Bueno, aquí está la actualización de esta historia, lamento la tardanza pero mi inspiración ha estado un poco vaga, aún así espero que les guste lo que leerán y merezca un comentario de su parte.

Sin más que decir nos leemos.

Se aceptan críticas constructivas más no insultos.

Disclaimers:

Los personajes le pertenecen a Rumiko Takahashi, yo sólo los tomé prestados para crear esta historia.

Aclaraciones:

Personajes — Edades.

Tofu — 28.

Dylan — 25.

Denis — 30.

Si se me escapa alguno, lo colocaré en el siguiente.

Advertencias:

Ninguna de momento.


Capítulo 4

Encuentro con el pasado y revelación.

"La muerte sólo tiene importancia en la medida en que nos hace reflexionar sobre el valor de la vida."

André Malraux.


Se paralizó, su respiración se detuvo de repente y su corazón comenzó a latir desbocado, continuaba contemplando la figura del hombre frente a ella. Aún más formidable de cómo lo recordaba, aunque mantenía su cabello castaño atado en una pequeña coleta baja, otorgándole ese aspecto único.

— Akane… — llamó el de nuevo, su voz la despertó de su ensoñación. Aún tenía ese tinte cariñoso casi imperceptible, aún a pesar de su tono serio.

Parpadeó un par de veces y enfocó su rostro, sus ojos marrones la inspeccionaban con interés.

— ¿Estás bien? — preguntó acercándose, ella instintivamente se alejó un par de pasos hacia atrás.

Los recuerdos la golpeaban de nuevo… se rehusó a que las imágenes aparecieran en su cabeza y se obligó a guardar la calma.

— Estoy bien, gracias Tofu. — le contestó ella fingiendo una sonrisa, una sonrisa que guardaba mucho dolor y amargura. No obstante, él, entrecerró los ojos con perspicacia.

— No lo creo, estás pálida. — afirmó él con seguridad e hizo el amago de aproximarse a ella de nuevo, provocando que se retirara sucesivamente. Su cercanía la ponía nerviosa…

— Debe ser por el ambiente, tengo que irme Tofu. Ha sido un gusto saludarte. — habló Akane con toda la serenidad que le fue posible y le brindó una media sonrisa, enseguida dio media vuelta y caminó lo más decente que pudo para no parecer que huía.

Cuando por fin estuvo fuera del edificio, expulsó todo el aire retenido en sus pulmones y llevo una mano hacia su pecho, su corazón seguía latiendo rápidamente. En cuanto lo vio, sintió que se asfixiaba y la culpa la carcomía por dentro… ¡¿Por qué tenía que encontrárselo? ! ¡¿Es que acaso no era suficiente la culpa que cargaba ya? !

Apoyó la mano en su camioneta tratando de ganar estabilidad, en ese momento no podía pensar en eso, tenía cosas más importantes que hacer. Cuando recuperó el equilibrio, se subió a su camioneta con rumbo al norte, tenía una visita que hacer. Sin embargo, no pudo percatarse de cómo unos ojos marrones la seguían con un leve brillo de nostalgia en ellos… ni de otros azul cobalto, que la miraban con interés y seriedad.

0 —

Akane se estacionó frente a la entrada de un cementerio… uno muy lujoso, odiaba los camposantos sólo le traían malos recuerdos; sino fuera porque lo que tenía que hacer era de suma importancia no estaría ahí. Finalmente se armó de valor y entró en el lugar, lápidas de mármol se miraban por doquier y mausoleos… todo bien cuidado.

Tuvo que rodear casi todo el panteón para llegar hasta donde se encontraba una congregación de gente, todos vestían de negro, afortunadamente ella esa mañana decidió vestir de color gris, un pantalón de vestir y una camisa de seda en el mismo tono, por lo menos no desentonaría tanto en ese lugar.

Se quedó lo más alejada posible e intentó desde ahí localizar a una persona, aunque no sabía bien quién de todos los que se encontraban cerca de ataúd era la persona que buscaba. Una suave sonido se escuchó de nuevo, sabía de quien se trataba.

