- ¡Mi amada hija! Cómo dormiste?

- Tamaki!- Lo saludó la chica con alegría mientras corría a abrazarlo.- ¡No sabes cuánto me alegra verte! Necesito pedirte un favor que no me atrevo a pedirle nadie más.- Le dijo mientras lo tomaba de las manos y lo miraba fija y seriamente.- Solamente tú puedes ayudarme a cumplir con mi objetivo. ¿Verdad que vas a hacerlo? Desde que papá murió me he estado apoyando en ustedes, lo sé, pero en esta ocasión, de verdad que solamente puedo confiar en ti ciegamente.

El maquillaje, hábilmente aplicado con toda la intención del mundo, agrandó los ya de por sí grandes ojos de la chica. Aunque, la verdad sea dicha, es que, pobre Tamaki, podría haber crecido en edad y estatura, ser independiente, mantener una casa, lidiar con el Imperio Suou y miles de cosas más, pero muy en el fondo... bueno, tal vez no tan en el fondo... seguía siendo un inocente y crédulo idiota.

Y con solamente una mirada de esos enormes ojos castaños y unas cuantas palabras dichas con la correcta entonación, Tamaki olvidó aquello que venía a discutir con Haruhi, lo que era tan importante que tenía que decirle, para ponerse a hacer los planes para ayudarle a cumplir con lo que quería.

-...-...-

Kaoru no sabía cómo enfrentarse a Haruhi después de lo que había sucedido, se sentía el peor de los hombres, y se sabía el peor de los amigos. Y es que entre las dos cosas, el golpe de Mori, lo había hecho reaccionar de golpe (cualquiera lo haría con una fuerza como la del campeón nacional de kendo), pero cuando llegó Kyouya, que apenas estaba dándose cuenta por completo de lo que acababa de hacer y le dijo todas esas cosas antes de amenazarlo, el efecto fue el doble del usual causado por el Rey de la Sombras. Y sabía que sus amenazas no eran vanas.

No había visto a la chica desde la mañana del día anterior y no quería hacerlo. Temía el enfrentarse a ella. Así que cuando la vio entrar por la puerta que unía sus habitaciones con una taza de lo que parecía chocolate caliente para hace las paces, se sorprendió muchísimo.

Haruhi llevaba una sonrisa cautelosa en el rostro, que Kaoru interpretó inmediatamente como que había perdido todo aquello que tenían desde la preparatoria. Nada volvería a ser igual de ahora en adelante.

- Podemos hablar, Kaoru?

Esa simple frase dicha en oz muy baja fue suficiente para desatar por completo todos sus remordimientos. Ocultó la cara tras sus brazos y alejó la vista de Haruhi.

- No vengas, Haruhi! No tengo derecho ni siquiera a verte. Tengo miedo de volver a lastimarte. Soy un monstruo.

Haruhi no era una mujer como todas, y eso era lo que todos amaban de ella, y a pesar de que la conocían desde siempre, sus reacciones siempre lograban sorprenderlos. Y en ese momento, Kaoru se encontró sorprendido de encontrarse envuelto en un abrazo muy fuerte, con ella sollozando en su hombro.

- No eres un monstruo, Kaoru, eres el amigo que más quiero en el mundo. Perdóname por lastimarte tanto como para orillarte a hacer algo así. No me alejes, por favor. No quise lastimarte tanto. Quiero que seamos para siempre parte de la vida del otro. Es sólo que... perdóname... pero es que yo no...

Kaoru respondió al abrazo poniendo su corazón en él. Ahora lo entendía, era él quien en verdad la había lastimado. No podía perdonarse eso. Pero aún menos perdonarse el haber provocado que ella se culpara por lo sucedido. Las acciones violentas de los hombres jamás son culpa de nadie más que de ellos mismos, no importa que quieran justificarse de esa manera ante los demás, es sólo su responsabilidad. Y al sentirla tan cerca, llorando, Kaoru lo aprendió también.

- Preciosa... no es tu culpa. No has hecho nada malo.- le dijo mientras comenzaba a llorar también, era un tonto de verdad.- Absolutamente toda es mi culpa y nada es mi culpa. Soy un idiota que te ama con toda su alma. Y no pidas perdón, por favor. No puedes forzar tus sentimientos. Jamás seré más que el mejor amigo, si aún quieres que lo sea. Y después de lo que hicieron Mori y Kyouya, te juro que he aprendido. No quiero sentir de nuevo jamás que me temes. Esa mirada que tenías en tus ojos... Creo que eso fue por mucho peor que el saber que no me amas. ¿Me dejas quedarme a tu lado para siempre en serio? No importa si no quieres verme de frente nunca de nuevo. Sólo déjame estar ahí para ti.

