Bueno, antes que nada debo una disculpa por el retraso, pero sinceramente no he tenido inspiración y siendo franca, me ha costado muchísimo hacer este capítulo. Así que espero se note el esfuerzo y sea de su agrado.

Se aceptan críticas constructivas, más no insultos.

Disclaimers:

Los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi, yo solo los tomé prestados para crear esta historia.

Aclaraciones:

Flash Back.

Advertencias:

Universo Alternativo.

OoC en los personajes.


Capítulo 5

Resolución.

"No hay camino para la paz, la paz es el camino."

Mahatma Gandhi.


Le dio un sorbo a vaso de café, mientras mantenía su barbilla recargada sobre su mano derecha observando a través de las puertas de cristal hacia las afueras del local. Sus ojos avellana tenían una mirada llena de decepción, las cosas no habían salido como ella esperaba cuando se presentó a esa empresa.

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Se estacionó frente a un enorme edificio espejado, se reflejaba el horizonte, los árboles, el cielo y edificios aledaños. Todo un monumento.

Descendió de su camioneta y se escuchó un portazo, se detuvo frente al edificio con la mirada hacia el frente admirando la majestuosidad de la arquitectura. Aislado escuchaba el sonido de los automóviles y los transeúntes que caminaban o salían de sus trabajos.

¿Estás segura que era él? — preguntó finalmente Akane, a la figura que se encontraba a su costado derecho sin dejar de observar el edificio.

Más que segura. — respondió con tono acerado. La peliazul únicamente asintió y se encaminó hacia el interior del edificio.

Burló a la recepcionista que se encontraba bastante entretenida hablando por teléfono, ni siquiera se dio cuenta de que pasó frente a ella y tomó el ascensor. Parecía bastante ida en la conversación, cosa que le convenía, cabía la posibilidad de que Denis no la recibiera.

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Supo que en cuanto entrara a ese edificio tenía que decir la verdad…

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Akane pensaba en como enfrentar verdaderamente al hermano de Dylan, hacía tanto tiempo que llevaba ignorándolo que no creía poseer toda la fuerza para enfrentarlo. Sin embargo, debía buscarla o Katherine no descansaría en paz, se merecía saber la verdad y la intención o no podría cruzar.

El pequeño dolor de cabeza comenzó a volverse una creciente migraña, demasiadas emociones y demasiados traspiés en el camino. El vip del ascensor le indicó que había llegado al último piso, respiró profundamente y las puertas metálicas se abrieron mostrando la amplitud de un pasillo, suponía que esa no era la única oficina en ese piso.

No obstante, no tenía tiempo para investigar, así que se dirigió a la puerta al final de pasillo, la cual tenía grabado el nombre de Denis Smith en letras doradas, tocó dos veces y escuchó un "pase". En cuanto entró se dio del lujo y la majestuosidad de la oficina, la amplitud y la vista.

Observó hacia su derecha y se encontró con la masculina figura del hermano de Dylan, sentado detrás de un escritorio de caoba barnizado y tallado a mano, poseía tanto brillo como un espejo. Él, no se había percatado de su presencia puesto que en ese momento se encontraba bastante ocupado discutiendo por teléfono, tal parecía era algo importante.

Giró lentamente la silla de cuero, se quedó callado mientras la miraba fijamente.

No decidan nada hasta que yo les diga, te llamaré luego. — cortó rápidamente el hombre sin dejar de mirar a Akane, sus ojos claros demostraban profesionalismo absoluto — ¿En que puedo ayudarle, Srita. Tendo? — profirió con una sonrisa fingida, que esta vez no se tragó.

Vengo a hablar de Katherine. — manifestó serena, fue en cuestión de segundos que la expresión masculina mutó de la aparente amabilidad a la seriedad y el desagrado total — Y de su mala relación con ella.

No creo que sea un tema que le incumba.

Lo es, si fue él único que estuvo con ella antes de morir. — le espetó rotunda sorprendiéndolo.

¿Quién le dijo eso? ¿Cómo lo sabe? — replicó con el ceño fruncido levantándose bruscamente del asiento de cuero.

Ella. — precisó Akane ante la mirada atónita del hombre, que luego soltó una carcajada.

¿Espera que le crea esa mentira barata? — se burló riendo, la peliazul frunció el ceño molesta.

