Cap.2
Arrogante conductor del Mercedes.
-Oh – comentó ella. Arranco el coche y salió a la carretera. Al recordar lo que acababa de hacer con su gata se ruborizo –. ¿Shinji Ikari? El ex pilotó de la unidad Eva-01… pero como has cambiado… tú y yo ya nos conocíamos, nose si aun le recuerdas pero…Yo me llamo Rei Ayanami ex pilotó de la unidad Eva-00 – se volvió a mirarlo y se ruborizo nuevamente –. Shinji Ikari… como has cambiado.
-Rei, ¿he? ¿Cambiado como? ¿En que he cambiado? Tú también has cambiado mucho Ayanami, te comportas como si fueras un personaje del mago de Oz. Espero no te moleste mi comentario Rei pero es que así es como te comportas – inquirió Shinji.
-Te vez mas decidido, con mucho más – sugirió Rei mirándolo de pies a cabeza – potencial que el de antes. Pero sí, yo también he cambiado por que he aprendido a vivir. ¿Has sabido algo de los demás? ¿Mantienes comunicación con ellos?
-No. Bueno si y no. No con todos solo con Asuka. ¿Y tu Rei?
-Si, pero no con todos, solo Mari y ahora ya no. Sabes Shinji que SEELE nos lo ha próvido. Pero lo mío con Mari fue por Casualidad. Ella mantuvo el contacto conmigo y SEELE nunca apareció a prohibirlo.
-Se supone que todos o casi todos fueron enviados con familias adoptivas pero ¿como te fue a ti Rei que fue de tu vida? – pregunto Shinji con mucho interés.
-Fui dada en adopción e una familia de la cual es mi familia real solo que fui separada de ellos desde muy pequeña. Tengo un padre y una madre.
-¡Que bien Rei! Y ¿tienes hermanos o hermanas?
-No, hermanas no. Soy la única hermana menor de cinco hermanos, todos ellos barones. Mis hermanos se llaman Sake, Sauce, Kaiseki, Sashimi y Sukiyaki todos muy Japoneses y muy apropiados. Pero yo fui la primera chica, de modo de que mis pares se quedaron muy perplejos. Por no mencionar que la sexta y ya andaban escasos de opciones por eso me llamaron Rei y por ello según no les extraño nada a mis hermanos ni a mis padres que yo fuera reclutada por NERV desde muy pequeña. Pero yo no recuerdo nada de eso es solo lo que me han contado mi familia.
-¡Seis hijos! – la idea de tener a más de seis personas al mismo tiempo es su casa lo puso nervioso. Las familias en general lo ponían nervioso –. Una familia grande.
Rei movió la cabeza y rio.
-No sabes ni la mitad. Tres de mis hermanos están casados y tienen hijos. Uno aún vive en casa y el otro ha regresado temporalmente debido aun divorcio. Con la excepción de Sashimi y Sukiyaki, la familia casi se ha cuadruplicado en los últimos diez años. Al principio me ponía muy nerviosa vivir con tantán gente cerca después de vivir sola en el departamento que me había asignado NERV. Pero después me acostumbre a ellos y la verdad es que es muy divertido.
-Yo no sé nada de familias y diversión – comentó él con tono sombrío. Su familia, Su "hermana" Asuka era la causa de que se encontrara en ese aprieto. De pronto le cayó en cima la magnitud de su dilema –. Jamás voy a llegar junto a mi her… a mi… Asuka a tiempo. – dijo atropelladamente –.
-¿tu Asuka, Shinji?
Rei volvió a miro a Shinji con una ceja totalmente arqueada dando a entender que él y la peliroja sostenían amores.
-No, espera Rei no es lo que tu piensas…Bueno tampoco es que yo piense que tu piensas, ¡aaahhh! –s e enredó y trato de corregir –. Bueno, tu me entiendes lo que te quiero decir ¿no Rei?
-No. No entiendo nada.
Rei lo miro con cara de bicho raro.
-Mira Asuka es como mi hermana y unos meses después de la desintegración total de NERV ella y yo acordamos vivir juntos, espera no pienses mal. Estábamos acostumbrados a convivir como una familia ella, Misato, Penpe y yo que decidimos que las cosas no tenían por que cambiar después de todo ya que Asuka ha cambiado un poco debido a su pérdida de memoria.
-¡Ya!, ¿Se encuentra en problemas?
Shinji volvió a centrar su atención en esa nueva mujer que era Rei. No se había dado cuenta de que había hablado en voz alta.
-Sí. Y gracias al accidente, jamás llegaré a tiempo para salvarla – se mesó el pelo con gesto de fustración e hizo una mueca al encontrar un chichón que de pronto le había salido en la cabeza.
