lo siento, tal vez e tardado demasiado en scribir . esqe no m esperaba qe mi idea fuera tan bien acogida, i digamos qe no tenia demasiado pensado este cap.

Muxas gracias x los reviews, me encanta leer vuestras opiniones


Hermione se pasó casi todo el día deseando que llegara la noche y leer por fin ese artículo, y eso la desconcertaba. No mostró el interés de siempre en las clases, incluso se le escaparon un par de preguntas de la profesora McGonagall por no estar atenta, sino intentando imaginar cuáles serían esos doce pasos. Creo que no es necesario decir que no adivinó ninguno.

Pero no sólo aquella introducción la había afectado en las clases: de repente, no sabía cómo tratar con Ron. Siempre había sido natural y espontánea con él, había dicho lo que pensaba y ya está. Pero ahora, cada dos por tres, se encontraba pensando si lo que le había dicho o pensaba decirle al pelirrojo sería aprobado por Corazón de Bruja Adolescente. Pero al no haber leído aún el artículo completo, no podía estar segura de nada.

Así que cuando al fin terminaron las clases de la tarde, Hermione cenó a toda prisa, para llegar a la sala común y terminar aún más rápido la redacción de Defensa Contra las Artes Oscuras. Incluso sus dos mejores amigos se sorprendieron. Luego ni siquiera se resistió a las habituales súplicas de Ron para que le dejara copiar los deberes: le tiró el pergamino directamente a la cara antes de que éste abriera siquiera la boca. Después, tras comprobar que sus compañeras de cuarto no estaban arriba, subió a toda prisa las escaleras hacia la habitación de las chicas, apenas murmurando un "buenas noches" a Harry y Ron.

Cuando entró por la puerta volvió a asegurarse de que allí no había nadie, y se quitó el uniforme a toda prisa, poniéndose la vieja camiseta que usaba para dormir.(Aún no habían llegado sus otros pijamas de la lavandería).

Metódica, como siempre, dobló la ropa con cuidado, la guardó en el baúl, abrió las sábanas de su cama y corrió las cortinas de dosel: no quería sorpresivas apariciones de sus compañeras de cuarto.

Casi temblando de ansias y emoción, se metió en la cama. Alargó un brazo y metió la mano bajo la cama. Tanteó y por fin notó el tacto del papel: la noche anterior, con mucho cuidado y disimulo la había dejado allí cuando apagaron las luces de su habitación.

Con Corazón de Bruja Adolescente ya en las manos, Hermione volvió a hojear el índice para asegurarse de cuál era la página del artículo. Creía que era la 29, pero no estaba segura. Así era.

Pasó paginas y páginas y páginas de fotografías, textos, y muchos colores hasta llegar al artículo: 12 formas de conquistarlo... siendo mala. La chica volvió a leer rápidamente la introducción para asegurarse de que no se había perdido nada, y finalmente pasó la página, donde empezaban de verdad los consejos y pasos que ella debía seguir.

Había, al principio de la página, un "1" gigante púrpura, y siguiéndolo, el primer paso:

1. Que sepa que existes

Hermione se quedó en silencio ante esa porquería de consejo. "Otra cosa no estoy segura, pero que existo lo tiene bien claro" pensó enfadada. Al fin y al cabo, había esperado todo el día para leer aquello. Había depositado todas sus esperanzas en que aquel artículo la ayudara en algo. Y la revista iba y le decía... que tenía que conseguir que Ron, su mejor amigo, a quién conocía desde primero, supiera que existía...

"¿Y ahora que hago?" se preguntó Hermione, "¿Paso al siguiente paso... destruyo la revista... o qué?

Finalmente decidió que leería lo que al parecer era la explicación del paso 1, que estaba junto a él. Decía así:

Lo principal, si no te conoce, es que sepa de una vez quién eres. Pero lo primero que debe pensar de ti no es "vaya, que chica más dulce" o "que mona es", sino, simplemente "guaaaauuuuu".

-Un poquito tarde para eso, ¿no te parece?-murmuró la chica entre dientes, pero decidió terminar de leer el 1er paso.

Aunque, si ya es demasiado tarde para eso...

"Mmm... vale, está en todo" pensó Hermione, complacida.

... y cree que eres un angelito, debes dejarle claro que tienes más de una cara.

"¿Y cómo demonios se hace eso?"

Para ayudarte en esto, te aconsejamos que discutas a menudo con él. Tu mago no se acordará de una tranquila charla acerca de deberes contigo, pero sí recordará alguna discusión, (tal vez una fuerte o quizás solo una pequeña disputa), que hayáis tenido. No te estamos diciendo que te pelees y no te vuelvas a hablar nunca más con él, aunque así conseguirías la máxima atención, sino que le demuestres que se equivoca, que tienes carácter y que no debe pensar que puede hacer lo que quiera. Que sepa que tú SIEMPRE tienes razón, diga lo que diga.

Hermione se quedó con la boca abierta. Sin darse cuenta, la revista resbaló de sus manos y cayó sobre sus piernas.

