-Con que soy una jodida niña llorona ¡¿Ah?! -decía levantándose en un Angulo de 90°, en relación a sus piernas, recostándose de nuevo en la tabla que le habían instalado al nada más llegar al hotel. –¡No! Corrección Tom Kaulitz "eres un adorable cachorrito"
Según Dave el caprichito más accesible de todos los integrantes de Tokio Hotel, era la tabla para abdominales que Tom no dejaba de jalar consigo en toda la gira por Estados Unidos.
-¡Vamos Tom! Vamos, 355, 356 una más, dame UNA MAS -repetía el de rastas como mantra. -Una niña, muy niñita ¿Es eso lo que soy? –decía con una voz un poco mas ahogada. –Vamos Tom cien, más guapo, solo dame cien más. –Se animaba. Un golpe en la puerta le interrumpió.
-¿Quién? -gritó, mientras se paraba de la tabla y colocaba una playera en su desnudo torso. Abrió y era Georg, quien se auto-invito a pasar, fue directo al equipo de ejercicios de Tom.
–Oye. ¿De verdad usas esto?
-Sí, claro.
-Ja ja pues no se te nota. Flacucho –Se burlo Georg, quién en realidad no notaba ningún cambio en el cuerpo de su amigo. -¿Para qué te matas tanto?, si igual toda la vida cargas camisones por playeras, diría Bill. -rió otra vez, tirándose a la cama del de rastas.
-Bueno, bueno al grano - preguntó Tom, tomando un juego de pesas, trabajando sus brazos. ¿A qué viniste? -
-A nada, solo me aburrí y Gustav esta de antisocial, Bill, no sé dónde anda y yo dije: ¿Qué tal unas cervezas con Tom? Pero con lo enojado que estás.-
-¿Yo? Enojado. No estoy enojado.-
-¡Ay por favor! Agarras esas pesas como que si fueran mandarinas para machacar. Estás casi "fúrico" diría yo.-
El de rastas saco el aire, no sabia que era tan evidente.-Bueno, tal vez este un poco enojado con Bill.-
-¿Con Bill? -
-Sí, con mi "Hermanito querido". –dijo, aumentando la presión con la que sus bíceps trabajan. -Es un tarado, un desconsiderado, te juro que estoy tan enojado que sería capaz de golpearlo. –dijo, pateando la cama.
-¿Están peleando?
-¡¿Estamos peleando?! –Repitió el de rastas soltando las pesas. -¡No Georg! No estamos peleando- dijo, mientras sus puños se estrellaban suavemente en sus manos, para verse convincente - ¡Esto es la guerra! Le voy a demostrar quién manda aquí. –dijo. Ignorando los repetidos golpes a la puerta.
-¡Abre de una puta vez Tom! –fue la orden clara que provenía del otro lado de la puerta.
-Tocan. –dijo Georg, señalando la puerta, riendo por el tono de voz y lo demandante del asunto.
-No me digas genio. –dijo, dirigiéndose a la puerta. Abre y aparece su gemelo.
-¡¿Hola guapo?! –dice el pelinegro, pegando su cuerpo al de su gemelo empujándolo para adentrarse a la habitación.
-Eh, hola. –logra responder, sonrojado sacudiendo ligeramente la cabeza, tratando de recordar que debía vengarse.
-Ah. Hola Georg. –dice Bill, de lo más natural, su castaño amigo sabía todo, no había por qué reprimirse. - ¿Que hacen? –dice dirigiéndose a la maleta de Tom, agachándose y colocando un paquete dentro de ella. –Te dejo esto. –señaló.
-¿Qué es? –dijo el de rastas corriendo hacía su maleta.
