto otro si no entrar en el equipo de beisbol. Y nos ganamos a todos esos cretinos como enemigos que no entendía porque unas inadaptadas como nosotras seguían en la escuela y mas tener el privilegio de pertenecer a su maravilloso equipo— dijo con sarcasmo Nana.

—Aunque los castigos no han sido tan malos, nos hemos divertido y sobre todo nos permitió conocernos, hay que reconocer que si no hubiéramos hecho las tonterías por lo que nos ganamos esos castigos tal vez nunca nos hubiéramos hablado— dije sintiéndome feliz por eso.

—En eso tener razón Mai, si Sylvia no pelearse con chico que decirle glotona y hablar mal de la comida, Sylvia no estaría castigada— dijo pensativa

—Si yo no hubiera puesto una zancadilla a Hiroshi, por insultarme a mí y a mi madre no estuviera castigada— dijo con indiferencia Nana

—Y si yo no me hubiera dormido en plena clase tampoco me hubieran castigado.

—Así que chicas— dije feliz no todo a sido problemas ya que los castigos nos han permitido conocernos y nos ha hecho vivir momentos lindos y difíciles, pero aun así momentos que podremos recordar.

—¡SI!, en eso Mai tener razón, hasta nos olvidamos un poco de nuestros problemas y además aun somos unas niñas cuando llegue el momento maduraremos, pero por ahora a disfrutar de nuestra juventud— dijo Nana emocionada

—En eso tener razón por eso Sylvia invitarlas a linda cafetería que abrir hace poco— dijo soñadora al pensar en la comida.

—¡SI, VAMOS TODAS JUNTAS Y A DISFRUTAR!— gritamos las tres al mismo tiempo

—Muy buen plan, pero se les olvida el castigo—, dijo una voz muy conocida para nosotras.

—¡SENSEI! ¡EL CASTIGO O NO, SE NOS OLVIDO!— volvimos a gritar al mismo tiempo y nos desinflamos más rápido que un globo

—Pero les tengo una maravilla noticia, ya que tengo algunos pendientes que hacer les levanto el castigo para otro día— nos dijo feliz el sensei

—No estar enojada con Sylvia por armar follón en clases— pregunto con vergüenza

—No Sylvia te conozco y sé que la comida te puede más que cualquier cosa, incluso la razón— dijo mientras la despeinaba.

—Lamento haber gritado de esa manera y no tengo excusa por lo que lo hice—le dije arrepentida

—Yo también lo lamento, no debí alterarme así—le dijo Nana apunto de llorar, pero no lo hizo ya que respiro hondo y agacho la cabeza.

—¡AH!, pero que voy a ser con ustedes— nos dijo con cariño y abrazándonos mientras lo decía—, cuantas veces les tengo que decir que por mi no hay problemas y que aun son unas niñas y que no deben cargar con el peso de los problemas ustedes solas, si necesitan ayuda saben que pueden contar conmigo.

—Aunque después castigarnos como siempre y a Sylvia no gustarle lamber tantos sobre, después comida saber a papel.

Y nos comenzamos a reír mientras algunas lágrimas resbalaban sobre nuestras mejillas.

.


—Bueno ahora, recojan su cosas y vayamos a la sala de profesor— nos dijo mientras señalaba nuestras maletas

—¿Porque a la sala de profesores?— pregunte con dudas

—Porque se perdieron todas las clases y como hoy salían temprano—dijo indiferente

—¡OTRA VEZ NOS PERDIMOS LAS CLASES!— Gritamos a pleno pulmón

—¿Porque no escuchamos todas las veces que hacían el cambio de clase?— pregunte

—Yo que se, tal vez se metieron tanto en sus pensamientos que no lo escucharon y les recuerdo que solo iban a dar cuatro horas de clase— nos dijo como si fuera lo mas normal del mundo saltarse un día de clases.

—Bueno muévanse que tengo algo de afán— nos apuró el sensei

—A que salir sensei y levantarnos castigo, para Sylvia eso ser muy raro— dijo pensativa Sylvia mientras levantaba su maletín.

—Ya dije que tengo que hacer unas diligencias Sylvia— dijo con cansancio

—Sylvia no creerle, para mi tener cita y no querer decirnos— dijo Sylvia con reproche y a mi lado Nana se tenso por lo que escuchaba.

—Nada de eso Sylvia mejor apúrate y sal de tus divagaciones que parece que el hambre te esta provocando delirios— dijo con burla.

—Sylvia no tener hambre— y en ese momentos su estomago sonó indicándole lo contrario, Sylvia se avergonzó, pero enseguida se defendió diciendo que ya la hora había pasado y tenia hambre.

—No cambiar tema sensei estar siendo infiel con Sylvia y compañía— dijo un poco molesta.

—¡INFIEL!— gritamos los tres al mismo tiempo

—Si infiel—, dijo Sylvia como si fuera lo más normal del mundo decir esa clase de cosas

—Sylvia que te hace pensar que yo soy infiel —pregunto el sensei muy confundido

—Por estar engañando a Sylvia y compañía y no decirnos que tener una cita; eso fue lo que dijo una de las sirvientas cuando Sylvia le escucho peleando con el jardinero y Sylvia le preguntó que era eso de infiel y ella me dijo que es cuando una persona engaña a otra— dijo pensativa

—Sylvia —dijo el sensei agachándose frente a ella—, a veces eres muy ingenua… y otras veces no tanto, ser infiel es cuando se trata de una pareja y no se dice con cualquiera que no te diga la verdad.

—¿Pareja? ¿Como papá y mamá?— volvió a preguntar Sylvia

—Si, Sylvia pero tú no tienes que preocuparte por eso todavía vale— dijo mirándola con ternura.

—Sensei ser raro y por una extraña razón a Sylvia caerle bien, aun a pesar de siempre aprovecharse de los castigo para hacer trabajo de él y Sylvia pensar que a veces actúa como un papá, pero Sylvia no tener con quien compararlo— dijo con los ojos llorosos— entonces ¿como debe decirle Sylvia cuando alguien le miente?— termino por preguntar aguantándose las lagrimas.

—Mentiroso— es lo que se dice a todas las personas que mienten; ya se me esta haciendo tarde así que caminen señoritas o no llegamos— Nos apuró el sensei a salir de la azotea

—¿Como nos encontró?— le pregunto nana

—Tengo un sexto sentido para esto —nos dijo con una mirada indescifrable.

—¿Por qué Sylvia y compañía tener que ir a sala de profesores— preguntó

—A recoger la boleta de notas ya que como no aparecían, me toca entregárselas a ustedes.

—¡Las Notas ya me había olvidado de eso! —grite —y por eso fue que viene a la escuela— dije susurrando.

—Yo también me había olvidado y salimos muy mal oyaji ¿o que?— pregunto Nana

—Pues ya lo verán ustedes mismas— término de decir sensei

.


Comenzamos a caminar rumbo a la sala de profesores y si hubiera sospechado lo que estaba a punto de ocurrir en unas cuantas horas hubiera deseado con todas mis fuerzas quedarme con mis amigas en la azotea y no vivir lo que viviría en muy poco tiempo; aun cuando cada una teníamos problemas, éramos felices a nuestra manera, con todo y castigos e incluso teniendo a Haku-sensei aprovechándose de eso.