por fin traigo otro nuevo capitulo de Corazon de Bruja Adolescente. En este los chicos intervienen mucho mas, y creo que es mas divertido, pero ya me contareis. amm tambien es mas largo. Os dejo que leais!


Aunque a la mañana siguiente era sábado, como siempre Hermione se despertó temprano. Más que otras veces, quizás.

Se vistió con vaqueros y un jersey fino en el baño, pues las pánfilas de sus compañeras seguían durmiendo.

Inmediatamente después de haber terminado de vestirse se arrepintió de su decisión con la ropa, pues su atuendo no demostraba demasiado los valores que Corazón de Bruja Adolescente se suponía le estaba enseñando: entre otras cosas, el jersey era rosa, muy clarito pero rosa al fin y al cabo. Pero bueno, en el artículo no había dicho de momento nada sobre la ropa, y no tenía tiempo para cambiarse si quería tener la sala común para ella sola.

Tal vez en sueños, tal vez ya despierta, o quizá en ese extraño estado de la duermevela, Hermione había decidido leer aquella mañana el siquiente paso, pues el de "Que sepa que existes" ya lo lo tenía requetehecho. Así que se hizo una rápida coleta alta, sacó sigilosamente la revista de debajo de su cama y bajó las escaleras.

Hermione sonrió ampliamente en el último escalón: como imaginaba, estaría sola.

Se acomodó en su butaca preferida, enfrente del fuego y abrió la revista por la página que correspondía al artículo 12 formas de conquistarlo...siendo mala.

Echó una rápida ojeada al paso 1 y se dispuso a leer el 2. El título le hizo tragar saliva, pero lo leyó completo antes de detenerse a pensar nada:

2. Ponle celoso

No hay NADA que pueda demostrar que le haces tilín a ese chico mejor que los celos. Todos los hombres son celosos, es su naturaleza, y cuando se sienten así reaccionan de una forma extraña que puede revelarte muchas cosas acerca de sus sentimiento hacia ti. ¿Sabes si tu bombón es muy celoso? Si lo es, no es necesario que coquetees con alguien en serio, tan sólo alábalo un poco, elógialo, estate siempre muy cerca de ese otro "candidato". Si no es celoso, chica, no te cortes: si quieres, puedes llegar incluso a besar a ese otro chico (con tu mago delante, claro está). Ahora bien, éste es nuestro consejo para chicas que quieran ser malas de verdad: que el chico con el que le des celos sea alguien muy cercano a él: su mejor amigo, un hermano, un primo, un buen compañero, alguien con quien se lleve realmente bien y en quien confíe medianamente. De ésta forma le dolerán mucho más tus atenciones hacia él. Se sentirá confundido, traicionado, ¡y puede que caiga directamente en tus brazos en un intento desesperado! Confía en nosotras.

Vaya, ¿cómo no se le había ocurrida antes que sería uno de los pasos? Los celos, pues claro. Era tan típico... ¿Pero debía ella probar con ellos? Al fin y al cabo, ya los había "usado" algunas veces, como en cuarto curso. No intencionadamente, por supuesto. Ella JAMÁS se habría imaginado que Ron reaccionaría de aquella manera ante su pareja de baile. Y era cierto que le había estropeado la que tenía que ser una de las mejores noches de su vida, su primer baile, su primera pareja, su primer beso... Pero aquella noche Hermione se dio cuenta de algo tremendamente importante: que Ron ya no era solo un amigo. Que ahí pasaba algo nuevo, o tal vez siempre había sido así pero ella no se había dado cuenta hasta ese mometno. Que las cosas habían cambiado bastante desde que lo encontró en el vagón del Expreso de Hogwarts con la nariz sucia, hacía ya tanto tiempo. Que ya no eran tan niños, ninguno de los dos, a pesar de la inmadurez del chico. Y que, si no se equivocaba mucho, lo de Ron parecían celos. Tenían toda la pinta de serlo. Esa noche fue tan confusa para ella, con ese terrible pero increíblemente emocionante descubrimiento de su interior...

Pero esa no había sido la única escenita que se había montado por celos. Cada vez que el nombre de "Vicktor" salía en una conversación, aunque sólo fuera una mención al jugador de quidditch, allí estaba Ron para cambiarlo por el de "Vicky", refunfuñar e insultarlo sin ningún motivo claro ni específico.