-Lo ves después. –dijo Bill, impidiéndole que llegara a abrir su equipaje de un jalón, levantándole la ceja en dirección a Georg. -Di-je que lo vez des-pues. ¿En qué te pierdes?-
-Está bien. –dijo, levantando las manos, tal cual arresto. -¡Está bien! Ya entendí, no me pierdo. Lo miro después.- Y con una velocidad vertiginosa, le tomó las manos a su gemelo, arrodillándose ante él y haciendo pucheros suplicando. -Pistas por favor.-
-Mierda Tom, no seas exagerado. -regañó Bill, obligándolo a pararse. –Es sólo un adelanto de tu regalo de mañana. –dijo, guiñándole el ojo.
-Ah…eh. –tartamudeaba-Ok, yo quieto y esperando. ¡Ahh que emoción gracias! –dijo, dándole un suave piquito, sabiendo que no se podía exceder en presencia de su amigo, él al contrario que Bill era mucho más pudoroso.
- ¡Me voy! – anunció el pelinegro, saliendo sin más
Tom quedo sonriendo hacía la puerta, solo un cojín que se le estrello en la cara tirado por Georg, le hizo quitar la cara de idiota enamorado que tenía.
Georg se paraba y simulando hacer pesas con las mejillas infladas y el entrecejo fruncido decía -Ahh estoy muy enojado, está es la guerra, lo podría golpear hasta….
-Ya cállate. –Ordenó el de rastas-
-Estamos peleando Georg. NO, esto es la guerra. –reía el castaño.
-¡Qué te calles te dije! Claro que estamos peleando, sólo que él no lo sabe- se justificó el de rastas estúpidamente, encogiendo sus hombros.
-Wow, no, tienes razón. Esto va a ser el apocalipsis, una pelea entre los Kaulitz, ja ja digo entre un Kaulitz y su imaginación por que el otro ni enterado de la "guerra"… -. Un certero golpe con una almohada lo hizo dejar de reírse, más no de hablar. -Que sensible me saliste, era broma Tom, tú sí que eres el que manda, de eso no hay duda. –dijo, en tono irónico, su amigo no mandaba en esa relación pero ni la ropa que se ponía, eso se sabía.
-Cállate Georg de una buena vez o vas a sufrir el poder de esto. –dijo el de rastas haciendo payasos movimientos ante el castaño subiendo las mangas de su playera y enseñando sus muy bien torneados bíceps....
-Mi madre Tom. Es cierto, pues si hay que aceptarlo has pasado de ser un flacucho debilucho a un flacucho con bíceps –rió.
-Ya deja de fastidiar. -dijo, dejando el equipo en el piso... tomó el teléfono y llamo a Dave. -Es Tom ¿Puedes coordinar que venga alguien por equipo de ejercicio? Gracias. –Colgó y se dirigió al minibar sacó un par de cervezas y le entregó una a su amigo mientras ponía música. Salieron al balcón y se sentaron al piso.
-Mierda Georg vaya si han cambiado las cosas-
-Ni que lo digas-
-Hace un año estábamos relajándonos en un hotel antes de nuestra fiesta de cumpleaños.- dijo melancólicamente el rubio-Y ahora llegaremos a la madrugada a california dormiremos y estaremos en un cuarto de hotel.
-Si vaya que han cambiado las cosas. –repitió Georg, tratando de borrar la imagen de los gemelos "relajándose" que habían descubierto por accidente con Gustav, y lo cuál había dado paso a la confesión de los gemelos, vaya que sí habían cambiado las cosas. Terminó de empinarse el resto de su cerveza, tal vez entre más rápido se emborrachara más rápido olvidaría el descolorido trasero de su mejor amigo, encima de su hermano.
Dos horas después y varias botellas vacías en el piso, los viejos amigos de fiesta bromeaban de las cosas más estúpidas cómo siempre. "Cómo siempre" pensó Tom que no podía evitar ponerse sentimental cada vez que estaba empezando a sentirse ebrio.
-Estas cosas si pegan. –dijo Georg sonriendo. –Debo admitir que las cervezas Europeas son menos mmm ya sabes.-
-¿Sin licor?-
-Exacto-
-Esta "Tecate" está dura. -
-Haber dámela si crees que no puedes. –dijo Georg.