— ¿Cuál era tu novio? — preguntó Akane sin vacilar.

Los ojos miel de Katherine se mantenían clavados sobre el ataúd… los elevó para la ver la figura de uno hombre alto y delgado, cabellera castaña y ojos oscuros. La expresión de su rostro era desolada y amarga, al igual que los demás, portaba un traje negro y una camisa blanca, con una corbata negra.

— El de cabello castaño, el que está junto al féretro. — contestó Katherine con melancolía.

Akane dirigió sus ojos avellana hacia la persona mencionada, desde ahí pudo ver su rostro pálido y unas marcadas ojeras, tal parecía que de todos, él era el que más sufría. Escuchó al sacerdote decir unas palabras y luego tirar agua bendita en forma de cruz sobre el ataúd, que enseguida comenzó a ser bajado y las demás personas comenzaron a retirarse, menos el novio de Katherine.

Que se quedó ahí… mirando absorto como el féretro gris era bajado y posteriormente la tierra caía sobre el haciendo que su corazón se volviera un puño del dolor. Akane se acercó hasta él, también se quedó mirando como el féretro era cubierto por la tierra húmeda… sin querer, le recordó ese día… al que ella no asistió… porque estaba molesta, dolida, pero sobretodo porque no quería creer que eso había sucedido y que la culpable había sido ella y nadie más…

Sus ojos se tornaron vacíos de sólo recordarlo…

— ¿Disculpe? — la voz del hombre a su lado la sacó de sus ensoñaciones y lo miró, él la miraba con atención — ¿Conocía a Katherine? — indagó el castaño, sin duda alguna se dio cuenta de sus emociones.

— Sí, estudiamos juntas en la universidad. Lamento mucho lo que le sucedió. — contestó la de ojos avellana con pena, el castaño le sonrió con tristeza y sus ojos oscuros se cubrieron de amargura — Akane Tendo. — se presentó extendiéndole la mano.

— Dylan Smith. — respondió él estrechando la mano que le ofrecía.

— Es lamentable que tengamos que conocernos en estas circunstancias. — mencionó Akane, el otro asintió.

— Aunque… Katherine nunca habló de ti… — recordó él con expresión confundida.

— Debe ser porque perdimos comunicación hace años, pero llegué hace poco a la ciudad y me enteré por un amigo lo que le sucedió. — explicó ella con calma y sin titubear.

— Sí, claro… debe ser por eso. — musitó Dylan mirando el promontorio de tierra que ahora cubría el féretro donde yacía su novia.

— Sinceramente… no creo que se haya suicidado. — habló Akane de repente, éste giró rápidamente la cabeza hacia ella y su mirada era esperanzada y a la vez interrogante y confusa — Era una mujer muy fuerte y decida, ella no hubiera hecho algo así, por muy herida que se sintiera. — finalizó la de ojos avellana y una media sonrisa en los labios de su interlocutor.

— Él sabe que yo no lo haría. — aseguró Katherine que ahora se encontraba al lado de Dylan — Pero está confundido, lo sé… lo siento. — dijo mirando con amor y tristeza a su novio.

Cuando el castaño estaba a punto de decir algo, otra voz masculina intervino.

— Dylan, es hora de irnos. — llamó un hombre fornido, de cabellera chocolate y de ojos claros, con facciones bastante atractivas. Él a diferencia de los otros, llevaba un traje azul marino y una camisa celeste haciendo juego con la corbata. Su tono era neutral y su mirada indiferente, a Akane le dio mala espina y sintió el coraje de Katherine, generándole una sensación de molestia — Oh, disculpa, no sabía que estabas acompañado. — manifestó mirando a Akane de manera minuciosa y un tanto despectiva.

— Es Akane, una amiga de Katherine. — contestó Dylan con calidez, el hombre se acercó a ellos aún sin desprender sus ojos claros de la figura de Akane.

