D.E. Becerra

U.A. Neo Génesis Evangelio

Rei Ayanami & Shinji Ikari

en:

¡Casarme! ¿Yo?

La sensata ex piloto Rei Ayanami tenía que estar casada antes de los treinta, si no… Volvería a casa y se casaría con su aburrido novio que era tan apasionante como un paseo en metro.

Shinji Ikari solo quería una única noche de pasión y desenfreno. Después, aceptaría una vida predecible… y también se dirigía al centro industrial de Japón. ¿Cómo podría impedir aquella boda? ¿Podrían aquellos dos cruzar el país sin intercambiar una palabra? ¿O acabarían yendo juntos al altar?

Cap.1

Compañeros de viaje

Se acabó. Fin. Terminado Adiós. Apártate de mi camino. Basta. Ni lo sueñes. Yo, no. Au revoir. Hasta la vista. Nos vemos. Sayorara.

-Lo que estás diciendo es que te vas.

-Sí – alzó la vista de su intento de meter ropa en la maleta demasiado pequeña. Su amiga Mari parecía aturdida.

-Siempre podrías decirles que no a tus padres. Después de todo, ya no estamos en NERV, eres una adulta.

Pensó que eso era debatible. Sin embargo, había dado su palabra. Y si la persistencia de sus padres no bastara para hacerla volver a casa, su honor sí.

-¿Crees que no he intentado razonar con ellos? ¿Crees que no les he explicado que soy una adulta de verdad? Sencillamente no funciona. Además, Rioko es un chico agradable – la furia que hubiera podido sentir ante la situación no tardó en desvanecerse. Nadie podía enfadarse con Rioko. Bajó la tapa de la maleta y apoyó el trasero en ella para darle un incentivo adicional para cerrase.

Mari se sentó sobre la segunda maleta y suspiró con fustración.

-Es un acto de barbarie obligarte a volver para casarte con el pretendiente elegido por ellos. ¿Y por qué aceptaste algo así?

-Quería una aventura de esas que siempre leíamos en clase o de esas que le escuchaba siempre contar a la Mayor Katsuragi, y era el único modo en que me dejarían volver a Tokio-3. Además, cuando conocí ha Rioko acababa de ser dada en adopción por mi familia adoptiva, nunca antes había sabido que era tener novio , ser novia de alguien y mucho menos comprendía en practica que era o implicaba ser la prometida de alguien. Así que cuando Rioko me lo pidió yo creí que era como una misión y le dije: "Si mi padres me lo ordenan lo hare" – sintió que los mecanismos de cierre encajaban bajo su peso.

Mari debatió ese punto.

-No podrían haberte detenido.

-Es evidente que jamás has visto el tamaño de mis hermanos adoptivos. Créeme, podrían haberme detenido – miró alrededor del apartamento vacío para comprobar que los transportistas se hubieran llevado todo. Solo quedaban las dos maletas y la Señorita Isabel.

-Una barbarie – murmuró Mari mientras movía su peso sobre la segunda maleta para tratar de cerrarla.

-Ya lo has dicho – repuso Rei, sonriéndole y sabiendo lo ilógico que debía de parecerle a una persona que no había crecido en Japón.

-¡Medieval! ¿Eso también lo he dicho? ¿Qué me dices de tu trabajo? En la escuela van a echarte de menos.

-Conseguiré otro trabajo de profesora cuando vuelva a Gifu. Siempre hay trabajo para una profesora a la que no le importe enseñar a adolecentes.

-Sigue estando mal.

Con un suspiro, Rei se trasladó a la otra maleta con Mari. Los dos traseros bonitos

redondeados llenaron el espacio reducido. Snap. Al parecer era la hora de volver hacer dieta.

-Escucha, mis padres solo querían asegurar mi futuro. Por que mis hermanos adoptivos piensan que me comporto como un extraterrestre. Me dijeron que ya no estaba en NERV y que me comportara como una chica normal como las de más del pueblo, las chicas normales se comprometen y se casan. Me dieron siete años para explorar el Oeste. Y me lo he pasado de… miedo como tu dices. Pero cuanto más pienso en el asunto, más estoy de acuerdo con ellos. Echo de menos a mi familia, me gusta tener una mamá, un papá y hermanos.

-Sí, fue lo mejor que nos pudo a ver pasado, te pudo haber pasado después de que se hubiese desintegrado NERV. Lastima por Shinji, el Comandante Guendo Ikari no permitió que fuera a vivir con una familia adoptiva como tú, aun que se supone que tus padres adoptivos siempre han sido realmente tus padres no solo que te reclutaron desde muy pequeña ¿no?

-Sip, Mari, pero yo no recuerdo nada de eso que me trataron hacerme creer. La

Capitán Misato Katsuragi y Kaji sabían la verdad y el me lo conto todo antes de que me entregaran a mis padres. Luego desaparecieron misteriosamente como todo lo de NERV.

-¿Vas a casarte con un hombre solo porque echas de menos a tu familia? – Mari se mostró incrédula.

"! Claro que no! Bueno, quizá un poco". ¿Cómo podía explicarle eso a Mari? Su amiga le pediría que esperara el amor verdadero y otras cosas igual de ridículas, románticas y incomprensibles. Rei, que había intentado comprender toda esa sarta sentimentalismos y romanticismos. Había conocido a demasiados hombres, salido con varios de ellos, y en ninguna ocasión Cupido había lanzado su flecha. Había abandonado la idea de que el amor verdadero existía para ella en el cosmos, como avía leído en Google.