-Oye Georg. –dijo Tom, bebiendo más y evitando contacto visual. –Creo que nunca te he dado las gracias.-
-¡¿Gracias de que mi brother?!-
-De eso que dijiste, de seguir siendo mí brother después de todo lo que pasó. Lo de Bill y yo.- dijo sonrojándose.
-Nah, no pasa nada. Todo suave.-
-¿No te pareció raro?-
-Bueno, tampoco que fuera lo que me esperaba pero… ¿Como te digo? Después del shock ya lo procesas…Y Tom sabes en cualquiera hubiera parecido raro pero en ustedes, era algo que tenía que ser así.-
Tom se sonrojó le encantaba la forma en que percibían su relación, al principio tenía tanto miedo, pero el solo hecho que Gustav y Georg lo supieran le había calmado hace ya mucho tiempo
-Sabes alquilé un penthouse en santa Mónica. Bill adora la playa y la playa lo adora a él -dijo chupándose los labios evocando la imagen de su gemelo en bañador.
-Ya, ya no te pases quieres. –dijo Georg dándole un codazo, tratando de obviar el rostro de Tom con una expresión de calentura. –Dave nos dejó claro, que no somos bienvenidos en su hotel.
-Si a petición de "Tom Kaulitz". - dijo señalándose orgulloso.
-No jodas. -dijo riendo. –Hubiera jurado que habría sido Bill, el siempre anda con eso de "no tenemos ni dos minutos de privacidad".
-¡Pues no! Y ni digas nada. Él no sabe, además dije "alquilé", baboso. – dijogolpeando la cabeza del castaño. –Ya estas borrachito ¿no?-
- Y ¿le compraste algo?... –la puerta de la habitación se abrió, era Dave entrando furioso.
-Son una belleza. –Gritó el manager -Tenemos una hora para estar en el aeropuerto y véanse par de mocosos. Embriagándose.-
-Eh, vamos Dave. Es una cervecita - se excuso Georg
-Tienen 20 minutos para hacer su maleta, ducharse y llamar para que les bajen el equipaje. En un hora tenemos que estar en el aeropuerto. -sentenció el manager, abandonando la habitación del de rastas.
-¿Alguien dígame que ésta es una puta y jodida broma! –fue el grito de Bill, molesto al escuchar las palabras de su manager. -¡Noooo! –finalizó alargando cada "o" y rematando con un puchero.
-Bill, por favor cal…
-No, no y mil veces no. Dave no. ¡Sin calmantes y sin relajantes! -siguió gritando el pelinegro airadamente.
-No estaba en mis manos…-
-Dime ¿por qué nos haces esto a nosotros? -dijo enterrando su cara en la espalda de su gemelo parado delante de él.
-Yo no controlo los vuelos internacionales y si las autoridades atrasaron el vuelo dime ¿Qué hago yo?-
-Vamos, Billy cálmate- dijo Tom volteándose hacia él
-¡No Tom! Dije que no. ¿Alguien tiene una puta idea de que es lo que me molesta? –fue bajando la voz hasta bajar el rostro, claramente triste.
-Yo lo sé -dijo Tom con una dulce mirada. Haciéndole saber que el si sabía exactamente como se sentía.
-Tomy yo no quiero empezar nuestro cumpleaños en un vuelo, no quiero. –dijo, moviendo su rostro en negación suavemente.
Tom tragó saliva, de hecho a él la idea no le resultaba nada atractiva pero, sabía que Bill idealizaba más el momento. –Vamos amor, es lo que toca, no podemos hacer nada - dijo hablándole suavemente al oído
El manager miraba ansiosamente a los gemelos secreteándose y mágicamente la sonrisa de Bill tranquilizo al equipo, el mayor lo había calmado. Dave vio al cielo y dio gracias a Dios por Tom, si el pelinegro era lo único que sabía manejar a los medios, el único que sabía manejar a Bill molesto era Tom.
