¡Yosh! Ahora sí, a terminar con esto, que no me dan ganas de escribir una quinta parte DX

(SPOILER 302. Zeref. Acnologia. El nariz de Pinocho. Robando magia. Un eclipse. 7 de Julio. Regresar 400 años. Me rindo. ¡ME RINDO, MASHIMA! Haz lo que quieras. Cada que leo un nuevo capítulo, me aparecen un millón de teorías más. Y mi cerebro ya no puede. Me rindo. Ya, hágase tu voluntad y que pase lo que pase.

P.D. Aún así, me carcome la duda. ¿Durton es bueno o malo? .-.)


Una cita con el desastre. Parte IV

Levy logró, luego de varios intentos, que sus amigas no la siguieran después de salir de los dormitorios. Mucha había sido ya la vergüenza con salir a la calle en un vestido como ese. Eran un par de minutos pasados de las siete cuando llegó al apartamento de Gajeel. Había oscurecido y sólo la luz de las lámparas de lacrima y de una hermosa luna llena alumbraban los alrededores. Se paró frente a la puerta, indecisa entre tocar o salir corriendo. Inspiró profundamente y dio unos golpes leves con los nudillos. Transcurrieron unos segundos hasta que una figura apareció del otro lado.

—¿Enana?

—B-Buenas noches, Gajeel.

El pelinegro abrió mucho los ojos y la observó semiboquiabierto bajo la luz del astro blanquecino. Se quedó inmóvil y su vista comenzó a repasarla con lentitud de arriba abajo, deteniéndose un poco en su escote, para desgracia de la maga.

—E-Etto… —murmuró Levy completamente roja al sentir que su mirada la desnudaba—. ¿P-Puedo pasar?

El Redfox sacudió la cabeza, saliendo de su trance. Intentó articular palabra, en vano. Se hizo a un lado, dejándole espacio para que entrara. Observó su espalda descubierta, que dejaba ver el símbolo de Fairy Tail que llevaba.

¡Mierda! ¡Qué sexy! —declaró su mente.

Pasó saliva y la siguió por detrás, cerrando la puerta. Levy se quedó de pie a en el pasillo, contemplando el lugar. El apartamento de Gajeel era diferente a como había pensado que sería. Creía que todo estaría hecho de metal, pero era un apartamento normal. Las paredes carecían de color, pero le inspiraban un toque de tranquilidad. No estaba lleno de muebles, pero no era tan desordenado como ella esperaba. En realidad le parecía que su habitación se encontraba en peores condiciones. Y en efecto, el Dragon Slayer había logrado recoger y limpiar todo en tiempo récord. Sus ojos observaron el resto del espacio hasta toparse con la figura de un gato negro, que estaba tirado sobre el suelo.

—¿Lily? —cuestionó sin obtener respuesta.

Gajeel lo tomó por su pequeño cuerpo y lo arrojó con brusquedad hacia uno de los sillones de la sala continua. La McGarden lo observó con incredulidad.

—¿E-Está bien?

—Sí, déjalo. Debe estar cansado, me ayudó con la cena. Se supone que nos acompañaría pero el idiota se desma-…se quedó dormido —corrigió con rapidez—. Así que sólo cenaremos tú y yo. Sígueme.

La maga de Solid Script se sonrojó. Caminaron hasta llegar al comedor. Levy distinguió la mesa arreglada con un mantel blanco, algunas velas, una botella de vino blanco y un par de copas vacías. Le pareció romántico. Tomó asiento en uno de los extremos y posteriormente, Gajeel apareció con dos platos, colocando uno del lado de ella y otro para él, para después servir el vino.

—¿S-Salmón? ¿Cómo supiste? —preguntó ella deleitada.

—Gihi, fue sencillo —respondió sin dar más explicaciones.

¿Y tú preparaste todo esto? —Levy estaba con los ojos muy abiertos.

—Sí, ¿dónde crees que estuve seis horas?

La McGarden sonrió con calidez a la vez que tomaba un tenedor para comenzar a comer. Gajeel apretó la mandíbula, poniéndose tenso sobre su asiento. Esperó a que la peli azul enrollara algunos fideos y empezara a masticar.

—¡Esto está delicioso! —exclamó feliz.

