Pues, después de escribir más de 2000 palabras por capi, ahora me regreso a un normal y sano 1300, XD, no, ya en serio, lamento la tardanza, con eso del cambio de computadora, estoy batallando mucho para acostumbrarme al teclado, pero gracias al apoyo (entre paréntesis, el gorro y presión), de mis compañeras del foro de Ouran al que pertenezco, ésta parte está terminada, y la siguiente está a la mitad, jajajajajaja. Perdónenme por la tardanza.
Disclaimer: Ouran no es mío... pero aún así lo amo con toda mi alma y haría lo que fuera por él.
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El comentario de la chica los dejó impresionados por su fuerza, pero de alguna manera, no los sorprendía. Ambos habían tratado con esta Haruhi melodramática ya antes.
- Haruhi, preciosa, no puedes estar hablando en serio. No creo que pienses en verdad así.- le dijo el ya no más un chico, mientras la tomaba de la mano delicadamente y la veía directamente, haciendo que cayera en el hechizo de sus ojos negros en un sólo instante.- Sé que las cosas parecen terribles en este momento, pero, aún en la noche más oscura hay mil millones de estrellas si sabes dónde verlas.
- Kyouya…
El otro chico se acercó aún más de lo que estaba en un principio, extrañado por la expresión de dulzura en los ojos del Ex Rey de la Sombras. Tomado las manos de la joven de entre las manos del otro.
- Escucha a Kyouya, Haruhi. Encuentra aquello que ilumine tu camino en esta situación. Algo que pueda guiarte a donde quieres llegar, impulsándote más lejos inclusive de lo que pensaste alguna vez poder hacerlo. No importa lo que sea o quién sea, mientras te haga feliz. Busca eso que te haga ser mejor por el simple hecho de estar ahí.- le acarició la mejilla con una mano.- Eso que haces tú conmigo precisamente. Me haces querer ser mejor persona para ti y para mí mismo. No debería de estar diciendo algo así en esos momentos, ¿verdad? Pero creo que me entiendes, o eso espero.
- Takashi… lo siento, no entiendo, ¿qué quieres decir?
Seguía siendo una chica despistada, al parecer. Takashi sonrió. Esa era la mujer a la que amaba con todo su corazón.
- Tal vez puedas decir que quisieras jamás haber venido para no tener que toparte con estas cosas. Pero yo agradezco que hayas venido. Porque he podido verte. He podido sentir el roce cálido de tus labios contra los míos de nuevo. He podido sentir de nuevo que eres parte de mi vida, y me has dejado ser parte de la tuya de nuevo. No sabes cuánta falta me hiciste en estos años. Creo que ni yo mismo lo sabía hasta que pude tenerte de nuevo en mis brazos en esa colina, a salvo después de la caída. Y... Haruhi...
- ¿Crees que este sea el mejor momento para esto, Morinozuka-san?
La frialdad en la voz de Kyouya alertaba a Haruhi de algo, pero aún no sabía exactamente de qué era de lo que tenía que estar alerta. Volteó de nuevo a ver a Takashi. Sus ojos negros fijos en los de ella. De rodillas frente a ella, que aún estaba sentada en la cama.
- Tal vez es cierto, pero no puedo evitarlo. Lo siento, Haruhi. Perdóname.
- ¿Porqué? ¿Qué tengo que perdonarte?
- Por todo. Parece que no hago más que lastimarte y eso es lo que menos quiero hacer.
Perdóname por golpear a la gente que quieres, como a Kyouya o a Hikaru y Kaoru.
- ¿Golpeaste a Hikaru??