-Está bien. –dijo, resignado mientras daba vuelta y se dirigía a sentarse al lado de Gustav, quién estaba entretenido jugando en su laptop. A veces era realmente odioso como el mundo, se podía caer y Gustav siempre estaba relajado, pensó daban ganas de golpearlo.
Sabía que iban a pasar su cumpleaños en la mitad de un vuelo pero ¿Esto?, lo mínimo que habría querido era amanecer en los brazos de su Tom. A propósito de su Tom, se dijo buscándolo con la mirada. No hacía ni cinco minutos lo estaba tranquilizando y ahora ¿dónde estaba? Decía buscándolo inquieto...
-Fue al baño. –dijo Gustav, adivinando el por qué del pasivo alboroto de su amigo.
-Pero y…
-Con Saki, va a estar bien. –interrumpió antes de escuchar las mil y una razones del por qué Tom no se podía desaparecer, un solo segundo de su vista.
-Ashh de verás que desconsideración. –dijo el pelinegro.
-Sí, imagina ir al baño sin ti. -rió Gustav burlonamente. –Podrías demandarlo por eso ¿lo sabías?-remató seriamente.
-¡Ay ya! No seas odioso-dijo hundiéndose en un profundo silencio, tener pegado a su Tom a la rodilla era su única prioridad en este momento, se estaba poniendo sentimental. Y la tristeza llego a su rostro.
Hecho que no paso desapercibido por Gustav -Bill ya, todo es un drama contigo deberás. Eres peor que esposa pobre Tom. Haber ten mi computadora haz algo, distráete, diez minutos sin Tom no te matan créeme. –dijo colocándose su ipod desentendiéndose del resto del mundo cerrando sus ojos.
Bill tomo la computadora. Entro al sitio oficial del grupo en myspace se sentía tan triste que unos módicos cinco mil novecientos treinta mensajes diciéndole cuanto lo deseaban no le vendrían mal, para levantar el animo. -Mmm haber -decía leyendo -"Bill ich liebe dich" Wow que original- dijo sarcásticamente. Paso al siguiente mensaje, sacudió su cabeza y fue al siguiente todos eran mensajes de fans prácticamente exigiendo que llegaran a sus respectivos países -¿Qué? Pensaran que no vamos por que no queremos, además ya bajándole a las exigencias- mascullo molesto -TIEMPO SEÑORITAS tiempo- dijo llamando la atención de Gustav quien se quito los audífonos riendo –Mierda Bill te las ingenias hasta para pelear con una computadora-
-A lo tuyo, Gusti a lo tuyo- dijo volteando groseramente a su amigo. Se refugio de nuevo en la pantalla y la observo por largos minutos llegando a la conclusión que su amargura no terminaría, solo habría una posibilidad... "Piensa, piensa" se repetía tratando de buscar en que distraerse sin recaer en "eso".
Sus dedos morían por entrar a una pagina en especial, se había reprimido durante los últimos meses Tom se lo había prohibido determinadamente, cuando según a él se le estaba volviendo vicio. Y según Tom no solo leía a veces hasta se creía los fictions más dramáticos y paraba llorando por todos los rincones de imaginarse a Tom en Coma. Tirándole cosas y gritando del asco de imaginarse acostándose con Georg, otras tantas veces haciéndole mil caras a Gustav de imaginarse que el sentía asco por su relación con su hermano. Y así cada vez que Bill Kaulitz leía un fiction de Twincest todo el mundo tenia que aguantar el mal humor que le dejaran. Claro a veces había unos de los que el mismo Tom se beneficiaba. Los lemon.
"Ok …Bill" Decía volteando a ver a todos lados, "Tom no está cerca solo te vas a dar una probadita" Se auto convencía. Además Tomy, voy a leer tus favoritos "Vamos a empezar a calentar motores para cuando estemos en California" sonreía. Mientras sus dedos habilidosamente escribieron "" y automáticamente sus ojos se iluminaron "Por Dios como extrañaba esto" pensó, entró a su cuenta "Tom_Kaulitz_lover" ¡Algo más evidente que eso nada! Creyó escuchar de nuevo el grito de cuando Tom le descubrió exigiéndole que borrara su cuenta. Buscó su serie favorita -"MIERDA tiene segunda parte" -gritó emocionado, mientras sudaba de la emoción, poniéndose rojo por la ansiedad de leer.