Dile que fue él quien me encontró en la salida y luego me llevó a mi departamento. — hizo acto de presencia la rubia mirando a su cuñado con una expresión seria y molesta — También que fue él quien me dio la copa de champagne con los somníferos.

Dice que fuiste tú quien la encontró y la llevó a su departamento. — la risa disminuyó — Y que le diste la copa con los somníferos. — silencio… Denis miraba a Akane irritado e incrédulo.

¿Está acusándome de su muerte? — preguntó severo acercándose amenazadoramente a la Tendo que no se amilanó ni por un instante.

No lo sé, dígamelo usted. — él enrojeció de cólera.

¡¿Pero quién se cree usted para venir a mi oficina y acusarme de matar la novia de mi hermano? ! — vociferó él furioso.

Yo no lo estoy acusando de nada. — espetó Akane tranquila.

Pero…

¿Qué fue lo que dijiste? — se escuchó el susurró de la voz de Dylan, que se encontraba estupefacto parado en la entrada de la oficina de su hermano.

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Y luego todo se volvió turbio, Dylan y Denis se enfrascaron en una terrible discusión; en la que ninguno ganó, ni siquiera se escucharon. Dylan salió de la oficina hecho una furia y Denis mandó a sacarla de ahí, no sin antes advertirle que no volviera a poner un pie en ese edificio o la demandaría.

Por si eso fuera poco, le dijo que era una demente oportunista, que se aprovechaba de la debilidad de los demás para incordiar en sus relaciones. Enseguida fue tras su hermano y ella fue escoltada por los guardias de seguridad del edificio.

Restregó las manos sobre su rostro haciéndolas hacia atrás halándose el cabello con frustración. Cerró los ojos y pudo recordar con claridad la expresión en el rostro de Dylan… estaba tan sorprendido, tan impresionado… y luego ese odio, ese rencor hacia su hermano…

Inspiró profundamente, tratando de encontrar la calma. Esa era la razón por la que ella había ignorado ese don durante tanto tiempo, teniendo plena conciencia de que no estaba loca, de que veía personas y escuchaba voces… de las mil cosas que le sucedían repentinamente y sin explicación alguna.

Lo había hecho durante años…

Y su abuela le advirtió de las consecuencias que eso le traería, ella no la escuchó y también decidió hacer caso omiso a eso.

Sufrió las consecuencias, aun las sufría, perdió su camino y todavía no podía encontrarlo totalmente, seguía sintiéndose perdida y culpable… jamás podría recuperarse…

Jamás se recuperaría de lo que su mente y rebeldía ocasionaron, dañando seres inocentes en el proceso…

El pesar y el dolor que albergaba en su corazón, nadie se lo quitaría jamás.

— Akane, ¿estás bien? — abruptamente abrió los ojos, enfocando el rostro preocupado de Shampoo.

— Sí, solamente me duele un poco la cabeza. — le sonrió con despreocupación — ¿Ya te vas? — inquirió notando que tenía el abrigo y bolso en las manos.

— Sí, llamaron de la guardería… al parecer Satori está con un poco de fiebre. — contestó la pelipúpura — Pero si me necesitas me quedaré, le pediré a mi vecina que vaya por él. — expresó Shampoo, parecía inquieta por su amiga.

No obstante, Akane le sonrió e hizo un movimiento negativo con la cabeza.

— No te preocupes, ve por él. Se sentirá mejor si su madre lo recoge.

— ¿Estás segura? — preguntó vagamente la de cabellos morados, pues no le parecía mucho la idea de dejarla sola si no se sentía bien.

Ya había tenido migrañas anteriormente y la habían llevado al hospital, hasta el punto de mantenerla sedada por horas, para que el dolor cediera.

— No te preocupes, no hay muchos clientes. Puedo arreglármelas. — afirmó la peliazul.

— Está bien. — manifestó Shampoo, aunque no se iba muy tranquila; sabía de antemano su amiga terminaría obligándola a irse — ¡Cuídate! ¡Nos vemos mañana! — profirió desde la puerta, mientras que Akane solamente la vio partir con rumbo hacia el norte.

Una media sonrisa se hizo presente en sus labios, se sentía satisfecha de tener a Shampoo como su amiga; era una buena chica aunque la vida no la haya tratado de la mejor manera. Repudiada por su familia por ser madre soltera, y aun así, ella no dejaba de sonreír y verle el lado positivo a la vida.

