A/N: Gracias por todos sus comentarios y por su espera! Aquí el capitulo 2 espero sea de su agrado.
"…" Indican dialogo.
"…" pensamiento
Capitulo 2
"Llamada"
Setsuna seguía mirando como partía el avión que se llevaba lejos a su princesa, por un largo mes, un mes en el que no escucharía sus risas o alguna petición especial que ella le pedía, dejó ir un suspiro largo y se dirigió hacia uno de los automóviles que estaban en el estacionamiento.
Sanako la miraba desde lejos con la misma mueca de dolor en su rostro, y se dirigió a paso rápido hacia Setsuna. "¡Setsuna-san espérame!" Sanako exclamó alcanzándole su hombro "¿Nos vamos?"
La espadachín solo asintió con la cabeza sin siquiera voltear para verla a la cara, Sanako pensó que lo mejor sería no decir ni una sola palabra.
Llegaron al estacionamiento y se subieron rápidamente en el automóvil, Setsuna encendió el coche, mientras este se movía lentamente hacia la mansión.
El silencio no era para nada cómodo, al contrario era torturador, varias veces la chica de lentes viraba a ver a Setsuna quien mantenía su vista en la carretera, así que decidió romper el silencio y el ambiente tenso.
"¿Te parece bien que ponga algo de música?" Sanako preguntó con mucho cuidado en sus palabras.
"Como quieras" contestó secamente Setsuna. La castaña solo dejó ir un suspiró pesado mientras contaba repetitivas veces hasta diez, acto seguido prendió el radio y entonces una canción comenzaba a sonar.
¿Recuerdas el día en el que nos conocimos?
Tus energéticos ojos me enamoraron…
Eres una chica enclaustrada sin experiencia en el mundo real…
Pero tus gentiles ojos me encantaron…
Aun cuando instantáneamente nos enamoramos…
Los demás se encargaron de separarnos…
No es de sorprenderse, pues no soy de tu misma clase social…
Y aun así, no puedo olvidarte…
Sanako pudo notar que esa canción encajaba perfectamente con lo que Setsuna estaba pasando actualmente, la miró y notó que mientras más avanzaba la canción eran más las muecas de dolor en el rostro de la susodicha. Así que rápidamente cambió la estación de radio pero en esta comenzó a sonar otra canción.
Creo que voy a salir a caminar
Tal vez bajo la lluvia
Tal vez dejaré que las lágrimas rueden por mi cara y no sentir el dolor
Tal vez pensar en algo
Tal vez pensar en ti
No tengo nada que demostrar
No tengo nada que decir
No creo que nunca pensé que eras bueno para mí de todos modos
No tengo nada que perder…
Nada más que a ti…
"¡Maldición! ¿Acaso era el día de poner canciones que se apeguen a la realidad de Setsuna-san?"Sanako pensó molesta al momento en el que apagaba la radio.
"No estaban pasando música muy buena que digamos…" la chica de gafas rió con nerviosismo, a lo que Setsuna no dijo nada, solamente la miró con desgano conduciendo un poco más rápido.
"Gracias por preocuparte Sana-chan pero no quiero hablar en este momento" Setsuna se dijo a si misma mientras observaba a su amiga, quien solo miraba por el vidrio polarizado de el coche de la mansión, Setsuna sonrió tristemente "En serio lo siento…."
Al llegar a la mansión ambas bajaron rápidamente del automóvil. Sanako sin embargo, se quedó observando un poco a Setsuna, quien solo atinó a entrar a paso rápido en la mansión llegando a su habitación.
La chica de lentes no pudo soportarlo más y corrió detrás de su amiga, subió rápidamente las escaleras, cuando llegó donde Setsuna, su semblante cambió porque vio como en la alfombra caían pequeñas gotas de agua que emanaban con gran velocidad de las mejillas de Setsuna, quien permanecía de pie dándole la espalda a Sanako.
