Sé que tengo un fic, una continuación que no he continuado, pero se me fue la inspiración. Hoy fue mi primer laboratorio, estaba un poco... fuera de mí, y necesitaba escribir algo para sacar un poco de mi frustracción.
Espero que les guste, y entiendan para donde va la historia.
Disclaimer:Bones no me pertenece. Es de FOX, Hart Hanson, Stephen Nathan y todos sus productores. Incluyendo a Kathy Reichs quien hizo esos maravillosos libros sobre Temperance Brennan. No lo hago con fines de lucro sino por diversión, ningún personaje me pertenece.
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Deseo
Washington D.C. 2011
Ella despertó, todo estaba callado como siempre, tan solitario, tan silencioso, pero ni eso podían acallar los gritos de su corazón, anoche había cometido el peor error de su vida, dejarlo ir, agachó la cabeza y contuvo las ganas de llorar, si tan sólo siguiera su instinto por una vez en su vida, anoche todo hubiera sido tan diferente.
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-¿Bones?- le llamó su compañero.
Sintió como su mundo se caía a pedacitos, subjetivamente, ella estaba literalmente arrimada a un hombre, lo había conocido en un club al cual Ángela la llevó arrastrada, jamás en su vida imaginó que él la encontraría así, medio borracha y besando a un hombre que apenas conocía, no era propio de ella, pero esa misma noche decidió mandar todo por la borda, tratar de olvidar su deseo irrefrenable por su compañero en los brazos de otro hombre, simplemente quería llenar el vacío que sentía por unas cuantas horas.
-¿Booth? ¿Qué haces aquí?- fue lo primero que salió de su boca.
-¿Qué hago yo aquí?- bufó con ironía mientras veía a otro lado, restregó suavemente sus ojos y habló. –Oí que Ángela te había sacado del laboratorio, y quise venir aquí porque sabía lo aburrido que te resultaban estos clubes… pero ahora veo que no me necesitabas.
Te necesito. El repentino pensamiento la asusto. Se libero de los brazos de Antonio, el nombre de su acompañante.
-Me voy, lamento haberlos interrumpido.
Se alejó de ellos, pero Brennan le siguió. Lo alcanzó fuera la local. Lo tomó de la muñeca suavemente, al ver que no volteaba, se adelanto para quedar frente a él.
-Booth… yo…
-No digas nada.- le cortó. –Tienes derecho a estar con alguien.- Brennan vio algo en sus ojos, un brillo de tristeza al decirlo.
-Yo no… me enseñaste a no mentir. No me mientas ahora.
Booth sonrió pero sus ojos decían otra cosa. –No miento, tienes derecho.
-¡No! No quiero eso… quiero… quiero…- pero otra vez, las palabras no salían de su boca.
-¿Qué quieres? Vamos, dilo, dilo Bones.- le pidió, esperanzado.
-Quiero…- pero no pudo completar la oración.
-Estás celoso.- sentenció.
Booth, quien estaba decepcionado, enojado más que todo respondió. –Los celos son irracionales, causados por un sentimiento irracional, el amor. Entonces sí, estoy celoso. Celoso de que sean otras manos las que te recorran, celoso de los labios que te besan, celoso de cada maldito segundo que pasas con tipos que no te valoran,- dijo entre dientes. - ¿Qué tienes que decir a eso, - se acercó a Brennan, tomó su cintura entre sus brazos, y susurró en su oído. - Temperance?
Sintió un escalofrío muy placentero al oír su nombre, tan sensualmente salir de sus labios, pero tan pronto como sintió sus manos subir para tocar esos tan bien formados omoplatos, así su racionalidad volvió y se alejó bruscamente de él.
Él le vio herido, por un momento sintió que la tenía, la olió, la sintió más cerca de lo que jamás la había sentido, y ahora quería más. Ella cruzó los brazos de manera defensiva, había sido testigo de cómo su barrera caía por un momento, por un momento pensó besarlo, por un momento pensó en hacerle el amor… lo cual la asustó.
Se vieron por un momento, sabían que ninguno de los dos se atrevería a romper ese silencio, mucho menos la barrera que los separaba, simplemente se dirigieron a la SUV de Booth, Brennan no se había percatado que había dejado a Antonio solo en el club hasta que ya había abordado el vehículo; el viaje fue silencioso, hasta que llegaron a la casa de Brennan, donde ella simplemente dijo:
-Buenas noches Booth.