— Es el hermano de Dylan… — siseó la rubia con molestia.

— Mucho gusto, Denis Smith. — habló el hombre de cabellera chocolate con educación y cortesía, tendiéndole la mano y otorgándole una sonrisa falsa.

— Akane Tendo. — correspondió al saludo, también fingiendo una sonrisa.

— Lamento interrumpir, pero debemos irnos Dylan. Tenemos una junta en media hora y no puedes faltar. — le recordó Denis mirando a su hermano, éste sólo asintió sin decir nada y luego se giró hacia Akane para sonreírle con calidez.

— Ha sido un gusto conocerte. Nos veremos en otra ocasión. — se despidió y siguió a su hermano que ya se había adelantado, la rubia miró a su novio marcharse.

— ¿Nunca se llevaron bien? — preguntó Akane sin miramientos, la de ojos miel bufó con disgusto.

— Él me odiaba, apuesto a que está feliz de que haya muerto. — profirió la rubia con rencor, la de ojos avellana la miró con serenidad y espero una explicación. Katherine suspiró y se dispuso a hablar — Él siempre estuvo en contra de mi relación con Dylan, siempre dijo que yo buscaba su dinero y comodidades sin trabajarlo. Tuvieron varios altercados debido a eso, sin embargo Dylan siempre me defendió a pesar de todo y se distanciaron un tiempo. — comentó mientras caminaban entre las tumbas.

El ambiente era lúgubre, demasiado para su gusto… repentinamente comenzó a faltarle el aire y las presencias que en un momento percibió leves, ahora se manifestaban con más fuerza y la mayoría, tenía malas intenciones.

De pronto se sintió débil y tuvo que detenerse repentinamente, otro mareo la atacaba, esta vez mucho más fuerte que el anterior…

— ¿Qué sucede…? — la voz de Katherine se escuchó de nuevo.

— N-No lo sé… siento que… — cayó hincada al suelo sin poder preverlo.

Sintió su traquea cerrarse dando paso a una respiración agónica, pronto convulsionaría si no salía de ahí… colocó una mano sobre el pasto verde buscando apoyo y miró a su alrededor… siluetas y sombras deformadas rodeaban el lugar, Katherine la miraba angustiada.

— V-Vete… desaparece de aquí. — articuló con dificultad.

— Pero…

— ¡Hazlo! O te enviarán a un lugar del que jamás podrás salir.

Katherine desapareció en el acto, mientras que Akane luchaba por levantarse… pero no pudo, su aire se agotaba a pequeñas bocanadas y su corazón latía desbocado, tanto que dolía.

Ni siquiera pudo elevar la mirada, sus ojos avellana se mantenían clavados en el pasto, como si ahí pudiese encontrar esa fuerza que necesitaba. El aire se atoró en su garganta tosió un par de veces antes de desplomarse al suelo con la mirada entrecerrada, lo único que logró distinguir antes de caer en la inconsciencia fue una silueta alta y robusta que se acercaba hacia ella.

Luego de eso, se sintió ligera y su alma se llenó de paz, su corazón volvió a latir con normalidad y su respiración se tornó paulatina. No supo nada más.

0 —

Veinticinco minutos después, se despertó en una base cómoda y reconfortante. En cuanto abrió sus ojos se percató de que ya no se encontraba en ese cementerio y que las sensaciones que la abrumaron desaparecieron.

Observó a su alrededor, un departamento amplio, sobrio, moderno y elegante. Con sumo cuidado se levantó del sofá donde se encontraba recostada, los mareos no habían desaparecido por completo y si no tenía cuidado le provocaría nauseas, teniendo como consecuencia un vómito incontrolable.

— Veo que ya se siente mejor. — manifestó una voz masculina desde la puerta que daba a lo que ella supuso era la cocina.

Sus ojos avellana se encontraron con unos cobalto que la miraban con interés, sus ojos continuaban siendo intimidantes y parecían inspeccionarla, desvió la mirada para que no lograra inquietarla.