El mago exhaló con tranquilidad. Se relajó cuando vio que el salmón también tenía buen sabor. El pelinegro se sentía extraño al no saber qué decir o hacer. La cena transcurrió en relativo silencio, con una Levy alegre e impresionada a cada bocado que daba.

—Gajeel —se atrevió a decir dando un sorbo a la exquisita bebida—, no sabía que eras tan buen cocinero —opinó ruborizada.

—No lo soy —aclaró él por su parte—. Pregúntaselo a Lily.

Levy rió con ligereza.

—Pues para mí lo eres —respondió mirando hacia abajo.

El mago sonrió de lado. Se puso de pie para recoger los platos sucios, regresando con dos copas repletas de fresas frescas bañadas en una crema dulce cautelosamente espesa.

—¡Wow! ¿También hiciste postre?

—Sí, pero en realidad fue idea de Lily —se encogió de hombros.

La McGarden miró hacia un lado, distinguiendo la figura inerte del felino sobre uno de los sofás. Estuvieron callados un par de minutos hasta que Levy rompió el hielo.

—Gajeel, ¿puedo preguntarte algo? —habló en voz baja.

El mago de hierro la miró unos segundos, asintiendo con la cabeza.

—T-Tú...m-me —se detuvo un momento—. B-Bueno, y-yo quería saber si...

—Escúpelo enana —habló él con impaciencia.

—¿Por qué me invitaste a cenar? —cuestionó lo más rápido que pudo.

—¿Qué? —el mago apretó con fuerza el cubierto que sostenía en una mano.

—S-Sí —continuó ella—. Quisiera saber por qué me invitaste a cenar.

—Err, bueno… —se quedó callado unos momentos—. ¡Idiota! ¡Dile algo!

—Gajeel… —Levy apuntó hacia abajo.

El Redfox siguió la dirección de su dedo, encontrándose con su tenedor mordido hasta la mitad.

—¡Mierda! —profirió dejando caer el utensilio sobre la mesa—. ¡Si serás imbécil! ¡Fue lo primero que Lily te dijo que no hicieras! —se recriminó.

—¿Gajeel?

—Fue idea de los dos.

—¿Eh? —la peli azul arqueó una ceja.

—Fue idea de los dos invitarte a cenar.

—Oh —sonrió—. Tienes que darle las gracias a Lily de mi parte cuando despierte.

—Sí, lo que sea —contestó él desinteresado.

-o-o-o-

—¿Sabes, Gajeel? —él la miró de reojo—. Deberías vestirte así más seguido, ¡te queda muy bien! —le dijo sonriente.

—¡Ja! En tus sueños, enana.

Caminaban en dirección a Fairy Hills. Habían terminado de cenar y todo había salido relativamente bien, para alivio del pelinegro. Decidió acompañarla hacia los dormitorios, pues eran cerca de las diez de la noche. Iban en silencio, pero Levy se sentía feliz por el puro hecho de estar a su lado. Llegaron en pocos minutos a la entrada del sendero que conducía a las puertas del edificio. El Redfox miró hacia las ventanas.

—¿No se supone que Titania vigila este lugar? —inquirió al ver que no había ninguna habitación con la luz encendida.

—Debería —respondió la McGarden con sospecha—. Tal vez ya se haya ido a dormir.

—Mmm… —Gajeel se rascó la nuca con incomodidad—. Bueno, creo que será mejor que me vaya.

Levy asintió con la cabeza.

—La cena estuvo deliciosa. Gracias por invitarme y por acompañarme hasta aquí.

—Hmph –el pelinegro sonrió de lado mientras le daba la espalda y comenzaba a alejarse—. Noches, enana —le dijo despidiéndose con un movimiento de mano en el aire.

La peli azul apretó los puños con fuerza.

—¡Gajeel, espera!

Se detuvo, volteando de nuevo hacia la chica, que ahora se hallaba abrazándolo por la cintura.

—¡¿Q-Qué demonios haces?!

—Sólo te agradezco –lo tomó del brazo, jalándolo un poco hacia abajo para depositar un suave beso sobre su mejilla, muy cerca de la comisura de los labios—. ¡Gracias!