-¿Que tiene segunda parte? Que sea absolutamente necesario que se entere todo el mundo-pregunto Gustav, molesto quitándose nuevamente los audífonos.
-Nada Gusti, nada. Tú relájate, escucha tu música. Descansa tus ojos. -decía mientras ocultaba la pantalla de su amigo
"Incest is like a drug II", leyó. –Dímelo a mí querida, dímelo a mi- murmuraron sus labios, perdiéndose en la lectura.
Tom abrió la puerta del baño con una urgencia casi agonizante, puso seguro en la puerta a pesar que Saki no dejaría entrar a nadie hasta que él saliera. El efecto que la voz de Bill en su oído quejándose por el atraso del avión solo había servido para hacerle evidente cuan débil era ante cualquier contacto físico con su hermano en esos momentos.
"Mierda si sigo así este plan no va a funcionar" pensó cuando el aliento de Bill había rozado su cuello y sintió su miembro empezar a excitarse. Fue entonces que supo lo que debía hacer. Correr al baño y darse una buena vaciada.
Tiro su backpack en el piso. Su respiración era agitada, sí quería que todo resultara como lo había planeado, tenía que darse la masturbada de su vida.
–Hasta quedarte seco Kaulitz. -se dijo con la voz baja y cortada.
Se paró frente al espejo, y se observo lentamente apreciando cada uno de sus rasgos, esa era una de las ventajas más oportunas de ser amante de su gemelo idéntico, podía darse la paja más real frente al espejo, pensando en su precioso pelinegro.
Se quitó la gorra soltando sus rastas. –Voy a hacértelo bien rico -se prometió así mismo observando su reflejo. Al verse al casi podía jurar, que lo veía a él, empezó a chupar sus labios lentamente mientras sus manos empezaron a bajar encima de las playeras y fue quitándoselas una a una lentamente, dejó su torso desnudo, y contemplo su recién estrenado nuevo cuerpo su rutina de ejercicios estaba dando resultado su espalda estaba más ancha, sus brazos le prometían poder cargar a Bill por horas penetrándolo, y sus pectorales lucían simplemente deliciosos.
-Eres un ególatra de mierda. –se dijo sonriendo, mientras chupo sus dedos pulgar e índice llevándolos hacia sus tetillas, primero mojándolas y luego apretándolas, casi dolorosamente. A su mente empezó a venir la imagen de Bill, cuando se las mordía. - Ahhh, Billy te amo. -murmuró dolorosamente.
Su otra mano no dejaba de repasar los surcos de su abdomen marcado, llegando hacia el elástico de su bóxer lo bajó un poco aún sin descubrirse el pene, casi plenamente empalmado no quería verse siquiera aún, quería darse un placentero dolor.
Empezó a combinar el movimiento de sus dedos en sus tetillas y con la otra mano jalaba y se enredaba con algunos pocos bellos que tenía en su área púbica... trataba de no cerrar sus ojos no quería perder la bella imagen, que le devolvía el espejo, era casi su gemelo.
Soltó su pectoral, y bajo hasta el botón de sus jeans desabrochándolo lentamente sintiendo en cada movimiento venirse. Dejó caer sus pantalones, bajó un poco más su bóxer solo dejando salir la punta de su pene, mientras lo pegó al espejo y pegó su frente al mismo tiempo.
Amaba la imagen que le devolvía el espejo esa idea de dos penes exactamente iguales lo ayudó, justo así era con Bill cuando se frotaban sus miembros hasta estallar, con una mano empezó a jugar con la punta sólo rozándola contra el frío espejo, mientras su otra mano se colaba hacía sus nalgas, sobándolas lenta y delicadamente, quería sentir como cuando su gemelo lo masajeaba mientras este lo embestía suavemente.