"Soy una idiota….Sana-chan…" la espadachín apretó los dientes al igual que sus puños con fuerza "Soy…una…idiota"
"¡No permitiré que digas eso Setsuna-san!... Tu no podías hacer nada para que no se marchara…" Sanako insistía.
"Pero ella… yo la he perdido por completo…" Setsuna por fin se dignó a mostrarle la cara a la chica de lentes y le sonrió con tristeza "Yo…soy…y fui muy cobarde Sana-chan… ahora Konoka Ojou-sama… estará sola con Miyamoto-kun durante un mes… yo… ya no puedo ni podré hacer nada…" Setsuna exclamó con desesperación.
"Es cierto Miyamoto-sama… y Konoka-sama están prácticamente comprometidos… y el hecho que estarán solos…da que pensar" Sanako pensó.
"Pero Setsuna-san…" las palabras no pudieron seguir fluyendo de la boca de Sanako, porque la otra chica se abrazó a ella con fuerza, acto que la sorprendió mucho.
Sanako sonrió y le devolvió el abrazo, acariciando con suavidad la espalda de Setsuna mientras ésta se desahogaba en el pecho de la susodicha.
"Ya pasó… ya pasó… para eso estoy… cuando quieras puedes venir conmigo…" murmuraba teniendo mucho cuidado al escoger sus palabras.
"Gracias Sana-chan… en verdad…"
Yorito y Konoka estaban en el avión a escasas dos horas de aterrizar en su primer destino del gran continente europeo, y ésta era nada más y nada menos que la ciudad de Roma en Italia.
"Muy buenas tardes a todos los pasajeros" la aeromoza comenzó a informar todo lo que iba aconteciendo durante el viaje, con ayuda de su micrófono lo cual sacó de sus pensamientos a Konoka. "Me alegra informarles que el viaje ya mero llega a su fin y todos ustedes estarán en su destino sin ningún problema, por favor háganos saber a nuestro equipo de servicio o a mí en lo personal, si necesitan cualquier tipo de servicio, sin más que decir muy buenas tardes a todos y gracias por su atención" la chica se retiró del pasillo, la castaña suspiró pesadamente mientras continuaba viendo el atardecer por la ventana "me pregunto que estará haciendo Secchan…" Era el pensamiento de Konoka, volteó para ver a Yorito durmiendo plácidamente pero sin ninguna expresión en su cara, por segunda vez en el día volvió a sacar otro pesado suspiro al mismo tiempo que conectaba unos audífonos de color blanco en su reproductor de música portátil, una canción comenzó a sonar pero al parecer ya estaba en la mitad.
Lo que más deseo…
Es poder creer en ti,
Pero es muy doloroso.
Es más fácil decir "me gustas"
Que decir "te amo"
El sabor de la vida…
Los ojos marrones se abrieron como platos al escuchar estas lindas pero dolorosas líneas de palabras, que se apegaban tanto con su realidad, de inmediato se quitó con algo de fuerza los audífonos y sus manos se dirigieron a su pecho el cual latía con rapidez, un rubor apareció en su rostro lo cual hizo que Yorito despierte lentamente.
"Konoka-chan… ¿sucede algo?" El rubio preguntó mientras se estrujaba sus ojos con ambas manos.
"¡N-no es nada Yori-kun!" evitó la mirada del chico y se levantó de inmediato "tengo que ir al tocador… disculpa" Konoka prácticamente corría hacia el baño, enseguida que llegó a este, sacó su celular con rapidez y le marcó a Setsuna. Pero por alguna extraña razón el celular de la espadachín la mandaba directamente al buzón de voz, no quedándose convencida Konoka llamó unas tres veces más las cuales de igual modo fracasaron.
"Secchan… necesito… escuchar tu voz…" Konoka dijo con tristeza viéndose fijamente en el espejo del pequeño tocador del avión.