Dicho esto, la peli azul se dio media vuelta y comenzó a correr hacia la entrada. El Redfox la observó atónito hasta que desapareció detrás de las puertas de los dormitorios.

—Parece que todo salió mejor de lo esperado.

Gajeel salió de su trance, mirando hacia un arbusto de donde provenía la voz. A su lado apareció un pequeño felino con un parche blanco sobre su frente.

—Buen momento para despertarte, estúpido gato —le dijo con tosquedad.

—Oi, oi, no fue mi culpa —se defendió Pantherlily.

—¿A qué horas llegaste?

—Hace un rato. Y dime, ¿qué tal besa Levy?

—¡Tch! ¡Eso no te incumbe!

—Gihi —se rió el Exceed.

El Redfox comenzó a caminar en dirección a su apartamento, seguido por detrás por Lily. Sonrió un poco. Sí, la noche no había salido tan mal.

-o-o-o-

Levy encontró todo muy silencioso. Subió las escaleras con cautela hasta llegar a su habitación. Miró hacia ambos lados, asegurándose que no había nadie. Entró y cerró rápidamente la puerta detrás suyo, suspirando con alivio. Caminó hacia el interruptor y encendió la luz, encontrándose con una agradable sorpresa.

—¡Levy-chan! —gritó una Heartifilia entusiasmada—. ¿Cómo te fue? Tienes que contarnos todo.

—¿Se besaron? ¡No mientas! ¡Yo los vi! —intervino la maga de agua.

—Dile que si acerca más la próxima vez, lo mato —aclaró la pelirroja.

—¿Ya son pareja oficial? —cuestionó Mirajane con los ojos iluminados.

—¿Se te declaró en nueve segundos o en diez? —preguntó la Alberona, bebiendo de una botella.

—Levy-san, ¿qué tal cocina Gajeel? ¿Es romántico? —Wendy juntó sus manos a la altura de su pecho.

Las chicas comenzaron a rodearla, preguntando más cosas al mismo tiempo.

—¿Te dijo algo del vestido?

—¿En serio se besaron?

—¿No vomitaste con la comida?

—¿Verdad que Lily no estuvo con ustedes?

—¿Entonces ya es tu novio?

—¡Kyaaaaaaaaaaa! —exclamó la McGarden con todas sus fuerzas, cerrando los ojos.

-o-o-o-

Al llegar al apartamento, Gajeel se desplomó contra uno de los sofás, deshaciéndose de su camisa.

—Vaya —dijo Lily con sorpresa—. No creí que pudieras limpiar todo antes de que llegara Levy.

—Gihi, hablando de eso…

El pelinegro se puso de pie, abriendo la puerta de la cocina. Adentro estaban cerca de cincuenta platos sucios, los recetarios dispersos por toda la superficie y miles de manchas de comida, ingredientes y sabrá Mavis qué más adornaban las paredes y el piso.

—Ya sospechaba que no lo habías hecho —respondió el felino boquiabierto.

—Te toca la parte sucia, que tengas una noche romántica con la cocina.

—¡¿Qué carajo?! —exclamó el Exceed—. ¡¿Pretendes que yo limpie todo tu desastre?!

—Piensa en esto. O lo haces o te quedas sin zumo de kiwi por un largo tiempo —sonrió con mofa.

—Maldito seas, Gajeel.

—Considéralo una pequeña venganza. Aprendí del mejor —y riendo, subió las escaleras con dirección a su habitación.

-o-o-o-

Era temprano por la mañana. Ambos se dirigían hacia Fairy Tail, tal vez en busca de un trabajo.

—¿Qué tal tu noche? —cuestionó Gajeel con sorna.

—Cállate —contestó Lily con brusquedad—. Ésta me las pagarás —sonrió burlescamente—. Tal vez hubiera sido mejor que le compraras la comida.

—¡¿Qué?! ¡¿Pude haber hecho eso desde el principio?! Ya moriste, gato.

—Ve el lado positivo. Las chicas aprecian más una cena preparada que sólo comprada.

—Tch.

