LOS PERSONAJES PERTENECEN A STEPHENIE MEYER, LA HISTORIA ES MIA.
NO PERMITO SU ADAPTACIÓN, TRADUCCIÓN, PUBLICACIÓN O CUALQUIER OTRA COSA SIN MI PERMISO. DE SER ASÍ SERÁ COSIDERADO PLAGIO Y MI HISTORIA ESTA REGISTRADA.
Capítulo 3
Aún seguía en shock cuando llegamos a mi auto.
-Bella, ¿estás bien? – me preguntó Esme preocupada, en ese momento salí de mi ensoñación y sentí como una última lágrima caía por mi mejilla - ¿Prefieres que conduzca yo, amor?
-No, no Esme, estoy bien. Sí, estoy bien – me apresuré a decir limpiándome las lágrimas del rostro y sacando la llaves con una mano temblorosa. Abrí el coche y Esme subió, abrí la puerta del conductor y antes de subir le eche una última mirada el cementerio.
-Y dime Bella, ¿qué estudias? – me preguntó Esme después de unos minutos conduciendo.
-Administración de empresas – contesté girando por una curva – Voy a dirigir la empresa de mi madre. Esta se acaba de extender por Estados Unidos y Canadá.
-Me alegro mucho – sonrió Esme. Con el mando a distancia abrí la puerta del garaje y entramos a él. Aparqué el coche en mi plaza, bajamos del coche y entramos al ascensor. Nos dirigíamos al último piso y en ese momento recordé:
-Esme
-Si – me miró interrogante.
-¿Cómo has llegado hasta el cementerio? ¿Te has dejado el coche allí o algo? – pregunté preocupada, tendríamos que volver a por su auto.
-No, cariño – sonrió – fui en taxi, tenía la intención de caminar hasta el centro, tal vez comprar unas cosas, no sé.
-Oh – musité, llegamos al último piso donde estaba el dúplex. Abrí la puerta del apartamento y la dejé pasar, admiró el interior durante varios minutos.
-Se nota que tu madre era decoradora. – exclamó sorprendida por el interior de la casa. (N/A: fotos de la casa en mi perfil)
-Sí, tenía mucho talento – murmuré nostálgica, sacudí la cabeza para alejar los pensamientos tristes y la miré de nuevo - ¿Quieres algo de beber? – le pregunté dejando el bolso y las llaves en la mesita de la entrada, para después quitarme la chaqueta y colgarla en el perchero de al lado.
-Agua, por favor – contestó, a estas alturas ya estábamos hablando en ingles, ya que a ella le era más fácil.
-Siéntate – le dije, me dirigí a la cocina, cogí un vaso y lo llené de agua. Después cogí otro llenándolo de coca cola. Lo puse encima de una bandeja y volví al salón.
Estuvimos varios minutos en silencio, solo bebiendo nuestras bebidas, hasta que Esme lo rompió:
-Alice no pudo venir, tenía un examen final muy importante.
-Ah, no importa – fue lo único que pude decir, el silencio nos envolvió de nuevo.
-¿Qué ha sido de tu vida? – me preguntó inesperadamente, dudé en contestarle pero… era mi tía, ¿no?
-He sido muy feliz, he crecido felizmente aquí en España. He tenido amigos y por supuesto algunos novios – reímos – Aquí he madurado y he crecido como persona junto a mi madre. Tengo una amiga, Ángela, me ha apoyado mucho en momentos como este. Es muy buena amiga, pero a pesar de la distancia mi mejor amiga es Alice - murmuré mirándome las manos – Decidí estudiar administración para poder llevar la empresa de decoración de mi madre y no dejarla en manos desconocidas.
Hasta hace dos meses era completamente feliz, no sentía la ausencia de un padre porque Antonio, un amigo de mi madre y socio de la empresa, cubría ese papel. Pero cuando mamá murió, mejor dicho desde que mi madre fue asesinada, mi felicidad, confianza y seguridad se han escondido en un lugar de mí y no quieren salir por miedo a sufrir otro golpe como este. Me siento desprotegida, débil y sobretodo sola, sé que tengo a mis amigos y que me apoyan pero… no es lo mismo… no… – carraspeé para quitar el nudo de mi garganta – no es lo mismo.
Durante este tiempo he vivido con un dolor en el pecho que nadie ha podido liberar, y…tengo miedo, Esme, miedo a enloquecer de dolor – Esme me abrazó y mis lágrimas cayeron por mis mejillas.