En una habitación grande y muy ordenada se veía a una chica arreglándose para salir esta era Setsuna quien se acordó de su compromiso con Colette, la chica que conoció apenas el día pasado la cual era su admiradora. Suspiró pesadamente pero terminó de enlistarse la corbata de su traje en color azul marino con unas líneas blancas horizontales que la hacían ver muy elegante, además que su pelo se lo ató en una cola hacia atrás pero dejando dos mechones por delante que le tapaban sus ojeras y se puso unas gafas negras que la hacían lucir como toda una guardaespaldas.
Sintió que algo se le estaba olvidando, volteó en todas partes y vio su teléfono celular en su escritorio, lo tomó entre sus manos y sonrió con tristeza al ver una pequeña calcomanía que Konoka le había regalado con forma de una pequeña ala, volvió a sonreír, dándose cuenta que la carga de la batería de su teléfono se había descargado completamente, pensó que lo mejor sería dejarlo ya que no tenía caso llevarlo porque Konoka no estaba para contactarla en algo que necesitase. Lo dejó donde estaba y salió de su habitación cerrando la puerta detrás de ella.
Caminando por los pasillos de la gran mansión, Setsuna se detuvo en la habitación de Konoka la analizó varias veces como buscándola pero se dio cuenta que su mente le estaba jugando una mala pasada sacudió su cabeza y rápidamente llegó a la puerta de la mansión, tomó su chaqueta y salió de inmediato de ésta, entró en un coche de la mansión y salió rápidamente con éste hacia la dirección de Colette.
"Konoka-chan… ¿Qué sucede?… no has soltado tu teléfono celular desde que llegamos al hotel ¿O es que estas esperando una llamada importante de alguien de tu familia?" Yorito interrogó acercándose a Konoka y abrazándola lentamente por la espalda.
"Ah… no… no es eso… solo quiero estar en contacto con Secchan… casi no estoy acostumbrada a estar lejos de ella tanto tiempo… eso es todo" la castaña dijo tristemente, sentimiento que sintió Yorito quien inmediatamente soltó a Konoka para verla a la cara.
"Pero… me tienes a mi… conmigo no necesitas mas ¿no te parece?" Yorito preguntó algo exasperado.
"¡Ah! Lo siento Yori-kun no quise dar a entender eso…" Konoka dijo rápidamente tratando de remediar su error.
"No te preocupes… mejor hay que pasárnoslas bien, la cena estará lista en poco tiempo así que iré a tomar un baño" el rubio sonrió y salió de la habitación dejándola sola.
Konoka se acercó al gran balcón del hotel, observando como poco a poco el sol se iba alejando y también ya estaba oscureciendo, el cielo ligeramente pintado de un azul muy oscuro, el paisaje era hermoso al igual que la vista, sin embargo para Konoka no lo era. Se apoyó en uno de los barandales del balcón observando tristemente toda la perfecta naturaleza y arquitectura que la rodeaba, sacó su celular comenzando a escribir con rapidez, al parecer era un mensaje para su guardián.
"Tal vez las llamadas no las pueda recibir ahora… pero un mensaje seguro que si…" Konoka sonrió para sí misma segura de que Setsuna le contestaría de inmediato.
"Hola Secchan ¿Cómo has estado?... espero que te estés alimentando bien… la verdad es que te extraño bastante y por favor háblame pronto..." Konoka solo se limitó a escribir algunos de los pensamientos y sentimientos que estaba sintiendo en ese momento, presionó el botón de su móvil y enseguida se envió el mensaje.
"Contesta pronto Secchan…necesito por lo menos escucharte…"
Setsuna llegó a la gran mansión pero una gigantesca reja la separaba del inmenso jardín, se sorprendió un poco. Bajó del automóvil y tocó el timbre de inmediato una voz de probablemente un mayordomo de edad avanzada se escuchó detrás de la pequeña bocina que acompañaba al timbre.
"Mansión Munchausen ¿en qué puedo servirle?"
"¡Ah! Soy Setsuna Sakurazaki Colette-sama dijo que me esperaría aquí" Setsuna respondió.