Pensó que no le respondería, por un momento pensó que así sería. –Te veo mañana.
Volteó a verlo, le sonreía de la misma manera que siempre lo había hecho, el hilo por el que pendían no se había roto, pero no sabía por cuánto tiempo podría seguir aguantando.
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Se lavó la cara, sentía como todo le daba vueltas, pero tenía una responsabilidad, además, no quería que Booth pensara que ella había huido, no lo haría, no lo iba a dejar otra vez, cada vez se volvía más difícil estar separada de él, no volvería a vivir esos siete meses de infierno, pero tenía que tomar una decisión, tarde o temprano.
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Booth entró a la oficina de su compañera, aunque no podía dejar de pensar en lo sucedido anoche, prefirió fingir que no había pasado, que todo estaba normal, que nunca la vio besando a otro hombre, que nunca le dijo que la amaba. La vio en el escritorio, pero estaba pálida, no parecía ella, le faltaba vida, fue ahí cuando se preocupo.
-¿Bones?- Su apodo en forma de pregunta la tomó por sorpresa, y tuvo una especie de Déjà Vu. -¿Está bien?
Ella asintió, tratando de poner su mejor sonrisa, pero le fue imposible, porque él la conocía mejor que nadie, y sabía que algo no andaba bien.
-No mientas. ¿Estás enferma?- Se acercó a tocar su frente, pero ella se alejó de su toque, eso no lo detuvo, y estiró más su brazo hasta tocar esa delicada frente, hubiera disfrutado más del contacto si no hubiera sentido la fiebre arder hasta su punto más alto.
-¡Estás ardiendo en fiebre!- exclamó. –Debo llevarte al hospital.
-No Booth, te juro que estoy…- se levantó a media oración, pero en el momento que lo hizo, se desplomó, de no haber sido por los brazos de Booth, hubiera dado directo en el suelo.
Inglaterra, 1815
Teresa estaba caminando por el espeso bosque, se sentía sola, porque en el mundo no había nadie con quien pudiera hablar, incluso con su padre, Maximiliano III, él no se interesaba por ella, le agradecía lo bien que la había criado, no había sido mal padre, solamente no era él que ella deseaba. Oyó ruidos, ramas quebrándose a la vez que alguien pasaba sobre ellas, corrió en dirección opuesta al sonido, pero tropezó con una roca que la hizo caer, sintió su rodilla caliente por la sangre que salía de ella. Profirió un grito.
Y se arrepintió de haberlo hecho, ya que quien fuera que estaba en el bosque se acercaba a ella, vio a todos lados, tratando de enfocar alguna figura humana. Volteó a la derecha y una sombra la asustó. Al ver bien, descubrió que se trataba de un simple conejo. Rió ante su paranoia, intentó levantarse, subió la cabeza y cayó nuevamente, otra sombre, está vez de más o menos su altura la veía, e intentó tomarla del brazo. Se alejó de él, y le tiró una piedra que estaba tirada.
-¡Hey! ¡Sólo trato de ayudarla!- entonces esa voz se le hizo muy conocida.
-Usted.- murmuró.
-Sí, eso supongo.- comentó. Cuando las nubes se disiparon el cielo, la luz de luna ilumino el lugar, entonces puedo verlo bien.
-¿La ayudo?
-Sí, gracias.- dijo. Él la tomó por la cintura, y ella se asió a su cuello. Esto le pareció muy inapropiado, pero de alguna manera se sentía bien.
-Vamos, la llevaré a mi casa. Tenemos que curar esa rodilla.- dijo con una pequeña sonrisa.
Ella le devolvió el gesto. Eran desconocidos, demasiado pronto para saber lo que estaba por ocurrir.
Pero cuando olió su aroma, sus sentidos se desconectaron un momento, y sintió un pequeño escalofrío recorrer su cuerpo. Se asustó al sentir eso, se preguntó cuál era el nombre de esa reacción, a pesar de saber mucho, no podía distinguir ese sentimiento tan ¿placentero? No podía distinguir que lo que sentía era deseo. Y tampoco podía saber que eso comparado con lo que sentiría, era un suave cosquilleo hecho con una pluma.
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Espero que no sea muy confuso...
Quiero saber que les pareció. =D