Su amiga era digna de admiración, sobretodo por el amor y la devoción que profesaba por su hijo.

Depositó el vaso vacío sobre el escaparate y miró a su alrededor, habían dos o tres clientes, de los cuales seguramente uno se dignaría a comprar alguna prenda; luego miró su reloj de muñeca, eran casi las cuatro de la tarde. Cerraría temprano, no tenía muchas ganas de quedarse más tiempo en la tienda.

Así que se dispuso a cambiar el letrero de la puerta, colocando el de cerrado y espero a que las personas que aun se encontraban dentro del local se fueran. Dando por terminado su día de trabajo.

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El crespúsculo hacía su aparición, tiñendo el cielo de palidez y suaves tonos naranjas, con algunas nubes difuminadas. Poco a poco, se veía como las sombras iban cubriendo el cielo hasta dejarlo como un manto oscuro lleno de estrellas centelleantes, bajo una hermosa y reinante luna llena.

El sereno se hacía mucho más pronunciado, al igual que la brisa que soplaba con levedad, apenas rozándole la piel; desordenándoles algunos cabellos de su coleta. Pero al parecer, el clima no tenía ningún efecto en él.

Más bien, estaba sumergido en una sola cosa, única e inexplicable.

Ella.

¿Por qué razón no podía quitársela de la cabeza? ¿Por qué su mente no lo dejaba en paz?

Él tenía la respuesta a esas preguntas, sabía muy bien lo que le tenía de esa forma.

Era la intriga, el enigma que encerraba a esa mujer.

No sabía porque, no sabía cómo, sin embargo; había algo en ella que le intrigaba. Demasiado misterio, demasiadas coincidencias… no obstante, tenía algo más… algo que no podía explicar; pero que percibía de una manera extraña.

Negó con la cabeza y sonrió irónicamente mientras se recostaba en el balcón. No, no había nada en esa mujer, simplemente se había atravesado en su camino y llamado su atención debido a su belleza. Porque debía admitirlo, su belleza natural y sencilla la hacían acreedora de miradas furtivas y lascivas.

Como hombre podía notarlo, pero eso era todo, una atracción como cualquier otra. Repentinamente sintió un escalofrío en la espina dorsal, los vellos de su brazo derecho y su nuca se erizaron, de la misma forma sintió un tirón en su cabellera azabache de ese mismo lado.

No era desconocida para él esa sensación, al principio le pareció raro… pero con el pasar de los años se acostumbró al efecto que eso le causaba. A pesar de que ya estaba acostumbrado, esta vez, la sensación se hacía más pronunciada y se sintió levemente mareado.

Más lo único que hizo fue negar nuevamente con la cabeza, el insomnio estaba pasándole la cuenta. El no conciliar ni una sola hora de sueño, producto de sus pesadillas no lo dejaba estar en la cama, ni siquiera después de beberse dos botellas de whisky, una de vodka y otra de tequila.

Ni siquiera el licor podía dejarlo inconsciente o al borde de un coma etílico. Si seguía así, tendría que prescribirse medicamento así mismo, las pastillas para dormir no era algo de lo que deseara depender; pero ya era mucho tiempo… demasiado tiempo así…

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Cuando llegó a su departamento, lo último que se esperó encontrar fue a Dylan, pero su impresión no fue que él se encontrara ahí, sino que no se encontraba solo… Denis lo acompañaba.

Él cual parecía no estar muy contento de encontrarse ahí, caminó unos cuantos pasos y los encaró.

— ¿Qué hacen aquí? — la pregunta fue directa y sin el menor cuidado, Denis la miró sin decir nada, sin embargo, Dylan tenía una mirada extraña.

— Mi hermano me contó lo que sucedió. — habló Dylan, su tono de voz sonaba tranquilo, más su mirada parecía perturbada.

— Ah, sí, ¿te habló de su asesinato? — repentinamente la voz de Katherine se hizo presente, Akane dirigió su mirada hacia el lado derecho de menor de los Smith, la chica se encontraba cruzada de brazos y con el semblante furioso.

La peliazul suspiró cansada, al parecer su día aun no terminaba.

— Será mejor si entramos. — manifestó la Tendo introduciendo la llave en el picaporte y abriendo la puerta de su departamento, entró y dejó la puerta abierta para que ambos siguieran.