Hermione sentía sentimientos confusos en esos momentos. Por una parte culpable, molesta, avegonzada y dándose cuenta de que, en realidad, Ron no había madurado absolutamente nada. Pero había veces que sentía... un cierto disfrute por la situación. Completamente interno, claro. Por lo general, no mencionaba nunca el nombre de Vicktor, ya tenía suficientes broncas al día, y además no sabía muy bien cómo reaccionar. Cuando tenía que decir su nombre u otro alguien lo decía y se formaba una de esas peleas con Ron, Hermione procuraba ser tanjante, sacar a relucir sus derechos de escribirse con quien quisisera y dejarle claro a Ron que él en ese tema no pintaba nada. Pero cuando luego se iba a su habitación y estaba en la cama, intentando dormir, siempre recordaba de nuevo la conversación, o más bien discusión con una sonrisa emocionada en la oscuridad, y saboreaba una a una las palabras celosas de Ron.

De acuerdo, estaba decidido, lo haría. Hermione leyó de nuevo unas frases del paso 2, en el que decía que si el chico era muy celoso no hacía falta ponerse en serio con un pobre inocente, bastaba con halagarlo un poco. Gracias al cielo que Ron era celoso, pues Hermione no pensaba besar a ningún otro, que era la otra posibilidad.

En cuanto al chico...bueno, Hermione se había propuesto seguir los pasos al pie de la letra, así que debía de ser alguien como describía el "consejo para supermalas": con quien "su mago" se llevara muy bien, en quién confiara, un pariente o su mejor amigo...

-Dios mío, Harry-se dijo Hermione, sin saber exactamente cómo sentirse.

En realidad, probablemente le resultaría mucho más fácil y menos embarazoso. Harry era tan... un verdadero hermanito para ella, tampoco debía resultar muy difícil dedicarle elogios, aquel verano se había puesto muy guapo, podría empezar por aquello, por ejemplo. El único problema que podía surgir era que Ron no se lo tomara en serio por ser precisamente Harry, amigo de ambos desde que empezaron Hogwarts. Aunque Hermione recordaba vagamente alguna que otra ocasión en la que Ron, (el estúpido de Ron) había parecido sentirse celoso incluso por Harry. ¡Por Harry! Era increíble. Sin irse muy lejos, hacía unos días, en aquella clase de pociones.

Estaba claro: Ron se tomaría en serio sus atenciones hacia el moreno. Sin duda, Harry sería el chico perfecto para aquella misión.

Hermione miró la hora. ¡Por Merlín! Ya eran las siete y media pasadas. Tenía que darse prisa o los chicos se levantarían antes de que le diera tiempo a redactar una buena sarta de halagos para Harry.

La chica subió corriendo las escaleras e inrrumpió en la habitación. Ya sin preocuparse por ser silenciosa, buscó en su baúl pluma, tinta y un pergamino. Luego cerró la puerta con un portazo. Le daba exactametne igual si las pavas se despertaban.

Se sentó en una mesa de la sala común (aún sin un alma) y empezó a pensar.

¿Qué tenía Harry de bueno? Obviamente era el famosísimo "niño que vivió". Eso facilitaba bastante las cosas. Había vencido en muchas ocasiones a Voldemort saliendo victorioso, era considerado un héroe por toda la comunidad mágica, excepto por él mismo, claro. Por lo tanto era modesto. Un punto más. Hermione escribió rápidamente. Desde el cerebro de una chica tipo Lavender o Parvati, ¿que más tenía Harry? Era guapo, la verdad, bastante guapo. Y muy atractivo. Hermione volvió a escribir. Podía explotar mucha conversación sobre el físico de Harry. ¿Algo más? Bueno, probablemente a mucha gente le parecía un rebelde, y había chicas (o pavas hasta el cuello de hormonas) a las que aquello les parecía sexy, o les daba morbo. No estaría de mal apuntarlo. A partir de estas ideas empezó a escribirse un guión sobre lo que debía decir.

Poco a poco, como un cuentagotas, empezaron a bajar alumnos de las habitaciones para ir a desayunar. Nadie la miraba extrañado. ¿Hermione Granger levantada un sábado por la mañana temprano para hacer una redacción de clase? ¡Bah! Pues lo normal, claro.