-Mi pequeña, - susurró – llora, es la única forma de desahogarte – la miré y vi que ella también estaba llorando – Yo lloraré contigo mi niña, tu solo llora – apoyé mi cabeza en su pecho y lloré junto con Esme, y me quedé dormida.
Cuando desperté me encontré tumbada en el sofá, miré a mí alrededor y vi a Esme que venía hacia mí con una bandeja en la que había dos vasos de humeante chocolate y un plato de galletas. Me senté para dejarle espacio y dejé mi manta a un lado.
-Gracias Esme, no tenias que haberte molestado – le susurre, me dolía un poco la cabeza.
-Toma, cariño – me dijo entregándome un vaso de agua y una pastilla – Es Paracetamol, no sé si lo tomas, no encontré donde pones la pastillas así que fui a comprar, tenias un poco de calentura.
-Gracias de nuevo, Esme – musite cogiendo la pastilla.
-No te preocupes
Estuvimos en silencio durante mucho tiempo. Yo no sabía que quería hablar Esme conmigo pero tenía el presentimiento de que lo sabría muy pronto.
-Bella – suspiró - ¿Cuándo acabas la universidad?
-En un mes. ¿Por qué? - fruncí el ceño.
-Bueno, Bella… es que – se aclaró la garganta – Bueno yo quiero que cuando acabes la universidad volvieras conmigo a Estados Unidos y te quedaras a vivir con mi familia hasta que tuvieras un lugar para vivir fijo, si es que así te sentirás más cómoda o que te quedaras con nosotros simplemente. – me quedé quieta, con los ojos muy abiertos.
-Eeeh… - suspiré – Esme te lo agradezco, de verdad, pero yo no me puedo ir de España.
-¿Por qué?
-Tengo pensado, como te he dicho antes, hacerme cargo de la empresa de mi madre cuando acabe la universidad. – le dije.
-Bueno si es eso no hay ningún problema, hay una sucursal en Estados Unidos. - ¿Qué sucursal?
-No puede ser Esme, si ya sé que la empresa se está expandiendo por Estados Unido y Canadá pero aún no está todo listo. Mi madre quería un edificio específico y según tengo entendido aún no lo había encontrado. Solo hay sucursales en Sud-América, África, Japón, China, Shanghái, y en todas las capitales de Europa pero no en Estados Unidos. Mi madre nunca quiso abrir una allí.
-Bella, Renee puso una sucursal en Estados Unidos desde hace más de ocho años. – me dijo mirándome entre preocupada y sorprendida - ¿No lo sabías? – fruncí el ceño.
-No, no lo sabía – nos quedamos en silencio unos minutos - Entonces, ¿quién se hacía cargo de esa sucursal? – pregunté, ella me sonrió.
-Renee me dejó a mí a cargo, pero eso me enteré de su muerte tan rápido. Ella me pidió que si le llegaba a pasar algo que te llevara conmigo a Estados Unidos conmigo, y que tu controlarías la sucursal.
-¿Si le pasaba algo? – miré al vació sorprendida, la palabras casi no salían de mi boca - ¿A-acaso sabía lo que le iba a pasar? ¿Por qué no me lo había dicho? – me levanté enfadada y pensando que podríamos haber evitado todo esto.
-Ella no lo sabía solo lo sospechaba.
-¿Y porque no me dijo? Nos hubiéramos ido, no sé, hubiéramos llamado a la policía… - lloré desesperada mientras paseaba de un lado a otro del salón.
-No quería preocuparte, ni precipitarse.
-¡Pues por no querer ahora no está aquí, conmigo! – grité alterada cayendo al sofá.
-Hija, no llores. Esa fue la última voluntad de tu madre – me dijo Esme abrazándome.
-No me puedo ir…-murmuré.
-Es lo último que tu madre pidió, cúmplelo. – me suplicó. Cerré los ojos fuertemente y aspiré todo el aire que mis pulmones me permitieron.
-No quiero molestar en tu casa, Esme – susurré tumbada ya en el regazo de Esme, mientras ella me acariciaba el cabello.
-Tú no molestas, cariño. Además, Alice ya está por terminar de arreglar tu habitación. ¡Está tan emocionada! – me contó, se notaba la sonrisa en sus labios. Suspiré.
-Está bien, me iré contigo Esme. Tal vez necesite un cambio de aires.
