A/N: Hola! Estoy de vuelta! Aunque creo que no tarde mucho xD o si? Jaja lo siento... Es que mi inspiracion parece no tener rumbo fijo u.u viene y va cuando le da la regalada gana pero bueno... No los aburro con mis desvarios! Por favor, si les gusta o lo leen, comenten! Los comentarios son amor 3 y mi manera de saber si les gusta lo que escribo o no u.u Bueno, l s dejo leer! Espero y disfruten! Bye bye! ~ -se va bailando-

A la mañana siguiente desperté con un dolor de cabeza inmenso, cosa que sólo pasaba cuando estaba cerca de tener una fase, así que mi día se arruino en tres segundos. Me levanté de la cama y me dirigí al baño, abrí la llave del agua caliente para que comenzará a tomar una buena temperatura, mientras esperaba comencé a quitarme la pijama. Quedé completamente desnudo frente al espejo de mi baño, analizando mi cuerpo. Todas las mujeres que conocía decían que tengo un cuerpo semejante al de un dios, inclusive mi reservada psicóloga Hitomi, y existían hombres que admiraban mi cuerpo como lo hacía una mujer. Yo no tenía problema alguno con escuchar lo que la gente comentaba, aunque dudaba que sus palabras fueran ciertas, mi cuerpo era… Normal, no tenía una sola pizca de extraordinario, lo único es que estaba un poco marcado debido a que hacía ejercicio para mantenerme en forma y tener una buena salud. Comencé a verme menos claro en el espejo y hasta ese momento reaccioné, había dejado la llave abierta, y ahora el baño estaba lleno de vapor, me acerqué a la ducha y regulé la temperatura del agua hasta que fue de mi agrado y entré. Sentí como mi cuerpo se humedecía en un solo instante y la tibieza del agua relajaba mis músculos, me quedé parado sin hacer nada durante una cantidad de tiempo indefinido dejando que el agua se llevará tentativamente mis problemas, mis preocupaciones, todo. Lo único que impidió que siguiera en la regadera relajándome fue el grito de mi madre avisándome que ya tenía más de una hora dentro del baño y que se me haría tarde sino me daba prisa. Sin pensarlo dos veces comencé a ducharme como se debería y al salir sólo enrede una toalla alrededor de mi cintura y salí corriendo del baño, casi tirando a Kumiko en el intento.

"Perdona madre" dije un poco angustiado, si se caía podría tener graves heridas.

"No hay problema Yuu" – contestó con la voz tan suave como un algodón – "¡Debes darte prisa! Recuerda que tienes la cita con Hitomi a medio día y te has levantado en extremo tarde"

"Si madre…"

"Nada de sí madre, ahora ve y sécate bien, arréglate" – dijo con tono autoritario – "No puedes salir a la calle vistiendo sólo una toalla, el desayuno te espera abajo"

"De todas maneras no planeaba salir desnudo a la calle madre…" contesté en un tono casi inaudible.

Me arreglé y baje a desayunar, fue una comida bastante tranquila, el único sonido era el del televisor, los ruidos de ambos al masticar y respirar, y los sonidos que emitían los cubiertos al entrar en contacto con la mesa o el plato. Una vez terminé de desayunar deposité lo que utilicé en el fregador y me dirigí al baño para lavarme la boca, una vez que termine de hacer todo lo que debía antes de salir, me despedí de mi madre y salí. Las calles estaban atiborradas de gente, era común de todos los viernes, caminé sin prestarle atención a nadie, esperando pacientemente el camión que me llevaría al consultorio. En el camino me dediqué a observar los edificios y a la gente, pensando en cómo todos tenían problemas pero al parecer nadie sufría un problema tan desagradable como el mío… Estar enfermo mentalmente. Observaba las parejas que había en todos lados, tomados de la mano, besándose, diciéndose cosas dulces el uno al otro y pensando que el mundo era color rosa, cuán equivocados estaban… El mundo podía llegar a ser horrible, una prueba de eso era yo. Dejé de observar a la gente, me hacía sentir más solo de lo que ya estaba, así que decidí sacar mi iPod y comenzar a escuchar cualquier tipo de música, el aparato estaba al tope del volumen y sabía que lo que escuchará lo escucharía la persona que se sentara a un lado de mi, todos los médicos que me veían me explicaban incontables veces que no debería escuchar la música tan alta por los auriculares y que de preferencia los evitara, me dejarían sordo, cosas que a mi parecer podían llegar a ser irrelevantes, no me quedaría sordo por escuchar la música alta de vez en cuando. Sin siquiera darme cuenta, llegamos al lugar donde me debía bajar, por suerte una chica pidió parada y pude indicar que me bajaría.