-Rioko será un marido excelente. Sera fiel, leal, cariñoso…

-Y obedecerás todas sus ordenes, te sentaras cuando el lo diga y no mancharas la alfombra – Dijo Mari con sarcasmo levantándose de la maleta.

-Eh, no menosprecies eso.

-No te lo tomas en serio. Hablamos de tu vida, Rei Ayanami. Vas arrojarla por la ventana – Casi gritó Mari.

-No. Es más bien como empezar de nuevo… otra vez.

-¿Estás segura?

-Lo estoy – Anunció con una firmeza que la sorprendió. Tomaba la decisión correcta. Mentalmente lo sabía. Solo que algo le decía que no era una buena decisión acaso era… ¿era su corazón? el que se agitaba cada vez que pensaba en pasar el resto de su vida con Rioko Ojeda. Con una determinación que no sentía, se puso de pie y alzó las maletas –. ¡Isabel! En marcha, su alteza. ¡Nos vamos! Su "alteza real" se asomó desde una de las estanterías de la cocina y maulló.

-Vamos, Isabel – Instó Rei –. Ya lo hemos hablado y estuviste de acuerdo. Así que deja de ser tan obstinada y mueve el rabo.

A regañadientes, la gata se unió a ellas. Era evidente que a Isabel no le agradaba nada la mudanza, pero al parecer sabía que no iba tener voto en el asunto.

Mari movió la cabeza maravillada.

-Tratas a ese animal como si fuera humano. No es natural, ¿lo sabes?

-Shhh, ¿quieres que te oiga? Ya sabes como se pone cuando alguien le recuerda que no es la reina de Inglaterra. Sé que fomento sus ilusiones, pero de este modo es menos doloroso – Bajó la vista a la bola negra de pelo con adoración en los ojos –. ¿Está lista, su alteza real?

-Miau – Isabel prácticamente suspiró, como si comprendiera que no tiene elección.

Las dos amigas y ex-pilotos de los Eva-05 y Eva-00, salieron del departamento seguidas por su alteza. Rei alzó la tapa del maletero de su viejo Volkswagen Escarabajo y guardó las maletas. En el asiento de atrás ya había una caja con arena y en el pasajero una caba (caja) pequeña con seis Diet Pepsi con hielo. Estaba preparada.

-¿Estás segura que irás bien atravesando el país tu sola? ¿Qué me dices de los maníacos que atacan a las mujeres sin compañía? – inquirió Mari.

-Un buen modo de tranquilizarme.

La primera vez, que había regresado a Tokio después de haberse desintegrado NERV, había ido acompañada de su hermano Sake. Por aquel entonces, había parecido a un mundo de distancia de Gifu. Sake, agente de policía en Kioto, había insistido en que no fuera sola. En ese momento pasaba por un divorcio desagradable y Rei no quería oír hablar de su ex mujer durante más de 4.500 Kilómetros. Lo que significaba que sería un viaje solitario. No la entusiasmaba particularmente, después de haber viajado antes con su hermano, pero también debía ser práctica. Además, no podía ser muy peligroso.

-Ten cuidado. Y hagas lo que hagas, no recojas a ningún autoestopistas – la abrazó con fuerza –. Te echaré de menos.

-Yo también.

Se sentó en el coche y arrancó. A través de ojos semiacuosos, observo cómo Mari iba empequeñeciendo más y más a través del espejo retrovisor. Cuando volvió a alzar la vista, había desaparecido.

-Bien, Isabel, solas tú y yo. ¿Estás lista para ir a casa?

-Miau.

-Yo también.

"! Maldición! ¡Mil veces maldición! " Shinji Ikari sencillamente se negaba a creer lo que oía. No era posible. No podía estar sucediéndole a él. No en ese momento. No a Asuka. Con una impaciencia nacida de la furia, apuñalo la tecla del rebobinado del contestador automático y volvió a darle a la tecla de repetición.

Beeep.

-¡Hola, Shinji! Soy yo, Asuka. Tengo una noticia maravillosa. No te lo vas a creer. Bueno, sé que lo creerás porque yo te digo que es la verdad, y sabes que no miento…

Cerró los ojos. Su amiga tenía por costumbre explicar todas las exageraciones en las que incurría. Esa cualidad solía resultarle algunas veces tierna y casi siempre exasperante. Declaraba su honestidad pero a veces muy brutalmente como el Doctor Husen. Pero en ese momento no tenía tiempo y tenía prisa por llegar a lo esencial. Otra vez.

-Lo que quiero decir es que probablemente te quedes asombrado. Oh, aquí va…

¡Me voy a casar! ¿Te lo puedes creer? Yo, casada. Es con…, desde luego, tu lo sabes. Se que te inspira reservas, pero créeme, es un encanto, y dulce y divertido. Podría seguir así una eternidad. Bueno, no tanto porque me quedaría sin palabras, pero… bueno, ya sabes a qué me refiero. Él dice que esta impaciente. Así que lo haremos el tres de Agosto.

¡En siete días! De hecho, seis, ya que el mensaje era del día anterior.

Continuara…