Me encantaba sentada en el salón de eventos de la universidad, esperando a que me llamaran para subir al escenario por mi diploma.
Había pasado un mes, ya había acabado la universidad. En este mes, Esme me había ayudado a arreglar todo para irme a Estados Unidos, estaba todo en orden.
Mi casa de España seria alquilada a mi amiga Ángela, que quería vivir con su novio Ben. Cuando se enteró de que me iba a vivir a América se puso triste pero lo aceptó y me prometió que me visitaría. La sucursal ya estaba avisada de mi pronta presencia en ella y Alice ya había acabado de arreglar mi habitación. Antonio, en cambio, no estaba muy satisfecho con mi decisión quería ir conmigo, pero yo le convencí de que era mejor que se quedara que si tenía algún problema le informaría inmediatamente.
"Isabella Marie Swan"
Oí que me llamaban y me levanté, sabía que mi madre estaba presente, la sentía y sabía que estaba orgullosa de mí. Me entregaron mi diploma y mi tía Esme empezó a aplaudir y gritar junto con mis amigos y Antonio. Mi madre hubiera hecho lo mismo, como cuando me gradué del instituto.
"Flash Back"
"Isabella Marie Swan"
Me levante y me dirigí a recoger mi diploma de graduado de la ESO (Educación Obligatoria Secundaria) y Bachiller. Me había graduado con honores así que el profesor me felicitó alegremente.
-¡ESA ES MI HIJA! – gritó mi madre, me giré y vi que se dirigía al escenario corriendo y gritando - ISABELLA, CARIÑO, ESTOY TAN ORGULLOSA DE TI – me abrazó fuertemente y empezóa saltar – HABEIS VISTO, MI HIJA ES LA MEJOR DEL INSTITUTO – le gritó el público - ¡LA MEJOR! – y volvió a abrazarme, lo más sorprendente de todo es que el público le aplaudía.
Me puse más roja de lo que me había puesto en mi vida.
"Fin Flash Back"
-Felicidades, Isabella. Eres una de las mejores alumnas que hemos tenidos en esta universidad. – me dijo la directora Carter, ya asentí y sonreí. Baje del escenario, después de que me hicieran una foto. M e dirigí al lugar donde estaban Esme y Antonio.
-Felicidades, cariño. – me abrazó y me dio un beso en la mejilla.
-Gracias
-Bella, estoy muy contento y me alegro mucho por ti – me dijo Antonio abrazándome fuertemente, le devolví el abrazo y después nos separamos.
-Estoy tan orgullosa de ti – me dijo Esme, me sonrojé levemente y aparté la mirada de su rostro – Igual que tu madre, ella también estará muy orgullosa de ti – perdí el color y me puse un poco melancólica, Esme lo notó y agarró mi mano dándome apoyo mientras Antonio me abrazaba por los hombros.
Salimos del salón de actos y nos dirigimos a mi casa, hoy a las 21:00 salía el avión y teníamos que estar una hora antes en el aeropuerto. Ahora eran las 19:00, teníamos una hora para ultimar los detalles y después partir hacia el aeropuerto.
Al llegar nos cambiamos la ropa por algo más cómodo. Yo me puse unos vaqueros, unas botas de tacón de terciopelo negras por el tobillo, una camiseta de color blanco de cuello vuelto, una chaqueta de piel negra y mi bolso. Cogí mi maleta y apagué la luz de mi habitación mirándola por última vez.
-¿Estás lista? – preguntó Esme, que estaba en la puerta con su maleta. La había invitado a alojarse en mi casa durante el mes que estuvo en España.
-Si – asentí y emprendimos el camino al aeropuerto, no llevaría Antonio y este no esperaba abajo en su auto. Cerramos el dúplex y bajamos al coche, saludamos a Antonio y nos fuimos al aeropuerto. Una vez allí facturamos las maletas y esperamos a que llegara la hora.
"Pasajeros del vuelo 98364 con destino a Washington, embarquen por la puerta G-4…"
Nos levantamos y nos dirigimos a la puerta de embarque después de despedirnos de Antonio y prometerle que le llamaríamos en cuanto llegáramos a Seattle.
¡HOLA, HOLA¡ Cuanto tiempo, siento no haber subido en todo este tiempo ningún capitulo de nada, pero a que no saben que… ha vuelto.
Espero que me deis muchos reviews, si llegamos a los 10 reviews subiré un capitulo de cada historia el domingo.
Sayna Cullen.
