Lamento haber tardado tanto en actualizar, fue por motivos de salud, que no vienen al caso, pero aqui el siguiente cap.
Cap.4
La hermana de Shinji.
-¡Nikkó Tóshó-gú! ¿El santuario sintoísta de Nikkó Tóshó-gú? No tenemos por qué pasar por el santuario para llegar a Daiichi Hotel. Eso esta al sur nosotros queremos ir al este –se apretó en puente de la nariz en un esfuerzo por tratar de mitigar el dolor de cabeza.
-Y lo aremos. Solo quiero dar un pequeño rodeo. No querrás perderte Nikkó Tóshó-gú, ¿verdad? Sería una pena estar tan cerca y no visitarlo –para ella tenía perfecto sentido. Era una viajera por naturaleza. Necesitaba acumular nuevos paisajes y experiencias para mantener alimentados sus sentidos.
-¿Te he llegado a mencionar que la vida de mi hermana esta en juego? No dispongo de tiempo para rodeos.
-¿Tu hermana? –inquirió Rei con una ceja totalmente arqueada.
-Ya te explique que Asuka es como mi hermana, Ternura.
-Vale, pero como me siguas llamando ternura me lo voy a creer –le advirtió totalmente ruborizada –. o me convierto en un tomate. Quizá ya es hora de que hablemos de tu hermana. Ayudaría si supiera con exactitud en qué clase de peligro se halla. No puedo imaginar que su vida se encuentre realmente en peligro, de lo contrario habrías descubierto un modo de superar tu miedo a volar.
Con sus rasgos severos, sus ojos almendrados y sus Hombros anchos, no parecía un hombre que le tuviera miedo a muchas cosas. Costaba reconciliar al hombre que dominaba el espacio del interior de su pequeño coche con alguien que tenía temo como las personas normales.
-Ya te lo he dicho –suspiró con paciencia –, no tengo miedo a volar.
-Sí, sí, lo sé. Simplemente no vuelas –Rei intentó no poner los ojos en blanco.
-exacto. Igual que tú, hice una promesa y no tengo intención de romperla –la voz le cambió un poco.
De inmediato Rei supo que había tocado un punto vulnerable.
-¿Quién te hizo prometer que no volarías? –conjeturó que una persona importante. Se preguntó cuántas más personas importantes habría en la vida de Shinji. Apostaría todos sus ahorros a que no muchas.
Era un ámbito de su vida que a Shinji no le gustaba compartir. Conocía a Rei desde hacía años atrás y ahora eta nueva mujer hacía desde menos de un día. No tenía derecho a conocer sus problemas personales. O ¿sí? Lo mejor que podía hacer era mandarla a ver si la gallina ya puso. Pero entonces recordó lo vulnerable que había parecido al contarle del supuesto novio que la esperaba.
-Asuka, me hizo prometer que no volaría. Hace años los padres de ella murieron en un accidente de avión. Su madrastra y su padre murieron, además de una buena cantidad de la tripulación. Y fue una desgracia estar allí cuando sucedió.
Las lágrimas quemaron los ojos de Rei. Aparecieron tan súbitamente que la aturdieron.
-Lo siento muchísimo. ¿Cuántos años tenías?
-Diecisiete. Pero es evidente que a ella le afectó más. Eso y lo de NERV la afectaron muchísimo. Desde entonces ella ha sido una persona frágil, incluso asustada –continuo él –. Al año siguiente me marche a la universidad. La primera navidad planeé mi regreso en avión, pero Asuka me hizo prometer que no lo haría. Luego me hizo prometer que nunca más volaría. Probablemente me equivoqué al complacerla, pero si hubieras oído el temblor de su voz por el teléfono… estaba tan asustada que quise desterrar todos sus temores.
-Seguro que ya ha superado ese miedo, o al menos comprendería que de vez en cuando volaras. Por el amor del cielo, vives en la otra punta del país. ¿Como Vas a casa?
"No muy a menudo", quiso responder Shinji. Aun que quizás fuera lo mejor. El hogar despertaba recuerdos incómodos de un tiempo desvanecido ya. Esos recuerdos y la sensación de pérdida. El no tener nada o el no pertenecer a nada siempre lo habían impulsado a marcharse. Lejos de su padre, lejos de su casa, lejos de todo.
