¡Hola!
Antes que nada quiero disculparme por tardarme tanto en actualizar esta historia, pero haciendo acopio de mi sinceridad me quedé sin inspiración y quería llevarles algo medianamente aceptable, no algo rápido.
Aún así espero haber hecho bien mi trabajo de llevarles algo interesante, ustedes dirán por medio de sus reviews. Aprovecho para dar las gracias a los que me leen, dejan reviews y me agregan a alertas y favoritos. ¡Muchísimas gracias! No saben cuan feliz me hacen sus comentarios.
Sin nada más que decir, dejo que disfruten de la actualización y hasta la próxima.
Se aceptan críticas constructivas más no insultos.
Disclaimers: Los personajes de Ranma ½ no me pertenecen, si no a su creadora Rumiko Takahashi.
Aclaraciones:
Flash Back.
Capítulo 2
Primer Encuentro.
"La muerte no es una muerte total, no es el fin, sino la continuación de la vida por otros caminos."
Vicente Ferrer.
− 0 −
La chica la miraba sin poder creer lo que le dijo.
− ¿Qué? ¿Estoy… estoy muerta?
Akane asintió.
− Por eso mi compañera no puede verte.
La rubia la miró, su dolor la golpeó y Akane sintió como su pecho se oprimía, teniendo la necesidad de desahogarse, nunca antes lo había sentido.
− ¿Cómo… como es que… morí? No lo entiendo.
La sensación pasó y pudo recomponerse. Inspiró preparándose para hablar.
− No lo sé, te presentaste de repente. ¿Cómo te llamas?
− Katherin… Katherin Hale – respondió la chica de manera dudosa - ¿Por qué tú si puedes verme?
Akane reanudó su tarea de acomodar las prendas.
− Tengo un don… soy capaz de ver lo que otros no – contestó serena.
− ¿Me ayudarás a saber que fue lo que me pasó? – inquirió esperanzada la chica.
Sabía que debía decir que no, pero su corazón no podía… terminaría arrepintiéndose.
− Sí, lo haré.
Katherin sonrió y desapareció.
Se apresuró a colocar las prendas en las secciones correspondientes.
Regresó a caja donde se encontraba Shampoo.
− ¿Podrías encargarte por unas horas?
− Claro, pero… ¿A dónde vas?
− Recordé que debía hacer una cita con el médico – se excusó, la pelipúrpura asintió comprendiendo.
− Entonces no te quedes ahí parada, ve – la apresuró, Akane sonrió, tomó su abrigo y bolso.
− Nos vemos más tarde.
Salió del establecimiento y subió a la camioneta, la puso en marcha.
Teniendo en mente hacia donde se dirigía, necesitaba de su ayuda.
− 0 −
Caminaba entre tanta gente hasta llegar a un cubículo.
− Disculpe, ¿el Oficial Hibiki? – le preguntó al joven que se encontraba sentado detrás del escritorio.
− El cubículo que está al final del pasillo – respondió el chico asombrado. Ella le sonrió consiguiendo que sus mejillas se ruborizaran.
Se encaminó hasta donde el joven le indicó, encontrando a quién buscaba sepultado en una montaña de papeles.
− Ryoga – llamó ella.
− ¡Hola Akane! – contestó el chico sacando una mano por encima de las carpetas.
Se puso de pie y así pudo verlo, tenía que admitir que ese uniforme de policía le quedaba muy bien a su cuerpo atlético.
− ¿Qué haces aquí? – indagó ambiguo.
− Necesito tu ayuda – manifestó, él suspiró.
− ¿En que lío te metiste mujer? – Akane rodó los ojos.
− No me he metido en ningún lío, solo necesito que investigues a una persona.
− ¿Quién es?
− Su nombre es Katherin Hale ¿puedes investigarla? – indagó indecisa.
Él asintió, pero después recordó.
− Espera… dijiste Katherin Hale ¿verdad? – le preguntó buscando entre sus carpetas, hasta que la encontró – Tengo la información aquí.
− ¿Y?
− Fue reportada como desaparecida por su novio hace dos días – contestó – La encontraron muerta esta mañana en su departamento. – finalizó mirando a su amiga.
− Lo supuse – musitó.
− ¿La viste? – inquirió sin sorprenderse.
Ella sonrió, con Ryoga siempre se iba al grano.
− Se me presentó esta mañana en el local mientras acomodaba unas prendas. Pero no sabía donde estaba y mucho menos que le sucedió – explicó la de ojos avellana - ¿Aún no tienes el informe forense?
− Aún no, pero te lo diré en cuanto tenga información.
Akane asintió.
− Te dejaré trabajar – habló Akane regalándole una sonrisa que fue correspondida por él.
Se fue de ahí, arrancó su camioneta y se dirigió de nuevo hacia la tienda.
Un suave sonido se escuchó.
− ¿Ya sabes que me sucedió? – dio un salto en su asiento y desvió el volante, casi choca contra un poste.
− ¡No te aparezcas de repente! Pude salirme de la carretera – reprendió la peliazul, dándole un vistazo.
− Lo siento – se disculpó avergonzada la chica.
− Encontraron tu cuerpo esta mañana en tu departamento – informó – Tu novio te reportó como desaparecida hace dos días.