"Tom, Tomy, Mi tomy" Creyó oírlo decir, sus recuerdos de la voz de su amor a su oído de esos momentos de pasión eran tan vividos.
Finalmente el dolor de su miembro lo obligo a bajar su bóxer, se vio atentamente en el espejo era delicioso, se llevó sus dedos nuevamente a la boca y los lamio desesperadamente para humedecerlos, no paró hasta mojarlos totalmente, rodeo su miembro casi con sigilo, lo sostuvo bien para mantener el glande descubierto, el liquido pre-seminal empezó a lubricarlo.
-¡Mierda! -se reprochó, quería "tratarse bien", dijo guiñándole el ojo al reflejo que le devolvía ese espejo.
Su respiración cada vez más pausada y agitada lo obligó a volver a apoyar su cabeza contra el espejo. Ahora su mano bajó hacía sus testículos, mojándolos más con el liquido, mientras con su otra mano envolvió todo su miembro, moviéndolo suavemente mientras sus dedos seguían estimulando sus preciosas joyas, pensó sonriendo.
Siguió chupando sus labios, se soltó poco a poco, ya no podía sostenerse en pie, retrocedió hasta el inodoro sentándose, recostándose hacia atrás, mientras cerró sus ojos imaginándose a su hermoso pelinegro encima de él, tan estrecho tan...
-¡AHH! –fue el gemido que logro ahogar, mientras apretó más su pene acelerando el movimiento con el que se daba placer.
Soltó por un segundo su miembro, llevándose los dedos a la boca saboreando sus propios líquidos, era magnifico, sabía exactamente igual a su gemelo.
Nuevamente tomó su miembro y decidió que era momento de terminar con su agonía, sus movimientos eran firmes y rápidos, sintió el espasmo llegar, sus ojos se desorbitaron y un fuerte gemido escapo involuntariamente de sus labios, mientras su semen se disparó cayéndole en toda la ingle y parte de su abdomen.
Un golpe en la puerta llamó su atención.
-¿Todo bien? -preguntó Saki, quien el casi grito de Tom lo había alarmado.
- Ah… Eh Sí. –logró pronunciar, luego de tartamudear por un rato. Soplo fuerte el aire que había retenido tratando de controlar su agitada respiración.
Minutos después fue hacia el lavabo, se aseó y alcanzó su back pack sacó la muda de ropa limpia que llevaba.
Su respiración estaba totalmente calmada y en control, se colocó colonia y se estreno la camisa polo que Bill le había comprado a rayas, una bandana blanca justo como su pelinegro amaba verlo, sin gorra
- ¡Que empiece la guerra! –dijo, checándose por última vez al espejo poniéndose las gafas y saliendo del baño.
Tom odiaba a veces su conexión, era una traición a sí mismo, se decía todo el tiempo, desde que Bill sabía sus más obscuros pensamientos... los cuales tenían nombre y apellido y curiosamente también su misma cara pensó.
Pero en este momento amaba lo que estaba percibiendo de Bill. Su gemelo finalmente estaba dejándose llevar por su necesidad de sexo, lo sabia su Billy estaba caliente y para su suerte el estaba totalmente abatido así que esta vez él iba a ganar.
Bill estaba perdido en la pantalla leyendo cuando le pareció sentir unos ojos viéndolo desde lejos era él "Su Tom" y esa niña se había encargado de hacerle mil mierdas la voluntad, pensó abruptamente cerrando la computadora. Su libido había quedado mmm "mojado" dijo sonriendo a veces esas chicas acertaban mas de lo que se imaginaban sonrió.
Observó cada paso que su gemelo daba hacia ellos, era como ver en cámara lenta su sentencia a muerte, su gemelo se veía delicioso.