"Oh… Setsuna-chan claro, la señorita la espera en la sala de estar… por favor pase" El mayordomo dijo amablemente al mismo tiempo que la dos gigantescas rejas de la casa comenzaban a abrirse de par en par. Setsuna volvió al coche para encenderlo y estacionarlo dentro de la casa, aunque el trayecto hacia la entrada principal fue algo largo, más que parecer un jardín parecía un bosque.
La espadachín bajó del automóvil no sin antes asegurarlo a la perfección, subió unos diez escalones hasta que llegó a la puerta principal donde un hombre de edad avanzada la esperaba.
"Muy buen día, Setsuna-chan mi nombre es Sebastián Katsura y soy el mayordomo de la señorita Munchausen, por favor sígame ella la espera" Hizo una pequeña reverencia y enseguida Setsuna lo siguió.
La casa era enorme por dentro pasaron el gigantesco comedor, hasta que llegaron a la sala de estar, donde Colette estaba sentada cómodamente en uno de sus muebles, al ver a Setsuna sus ojos adquirieron un brillo y sin pensarlo dos veces se puso de pie para poder saludarla mejor.
"Aquí esta Setsuna-chan, Munchausen-sama" Sebastián dijo seguido de una pequeña reverencia.
"Muchas gracias Sebastián… puedes tomarte el resto del día libre" Colette sonrió.
"Se lo agradezco… con permiso" el mayordomo se retiró de la escena dejando a ambas chicas solas en la sala.
"Oh… por favor Setsuna-sama… tome asiento" Colette la tomó inconscientemente de la mano dirigiéndola hacia donde ella estaba sentada. Al ver lo que estaba haciendo soltó su mano de inmediato. "¡Ah! Disculpa…" la rubia dijo realmente apenada.
"No te preocupes Colette-sama…" Setsuna se sonrojó "Por cierto… me he sorprendido de lo grande que es esta casa" la espadachín exclamó observando cada uno de los detalles de la gran pero vacía mansión.
"No pensé que te sorprendieras ya que trabajas en la mansión Konoe, y es del mismo tamaño o más grande que esta…" Colette embozó una risa suave.
"Si tienes razón… pero a comparación de la mansión Konoe, esta se siente muy desolada…" Setsuna tomó asiento junto a Colette.
"¿Desolada…eh? Lo sé… yo también me siento así…" Colette le ofreció una sonrisa triste.
"¿A qué te refieres?" Setsuna cuestionó con curiosidad.
"Bien… te contaré Setsuna-sama…" tomó un poco de aire para luego dejarlo ir libre y suavemente "Yo no vivo con mi familia… mi padre y madre están en Alemania, francamente creo que no les interese como estoy o que estoy haciendo aquí en Japón… jamás han venido a visitarme ni creo que lo harían en un futuro" Colette hizo una mueca de dolor.
"L-lo siento… nunca debí preguntar" Setsuna nerviosamente trató de remediar su error.
"No te preocupes Setsuna-sama" Colette sonrió "Por lo menos no creo que tu familia sea tan horrible como la mía ¿no es así?"
Al escuchar esto, los ojos de Setsuna se nublaron y de inmediato movió su cabeza hacia otro lado, la rubia se sorprendió.
"¿Setsuna-sama?"
"Yo…"
"¿Eh?"
"Yo… no tengo familia Colette-sama…" la espadachín dejó ir estas palabras seriamente "Jamás conocí a mis padres… soy una huérfana que fui recogida y entrenada por Eishun-sama, es por eso que le debo tanto a la familia Konoe" Setsuna dijo poniéndose de pie "Además que prometí proteger a Konoka-Ojou-sama a costa de todo hasta de mi vida" exclamó cerrando su puño con fuerza.
"La quieres ¿verdad?" Colette cuestionó esperando en lo más profundo de su corazón que la respuesta sea negativa.