− Ya veo.
− ¿Recuerdas algo? ¿De tu muerte o la fiesta? – inquirió Akane, observándola de vez en cuando.
− No – respondió con tristeza – Espera.
Un recuerdo.
Caminaba por la calle empedrada, estaba molesta.
Su vestido arrugado y con una copa de vino en la mano.
De pronto alguien se acercó a ella, pero…
La imagen se volvió borrosa y no logró reconocer a la persona.
− Recuerdo que salí molesta del salón y alguien más estaba conmigo…
− ¿Sabes quién es? – indagó Akane.
La chica hizo una negativa, la de ojos avellana reprimió un suspiro. Lo pensó mejor.
‒ Dame tu dirección.
Katherin le dio las indicaciones y desapareció de nuevo. Akane se estacionó frente a un edificio de quince pisos, recordó que no le pidió el número de departamento a Ryoga.
La chica se hizo presente de nuevo, sus ojos miel clavados en el edificio frente a ellas.
− ¿Cuál es el número de piso? – preguntó Akane.
− Es el último.
Asintió y comenzó a adentrarse en el edificio, tomó el ascensor y presionó el botón que tenía el número quince. En menos de diez minutos se encontraba en dicho piso, salió del ascensor… visualizó la puerta del departamento.
Era imposible no darse cuenta, dado que era la única en el lugar. Caminó hasta ella y se dio cuenta que estaba acordonada, sin embargo eso no la detuvo y abrió sin ningún problema, se adentró pasando por debajo de la cinta amarilla.
Un departamento amplio y modesto. Sintió su presencia de nuevo.
− ¿Vivías sola? – indagó Akane mientras comenzaba con la revisión tratando de encontrar algo que le indicara lo que le había sucedido a la chica.
− No. Mi novio y yo vivíamos juntos, pero ese día… discutimos… y decidí venir aquí.
− ¿Por qué discutieron?
La chica rió con tristeza.
− Dylan comenzó a llegar tarde a casa, se encontraba distraído y dejó de prestarme atención para centrarse más en su trabajo. Luego me di cuenta… de que… estaba trabajando con su ex novia – explicó vagando por el apartamento, Akane la miraba con atención – Al principio… no le vi nada de malo. Era su trabajo, y ella su compañera… pero después comenzó a llegar tarde y de prestarme atención, se excusaba con su trabajo, la presión. Me di cuenta de que me engañaba… - finalizó con la voz quebrada.
Akane la miró con pena.
− Lo lamento – musitó la peliazul.
Katherin sonrió con tristeza.
Se dirigía hacia la habitación principal cuando una voz la tomó desprevenida.
− Alto – manifestó una voz grave. La mujer dio un respingo y dio media vuelta para encarar a la otra persona que se encontraba en la habitación.
Se encontró con la silueta de un hombre, fornido y atractivo. Sin embargo, fueron sus ojos azul cobalto los que llamaron su atención, que la observaban con interés y seriedad.
− ¿Quién es usted? ¿Es que acaso no se dio cuenta? Esta es la escena de un suicidio. No debe estar aquí – habló con seriedad él.
− ¡Oh! Disculpe, mi nombre es Akane Tendo – respondió ella tendiéndole la mano.
‒ Ranma Saotome – se presentó con profesionalismo tomando la mano que le ofrecía - ¿Me dirá que hace aquí?
− Imaginé que no habría nadie – fue lo único que articuló ella.
‒ Pues se equivocó – replicó Saotome mirándola fijamente - ¿Qué busca?
− Buscaba a Katherin – respondió – No sabía que… se suicidó – musitó.
Ranma la miró, le provocó remordimiento verla así, parecía estar afectada por la noticia.
− ¿Conocía a la víctima? – inquirió matizando su voz.
Akane asintió.
− No creo que deba estar aquí – sugirió él.
− Tiene razón, debo irme.
‒ ¿Quiere que la acompañe? Se encuentra pálida – habló él con preocupación. Akane movió la cabeza de manera negativa.
‒ No es necesario, gracias.
Le sonrió y salió del departamento, sin darse cuenta que era seguida por unos ojos azul cobalto. Subió a su camioneta con rumbo hacia su tienda.
Suicidio… eso no era posible, estaba segura que no era un suicidio.
Necesitaba más información, era de cobrar algunos favores.
Continuara…
Mis agradecimientos:
Rusa-ranmayakane: Gracias por leer y comentar, en verdad espero que este capítulo haya sido de tu gusto, cuídate. Hasta la próxima.
97pupi: Me alegra que te guste, y bueno trataré de hacerla interesante, espero que continúes leyendo. Hasta luego.
Josciel: Jajaja, me alegra saber que la historia te parezca buena, en verdad no quería regresar con las anteriores hasta que las edite y no sé cuando será, dado que en verdad me da como un poco de enojo y mejor evito eso. En verdad me halaga que sigas mis historias, si sigo publicando serán en Universo Alternativo, agradezco que leas y comentes pequeña. Cuídate mucho y espero que te haya gustado la actualización. Hasta pronto.
Dita34: Gracias, siempre cuento con tu comentario y lamento tardar tanto con la continuación pero me había quedado sin inspiración. Nos vemos.
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