Kaoru escuchó unas risas llorosas en su hombro.

- Kaoru, baka. Siempre vamos a ser amigos. Eternamente. Pero ya no quiero lastimarte o lastimarme, tenemos que llegar a un punto donde no debamos seguir pidiéndonos disculpas por nuestras acciones, de ninguno de los dos hacia el otro, por ello, perdóname por todo este tiempo que te he hecho daño, por tomar como un hecho el que tú estuvieras ahí. Eres de las personas más importantes de mi vida, Kaoru, siempre vas a serlo. Perdóname por haberte hecho infeliz al sentirme obligada a amarte por el hecho de que tú me amaras. Con ello solamente te he hecho infeliz aunque mi intención era la contraria. Creí que podría obligarme a amarte y poder hacerte el hombre feliz que mereces ser. Perdóname de verdad Kaoru, no quería lastimarte.-Haruhi se quedó callada un segundo, suspiró profundamente antes de continuar.- Y por lo mismo, perdóname, pero, esta noche me voy del Manor, me voy a casa de Mitsukuni, de verdad, perdón, pero no puedo seguir con esto, tengo que irme y espero que podamos dejar atrás todo esto antes de volver a vernos. Quiero poder verte a los ojos sin remordimientos de ninguna clase y sin pensar que tengo que estar contigo como pareja para hacerte feliz.

- No pidas perdón, Haruhi. Yo siempre supe que no me amabas como hombre sino como amigo, y tontamente creí que sería suficiente. Ahora veo que no lo es. Pero no es culpa una sola persona, es de los dos y de nadie al mismo tiempo. No te culpes, por favor. Y sé que no es lo que quieres oír. Pero si algún día vuelves, espero que sepas que no hay otro lugar donde te esperen más que entre mis brazos.

-...-...-

- ¡Ha-ru-chan! Ne, ne? ¿Es cierto lo que me dijo Takashi anoche?

- ¡Honey! ¡Me asustaste!- le dijo mientras intentaba bajarse de los brazos del chico que la habían levantado en el aire en cuanto había entrado por la puerta de la casa de descanso Haninozuka. - Hace unos cuantos años era yo quien podía levantarte en brazos, vaya que ha pasado el tiempo, ne?

- Haru-chan...

Haruhi dejó de removerse en el abrazo y dio un suspiro enorme mientras lo veía a los ojos. Sabía que tendría que empezar a responder a las preguntas de todos respecto a lo que había pasado, y a lo que iba a pasar. Aunque era demasiado pronto para ello. Y temía mucho a las de Kyouya, pero esperaba que entendiera lo que estaba haciendo. Deseaba en verdad que lo entendiera.

- Sí.- contestó por fin después de algunos suspiros más.- Es cierto. Pero desde ahora te pido, por favor, que no les digas nada a los demás... quiero que se enteren por mi boca de lo que voy a hacer, y porqué, cuando esté lista. Aunque si te soy sincera, no creo que vayan a entenderlo.

- ¿Kaoru incluido?

- Es la primera vez que te escucho llamarlo Kaoru. ¿También tú te enojaste?

- Eres una de las personas que más valoro en el mundo, y creo que es obvio que voy a enojarme si te lastiman. Pero si tú lo perdonaste, no creo tener derecho a mostrar animosidad hacia él, ¿verdad? Además, lo importante es que a pesar de todo estás bien. Y si me enojo demasiado y hago algo innecesario, podría enturbiar las relaciones con la Familia Hitachiin. Tengo que pensar como la cabeza del clan Haninozuka. Aunque todavía tengo que hablar con él.

- A veces me parece difícil pensar que mis amados amigos, llegaron a obtener la heredad que tantas dificultades les causaron. Creí que cada uno haría algo distinto de lo que hacían sus familias.

- Al final, Kyou-chan es el único que lo hizo.

- ¿Kyouya?

- ¡Hai! Tiene un negocio en Francia del que nadie sabe nada, aunque parece que Tamaki le ayudó. Demo, deja de cambiar el tema. ¿Cuándo te vas?

- ¿Irme?

- Tama-chan me lo dijo.

Haruhi suspiró de nuevo. Su respuesta iba a hacer las cosas aun más difíciles.

- Mañana mismo tengo que estar allá, así que mi taxi debe llegar en cualquier momento. Las maletas ya están preparadas. Quisiera poder decirles que me voy, pero si lo hago no me van a dejar hacerlo, y aunque quiero que sepan que ya no quiero alejarme de ellos de nuevo aunque parezca que sí, necesito tiempo para reconciliar quien soy ahora con quien quiero ser. Poder verlos a los ojos sin pena o dolor o remordimientos de ninguna clase. Además de tener que irme, necesito hacerlo…

- ¿Cómo que te vas? – La voz de Takashi interrumpió a su espalda, sorprendiéndola. Aún no estaba preparada para enfrentarse a él. Volteó para notar que unas flores que llevaba estaban a sus pies.