Una vez estando frente al edificio en el que se encontraba el consultorio de Hitomi, abrí la puerta y comencé a subir por las escaleras, el día de hoy el elevador no llamaba mi atención por lo que debería subir 6 pisos a pie. Cuando llegué al piso indicado me acerqué con la chica de la recepción indicándole que estaba aquí para mi cita con la Dra. Kuramoto, la chica sonrió y me indicó que tomara asiento en la sala de recepción. Al llegar había una persona más, era alguien singular, nunca había visto a una persona tan bella, tenía las facciones tan finas como las de una mujer, y su piel se veía tan pálida y suave que por poco acercaba mi mano a su rostro ¡Era tan difícil saber si era hombre o mujer! Pero no tenía pechos… O al menos eso parecía, y su ropa parecía de hombre pero tenía cierto toque femenino.

"Hola…" – dijo la persona a la que observaba, ahora sabía que se trataba de un chico, y bastante tímido al parecer – "¿Tengo algo raro, o algo así por el estilo?"

Su voz era hipnotizante, pero increíblemente profunda. Y sus labios tenían una forma poco común, pero que sin duda era elegante y sensual, eran alargados y anchos.

"No…" – dije algo incómodo – "Sólo que…"

"¿Sólo que…?" preguntó aquel chico, hipnotizándome de nuevo con su voz.

"Sólo que… Eres realmente único a la vista" contesté y en cuanto las palabras salieron de mi boca me arrepentí.

"Oh…" – dijo él sonrojándose – "No soy la gran cosa… La gente dice que parezco mujer o que soy hermoso… Pero sólo ven el exterior, además de que no soy nada de lo que dicen… No sé porque lo dicen…"

Su tono de voz hizo que mi corazón diera un vuelco y comenzará a amenazar con romperse.

"Claro que lo eres, no digas eso" dije tratando de que comprendiera.

"No lo soy, además tú eres mucho más guapo que yo, inclusive tu cuerpo es excelente" – dijo sonrojándose aún más – "Creo que hablé de más… Perdona si te incomodo…"

"Ahmmm… Gracias" – dije sintiéndome halagado, era la primera vez que recibir ese tipo de comentarios me hacía sentir muy bien – "Pero realmente no te ves como eres… ¿Cuál es tu nombre?"

"Kouyou…" – dijo tímidamente – "Kouyou Takashima"

"Qué lindo nombre" – dije transmitiéndole lo que pensaba – "Por qué estás aquí Kouyou?"

"Pues… Yo…" – decía con una duda tremenda en la voz – "Tengo problemas de depresión muy fuertes…"

"Oh…" – dije comprendiendo la situación – "Ya veo" – sonreí para hacerle saber que entendía y que no le diría nada al respecto.

"Si no te incomoda… ¿Me podrías responder unas cosas?" – preguntó el haciéndose cada vez más pequeño en la silla.

"Claro" – respondí con un tono seguro, aunque me preocupaba que pudiera preguntar.

"Primero, ¿Cómo te llamas?" – dijo volteándome a ver a los ojos – "Segundo, ¿por qué me sigues viendo así?"

"Yo… Ehh… Lo lamento, es que en realidad eres único" – dije trabándome un poco – "A tu otra pregunta, mi nombre es Yuu, Yuu Shiroyama" – dije estirando la mano.

El la tomó y sonrío un poco. En verdad me agradaba este chico, era tierno, como un niño pero se mostraba seguro en unas cuantas cosas y era realmente bello.

"Otra pregunta que quiero hacerte es… ¿Por qué vienes?" – Dijo la pregunta que menos quería escuchar – "No pareces tener ningún problema…"

"Yo… No te asustes, por favor" – dije con la voz temblorosa, usualmente cuando la gente sabía de mi problema me abandonaba – "Soy bipolar."

"Oh…" – dijo pensativamente – "¿La bipolaridad se atiende con un psicólogo?" – preguntó Kouyou con mucha curiosidad.