Rei captó la expresión por el rabillo del ojo.
-¿Te duele?
-¿Dolerme? Mi coche es siniestro total. La vida de mi amiga casi que hermana está a punto de verse destruida y encima me ha salido un chichón del tamaño del Everest.
Rei emitió un sonido de duda.
-¿No me crees? – exclamó Shinji. Le sacó una mano del volante y la apoyó en su frente.
Ella pasó los dedos entre la tupida mata de pelo castaño y trató de soslayar la textura sedosa que hizo que los dedos le hormiguearan. No le costó mucho dar con el chichón. Un jadeo sobresaltado escapó de su boca antes de poder contenerlo.
-Es realmente grande – afirmó –. Quizá debería llevarte al hospital.
La preocupación en sus ojos y el temblor en su voz hicieron que comprendiera que se había visto afectada por el breve discurso que le había soltado. "Bien", pensó con maldad.
-No necesito ir al hospital – le aseguró. Se pasó la mano por la frente en un intento por aliviar su fustración –: Lo que necesito es llegar a Kioto.
-¿Kioto? ¿Has dicho Kioto? – repitió Rei. Pensó que era demasiada coincidencia, ¿Acaso Shinji trabajaba para SEELE? ¿Y la estaban espiando por haber mantenido contacto con Mari Illutrious Makinami?
-Sí. ¿Qué pasa? No sé rayos voy hacer ahora. Harán falta días para reclamar mi coche, y no puedo esperar tanto. Podría alquilar uno, pero donde diaa… diantres voy a encontrar una agencia de alquiler de coches por aquí – musitó mientras reparaba en sus opciones –. ¿Qué va a ser de Asuka?
Antes de poder contenerse, las palabras parecieron salir por voluntad propia de la boca de Rei.
-¡¿Tú y ella andan verdad? Yo voy a Gifu. De hecho, al sur, justo al otro lado del puente Aishi-Kaeda, a unos quilómetros de Kioto – era un pensamiento ridículo. No podía estar ofreciéndose a cruzar todo el país con un completo desconocido. Por que el Shinji de antes y el de ahora son muy diferentes. Aun que eso parecía. Quizá no fuera tan malo. Dispondría de alguien con quien alternar la conducción y no se hallaría tan indefensa. A menos que Shinji resultara ser un psicópata asesino. ¿Qué le había dicho Mari acerca de no recoger a autoestopistas? El calor macilento de su piel le resaltaba aún más el chichón rojo. No parecía el típico autoestopista peligroso. Además por favor era Shinji, que tanto podía haber cambiado el niño miedoso. Es más, la compañía no le iría mal. Le brindaría alguien con quien hablar, aparte de su alteza Isabel. Y tampoco eran tan desconocidos. Él le había visto la lengua ase poco y lo conocía de hace años atrás… además ya me ha visto total y completamente desnuda… …hace años atrás pero lo ha hecho, si no recuerdo mal si hasta un seño me has tocado y ella le había palpado el chichón –. O – sugirió – podría llevarte a la siguiente ciudad tal como planeamos en un principio.
-¿Y que voy hacer allí?
-¿Qué soy yo, tu guía y consejera? No lo sé. Para empezar, podrías hacer que una grúa recogiera tu coche. Luego, buscar alquilar un vehículo.
-¿Una sucursal de Hertz? ¿En dos calles que por aquí llaman ciudades? No lo creo –indicó con sarcasmo.
Rei empezaba a enfadarse. Era rápido para descartar sus ideas, pero, ¿qué había aportado hasta entonces?
-Bueno, ¿qué quieres hacer? – espetó.
Tanto encono empezaba a poder con él. La cabeza le palpitaba. Lo mejor era empezar por establecer las paces.
-Escucha, lo siento. Lo que pasa es que estoy frustrado. He de estar en Kioto como mucho en cinco días. Sé que no todo es por tu culpa.
-¿Todo? ¡Nada es por mi culpa! – esa era su historia y no pensaba abandonarla, sin importar su conciencia culpable – Si no me hubieras agobiado con la bocina…
Shinji apretó los dientes. Así no ería a ninguna parte.
-La cuestión es que la vida de Asuka depende de que yo llegue a Kioto.
-Si era tan importante, ¿Por qué no tomaste un avión? – parecía la solución evidente – Lo más probable es que puedas conseguir un billete en Takayama. No está tan lejos. Podría llevarte.
-No vuelo – respondió sin dar más explicaciones.
Ese hombre podía poner aprueba la paciencia de la Madre Teresa.