-Asuka no ha superado su miedo, no del todo. Del resto parece la misma Asuka de antes, cuando estábamos en NERV. Pero en el tema de los vuelos cambia totalmente, parece otra. Voy a casa mas o menos una vez al año. A veces lo hago en coche, otras lo hago en tren.
-Has dicho la vida de Asuka esta en juego. ¿Se encuentra enferma? –si era el caso, estaba dispuesta a conducir veinticuatro horas si fuera necesario. Una persona no debería estar sola.
Recordó las veces que se rompió el tobillo las costillas o tenía todo el cuerpo lesionado por las batallas contra los ángeles. La habían llevado a una habitación en terapia intensiva, urgencias o a su apartamento y dejado sola en todas las ocasiones. Había ido Shinji a ayudar poniéndome al día con las clases. Las misiones en NERV o sino había ido la comandante Misato pero no era lo mismo. Nadie se quedó con ella. Nadie le ofreció simpatía cuando las muñecas, el tobillo u/o las costillas le picaban tanto que quería gritar. Nadie le llevó helado recubierto de chocolate derretido. Eso le dolió más que cualquier otra parte de su pobre cuerpo lesionado.
-No está enferma.
Rei esperó, pero no obtuvo más respuesta.
-Bueno, ¿corre peligro?
Shinji reflexiono. Dudaba de que el pobre idiota fuera violento. Casi con toda seguridad Asuka se hallaba a salvo físicamente. Era él quien iba a sufrir un dolor serio en el futuro más inmediato, en cuanto pudiera ponerle las manos encima.
-No, Asuka no corre peligro.
Una vez más Rei esperó.
-¿La va a embestir una manada de búfalos? Trasladada a un rancho de Pennsylvania, que de algún modo se soltó en la ciudad de Kioto y va directamente hacia ella? – sonrió con expresión traviesa, pensando que quizá él pudiera reír.
No lo hizo.
-No, ese tampoco es el problema.
Rei se había quedado sin alternativas.
-Está enamorada – musitó Shinji, como si eso fuera mucho peor que las sugerencias antes mencionadas.
Confusa, lo instó a explayarse.
-¿Enamorada? ¿Por eso su vida corre peligro? ¿Por qué está enamorada? – Rei achico los ojos en una línea lo miro fijamente, luego cambio la cara y arqueo una ceja –.
-¡Nop! No es lo que estas pensando. No estoy celoso, ni estoy enamorado de Asuka.
Shinji volvió a mostrarse renuente a compartir información personal, no más de la que ya había dado a Rei. Tenía la sospecha de que no iba ha darle el visto bueno a sus tácticas.
-Que conste que yo no he dicho nada – Sonrió entre dientes y luego se puso algo seria, algo muy dentro de ella no le gustaba la sensación que sentía cada vez que pensaba en que Shinji relacionado íntimamente con Asuka o u otras mujeres ¿Acaso era lo que llamaban… celos? .
Rei se dio de cuenta que tenía un debate interno sobre si divulgar o no más información. Decidió facilitarle las cosas.
-Si no me das un buen motivo para ir inmediatamente al este, quizá aproveche la oportunidad de parar a ver el nuevo Tōkyō Disneyland la copia del parque de ocio de California, Disneyland Park Anaheim y no el viejo que esta a 284km de Gifu. Sino al nuevo park y eso está al este. Muy al este.
Con los dientes apretados, Shinji soltó toda la historia.
-Está enamorada de un hombre que la va a desvalijar y a dejar destrozada. A eso me refiero cuando digo que su vida está en juego. De acuerdo, quizá no si vida, pero desde luego sí su futuro. Asuka recuerda que como te dije antes ella ya no es lo que era antes. Como su hermano, que ella así me considera ahora, es mi trabajo protegerla. Por eso voy a Kioto, para detenerla boda y salvar su futuro – con los brazos cruzados, clavó la vista en la carretera.
-¿Cómo sabes que ese chico va a robarle todo el dinero?
Shinji se encogió de hombros.
-Es… Es…
-¿Sí?
-Hábil – indicó al final, como si eso lo explicara todo.