Aunque ver su figura no era algo que lograra tranquilizarla, su porte y estilo imponían, por su forma de vestir deducía que era alguien de alcurnia. Pese a eso, su cabellera azabache atada en una trenza le sugería un tanto de rebeldía.

Se dirigió hacia ella, llevaba un vaso con agua en su mano derecha, se lo tendió y luego se sentó en un sillón individual frente a Akane, quien tomó el vaso que le ofreció y le dio un pequeño sorbo al líquido, sentía su garganta reseca después de ese episodio en el cementerio.

— Gracias… — musitó depositando el vaso en la mesa de centro de cristal.

Ranma no dijo nada, únicamente se dedicó a mirarla de forma analizadora. Desde que la vio esa mañana en el departamento de la víctima, supo que algo no andaba bien.

Su instinto le decía que debía investigar acerca de ella y lo hizo, más no encontró nada en su historial, ni siquiera una infracción o multa de tránsito. Nada.

— Podría decirme… ¿Por qué sigue a los familiares de Katherine Hale? — interrogó fijando su mirada en la suya sin inmutarse.

El corazón de Akane dio un brinco al sentirse descubierta e intentó mantener la calma por todos los medios para no delatarse.

— ¿Qué le hace pensar que los sigo?

Su calma era formidable, a pesar que había sido descubierta.

— En cuanto visitó al médico forense. — Ranma apoyó los codos sobre sus rodillas sosteniéndole la mirada.

— Ha estado siguiéndome… ¿no es así? — elevó una de sus cejas negro azuladas, una sonrisa imperceptible se formó en los labios del Saotome, era una mujer inteligente. Eso le gustaba.

— De haber actuado mejor en el departamento, a lo mejor y hasta me hubiera compadecido de usted.

Akane sonrió con ironía, se enderezó sin perder en ningún momento contacto con los ojos cobalto.

— Tiene razón, siempre he sido mala en actuación. — replicó serena.

— ¿Qué es lo que busca? — inquirió manteniendo su postura, sin embargo sentía curiosidad.

Una risa carente de humor emergió de los labios de la chica.

— Si se lo dijera… no me lo creería. — se puso de pie, dispuesta a irse de ese departamento.

Su ceño se frunció levemente, giró su cuello hacia la derecha encontrándose con la silueta de un chico de 19 años, vestía ropa casual. Unos vaqueros oscuros y una camisa blanca, sus facciones idénticas a las de Ranma, solamente los diferenciaba el corte de cabello.

Éste lo llevaba reducido y con un corte en puntas, que lo hacía lucir un tanto desordenado, sin embargo sus ojos tenían la misma mirada penetrante, igual a la que Ranma le brindaba en esos momentos.

Quien se percato de la atención que le brindaba al pasillo que guiaba hacia su habitación, sin encontrar nada. Dirigió sus ojos hacia ella nuevamente, que ahora lo veían de manera extraña.

— ¿Qué…?

— Le agradezco su ayuda señor Saotome.

Sin esperar contestación salió del departamento, dejando a Ranma con muchas incógnitas.

¿Quién era esa chica?

0 —

Akane salió del departamento sin mirar atrás, con cansancio se dio cuenta… que debía volver al cementerio por su auto. En cuanto salió del edificio observó a su alrededor.

Se encontraba en el centro y el campo santo estaba al otro lado de la ciudad, suspiró con pesar y llamó a un taxi, que llegó en menos de diez minutos. Dio las indicaciones y el taxista se puso en marcha.

Se recargó sobre el asiento de cuero gastado y miró a través de la ventana hacia las afueras de la ciudad, personas iban y venían, en el centro siempre era así. Siempre se encontraba abarrotado, los negocios, supermercados y demás…

Sin embargo ella mantenía los pensamientos alejados del bullicio y el smoke, sus divagaciones estaban más allá… en una parte de su pasado que quería olvidar, más no podía hacerlo, siempre había algo que se lo recordaba.