-¿La vida de tu amiga está en juego y no eres capaz de superar tu miedo a volar?
Como apretara los dientes un poco más, sabía que se le romperían.
-No he dicho que le tuviera miedo a volar. He dicho que no vuelo. Hay una gran diferencia. Aunque el resultado final es el mismo. No vuelo. No volaré. Así que pasemos a la siguiente sugerencia.
-Me he ofrecido a llevarte a Kioto – señalo ella, sintiendo como si hubieran desperdiciado mucho tiempo solo para volver al punto de partida.
Era un buen ofrecimiento, pero lo último que quería Shinji. No podía cruzar el país con esa nueva Rei. Rayos parecía haber sido abducida por alienígenas.
-No puedo hacerlo – anunció.
-¿Por qué no? – aguardó a que le expusiera sus motivos. Tenía la corazonada de que serían divertidos –. ¿Qué sucede, mi coche no es lo bastante lujoso para ti?
Las rodillas tocaban el salpicadero. La cabeza rozaba el techo del coche. El único sitio para apoyar los brazos era su regazo o alrededor de una gata llamada su Ateza Real. Pero el problema era menos sustancial que eso. La miró fijamente y algo en su interior le gritó que saltara del coche mientras aún tenia la oportunidad de hacerlo.
-Simplemente no puedo ir contigo todo el trayecto hasta Kioto.
-¿Qué pasa conmigo? ¿Acaso Shinji tu también me rechazas como todos? por el hecho de conocer mi verdadero origen. Acaso no se te ha llegado ocurrir o pasado por la mente que si estoy viva, a pesar de que tu padre experimentó conmigo es por que así Dios lo quiso Ikari. "Dios es el todo poderoso, el todo lo puede" y si el permitió que yo viviera es por que el así lo quiso no por que tu padre se haya querido a jugar a ser Dios.
¡Shinji, no importa cuantas veces me haya clonado tu padre o cuantas veces yo haya muerto y vuelto a la vida es Dios nuestro señor Shinji el que da el aliento de vida! Como lo izo con Adán. Yo no soy un clon, ni soy ya un ángel, simplemente "soy humana", la parte humana que quedo de mi y la que esta ahora aquí contigo en este auto. Y no me mires así, Mari Illutrious me ha contado todo, la verdad de lo que yo no he podido recordar. –se descargo muy rápida y atropelladamente, para luego volver a preguntar – ¿Qué pasa conmigo? Vamos responde.
Nada obvio. El problema se hallaba oculto. Era el modo en que los shorts vaqueros se le subían por los muslos y cómo la camisa le ceñía los pechos. Era la forma en que el cabello se agitaba sobre sus hombros como si estuviera vivo y los ojos rojos le brillaban con picardía cada vez que no se enfadaba con él.
-Para empezar, mírate.
De hecho, la imagen acababa de quedar reflejada en la mente de Shinji. Le había visto el perfil antes; la había visto erguida ante él. Le visto el pelo, desde luego. Pero había sido un segundo antes cuando todas esas imágenes se habían filtrado por su mente hasta conformar un todo extremadamente atractivo que perturbaría su equilibrio. La última complicación que necesitaba en ese momento.
Rei bajó la vista para observarse. Llevaba unos pantalones vaqueros cortos y una camiseta. No veía el problema.
-¿Qué tiene mi aspecto? – preguntó a la defensiva. No era una belleza, pero nadie le había dicho jamás que era demasiado repulsiva para ir con ella en coche.
Shinji no sabía cómo articularlo.
-Es tu pelo azul, y tus ojos rojos y la tez de tu piel blanca, blanquísima. Lo único que tengo que hacer es mirarte para saber que vas a irritarme como nadie lo ha conseguido jamás en este planeta.
-¡Escucha, arrogante conductor de mercedes! No tenía por qué parar para ayudarte. No tenía por qué ofrecerme a llevarte a la próxima ciudad. Podría haberte dejado allí buscando el teléfono móvil que no parece que tengas. Desde luego, no tenía por qué ofrecerme a llevarte a Tokio. Pero estás en un aprieto. Y "tu amiga" o hermana como tú le llamas, hacia la cual súbitamente he desarrollado una gran simpatía, se encuentra en problemas. Entonces, ¿por qué no dices simplemente que sí y luego cierras la boca? Y deja que te diga que tú ya me has irritado como nunca lo ha logrado nadie. Y mira que me han irritado los mejores.
Shinji soltó un bufido. Se negaba a aceptar nada hasta no haber sopesado sus opciones. Y no sabría cuáles eran estas hasta que no hubieran llegado a la civización.