-Y…
-¿Y?
-Sí – repitió Rei –. Y.Y. Como en qué más. Y.
-¿Qué? – Shinji se sentía perdido.
-¡Exacto! – exclamó exasperada –. ¿Qué? ¡Sin duda tendrás algo más que el hecho de que es hábil!
-No tienes por qué gritar.
Con voz serena y racional, le preguntó:
-¿Cómo se llama?
-Ecreip Nosral. ¿Eso solo no te suena falso ya? Quiero decir, ¿Ecreip? Ecreip Nosral – repitió con lo que quiso ser un acento francés.
Sonó ridículo. Con una risita, Rei preguntó:
-¿Es francés?
-No – respondió, sin saber muy bien cómo reaccionar a la risa. Por regla general, la gente no se reía de Shinji Ikari. Aunque pocas veces decía algo que pudiera ser considerado humorístico.
-De modo que es hábil y consideras que su nombre es falso. ¿Y esas son las causas, las únicas causas, por las que quieres detener la boda de tu hermana?
-Sí.
-Nos desviaremos al Tōkyō Disneyland Park.
-Vamos. En serio, ¿Ecreip? Suena como si saliera de una de esas tontas novelas románticas sobre un conde ruso que se enamora de su doncella. En serio, el nombre no podría ser más absurdo que…
-Reina – aportó ella con sonrisa traviesa. De algún modo supo que él tenía su pomposo nombre y su diminutivo en la punta de la lengua.
-Exacto – convino él, en absoluto molesto –. Reina es un nombre absurdo y (Rei) su diminutivo aun más. Tanto, que creo que voy a tener que negarme a llamarte por semejante apelativo.
-Pero en clase lo hacías y en NERV también.
-En aquel entonces no sabía tu nombre real, el cual era un secreto para todos, Todos te llaman Rei o te decían así.
-Aun lo hacen. Falta un buen rato para que lleguemos a Daiichi Hotel. ¿Cómo piensas llamarme durante todo ese tiempo? "eh, tú" quizá no funcione si nos encontramos entre una multitud en la siguiente parada.
-Me cercioraré de darte en el hombro cuando diga "eh, tú".
-Es gracioso, por que das la impresión de ser un hombre racional, pero cada vez me resulta más claro que careces de toda lógica.
-¿Qué no soy lógico? ¿La señorita me-voy-a-casa-a-casarme-con-un-hombre-que-no-he-visto-en-siete-años, y me llevo a mi gata, de paso cree que es la reina de Inglaterra? Me está diciendo a mí que no soy lógico?
-Sí, no eres lógico – confirmó con un gesto de asentimiento.
Quizá tuviera un poco de razón, pero no pensaba reconocérselo.
-Es más que eso. Sabes exactamente lo que tienes que decir, pero nunca dices nada. Varias veces te he preguntado cómo te ganas la vida. Comienzas una historia con gran profusión de detalles, pero después de una disertación de quince minutos, sigo sin saber a qué te dedicas. No cuenta nada de tu familia y tu supuesta hermana o de tu entorno. Por lo que yo sé, has surgido de ninguna parte. No eres más que una sanguijuela. Y encima, no miras a mi hermana como si…
-¿Cómo si qué? – preguntó Rei con sincera curiosidad.
-Olvídalo – desterró ese pensamiento. Iba a decir que no miraba a su hermana como un hombre enamorado. Pero eso habría sido ridículo, ya que él no creía en el amor. Y se recordó que tampoco la *Ternura.
-No, dímelo – no sabía por qué era importante que lo supiera, pero no era capaz de contener su curiosidad.
-Cuando Asuka lo mira, él es todo sonrisa y besos. Pero cuando ella gira la cabeza, es como si se quitara una máscara y debajo hubiera otra persona. Estoy convencido de que la engaña.
Rei lo creyó. Aunque no le cabía duda de que Shinji era demasiado protector, no parecía el tipo de persona que interfiera a menos que lo considerara necesario.
-Quizá no quieres dejar que tu hermana se vaya – sugirió con conocimiento de sus propios hermanos nacía de su deseo de no dejarla crecer.
Fue el turno de Shinji de reír, aunque no resulto un sonido divertido.
-Créeme, estaría más que dispuesto a entregar a Asuka al primer hombre decente que quisiera tenerla. Necesita a alguien que la cuide y proteja, y yo estoy el tiempo suficiente a su lado. Sin embargo, Ecreip Nosral no es un hombre decente. De eso no me cabe ninguna duda.
Shinji no anhelaba otra cosa que renunciar a su puesto de guardián de Asuka. Principalmente por que sabía que no había realizado la tarea de forma satisfactoria. Si se casara con un buen hombre, un hombre fuerte, podría librarse de la culpa que lo hostigaba.
-¿Por qué no intentaste alejarlo la última vez que lo viste? – inquirió Rei. Por el momento, había tomado la decisión de creer que Shinji estaba en lo cierto, lo que significaba que lo mejor era que el echara una mano para extirpar Ecreip de la vida de Asuka.
-Lo intenté – explico, al ver que Ternura se había decantado por su lado –. Pensé que había captado el mensaje. Me equivoqué.
*Ternura: Palabra de cariño que usa Shinji para referirse a Rei y no tener que decir su nombre por que de tanto pronunciarlo tantas veces le suena extraño y sin sentido.
-Descartemos lo obvio. Primero, no puedes sobornarlo, Ese sería el peor error.
-¿Por qué dices eso? – quiso saber, despertada su curiosidad.
-¿Es que nunca vez la tele? – suspiró y comprendió que trataba con un aficionado –. Cuando el padre rico, o el hermano, según sea el caso, le ofrece al novio taimado dinero para mantenerse alejado de su hija, o de su hermana, el novio taimado siempre se lo cuenta a la novia. Esta se enfurece tanto con el padre, o con el hermano, por insultar a su novio y tratar de interferir en su felicidad, que está convencida de que la espera en los brazos del novio taimado, que no duda en escaparse con él. Así de simple.
-¡Ja! – exclamó Shinji triunfal.
-¿Qué quieres decir con "ja"?
-Le ofrecí un soborno – movió las cejas –. Eso fue hace meses, y no se han figado.
-No, no lo han hecho. Simplemente han decidido casarse te han dado… ¿cuántos días de aviso?
-Siete. Y ahora solo dispongo de de cinco para llegar.
-Siete – repitió –. Suficiente para que llegues y acompañes a tu hermana hasta el altar. Es evidente que el soborno no funcionó.
-Quizá no le ofrecí lo suficiente – musitó Shinji, sin querer conceder una derrota total.
-Si ese tipo es tan hábil como afirmas, entonces tendremos que pensar en algo mejor que un soborno.
-¿"Tendremos"? – inquirió Shinji. Por algún motivo, la idea de estar junto a ella más tiempo que un día no le sonó tan horrible como aquella mañana.
-Dios sabe que vas a necesitar ayuda. ¡Un soborno! Qué típico – Rei soslayó la mención de la palabra "tendremos", aunque no pudo evitar verse afectada por su importancia. Asustaba.
Shinji rio entre dientes y apoyó la cabeza en el respaldo. Lo alegraba poder olvidar sus problemas y dejar que Ternura tratara de solucionar el problema de separar a Ecreip de Asuka su hermana. Además, ya se merecía la cabezadita que había querido echar.
-Despiértame cuando necesites un relevo al volante.
-Te despertaré cuando lleguemos a Nikkó Tóshó-gú. No puedes perderte el santuario – le informó con voz muy seria.
-Ni se me pasaría por la cabeza.
En unos minutos se quedó dormido. Siempre que pudo, Rei desvió la vista de la carretera y lo miró. Resultaba extraño, pero le recordaba a un juguete nuevo con el que le resultaba divertido jugar. La estimulaba, la hacía reír, y también lograba que se sintiera cómoda en su presencia. Apenas se conocían, pero básicamente, se habían conocido ya del pasado, conocían sus historias vitales y se habían contado sus respectivas vidas actuales.
-¿Qué te parece, señorita Isabel? – susurró con voz apenas audible –. ¿Nos lo quedamos?
-Miau.
-Estoy de acuerdo – repuso.
Shinji, que despertó al oír la vos de Rei, pasó las siguientes horas tratando de descifrar la respuesta de la gata.