La chica terminó de escribir, lo pasó a limpio en otro pergamino y lo leyó y releyó veinte veces. Estaba tan absorta "en sus deberes" que ni siquiera se dio cuenta de la hora.

De repente alguien le tocó el hombro, diciendo "buenos días". Hermione se sobresaltó, pero al darse la vuelta se dio cuenta de que era Harry.

-Buenos días. ¿Qué hora es?-preguntó Hermione poniéndose nerviosa. Al fin y al cabo llevaba en las manos una lista de virtudes del chico sobre una revista gracias a la cuál ella pretendía ligarse a su amigo.

-Las nueve y cuarto-respondió Harry mirando su reloj. Por supuesto, no se había dado cuenta de nada-¿Te has levantado temprano para hacer deberes?

-Sí, sí, esque bueno, me desperté y ya no pude...¿dónde está Ron?-balbuceó poniéndo disimuladamente los pergaminos y Corazón de Bruja Adolescente sobre sus rodillas.

-Bajará enseguida. ¿Has ido ya ha desayunar?-respondió Harry quitándole importancia. Los intentos de ocultación de Hermione le estaban llamando la atención.

-No, todavía no-respondió Hermione, que en ese momento estaba notando un tembleque por todo el cuerpo al darse cuenta de que Harry sospechaba algo.

-Oye, ¿qué deberes has hecho esta mañana exactamente?-preguntó el muchacho sin perder de vista los papeles que su amiga llevaba en el regazo. ¿Era él o había visto algo rosa chicle?

-Tra-transformaciones, claro-tartamudeó Hermione.

El moreno la miró fijamente, y finalmente dijo:

-¿Me dejas que los vea?

-¡No, no y no!-saltó Hermione, acaparando las miradas de varios alumnos y la atónita de Harry-¡Ya sabes que cada uno debe de hacer sus propios deberes! ¡No me gusta dejaros copiar! ¡Y voy a dejar esto a la habitación!-arregló la chica al instante, dando grandes zancadas hasta la escalera.

Cuando estaba en el segundo escalón volvió a mirar a su amigo, que la miraba con los ojos muy abiertos y dijo:

-¡Y esperadme aquí, por favor!

Más rápido que nunca, casi tropezando como cuatro veces, Hermione llegó a su dormitorio, guardó sin ningún orden las cosas en el baúl y se tiró a la cama con la mano en el corazón, hasta que éste se calmó. Por Merlín, si Harry hubiera visto el pergamino o la revista... No quería ni pensar las explicaciones que tendría que dar si el chico hubiera leído "Éste verano Harry ha crecido mucho, esto le dolerá a Ron, que siempre se ha regocijado de ser alto" en su lista.

Al cabo de unos segundo se levantó de la cama y bajó para reunirse con Harry y Ron, que ya estaba abajo. Ninguno hizo ningún comentario, así que la chica imaginó que el moreno no le había dicho nada a su amigo.

Bajaron los tres a desayunar. Todo marchaba normal. Hermione se dio cuenta entonces de que la enorme silla de Hagrid estaba vacía. También recordó que en las pocas veces en que se habían cruzado por los pasillos o en el jardín el semigigante no los había saludado.

-Debemos ir y explicarle a Hagrid por qué no hemos cogido su asignatura-dijo de repente la chica. Se sentía tremendamente culpable.

-¡Esta mañana se celebran las pruebas de selección de quidditch!-objetó Ron-Además, ¿qué le vamos a explicar? ¿Que odiamos su asignatura?

Las pruebas de seleccion de quidditch, ¡claro, ¿cómo se le podían haber olvidado?! Sus amigos llevaban toda la semana hablando de ellas. Pero no perdió la oportunidad de pelear que Ron le había brindado inconscientemente:

-¡No la odiábamos!-gritó.

-¡Eso lo dirás tú!-dijo Ron, y siguió poniendo motivos por los que sí deberían odiarla.

Cuando terminó, Hermione exclamó:

-Es insoportable no poder hablar con Hagrid.

Con esto pretendía que el pelirrojo saltara de nuevo para rebatirla con más argumentos, pero Harry se metió en la conversación con tono apaciguador:

-Iremos después del quidditch. Pero es posible que las pruebas duren toda la mañana; se ha apuntado mucha gente-parecía nervioso- No sé por qué de repente el equipo despierta tanto interés.

Hermione no se lo podía creer. Se lo había puesto en bandeja. Pero no esperaba que tuviera que soltar su discurso tan pronto, creía que iba a tener más tiempo para practicar. Pero podía ser que aquella situación no se le volviera a presentar hasta dentro de mucho tiempo, así que se lanzó:

-¡Vamos, Harry!-dijo. Oh, no. Estaba sonando un poco impaciente-¡Lo que despierta interés no es el quidditch, sino tú! Nunca habías provocado tanta fascinación...

A Ron no parecía importarle demasiado, seguía comiendo arenques, aunque la miraba atento. "De acuerdo, soltemos el plato fuerte" se dijo Hermione agresiva:

-...pero, francamente, no me extraña, porque nunca habías estado tan atractivo.

Lo había conseguido: Ron incluso se había atragantado con su arenque ahumado. Para darle más efecto a su papel, Hermione miró con desdén al pelirrojo, pero ya no podía parar, debía seguir hasta el final:

-Ahora todo el mundo sabe que decías la verdad, ¿no? La comunidad mágica ha tenido que admitir que estabas en lo cierto cuando asegurabas que Voldemort había regresado, y que es verdad que luchaste contra él dos veces en los últimos años y que en ambas ocasiones lograste escapar de sus garras. Ahora te llaman "el Elegido". Vamos, hombre, ¿todavía no entiendes por qué la gente está fascinada contigo?

Pobre Harry, se había puesto rojo y parecía acalorado. Hermione sólo deseaba no estar igual que él. Echó un breve vistazo a Ron. Su cara era todo un poema. Volvió a la carga con rapidez:

-Además, fuiste víctima de la persecución del Ministerio, que intentó demostrar por todos los medios que eras un desequilibrado y un mentiroso, y aún conservas en la mano las señales que te hiciste escribiendo con tu propia sangre durante los castigos que te imponía aquella horrible mujer. Pero, pese a todo, te mantuviste firme en tu versión...

Hermione acababa de decidirlo: quería que Ron explotara. Así que cogió con delicadeza la mano de Harry y paseó suavemente un dedo por las palabras "No debo decir mentiras" grabadas en ella. De repente el pelirrojo saltó, arremangándose la túnica:

-Yo todavía tengo las marcas que me hicieron aquellos cerebros en el ministerio cuando me agarraron, mira.

Hermione supo que debía pasar de él. Y siguió a lo suyo, aunque con la emoción ya apenas se acordaba de su lista:

-Y por si fuera poco, este verano has crecido más de un palmo.

-Yo también soy alto-añadió Ron, y parecía...desesperado.

Hermione iba a contraatacar cuando llegaron las lechuzas del correo. Cuando terminaron de desayunar, los chicos aceptaron esperar a su amiga antes de ir al campo de quidditch, pues decía que tenía que ir a por algo a su habitación.

Corriendo abrió su baúl y sacó la revista con una gran sonrisa. La contempló con emoción. Había funcionado. Podía ser que aún quedaran muchos pasos por realizar hasta que llegara el resultado final, pero todo había ido bien: Ron se había puesto tremendamente celoso. Hermione siempre recordaría cada uno de sus intentos por llamar su atención mientras ella halagaba a Harry, su mejor amigo.

Con una nueva confianza en el artículo, la chica sacó la varita he hizo un hechizo de camuflaje. Ahora, para los ojos de todos excepto los suyos, aquello eran unos apuntes de Aritmancia. Y esque, al fin y al cabo, ella no entendía nada de quidditch, y podría hacer algo más provechoso durante las pruebas.

Se puso la bufanda y la capa, encondiendo Corazón de Bruja Adolescente entre los pliegues de ésta y bajó las escaleras, radiante, a reunirse con su mejor amigo y su "celoso".


espero que os haya gustado. Siento mucho la espera, pero es que se me hace muy dificil escribir este fic, no se por que.

me ha encantado poder meter a los chicos de una forma mas activa, aunque hablar solo desde una mente femenina (aunque sea Hermione) me resulta mas facil escribir. de verdad que necesito mucho muchos muchos reviews para inspirarme, me hacen mucha falta asi que..poneros a ellos por favor!!

beSotes!