- Takashi...

- ¿Vas a dejarme de nuevo? ¿Es esto alguna especie de venganza por lo que pasó antes?

- Takashi, no te estoy dejando, pero tengo que irme y...

- ¿Entonces es para vengarte de mí? ¿No me estás dejando pero te vas lejos de mi lado? No creí que fueras de tan cruel corazón. No solamente me dices que me amas pero ya no me conoces lo suficiente como para casarte conmigo y que aún no acabas de perdonarme. Me dices inclusive crees estar lista para dejarme atrás y darte la oportunidad de empezar a amar a alguien más... ¿Quién eres para romperle el corazón así a las personas, Haruhi?

- ¿¡Quién soy?! ¡¿Que quién soy?!- Haruhi contestó enojada.- Soy la persona a la que dejaste con el corazón roto sin explicaciones, soy aquella a la que humillaste y marcaste con el temor al abandono por el resto de sus días, simplemente me dejaste y te fuiste y me hiciste la mujer más infeliz del mundo durante más años de los que nadie merecía y me has lastimado más de lo que todas las personas juntas me lastimaron y aunque me encanta el melodramatismo, dentro de mis planes no se encuentra el estar llorando cada día por el resto de mis días, y te amo, Dios sabe que te amo, pero amarte no te da derecho a nada sobre mi persona. Si tengo que elegir entre amarte pero dejarte ir y arrepentirme el resto de mis días por ello o el llorar por el resto de mis días ante la duda de si vas a dejarme de nuevo o no cada instante, entonces elijo alejarme de ti.

- Haruhi, sabes que el amor es suficiente para superar cualquier cosa.

- No es suficiente, Takashi.

- Desde cuándo el amor es insuficiente?

- ¿Y qué querías? ¿Que simplemente porque después de tantos años de habernos separado todavía sentía algo por ti iba a correr emocionada a tus brazos cuando me pidieras matrimonio? Takashi, estos tres meses en Japón me dejaron entender que ya no era amor verdadero lo que sentía por ti, y deberías de saber lo mismo. El amor se tiene que nutrir día a día y obviamente cinco años separados no eran un día a día, y el hecho de ser la damisela en desgracia y estar cerca de ustedes no significa que simple y sencillamente podamos decir que ese tiempo nos dejó reconstruir lo que alguna vez tuvimos. No hemos compartido tantas cosas como para poder decir que somos una pareja de nuevo, Takashi. Todo este amor, toda esta situación, esta necesidad de sentirte a mi lado, de estar eternamente contigo, este inagotable amor… Fue una fantasía simplemente. Algo hermoso pero irreal. Y aunque eres tan hermosa persona que fácilmente podría haberme enamorado de ti... nuestro pasado lo impide... Ya no te conozco, Takashi, somos dos personas diferentes a las que éramos entonces, y sin conocerte no puedo llegar a amarte de verdad. No puedo confiar en el amor que dices que me tienes.

- ¿Qué tengo qué hacer? Dime, ¿qué es lo que tengo qué hacer para demostrarte que jamás voy a poner mi cerebro antes que mi corazón de nuevo? Dime, ¿cómo demostrarte que voy a pasar cada día de mi vida respetándote y amándote más que a lo que a nadie van a amar en el mundo durante toda la historia hasta que te des cuenta de ello? ¿Cuáles son las palabras correctas para que me creas que nadie en el mundo va a separarnos? Dime, ¿qué hacer, Haruhi? ¿Cómo lograr que me conozcas de nuevo, cuándo tiempo tiene que tomar el que me consideres como solamente tuyo otra vez? Dímelo y lo hago.- La tomó por la cintura y la acercó para apretarla contra él. Haruhi respiró profundamente.

- No tengo que decirte nada, si tú no sabes qué hacer entonces no hay nada que yo pueda decirte para remediarlo.- La bocina del taxi sonó para indicar que había llegado.

- Haruhi, por favor, no me dejes.- Le dijo con la voz quebrada.

- No te dejo. Tú me dejaste hace cinco años Morinozuka-dono, y por Dios que aunque mi alma muera cada instante, esa fue tu decisión y yo voy a respetarla.

Como una exhalación, Haruhi salió de la habitación dejando a un derrotado Takashi tras de ella.

Chicas, sorry... estoy notando... después como de tres años, que casi terminé la historia y la dejé a medias, qué vergüenza... pero bueno, este es un re-post del capítulo final que dejé, para que vayan leyéndolo, me digan si les agradó y si se puede mañana les posteo el siguiente, gracias por esperar tanto tiempo y mucho besos!