Atravesaron las puertas del gremio. Todo se veía muy calmado. Eso, en definitiva no era normal. Miró con recelo a los magos que se encontraban presentes. La mayoría lo miraban, susurrando múltiples cosas entre ellos que no alcanzaba a distinguir, a pesar de su desarrollado oído. Se topó con los idiotas de Jet y Droy, que tenían la cara contra la madera, rodeados de una intensa aura negra. Se sentó en la primera mesa vacía que encontró, seguido por Pantherlily. Hubo silencio un par de minutos. Y después, explotó.

—Ya te estabas tardando, hierrito apareció Natsu por un lado dándole algunos codazos en las costillas—. Pensaba que eras del otro bando.

—¿De qué demonios hablas, Salamander? —preguntó frunciendo el ceño.

—Le guuuussssta —se burló Happy por un extremo.

El Dragon Slayer de Hierro arqueó una ceja, aún más confundido.

—¡Un verdadero hombre le cocina una cena a su mujer! —exclamó también Elfman.

Gajeel ensanchó los ojos, comprendiendo de inmediato por dónde iban los tiros. Miró lleno de ira hacia su gato.

—¡Lily! ¡Abriste tu maldita boca!

—¡¿Qué?! ¡Pero si yo no dije nada!

Entonces escuchó una risita. Luego otra. Y otra. Miró hacia un grupo de chicas que estaban de pie, cerca de la barra, murmurando animadamente entre ellas, observándolo con picardía. Por un lado estaba Levy, con su atuendo y peinado normales, y con el rostro de un color más intenso que el cabello de Erza, viendo el suelo como si fuera lo más interesante del mundo.

—Mierda —fue lo único que atinó a decir, con una mirada iracunda hacia el felino.

—Oi, oi, no es mi culpa que todo el gremio se enterara de tu pequeño secretito.

—No me jodas, Lily.

Pantherlily sonrió con amplitud.

—Tal vez deberías invitarla a cenar más seguido.

—Sí, como no. Aunque… —se detuvo y una mueca de burla apareció en su rostro—, si vas a ayudarme con la cocina cada noche, ¿por qué no?

El Exceed se quedó callado unos segundos, sin ningún tipo de expresión en su cara.

—Aunque un restaurante tampoco sería mala idea.

—Gihi.

Volteó hacia la peli azul, topándose casualmente con su mirada. A pesar del sonrojo que teñía con intensidad su semblante, logró sonreírle tímidamente. El Redfox le regresó una sonrisa de lado que dejaba sus colmillos al descubierto, para después girarse y seguir platicando con Pantherlily.

Sí, definitivamente no era tan mala idea.

FIN


¡AFSJD ASDCIAS! Amé el nuevo opening de Fairy Tail *.* (Y odié la voz de Lector, no sé por qué .-. Supongo que me acostumbraré). ¡Se vienen los Grandes Juegos Mágicos a color! TOT.

-Fanatico z. Agradezco a Kami-sama que tu licencia para matar haya expirado n_n XD

-Karo-chan. Lo siento :C Siempre termino extendiéndome DX. ¡Sí! ¡Ese mismo vestido era! Qué bueno que te gustó *-*

-Na-LuChan. ¡No! No puede ser su hermano D: Digo, si, se parecen en un buen de cosas pero…¡¿su hermano?! Quedaría traumada LOL

Hahaha…¿poner celoso a Gajeel? Rayos, se destruirían varias cosas XD. No me gustaría que Rogue se enamorara de Levy, pobrecito, me daría cosa verlo sufrir por un amor no correspondido (obvio Levy es de Gajeel ¬¬) xD Haha, no pues.

Sí, yo también pensaba que era Lucy…pero ahora ya no estoy tan segura :/ He llegado a pensar que es Wendy o_o

-Flan. ¿Qué te puedo decir? Siempre te ando dando lata por mensajes XD. Sabes que sin tu ayuda este fic no hubiera sido posible en nada DX Y no me salgas con lo del grano de arena y la playa ¬¬. Y también sabes que me la paso agradeciéndote las ideas :3 Quedó del asco este último capi pero en fin. Gracias por todas las ideas n_n

Bueno, ahora sí se acabó :3 (¡FINALMENTE!). Espero poder continuar con los otros fics o a ver si se me ocurre alguna otra idea para otra mini-historia xD. En fin, ya veremos qué pasa x.x Gracias por leer y comentar. Ojalá y les haya gustado. ¡Sayonara! (: