siento muxisimo la tardanza! he estado muy ocupada con mi otro fic, que me da mas de un dolor de cabeza al dia y he tardado mas de la cuenta en escribir este, auqnue confieso que lo he pasado genial mientras lo hacia! =) de verdad que lo adoro, por favor, leedlo y dejadme vuestra opinion, es muy importante para mi!


Hermione, Harry y Ron salieron del castillo para dirigirse al campo de quidditch. Por el camino se toparon con Padma Patil, que abrazada por un grupito de amigas lloraba desconsolada. Por lo que pudieron entender, los señores Patil iban a llevarse de Hogwarts a las gemelas.

Como los chicos iban hablando sobre quiénes se iban a presentar a las pruebas de quidditch, Hermione se puso a pensar:

"Vaya, vaya, así que el dúo hormonal se va a a separar. Parvati y Lavender, que no se dejan solas ni para ir al baño, van a pasar todo un curso sin verse ni cotillear. A no ser que chismorreen por carta, lo cuál no me extrañaría nada, la verdad... ¿Pero qué va a ser ahora de la rubita? No esque ninguna de las dos sea muy inteligente, pero siempre he pensado que Parvati era algo así como..."el cerebro del grupo". Lavender es tan tonta...probablemente no conseguirá conquistar a ese "chico misterioso" sin ayuda de Parvati. Lo de ponerle el culo casi en la cara debió de ser idea propia de Lavender, y parece que dio le resultado...pero para una relación seria, si esque es lo que quiere, se necesita mucho más que atractivo físico...¿no?".

Cuando cruzaban los jardines, vieron a Parvati y Lavender juntas, muy deprimidas, diciéndose cosas al oído.

"Hablando de las reinas de Roma..." pensó Hermione. La verdad esque le daban un poco de pena. No sabía qué haría ella si Harry y Ron se fueran de Hogwarts, si se quedara sóla...aunque en realidad, así es como había pasado toda su infancia, en el colegio, y parte del primer curso de Hogwarts, sin amigos... No quería pensar en ello.

Hermione se fijó en que Harry y Ron también se habían dado cuenta de la presencia de las chicas, y las observaban distraídamente.

De repente, todo se torció. Parvati, que miraba en la dirección de los tres jóvenes, le dió un fuerte codazo a su amiga, y ante los ojos incrédulos de Hermione, Lavender se volvió sorprendida hacia ellos, y entonces... le dedicó sin duda a Ron una radiantísima sonrisa y lo saludó con una mano en un ademán "inocente", acompañando todo ésto de varias caídas de ojos, dejando mostrar el bonito tono azulado que tenían y cuán largas y negras eran sus pestañas.

Hermione volvió la cabeza hacia Ron tan rápido que pensó que a la mañana siguiente probablemente tendría tortículis: quería ver su reacción. Éste no podía estar más sorprendido, incluso dejó de andar durante unas décimas de segundo, y parpadeó un par de veces. Después...después le dirigió a Lavender una de sus preciosas sonrisas, una de las preciosas sonrisas que sólo le dirigía a Hermione, cuando creía haber ganado una discusión con ella. De esas en las que enseñaba todos los dientes, y qu acompañaba con una mirada de chulería. De esas ante las cuáles Hermione podría babear si su orgullo no se lo impidiera.

Y no sólo eso, sino que además, de repente, después de una breve vacilación, empezó a andar más erguido, como si no fuera suficientemente alto ya de por sí, y sus pasos se volvieron presuntuosos, y mucho más elegantes que los desgarbados pero adorables andares que llevaba normalmente.

Y la sonrisa irresistible no se le quitaba de la cara.

Hermione sintió que la cara se le agriaba como un limón al echar un vistazo hacia atrás a Parvati y Lavender, a las que ya habían sobrepasado, y ver que la rubia hacia con los labios como si gritara "¡tío buenooo!", y su amiga se reía, admitiendo en voz muy bajita:

-La verdad es que tiene un muy buen trasero.

La castaña se esforzó en mantenerse indiferente al sentir la mirada curiosa de Harry. ¿Por qué demonios tenía que mirarla justo en ese momento, en el que le apetecía dirigirle la mirada de odio más terrible que tenía a Lavender?

Los andares de Ron se volvieron más como siempre conforme se fueron alejando del par de piradas, pero Hermione no podía sacarselo de la cabeza. No, no y no, no quería aceptarlo y punto.

Todavía estaba distraída cuando finalmente llegaron al campo de quidditch. Sin desearle buena suerte a Ron, pensando para su interior "jódete" cuando éste se volvió hacia ella esperando precisamente unas palabras de ánimo, subió a la fila más alta que pudo de las gradas. Se aseguró de que no hubiera nadie mirándola a los alrededores y sacó la revista-apuntes de su capa. Necesitaba oír algo ya, sentir que estaba avanzando... Pasando páginas, se detuvo en una que, aunque no era la del artículo 12 formas de conquistarle... siendo mala, le pareció que tenía algo escrito.

Era un test: ¿Conseguirás a ese bomboncito?, y estaba contestado. La chica prefirió no leer todas esas payasadas, porque se había fijado en un dibujito hecho a mano en una esquina de la página. Entre florituras y corazoncitos ponía, claramente con la letra redondeada y mona de Lavender:

Ron Weasley

I LOVE YOU!

R.W & L.B

Hermione contuvo el aliento, y antes de arriesgarse a que sus pensamientos fluyeran libremente, miró los resultados del test. Había tres columnas: Para nada, búscate a otro, ¡Esfuérzate más, brujita! y ¡Ya casi lo tienes, a por él, chica!

Éste último era el que estaba rodeado por Lavender, con exclamaciones a los lados.

Oh, Dios. Oh, Dios. ¡¡¡Oh Dios!!! ¡Lavender Brown, su compañera de cuarto, que había besado a más de diez chicos, que tenía un cuerpo perfecto, que no le importaba humillarse para conseguir lo que quería, que según aquel test "casi lo tenía"... también iba a por su Ron! ¡Su Rooooooon!

Aquella debía de ser su revista. Por Merlín se sentía casi traicionada por aquellas hojas de papel en los que confiaba... "No es culpa de Corazón de Bruja Adolescente, los test son una farsa aquí y en cualquier lado, sólo los de inteligencia son fiables, sin duda" pensó Hermione respirando entrecoratadamente.

Bueno, ahora tenía que pensar con claridad. No esque antes no tuviera suficientes indicios... ¡pero aquello lo confirmaba todo de forma inamovible como un yunque! ¿Cómo podía no haberselo tomado más en serio antes?

Repentinamente, empezó a pasar páginas y páginas hasta llegar por fin al artículo que había buscado en un principio. Quería ayuda, necesitaba unos buenos consejos ya mismo.

El paso número tres decía así:

3. Cuando hay otra...

-¡Bendita seas!-exclamó Hermione con los ojos brillando, ante la mirada atónita de los hermanos Creevy, sentados en la fila de delante. La chica empezó a leer con ansiedad:

Si tu mago es tan maravilloso que tú misma te has fijado en él, no es raro que también alguna otra lo haya hecho también. Pero no te preocupes, no te sientas amenazada ni en una situación peligrosa para tu futuro cuento de hadas. Nosotras sabemos qué hacer, tanto como para que la dejes fatal a ella como para que parezcas cada vez más valiosa a los ojos de él. Ante todo, no debes dejar que "la nueva" te coma terreno. Igualala y ganala. Tu mago debe notar tu presencia en todo instante, pero sin que llegue a pensar que eres una plasta. Tienes que conseguir que ÉL vea que puedes hacer todo lo que ella haga y mejor. Busca algo que tu tengas y que ella no pueda siquiera soñar en conseguirlo. Que le quede claro a esa chica que no tiene oportunidades (que las tenga o no es una asunto a parte, tú tienes que tratar de darle a entender que no). Pero cuidado: si esa chica ve que te estás pasando podría, en vez de emprender una lenta y penosa retirada (lo que tú jamás debes hacer, por mucho que ella se acerque a tu mago), hacer algo realmente perjudicial para ti. Ya te hemos contado en nustro paso anterior las reacciones de los chicos ante los celos, pero, como tú misma probablemente has experimentado...¡nosotras también podemos ser una bomba de relojería cuando estamos celosas!

Confía en ti misma.

Hermione miró al frente. La verdad esque no sabía si el artículo le había hecho sentir peor o mejor. Sin duda ahora no estaba tan agobiada como en el primer momento, pues lo que había leído le hacía sentir que no iba a quedarse parada, que tenía algo parecido a un plan de ataque (todavía no sabía exactamente cuál, pero algo era). Por otra parte... el artículo le pedía que hiciera cosas que seguro que Lavender podría hacer mejor.

Eso era un punto importante: ¿y si ella también había leído el reportaje y lo estaba siguiendo? "No, es demasiado tonta para aprendérselo de memoria, y en cualquier caso, si pretendía seguir los pasos uno a uno, eso se acabó, porque la revista me la quedo"se dijo Hermione.

La chica buscó con la mirada a Lavender, dispuesta a insultarla mentalmente tantas veces cómo pudiera. Pero al encontrarla, en la misma grada pero unas siete u ocho filas más abajo que ella, se deprimió aún más. Lavender era muy bonita. Esos ojazos, ese pelo rubio tan bien cuidado siempre, esa figura envidiable, su ropa, que tan bien le quedaba... Y no sólo era eso. Puede que fuera tonta y pava y engreída, pero era divertida, alocada, y Hermione estaba segura de que sensual, eso que les gustaba tanto a los chicos y que ella nunca sería.

Luego miró instintivamente a Ron, en la primera fila, con todos los demás aspirantes a un puesto en el equipo. Estaba de un color verdoso, mirando con cara que pretendía ser indiferente al chico que estaba haciendo la prueba de guardián en ese momento. Pero de vez en cuando los nervios lo traicionaban, y bajaba la cabeza angustiado, revolviéndose el cabello pelirrojo con una mano.

De repente Hermione se dio cuenta de algo. Podía ser que ella no fuera tan atractiva como Lavender, ni tuviera muchísima experiencia en chicos como la rubia, pero había algo más importante que eso: Hermione conocía a Ron. Lo conocía a fondo. Tenía conocimiento de sus miedos, sus inseguridades y sus máximos deseos. Sabía lo que le hacía reír, y que a veces también podía llorar. Conocía todos sus gustos y su personalidad.

Para Lavender Ron sólo era un tío altísimo, con unos ojazos increíbles y un cuerpo nada mal desarrollado aquel último verano. Pero para ella era mucho más que eso... Ron lo era todo.

Hermione miró ensimismada la última frase del paso número 3: Confía en ti misma. Eso es lo que iba a hacer. Porque tenía posibilidades, porque se lo merecía, porque llevaba esperando demasiado tiempo para aquello y porque Lavender a veces era odiosa.

Guardando la revista, Hermione se propuso prestar atención a las pruebas. Así luego podría comentarlas con los chicos, o al menos intentarlo.

Al parecer la prueba de selección que Harry estaba realizando para elegir un guardían consistía en que cada una de las tres cazadoras que ya había escogido, (entre las cuáles Hermione se alegró de ver a Ginny), intentaran meter la quaffle por los aros. El aspirante al puesto tenía cinco intentos en total para parar el penalti.

Quien estaba haciendo la prueba para ser guardián, un musculoso alumno de último curso que Hermione creía que se llamaba Cormac McLaggen, lo estaba haciendo bastante bien. Ya había parado cuatro de los cinco goles. Oh, oh. Si paraba el último, Ron lo tendría bastante difícil, por no decir imposible.

Hermione titubeó con la mano en el bolsillo, acariciando su varita. ¿Estaría muy mal hecharle un hechizo? Lo tenía bastante a tiro. Sólo sería un pequeño confundus, nada grave. Bueno, ¿se suponía que debía ser mala, no? Pero otra duda le asaltó a la cabeza: en realidad, si no hacía nada y McLaggen conseguía el puesto en vez de Ron, sería mejor para ella. Hermione apreciaba muchísimo a Harry, pero adoraba cuando éste se iba a entrenar, y el pelirrojo y ella se quedaban prácticamente solos. En esas ocasiones, o se peleaban más que nunca sin que nadie se lo impidiera, o tenían sus momentos más tiernos, aquellos en los que parecía que iba a pasar algo, en los que a alguno de los dos se le escapaba algo increíblemente bonito, sin que ningún chico moreno con gafas pudiera ver sus sonrojos ni reírse con retintín.

"Pero él quiere ser guardián" se dijo así misma, y en el justo momento en que Ginny lanzó la quaffle a los aros, el confundus le llegó a McLaggen, quién se tiró absurdamente en sentido contrario. La quaffle entró por el aro de la derecha de forma limpia, justo por el centro, y todo el mundo abucheó y se rió del aspirante a guardián.

-¡Bien! El estúpido de MacLaggen se lo merece por idiota. ¿Has oído todo lo que decía de Harry y los Weasley?-le comentaba Colin Creevy a su hermanito.

McLaggen bajó a trompicones hasta el suelo y se bajó torpemente de su escoba con gesto ausente, y le tocaba el turno a Ron, el último participante de las pruebas. Tal vez sólo fuera su impresión, pero el público dejó de hablar. Lo único que se oyó fue un "¡Buena suerte, Ron!", que a Hermione le fastidió comprobar que venía de los labios de Lavender. La rubia, después de soltar su frase, se volvió a sentar y se tapó la cara con las manos.

"Será idiota..." pensó Hermione mirándola con desprecio, pero luego se concentró en Ron.

¡Bien! ¡Bien! ¡Y otra vez bien! ¡Una más bien! ¡Y...bien también! ¡Ron lo había conseguido! ¡Las había parado todas! ¡Era el nuevo guardián!

La gente aplaudía y vitoreaba a rabiar. McLaggen se había acercado a Harry, pero éste lo había despachado rápido, y el moreno había reunido a su equipo en un extremo del campo. Los espectadores empezaban a bajar de las gradas para volver al colegio.

Hermione, que no había parado de gritar, casi tira rodando a los hermanos Creevy al abrirse paso por las escaleras de las gradas. Tenía que llegar a Ron antes que Lavender. Con la mirada la busca, pero ella aún está sentada, no va a conseguir ganarle...

Por fin, se ve a pocos escalones de su objetivo pelirrojo, y grita por encima del tumulto:

-¡Has estado fenomenal, Ron!

Lo que le hubiera gustado en realidad sería decirle: "¡Te quiero, Ron!", pero no era el momento ni el lugar para aquello. También hubiera preferido correr y abrazarlo, en vez de quedarse a unos pasos del equipo, mientras Harry terminaba de decirles unas palabras. Pero la consoló que durante ese tiempo, sus ojos y los de Ron no se separaron en ningún momento. Parecía muy satisfecho de sí mismo, e incluso más alto de lo normal. Le sonreía, una sonrisa de oreja a oreja, de las que le gustaban. Y era para ella, no para Lavender, que se estaba marchando del campo con aire ofendido, cogida del brazo de su amiga Parvati.

Harry y Ron se despidieron finalmente del resto de jugadores, y Hermione se unió a ellos en el camino a la cabaña de Hagrid.

El pelirrojo, alegremente, no paraba de hablar:

-Creí que no podría parar el cuarto penalti. El lanzamiento de Demelza era peliagudo, ¿os habéis fijado? Llevaba un efecto...

-Sí, sí, has estado sensacional-repuso Hermione risueña, apretando con emoción el brazo de Ron.

-Al menos lo he hecho mejor que McLaggen-se ufanó el chico- ¿Habeis visto cómo se lanzó en la dirección opuesta en el quinto penalti? Parecía presa de un encantamiento confundus...

Hermione, sorprendida, no pudo evitar sonrojarse, y lo peor fue esque Harry la miró en ese justo momento. Al menos, Ron no se dio cuenta de nada: estaba demasiado ocupado describiendo con todo detalle cada uno de los penaltis que había parado.

Un rato después de ir a la cabaña de Hagrid, los tres jóvenes volvieron al castillo hambrientos a más no poder.

A la entrada del edificio vieron cómo McLaggen se chocaba contra el marco de la puerta del Gran Comedor al intentar entrar. Ron entró detrás de él entre fuertes risotadas, regodeándose de su antiguo rival.

Harry retuvo a Hemrione.

-¿Qué pasa?-preguntó la chica intentando conservar la calma.

-Lo he estado pensando-contestó él bajando la voz-Y yo diría que a MsLaggen le han hecho un encantamiento confundus . Y etsaba justo delante de donde tú te habías sentado.

-De acuerdo, fui yo-confesó Hermione, ruborizándose. No se le daba demasiado bien mentir, y Harry ya la había pillado, en realidad. Ahora lo que debía hacer era esforzarse en encontrar unas excusas lo suficientemente buenas como para que su amigo no asociara lo que había hecho con algún posible sentimiento por el beneficiado de todo el asunto...- ¡Pero tendrías que haber oído cómo hablaba de Ron y Ginny! Además, tiene muy mal genio, ya viste cómo reaccionó cuando no lo elgiste. No te interesa tener a alguien así en el equipo.

-No-admitió Harry-No, supongo que tienes razón. Pero, ¿no crees que ha sido un proceder deshonesto, Hermione? Recuerda que eres prefecta.

-¡Va, cállate!-le espetó ella con algo de mal genio.

Harry seguía riéndose, y entonces Ron se asomó por la puerta. Los miró con los ojos muy abiertos, desconfiado.

-Nada-contestaron ellos al mismo tiempo, y lo acompañaron dentro.

Hermione se recordó que debía ir con cuidado con ese tema, pues aunque el consejo del paso 2 parecía estar haciéndose él sólo, tampoco debía pasarse con los celos, ¿no? Al menos no de momento...


que tal? os ha gustado? Es el verdadero momento en el que Hemrione se da cuenta de que tiene una importante competidora...si, a mi parecer ella se dio cuenta desde el principio del problema de Lavender. No se vosotros pero los momentos reales del libro que he descrito fueron muy importantes para mi, sentia que por fin, despues de tanto tiempo iba a pasar algo entre esos dos, lo daba a entender, no?? Pero bueno, ya sabeis el final..

De verdad que necesito reviews! en mi otro fic insistieron mucho para que actulizara, y preferi terminar antes con este, y creo que merezco reconpensa! jaja

Un beso a todos, y gracias!