Era... ¡era increíble! ¡Ella hacía exactamente lo que ponía en esas palabras purpúreas! Es decir, siempre... siempre discutía con él, una y otra vez, varias veces al día. ¡Incluso Harry se quejaba de que se peleaban demasiado! Y resultaba que aquello era lo que había que hacer, que no iba por tan mal camino para conquistarlo, al fin y al cabo... ¿Significaba aquello que tenía un don natural? ¿Pero para qué? ¿Para ligar o para ser mala?

"Para ninguna de las dos cosas, por supuesto" se dijo Hermione, una vez pasado el momento de la sorpresa inicial, "Sólo es casualidad, pero aún así... ¡vaya, es como si no tuviera que hacer deberes (por muy agradables que sean), porque ya los he hecho antes si darme cuenta! Así que es como si fuera adelantada..." ¿Qué debía hacer ahora? Leer el siquinte paso, claro, como cuando en clase el profesor mandaba leer algo del libro pero ella ya lo había leído la noche anterior, así que se miraba el siguiente capítulo.

Pero entonces se oyeron risas y voces femeninas mientras se abría la puerta del dormitorio de las chicas. Hermione no podía ver quiénes eran, pues había corrido sus cortinas, pero al instante reconoció la voz de Lavender, que estaba hablando con Parvati.

-¿Lo viste? ¿Lo viste?- preguntaba entusiasmada la rubia- ¡Estoy SEGURA de que me miró el culo cuando me agaché a coger la pluma! ¿A qué sí, verdad que sí? ¿Tú lo viste?

-Sí, ¡sí te lo miró!-exclamó Parvati, con voz cansina- Te lo he dicho mil veces, ¡lo hizo!

Lavender soltó una carcajada eufórica, y por el ruido de muelles que se oyó, Hermione supuso que se había tirado a su cama.

-¿Y viste... viste qué mono cuando se le pusieron las orejas rojas, y todas esas pecas y...?-dijo risueña.

-¿Orejas rojas y pecas?-murmuró Hermione atontada.

Desgraciadamente, Parvati y Lavender la oyeron perfectamente.

-¿Quién hay ahí?-chilló Lavender.

Hermione abrió torpemente las cortinas y miró desconcertada cómo Parvati, pegada a la pared del fondo se ponía la mano en el corazón suspirando, y su amiga, arrodillada sobre la cama, dejaba caer la almohada que había cogido en el último momento, respirando entrecortadamente.

-Vaya, eres... tú-dijo Parvati mirando con un gesto significativo a su amiga.

-¿Qué hacías ahí escondida?-preguntó Lavender con un tono de voz bastante más alto de lo que debería ser-¿Querías oír lo que le decía a Parvati?

-Ni estaba escondida ni me interesa nada lo que os contéis-respondió Hermione firmemente.

-Mira, si no tienes vida propia y quieres enterarte de cosas interesantes...-empezó a decir Lavender con dureza.

-Considero mi vida suficientemente satisfactoria, muchas gracias-la interrumpió la castaña- No me hace falta oír vuestros cacareos.

-¡Ah!-exclamó la rubia indignada, mirando a Parvati. La morena le lanzó una mirada que parecía decir acuerdarte-de-lo-que-ha-oído-será-mejor-que-pares. Su amiga le dirigió una mueca de fastidio, pero se volvió hacia Hermione y le dijo:

-Voy a pasar eso último por alto, pero cómo cuentes algo...como-como digas algo...ya verás.

Hermione solo soltó un resoplido bien audible y volvió a correr las cortinas de su cama, aislándose de la pevería de esas dos chicas. Aún así pudo oír como Parvati susurraba:

-¿Cómo le dices eso? Se lo va a decir, ya lo verás.

Luego sólo alcanzó a oír un "chisst, calla, mañana hablamos" de la otra.

A los dos minutos, cuando las chicas se pusieron los pijamas apagaron la luz. Hermione colocó la revista de nuevo bajo la cama en la seguridad de la oscuridad y se quedó pensativa.

¿El chico que le gustaba a Lavender no podía ser...no, verdad? La chica intentó recolectar, por así decirlo, todos los datos sobre "el hombre misterioso", que a su compañera de cuarto se le habían escapado. Al parecer era de Gryffindor. "Hay cientos de chicos en Gryffindor" pensó la castaña. Y le había mirado el culo a Lavender. "Hay cientos de chicos de Gryffindor que le mirarían el culo a Lavender". Lo de las orejas rojas y las pecas... bueno, eso ya era más complicado, pero probablemente habría muchos chicos así, que Hermione no conociera a ninguno aparte de Ron Weasley no tenía nada que ver. También había dicho que era mono... "Pero quién sabe los gustos de ésta chica. Seguramente hay cientos de chicos Gryffindor con pecas, orejas rojas, que le miren el culo a Lavender y que sean monos, aunque para mí solo haya uno así...". Entre esas cavilaciones se durmió.


qe tal? qiero opiniones x favor!!

siento deciros qe voi a tardar bastante en subir el proximo cap, xqe necesitare copiar algunos trozos de El Principe Mestizo, y me e dejado el libro en mi casa del campo, a la qe no ire asta el finde semana. Asi qe a no ser qe x un milagro de la naturaleza mi padre acceda a ir y traermelo, asta el sabado x lo menos no podre escribir.

beSotes