- Sí, después de lo de Misako, perdón, creo que ambos olvidamos decírtelo. Pero... bueno, aparte de eso, también quiero pedirte perdón por no pararlo cuando la llamó. No tenía ninguna razón para lastimarte de esa manera. Ni yo tampoco al permitirlo. Haruhi... perdóname por decirte siempre que te amo, y por dejarte ir lejos de mi lado antes de correr a tu casa para detenerte. No fui lo suficientemente rápido ni fuerte para no dejarme vencer por un corazón que estaba muriendo por ver tus lágrimas. Perdóname por no pedirte que te quedaras cuando era lo que más deseaba y necesitaba en el mundo. Por ser tan lento como para no poner mi corazón antes que mi deber como cabeza de la familia. Pero sobre todo, perdóname por haber sido tan estúpido como para no luchar por lo que quería. Soy un cobarde, por eso te envié la carta. Sabía que si te veía mi corazón no iba a poder dejarte ir jamás. Y de hecho, aún sí jamás te dejó ir de mi lado. Aunque tú sí que pudiste hacerlo.- Agregó con una sonrisa triste.- Perderte ha sido lo peor que me ha pasado en la vida, y no puedo ni quiero pasar por eso de nuevo. Quiero estar a tu lado y que me permitas estar al tuyo. Ya no podría soportar que te alejes así de nuevo. Yo... Haruhi... no quiero que pases de nuevo jamás por una situación como la de hoy con Kaoru... quiero protegerte, quiero que me dejes protegerte de cualquier cosa mala en tu vida... Haruhi... ¿Cómo?... Yo... ¿Le harías a este tonto declarado el honor de permitirle compartir tu vida para siempre como un amante esposo?
Kyouya escuchó todo con una creciente angustia. Sabía lo que seguía después de esas palabras y no quería verlo de nuevo como en la fiesta donde Takashi se declaró. Haruhi sonreiría dulcemente mientras una lágrima se deslizaba todavía por su mejilla después de lo que la había asustado. Le diría algo dulce mientras lo miraba a los ojos y le acariciaba la mejilla al hombre alto frente a ella, de rodillas en ese momento. Se pondría de pie para abrazarlo con todas sus fuerzas mientras gritaba muy fuerte que sí. Eso era lo que había pasado la vez anterior, en el balcón, después de que ella tropezara, y él la salvara de la caída. Aún podía recordar su vestido largo, su cabello ligeramente ondulado, más hermosa que la más hermosa de las princesas. Pero el príncipe azul de la princesa había resultado ser alguien más, para su eterna tristeza.
El tiempo parecía correr en cámara lenta mientras veía la escena que apenas unos instantes antes había recordado. Haruhi sonreía de hecho dulcemente mientras acariciaba la mejilla del hombre, con una lágrima deslizándose por su mejilla. Se levantó de la cama para ponerse su altura, para abrazarlo con todas sus fuerzas... y Kyouya salió de la habitación.
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Los golpes en la puerta eran insistentes, casi desesperados. Al final de las cosas, después de los cientos de obstáculos puestos en su camino, Tamaki había heredado el Imperio Suou, con la condición de que fijara su residencia en Japón al menos hasta que la abuela falleciera, aunque jamás se sintió a gusto en la mansión principal, y seguía pasando mucho tiempo en su "pequeño" departamento en la Rue más cara de París o en la finca de Champagne que compartía con su madre. Habían sido precisamente Lillie y Kyouya quienes lo habían convencido de tener un departamento para poder trabajar a gusto en Karuizawa mientras la servidumbre se encargaba de la mansión. Y era precisamente ahí donde estaba trabajando. Donde se escuchaba el golpeteo urgiéndole a abrir la puerta. Y no esperaba en verdad lo que encontró del otro lado al abrirla, pero no le importó demasiado. Desde el momento en que lo había visto en la oficina de su padre la primera vez, supo que ocultaba sus sentimientos más que nadie para que nadie supiera el enorme corazón que poseía y que muy pocas personas lograban poner al descubierto lo suficiente como para lastimarlo de esa manera. Y aunque le dolía en el alma verlo en ese estado, al mismo tiempo se alegraba de saber que podía sentir algo con tanta fuerza, con tanta pasión, como para ponerse así. De manera que acogió a Kyouya en un abrazo mientras aquél se derrumbaba por el piso debido al llanto.
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Siento que no debo de decir esto... pero... me encanta cómo resultó esto!! Sé que me la van a partir... pero quedó lindo, ne?
Y estoy casi segura de que me la van a partir más todavía con el siguiente, no pasa de esta semana, un beso!!