— ¡¿Por qué los dejas pasar? ! ¡¿Por qué no les dices nada? ! — profería una alterada Katherine, que se paseaba por toda la sala.

— Ahora no, Katherine. — volteó a verla, manteniendo la serenidad en su tono y facciones.

— E-Ella… ¿ella está aquí? — tartamudeó Dylan, Akane asintió — ¿Pero… cómo…? — no podía ocultar la emoción e incredulidad en su tono de voz, no obstante, Denis rodó los ojos fastidiado.

— Te dije es que es un patraña suya para sacarnos dinero, Katherine ¡está muerta! ¡Acéptalo! — profirió el otro colérico y harto de tanta charada.

— ¡Cállate! — exclamó el novio de la rubia también molesto.

Y se enfrascaron en otra discusión acerca de las verdaderas intenciones de Akane, ésta únicamente suspiró cansada y volteó para observar a Katherine, que tenía los brazos cruzados y una expresión de sumo fastidio.

— ¿Eran así todo el tiempo? — murmuró dirigiéndose a la rubia, ésta soltó un suspiro y luego respondió.

— Peor… — enseguida se encaminó hacia el escritorio que se encontraba cerca de la ventana derecha y de un manotazo, desordenó el promontorio de papeles que ahí se encontraba.

Denis y Dylan se detuvieron e inmediatamente observaron los papeles desperdigados por el suelo, seguido miraron a Akane.

— ¡Por fin! — profirió Katherine con una sonrisa, la Tendo solamente soltó una pequeña risa.

— ¿Qué…?

— Es Katherine, se cansó de escucharlos discutir. — aclaró la peliazul, Denis puso una cara de no entender y a la vez creer, pero se animó a preguntar.

— ¿En verdad está aquí? — Akane asintió de nuevo — ¿Por qué? ¿Por qué está aquí? ¿Qué es lo que quiere? — preguntó más calmado y obligándose a creer en que la chica se encontraba ahí.

— Porque tiene asuntos pendientes aún y eso no le permite cruzar. — contestó la Tendo, que mantenía la calma en todo momento.

— Es por… nuestra pelea, ¿cierto? — la voz de Dylan se oyó vacía mientras se dejaba caer en el sofá y su mirada se clavó al frente, sin embargo, no veía nada en realidad parecía ido.

Akane observó a Katherine dándose cuenta que la expresión de la chica había cambiado y ahora veía a su novio con pena y pesar.

— Una parte… — habló finalmente la rubia —…y la otra… — volteó a ver a Denis que se mantenía al margen, parecía estar en un dilema; entre creer lo que sucedía o ignorar que fuese cierto.

— Una parte. — manifestó repentinamente la peliazul captando la atención de ambos, los ojos del menor de los Smith se clavaron en ella interrogantes — La otra es… saber la razón por la que… tu hermano estaba ahí con ella. — señaló observando al mayor, éste, cansado de tanta palabrería suspiró y decidió hablar.

— No sabía que era alérgica a los somníferos… — expresó con voz profunda y cansada —…solamente quería encontrar algo para que se alejara de mi hermano. — se justificó, Dylan lo miró como si no lo conociera.

— Siempre dijiste que ella no era para mí, que no era digna de estar en la familia… — dijo él — No puedo creer que llegaras a ese extremo…

— Yo solo quería que encontraras una buena mujer, digna de ti, que te hiciera feliz. — alegó Denis.

El castaño emitió una carcajada sardónica.

— ¡¿Y qué te hizo creer que no era digna para mí? ! ¡¿Qué no era una buena mujer? ! ¡¿Qué te hizo pensar que no era feliz? ! — le reclamó alterado levantándose del sillón — ¡No te pusiste a pensar que quien arruinaba mi felicidad eras tú! — le enfrentó.

— Dylan…

— ¡No! ¡No quiero escucharte más! — profirió furioso — Te has metido en cada cosa que he hecho, has decidido por mí en todo y ahora me quitaste a la única mujer que amé de verdad. — demandó dolido y con la voz temblorosa.

— Eso no es verdad. — articuló Katherine con voz y expresión seria, mientras miraba a su novio.

— Dylan… — llamó con suavidad Akane, éste la miró y esperó a que continuara — Katherine… sabe lo de tu engaño.

— ¿Qué? — profirió incrédulo y a media voz, el desconcierto en su rostro era evidente.

— Ella… sabía que tú trabajabas con tu ex novia y…

— ¡No! Jenny y yo solo teníamos trato profesional, nunca la engañamos….

— ¡Miente! — gritó Katherine alterada, una oleada de calor la golpeó y comenzó a marearla, su ira se acrecentaba.

— Katherine, cálmate o no podré seguir… — musitó Akane sosteniéndose del respaldar del sillón para no caerse.

— ¡Entonces dile que no mienta!

— ¿Qué sucede? — indagó Dylan.

— Ella crees que mientes, que no le estás diciendo la verdad… — profirió Akane mirándolo fijamente, el castaño estaba a punto de contestar pero alguien se les adelantó.

— No miente… — los tres clavaron la mirada den el mayor de los Smith, éste los miraba con pesar y arrepentimiento — Él no la engañó… yo manipulé las cosas para que pareciera que sí…

— ¿Qué? ¿Qué dice? ¿A qué se refiere? — inquirió la rubia sin comprender.

— ¿Qué quieres decir? — preguntó Akane.

— Yo llamé a Jenny para que viniera a trabajar con nosotros… creí que si compartían tiempo las cosas entre ellos se arreglarían y volverían… — explicó — Arreglaba que él se quedará hasta tarde y que estuviera tan saturado como para no prestarte atención… lo siento Katherine… — su voz sonó medio ahogada por el nudo que tenía en la garganta, y no era el único, la rubia también sentía ese nudo en la garganta que no le permitía respirar.

— No puedo creerlo… no puedo creer hasta donde llegaste por tu egoísmo. — profirió el menor con rencor y desprecio.

— Entonces… ¿no me engañó? — interrogó a media voz la Hale, sus ojos cristalinos mientras miraba a la peliazul, que hizo un movimiento negativo… la rubia soltó un jadeo lleno de impresión y culpa — Oh, Dios…

Por otro lado, Dylan estaba furioso y quería irse, salir de ahí.

— ¡No! — gritó Katherine — No dejes que se vaya, no puede irse así, aun tengo algo que decirle. — pidió.

— Dylan, Katherine tiene algo que decirte. — el castaño se detuvo a medio camino y se giró hacia ella, su rostro denotaba tantas emociones como las que ella sentía emanar de cada uno.

Dolor, pena, remordimiento… tantas que la mareaban y le cortaban la respiración, sin embargo, debía continuar o ella no podría cruzar y su alma no tendría descanso.

— Dile… dile que me perdone… por haber desconfiado de él así y por no haber hablado a tiempo… — manifestó la rubia apareciéndose al lado de su novio — También dile que su hermano no quería perjudicarlo, solo quería protegerlo… quería lo mejor para él…

— Katherine pide que la perdones por haber desconfiado de ti, que debió hablar contigo primero… — articuló Akane contemplándolo — Y que no culpes a tu hermano, él solamente intentaba protegerte. — Denis enderezó la cabeza y la miró sin poder creer lo que acababa de decir, de igual manera Dylan la miraba pero con los ojos cristalinos.

— Te amo Katherine… nunca te hubiera engañado… — musitó con voz temblorosa y dolida paseando la mirada, como si en algún momento ella se le aparecería.

— Lo… lo sé. — murmuró la rubia cerca de él, las lágrimas corrían por sus mejillas y una sonrisa se formó en sus labios — Yo también te amo… — musitó acariciándole el rostro con suavidad y mirándolo detenidamente, el castaño sintió como una brisa cálida le rozaba el rostro y una emoción acogedora se instalaba en su corazón.

— Esa… ¿fue ella? — Akane asintió y él soltó un jadeo.

Repentinamente Katherine escuchó un sonido suave y armonioso, sus ojos miel se dirigieron hacia el lado izquierdo de la habitación, algo había captado su atención.

— ¿Es esa? ¿Esa es la luz? — preguntó maravillada por el resplandor.

— Solo tú puedes verla. — contestó Akane con una sonrisa.

— ¿Qué? ¿Qué es lo que pasa? — inquirió Dylan.

— Ya es hora, ya puede cruzar. — señaló la peliazul con tristeza.

— Pero…

— No, dile que estaré bien y que siempre lo amaré… — manifestó rozándole de nuevo el rostro, Dylan tuvo la misma sensación de nuevo y contempló a Akane que le sonrió levemente.