-Mmm antojable.–pensó, con su corazón acelerándose. -¿Que mierdas te hiciste Tom? –gritó su interior al verlo tan fresco.
Había una lozanía en él, diferente, parecía relajado, vio sus rastas sujetas solo con.... "UNA BANDANA" se repitió molesto. -Tom Kaulitz. -gritó su interior, ¿CÓMO PUEDES HACERME ESTO? acalló su conciencia, ya se las vería su gemelito, el sabría que lo excitaba verlo así.
Bill amaba a Tom sin gorra, no había cosa más excitante para Bill, que Tom con su bandana blanca y.... siguió bajando y ¿su polo?
¿Qué hace mi Tom con esa camisa ahorita? Se la regale para luego, para yo disfrutarlo ¿Por qué mierdas tienes eso puesto? se preguntó más molesto aún.
Tom sabía que Bill amaba verlo así, que suplicaba por verlo así por que ahora se había cambiado en un aeropuerto para verse tan...tan...
-¿Qué mierdas trae en la mano? –gritó.
-Se llaman frozen. -respondió el baterista, quitándole la computadora a punto de caer del regazo del pelinegro.
-¡Ya sé lo que es Gustav! -reprochó molesto con el mismo, el sobresalto era por la forma en la que Tom chupaba la pajilla.
- Entonces deja de hablar en voz alta, loco baboso. – El rubio internamente se alivio al ver a Tom aparecer, podría ir a buscar a Georg para conversar en vez de estar con Bill y sus estupideces.
-¿Frozen? –dijo Tom, soltándole una sonrisa a Bill, mientras este la cogía, tratando de evadir la mirada de su gemelo. - ¿Dónde mierdas estabas? –dijo, dándole un largo jalón al liquido verde, deliciosamente refrescante.
- Sólo me refresque un poco y fui a comprarte esto con lo que te gusta el Lemon digo el limón. –dijo, guiñándole el ojo.
Bill sentía como sus piernas se aflojaban y cómo su corazón se aceleraba, deseaba tanto a Tom "Ahora mismo en este instante" gritaba su interior, se acercó a su oreja. -¿Viste lo que te compre Tomy? –dijo, a su oreja refiriéndose al misterioso paquete que le había dejado en la maleta horas antes.
- Nos compraste! –respondió Tom, tomando como que si nada su frozen. -¡Sí! si vi, lo vamos a usar bien no te preocupes. –dijo posando su mano en la pierna de su gemelo rápidamente, al pelinegro ese pequeño contacto le hizo querer llorar de deseo necesitaba a Tom adentro AHORA.
- ¿Viste de que es? Tomy. –dijo Bill, pasando su lengua rápidamente por la oreja de su hermano, iba a torturarlo. – ¿Viste que es de limón? Tomy. –dijo, dejando ver la necesidad por sentirlo que tenía.
- NO, en realidad no lo destapé. –contestó el de rastas, de lo más fresco. - ¿Tú qué quieres que yo te dé? –preguntó, simulando inocencia en su voz.
- ¿Quiero que me partas Tom? Eso quiero. –respondió el pelinegro, rozando con su lengua la oreja de su gemelo, esperando verlo a punto de derrame. Pero para su sorpresa Tom solo se sonrió, no se sonrojo, no se alborotó.
-Ja Ja ¿Cómo se parten los pasteles? -preguntó el mayor sin inmutarse. A lo que Bill tenía los ojos perdidos de la necesidad que empezaba a sentir.
- Haber si entendí….Partir ¿Cómo un cuchillo? – preguntó fingiendo no entender.
- Sí, Tom a bonita hora me sales menso. -dijo Bill, molesto. -Como un puto frio y afilado cuchillo. –dijo viendo al frente.
-Seguro nos partirán un pastel Bill siempre lo hacen, de verás no veo de qué te preocupas, deja voy con Gustav que me preste su computadora. -Tom lo dejó sentado a borde de las lágrimas Bill Kaulitz estaba molesto y excitado una muy mala combinación.