Y esta vez, una persona habitaba sus pensamientos… una que no podía olvidar aunque se lo propusiera, su corazón se negaba a hacerlo y su mente le traicionaba, mostrándole su imagen.

¿Por qué las cosas tuvieron que suceder así?

Una inocente lágrima emergió de sus ojos y resbaló por su mejilla, la limpió con su pulgar. Cerró los ojos suprimiendo ese sentimiento… ese dolor… esa culpabilidad que le aquejaba.

Respiró profundamente, sus pulmones se llenaron de aire que luego expulsó por la boca. Quería quitar ese sentimiento de ansiedad que se había alojado en su corazón y que luchaba por salir, pero que ella no se lo permitía.

No valía pena llorar. Ya no más.

El taxista paró y le avisó que habían llegado a su destino, le pagó y dio las gracias, seguido descendió del vehículo. Posó su vista al frente visualizando su camioneta, se dirigió hacia ella.

En cuanto estuvo dentro la puso en marcha, antes de que tomara un rumbo, un crack se dejó escuchar. Giró su cuello, lo justo para visualizar el rostro serio de Katherine que mantenía la vista fija al frente, sus ojos avellana la examinaron con extrañeza.

— Recordé… quien me acompañaba ese día, después de mi pelea con Dylan. — las cejas negro azuladas de Akane se curvaron ante la repentina confesión.

— ¿Quién era?

— Denis. Su hermano. — sentenció mirándola finalmente.

Por lo visto, tendría que hacerle una visita a Denis Smith.

Continuara…


Respuestas:

Sil-bD9: Gracias, en verdad me halagas. He cambiado mi narración en varias ocasiones, por diferentes motivos haciéndola más ligera de ser posible pero me alegra saber que causo un buen efecto en pretendo hacer uso de todos los personajes a mi disposición, los que conozco y se acoplen, aunque en Ranma 1/2 hay menos personajes que en otros animes o mangas, así que tocará crear algunos. Esta historia también la de Naruto pero... bueno, por lo general suelo trabajar con OC's. Aún así me alegra saber que te gustó.

Efectivamente, es "Ese día...", veo que tú también tienes problemas de insomnio al igual que yo, paso hasta tres días sin dormir ni una mísera hora... en fin. Jajaja, he aprendido a mantener la intriga y el suspenso o por lo menos yo lo creo así, no me gusta develar todo de una o no tendría chiste. El escrito pierde interés porque ya se sabe lo que pasará y no hay ninguna sorpresa.

No hay nada que agradecer, al contrario, gracias a ti por leer y dejar tus comentarios. No te creas, te comprendo muy bien, me gusta contestar a los reviews y no ser tan fría o indiferente y si puedo contestar a alguna duda lo hago. Gracias de nuevo, cuídate mucho y espero que el capítulo te haya gustado. Un saludo.

Jacquesita Saotome: Gracias por comentar, cuídate. Nos leemos pronto.

itzeldesaotome: Bueno, creo que ahora no te dejé tan picada, este capítulo estuvo menos misterioso, aunque aún falta por ver... lamento tardarme tanto pero deseo que tu espera haya valido la pena y te siga pareciendo interesante. Cuídate mucho, nos leemos.

rusa-ranmayakane-zk: Pues no lo sabrás aún, más adelante tus preguntas serán contestadas. Cuídate, saludos.

BABY SONY: Que bueno saber que te gusta cada vez más mi historia, tu deseo fue concedido, Ranma salió nuevamente en este capítulo, aguardo porque el capítulo fue de tu agrado, mil gracias por comentar. Un beso, un abrazo y un saludo.

97pupi: Más adelante lo sabrás, por el momento no te lo puedo decir, te tocará quedarte con la intriga. No hay nada que agradecer, al contrario y ya verás que pronto te llegará audiencia. Cuídate mucho, saludos.

tiffanny, viry, Dita34, Josciel.