El sol comenzó a salir atravesando las ventanas y dándome en plena cara, le di la vuelta buscando aquel cuerpo para protegerme y no lo halle…comencé a mover mi mano, palpando toda la cama, no estaba…

-Naruto?- susurre abriendo los ojos sin respuesta alguna, la habitación estaba vacía. Me incorpore lentamente sentándome en la cama, el cielo estaba celeste con nubes negras, sentí un mal presentimiento.

Espere y espere sentado otra vez en el sofá, sola…

La misma historia se estaba repitiendo, con una taza de café y envuelta en la manta frente al televisor con la TV prendida dando un programa sin prestarle atención, mi cabeza estaba en mi mundo…

Mire la hora, me estaba hundiendo de nuevo, pasaron tres horas sin moverme y pensar…

¿Me abra abandonado como él? ¿Ya no me quiere? ¿Que hice? Saco conclusiones sin saber la razón que aun no llegase, pero tenía miedo de haber confiado en alguien para volverme a lastimar.

Comencé a cabecear y sin darme cuenta caí rendida ante el sueño, la puerta se abrió y tan solo oí como con un portazo se cerraba, me incorpore rápidamente y lo vi allí mirándome sin expresión alguna.

-hola- dije, fue lo primero que se me ocurrió al darme cuenta que estaba enojado y estaba conteniendo la rabia. Me levante del sofá y me pare delante de él, con la taza de café apoyada en el pecho.

No respondió, el silencio se hizo incomodo, tome la iniciativa acercándome a él para sentirlo y se alejo, me dejo estática

-¿Qué pasa?- pregunte asombrada, comencé atembar. El miedo me comenzó a someter ante la realidad.

-estoy cansado- respondió pasando por mi lado, ignorándome, voltee viéndolo alejarse. Agarre con una mano la taza y con la otra quise detenerlo, pero el yacía muy lejos, entonces fue cuando me di cuenta al comenzar a vibrar el celular, esta vez estaba perdida. Lo cogí dejando la taza encima del sofá. Al contestar no dije nada, sabia quien era…

-Siempre volverás a mí. ¿Lo sabes, no?- escuche atónita las palabras serias que salían de aquellos labios que un día me volvieron loca.

-Siempre has sido mía, solo mía- Al decir aquello corto la llamada, las lagrimas comenzaron a caer. Deje caer el celular para comenzar a correr tras de él, al llegar a la habitación, el estaba allí recostado con las manos debajo de su cabeza y con los ojos cerrados.

-¿era él?- pregunto relajado asiéndome sobresaltar, no supe que responder, mi cabeza daba vueltas. Las ideas de cómo me iba a dejar eran diversas, ahora no era yo la que se marchaba sino el, ahora era él, solo él.

-Quiero dormir- dijo al no recibir respuesta alguna de mi parte.

Me recosté sobre la puerta e iba cayendo, pensando en lo que estaba pensando. ¿Siempre quiso arruinarme la vida? ¿Siempre quiso que sufriera, que no sea feliz?

Me abrace a mí misma, sentada en aquella habitación donde aunque sea no me encontraba sola.

Flas back

-¿Porque lo haces?- respondí cansada, estaba esperando el autobús y allí parado estaba el observándome detenidamente. Cada día era lo mismo, las llamadas eras frecuentes hasta sus visitas inesperadas que no me agradaban.

-Ya te lo dije- contesto acercándose a mí rozando nuestros brazos lo que me hice alejarme, sonrió ante mi reacción y lo volvió a hacer hasta que no me moví. Y allí estábamos los dos con un ambiente entre divertido y tenso.

-Estoy con el- susurre suspirando de su abstinencia de no dejarme en paz. Mi cabeza estaba en otro lado, las cosas habían cambiado, ahora él era el que me esperaba, me sentía mal por sentir que traicionaba a Naruto por no decirle lo que estaba pasando.

-el no te ara feliz- dijo mirándome divertido, lo mire seria. Sabia a que juego estaba jugando, La misma historia se estaba escribiendo de nuevo y él se empeñaba a seguir cada detalle.

El autobús llego, había un montón de gente, espere a que subieran pero al querer subir me cogió la mano y me guiaba hacia otro lado, aunque me resistí el era mas fuerte.

-no te dejare ir esta vez-

Fin Flas Back

Creo que yo arruine todo, desde el comienzo me arroje a la boca del león, arruine dos veces el mundo de hadas que creamos.

Lo mire, quería explicarle todo, pero no podía razonar con el estando enojado.