— Se está despidiendo… — dijo con voz estrangulada, el castaño asintió y sin quererlo las lágrimas comenzaron a derramarse de sus ojos, Denis que se había quedado al margen se acercó a su hermano y pasó el brazo por sobre su hombro, tratando de reconfortarlo.

Katherine sonrió encaminándose hacia la brillante y cálida luz, que la envolvía en una inmensa paz. Se detuvo a medio camino y miró a los hermanos, luego volteó a ver a la azabache.

— Por favor, dile que perdone a su hermano… porque yo ya lo hice… — habló con calma y sin ápice de enojo, luego le sonrió — Y… gracias, gracias por ayudarme.

— No te preocupes, se lo diré. — la rubia asintió y finalmente caminó cruzando el umbral, hasta que su silueta desapareció por completo, enseguida giró su rostro para ver a Dylan que se había quedado estático y le sonrió con tristeza y a la vez con alivio — Se ha ido…

El castaño asintió comprendiendo, más el dolor no se iba de su corazón. No obstante, Akane cumplió con su promesa y le dijo la última petición de su novia, esperaba que eso les ayudara a perdonarse mutuamente y dejar todo ese horrible incidente atrás.

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Una hora y media más tarde se encontraba en su habitación, dispuesta a irse a la cama su día había sido muy largo y cansado. Su dolor de cabeza había disminuido gracias a los analgésicos y ahora solamente necesitaba dormir para que cediera por completo.

Terminó de pasarse el algodón por el rostro para quitar el maquillaje, ató su cabello en una coleta y tiró la basura en cesto; enseguida se encaminó hacia su habitación y pegó un grito. Se trataba de un chico, el mismo chico que había visto en el departamento del Saotome… ahora se encontraba ahí, frente a ella.

— ¿Quién eres? ¿Qué es lo que quieres? — se dirigió a él, éste la miraba fijamente con sus penetrantes ojos negros, igual a los de él…

— Mi nombre es Satoshi y necesito tu ayuda.

Continuará…

Respuestas:

Akaneyranma:

Gracias, espero que el capítulo haya sido de tu agrado. Hasta la próxima.

DULCESITO311:

Lo hice lo más pronto posible, pues estoy un poquito saturada y he estado sin inspiración durante más de tres meses, así que hice lo posible por subir algo decente. Pronto sabrán que ha sucedido, poco a poco, llevo la historia a mi manera y puede que te parezca lenta pero lo rápido tampoco es bueno. Así que espero que tengas paciencia. Gracias por el comentario, nos leemos.

BABY SONY:

Bueno, de ahora en adelante su aparición será más habitual; en efecto tenía razón, Denis tenía mucho que ver con lo que le sucedió a Katherine y sé que muchas lo odiaron con lo que leyeron. Ya veremos como se toma Ranma lo de su don… gracias por tu comentario, hasta pronto.

Itzelsaotome:

Lamento que te confundas, pero no puedo dar más explicaciones o revelaría la trama por completo, espero que poco a poco comprendas de qué va la cosa. Cuídate, hasta luego.

97pupi:

Bueno, espero que se hayan aclarado algunas de tus intrigas aunque estoy segura de que se crearon otras, todas están muertas por Ranma… en fin. Espero que haya sido de tu agrado el capítulo, nos leemos.

Sil-bD9:

Me alegra que el capítulo anterior te haya gustado, estoy segura que este no fue igual pues me ha costado un poco escribirlo y siento que le faltó mucho más, pero hice lo que pude y espero que mi esfuerzo sea visto. Te agradezco los halagos, me suben el ánimo.

Por otro lado, los encuentros entre Akane y Ranma se seguirán dando, sobretodo en el próximo capítulo. Sé que muchas sienten curiosidad acerca del pasado de Akane, lo que implica a Tofú y Shinnosuke; pronto lo sabrán. Como lo dije, Saotome se hará más presente, pero igual deberán tener más paciencia.

Gracias por tu comentario, cuídate mucho, saludos.

Rusa-ranmayakane-zk:

Estoy muy bien gracias, espero que tú igual, aun no diré nada acerca del pasado pero pronto lo sabrán, solo pido paciencia. Tus conclusiones llegan casi al punto, pero te saltas muchas partes y no todo es así, en conclusión, algo es erróneo. En fin, cuídate mucho, nos leemos.

Jacquesita Saotome, tiffanny, Dita34, viry, Josciel.