"¡¿Q-qué clase de pregunta es esa Colette-sama?" Setsuna por poco se cae por el comentario, lo cual hizo que la rubia dejara ir una risa suave. "C-claro que la q-quiero… después de todo ella es…" Setsuna se quedó pensativa, cuando imágenes de Yorito y Konoka se le vinieron a la mente.
"Ella es… Mi mejor amiga…" dijo por fin con un aire de tristeza.
"Ya veo… pasando a cosas más alegres ¿Por qué no salimos a almorzar? conozco un restaurante que ¡te encantara!" Colette se puso de pie tomándola de la mano y arrastrándola hacia la salida de la mansión.
"¡C-claro!..." Setsuna la siguió.
"¿Ya decidiste que quieres cenar Konoka-chan?" Yorito dijo mientras veía el menú, pero al notar que no hubo respuesta de la castaña, el rubio dejó lo que estaba haciendo para notar que su futura prometida estaba profundamente perdida en sus pensamientos.
Yorito frunció el seño.
"K-O-N-O-K-A-C-H-A-N"
"¡Ah! ¿Qué sucede Yori-kun?"
"He estado llamándote varias veces… ¿Te sucede algo?"
"N-no… en absoluto" Empezaron a discutirlo, cuando el mesero se acercó a pedirles su orden.
"Disculpen, ¿Ya puedo tomarles sus ordenes"
Tanto Yorito como Konoka se sorprendieron y de igual modo le pidieron una disculpa al mesero y pidieron sus respectivos platos.
"Discúlpame Konoka-chan… no sé que me sucedió" el rubio dijo realmente apenado.
"No te disculpes Yori-kun… la culpa es mía" Konoka solo bajó la mirada, acto que enterneció a Yorito por completo.
"Tranquila Konoka-chan… mejor disfrutemos de nuestro paseo juntos" le sonrió y ella le devolvió una sonrisa fingida.
"Hai…" "Secchan…" Konoka en las últimas horas, se había percatado que le dolía demasiado el no estar o por lo menos saber algo sobre Setsuna, suspiró fuertemente pero sin que Yorito se percatara, le dio un vistazo a su celular por debajo del mantel que cubría la mesa. Fue en vano ya que no había ninguna llamada o siquiera mensaje de Setsuna.
En un restaurante muy lujoso de Japón, bajaron de un automóvil en color negro, dos chicas las cuales eran Setsuna y Colette. Entraron rápidamente al edificio y se sentaron en una mesa. Ahí cenaron y platicaron de todo los que les habían acontecido recientemente.
"Así que, ¿has aprendido kendo todos estos años?" Colette preguntó mientras tomaba un sorbo de su té.
"Si… recientemente he estado entrenando" la espadachín dijo.
"Oh ya veo" la rubia sonrió "Por cierto, Setsuna-sama… no eres nada de lo que aparentas" Colette dejó ir una risa suave.
Setsuna la miró confundida "¿Eh?"
"Antes en la Academia Mahora, te me hacías una persona con la que nadie podía tratar… pero veo que no es así Setsuna-sama, eres la persona que más admiro en este momento"
"G-gracias…" la espadachín se sonrojó.
La tarde se alargó y así continuaron platicando hasta que la noche las ganó y fue cuando Setsuna tuvo que llevarla hasta la mansión.
"Espero no se haya aburrido Colette-sama" Setsuna dijo desde la ventana del automóvil.
"Por supuesto que no" Colette sonrió "Me la pase de maravilla".
"Me alegro… si me disculpa me tengo que ir, cuídese mucho y descanse" la espadachín sonrió.
"Gracias… lo mismo digo Setsuna-sama, Gokigenyou"
Setsuna se despidió correctamente conduciendo hacia la mansión.
Después de más 8 horas fuera de la mansión Konoe, llegó a ésta a poco más de las dos de la mañana, se sorprendió un poco de la hora. Subió hacia su habitación, se cambió rápidamente de ropa y se tiró a su cama mirando fijamente el techo de su habitación, era como se esperaba que fuera esa noche… con un terrible Insomnio.
El único problema por el cual no conciliaba el sueño, tenía nombre y apellido se llamaba Konoe Konoka. Inmediatamente Setsuna se tapó su cara con una almohada como quitando los malos pensamientos que le venían a su mente, cuando algo le llamó la atención. Y éste era su teléfono celular, se levantó de la cama e inconscientemente lo tomó entre sus manos.
"¿Sera que kono-chan…?" Setsuna pensó "No…no… ella ya no me necesita pero…" buscó en los cajones de su pequeño armario, y encontró el cargador. Lo conectó rápidamente a la toma de corriente eléctrica más cercana que encontró, se fue prendiendo poco a poco, Setsuna mantenía la vista clavada en cada uno de los movimientos del celular. Se prendió por completo y sus ojos se ensancharon como platos cuando vio que tenía más de 15 llamadas pérdidas y un mensaje de texto, torpemente abrió el mensaje y leyó el contenido de este.
Un sonrojó se le formó en el rostro cuando leyó "Te extraño demasiado y háblame cuando puedas" No lo pensó ni dos veces, marcó rápidamente al número de su princesa.
La línea estaba tardando bastante, los dedos de Setsuna golpeaban nerviosamente la parte superior de su armario una y otra vez.
Konoka atentamente estaba escuchando al guía de turismo, el cual explicaba la historia sobre el Coliseo Romano en el cual estaban ya era su primer destino del paquete de viajes. Yorito estaba tomando fotos de esa maravilla.
De repente sintió que algo estaba vibrando en la bolsa trasera de su pantalón y este era su teléfono celular. Lo sacó rápidamente, sus ojos se iluminaron al ver que el remitente decía el apodo de su mejor amiga "Secchan" susurró y corrió lo más rápido posible hacia ningún lugar en especifico. Solo quería estar sola para poder atender la llamada fuera de todo bullicio.
"¡Konoka-chan!" Yorito exclamó su mirada se tornó llena de rabia "Maldita seas… Sakurazaki Setsuna" No se inmutó por correr detrás de Konoka, aunque sin embargo, tomó su teléfono e hizo una llamada.
"¿Yuuki-sensei?... te tengo una petición muy especial" Yorito dijo "Quiero que le des una pequeña pero dolorosa paliza a Sakurazaki Setsuna" una sonrisa se formó en sus labios "Te lo estoy pidiendo a ti porque eres un maestro Shinmeiryuu, entonces… ¿Cuento contigo?"
"Perfecto… Hazlo lo más rápido posible" y con esto la llamada se finalizó.
"Veamos si así aprendes a no tocar lo que no te pertenece" el rubio dejó ir una carcajada, volviendo hacia el coliseo.
Konoka corría a toda velocidad, se detuvo cuando llegó a un parque pequeño y entonces contestó la llamada. Al otro lado de la línea Setsuna puso cara de sorpresa cuando oyó que la llamada había entrado satisfactoriamente.
"¡Ah!... ¿Kono-chan?" Setsuna exclamó con nerviosismo en su voz. Al no oír respuesta continuó hablando "L-lo siento… Mi teléfono no tenía batería… y…"
"¿Kono-chan?" Konoka solo sonreía escuchando las razones de Setsuna "¿Hola?" tenía tantas ganas de escuchar su voz.
"¿M-me puedes escuchar?" Setsuna esperó al otro lado de la línea con preocupación.
"Si" Setsuna sonrió ampliamente al escuchar la voz de la castaña "Te puedo escuchar bien…"
"Gracias a dios…"la espadachín sintió mucho alivio cuando Konoka contestó su llamada.
A/N: Hola pues espero que les haya gustado gracias por sus reviews siempre me motivan para mejorar y me motivan a escribir velozmente así que por favor dejen uno para este capítulo! Se los agradecería mucho!