"Pues, si." – dije, dudando de si contarle todo o no – "Pero también me ve un psiquiatra."

"Un psiquiatra" – dijo el – "¿Él psiquiatra qué te hace?" – preguntó con genuina curiosidad.

"Es quien se encarga de darme medicamentos, sobre todo un químico que hace que no tenga fase tan seguido, y pueda controlarla un poco" – dije ahora con confianza, parecía que no me dejaría de hablar por mi condición.

"Perdona pero, ¿qué es una fase?" – dijo Kouyou con su voz angelical.

"Una fase es cuando…" – me trabe, no sabía cómo explicarle que era una fase.

"Kouyou, una fase en la condición de él es cuando su otra persona, o personalidad, sale haciendo que la de él quede, de cierta manera atrapada dentro de su cuerpo." – contestó Hitomi por mí.

"Gracias Hitomi…" – dije agradeciéndole el que me haya ayudado a explicarle a Kouyou lo que me pasaba.

"Oh… Pero, si su otro él, por así decirlo, sale a y atrapa a su verdadero yo dentro de su cuerpo, ¿cómo sale?" – preguntó Kouyou confundido

"Por eso se llama fase Kouyou, porque sólo es durante un tiempo. Por ejemplo, si yo fuera bipolar y tengo una fase en este momento cambiaría completamente, pero tal vez para mañana o dentro de dos o tres días volvería a ser como soy usualmente." – trato de explicarle Hitomi de una manera que no se le complicara tanto a Kouyou – "¿Está bien que le diga todo esto?" – preguntó Hitomi volteándome a ver.

"Sí" –respondí sin siquiera pensarlo dos veces, era una gran ayuda que le explicara a Kouyou todo lo que yo no le podía explicar bien – "Él me agrada, y no me dejo solo cuando supo que soy bipolar."

"¿Por qué lo haría?" – Preguntó inocentemente Kouyou – "Me agradas… Tal vez podamos ser amigos" – dijo y sonrió dulcemente.

"Amigos" – sonreí agradecido – "Kouyou." – esa frase se sintió completamente bien, tendría un nuevo amigo al parecer, ya no estaría tan solo.

"Amigos Yuu" – dijo sonriendo.

En el momento en el que dijo mi nombre todo mi cuerpo reaccionó de una manera extraña, me tensé y me relaje, y sentía una sensación extraña en la piel y el estómago, jamás me había sentido así.

"Bien, Kouyou por favor pasa, ya estoy retrasada, lo siento" – le dijo Hitomi a Kouyou, cortando mi línea de pensamiento – "Yuu, por favor espera un poco, se que te cité a media tarde pero ocurrieron unas cosas que han retrasado todo" – dijo ella sonriendo, un sonrisa que pedía disculpas, sólo me limite a regresar la sonrisa y asentir.

A mi lado observe como Kouyou cambia drásticamente, su cuerpo se veía decaído, al igual que sus ojos. No estaba seguro si caminaba de una manera tan… Curiosa, parecía que tenía mucha flojera, pero daba pasos determinados, seguros, pero eso no se reflejaba en él. Hace unos momentos cuando hablábamos parecía muy entusiasta, pero en ese preciso momento mientras caminaba a la oficina de Hitomi parecía haber entristecido de sobremanera. Cuando cerraron la puerta a su oficina volví a sacar mi iPod y mis auriculares, escuchando música de nuevo. No me di cuenta del tiempo que paso hasta que escuché el abrir de una puerta y vi una figura no muy conocida frente a mí, hasta que alcé la vista.

"Yuu" – dijo Kouyou en tono decidido – "¿Me podrías pasar tú teléfono? No sé si nos volvamos a ver aquí, nunca te había visto, y la verdad es que me agradas." – dijo perdiendo un poco ese tono seguro con el que inicio.

"Claro Kouyou" – contesté sonriéndole – "Ahora, ¿dónde lo anotarás?" – pregunté sonriendo, el sacó su celular y me miró, entonces comencé a dictarle mi número.

"Muchas gracias Yuu" – me dijo, nuevamente con una sonrisa en el rostro, Hitomi parecía estar sorprendida de verlo sonreír tanto, pero a mí me encantaba su sonrisa.

"De nada Kouyou, ¿me podrías pasar el tuyo?" – dije sonriéndole, su sonrisa era más que contagiosa.

"Claro" – dijo y me marcó, nada más sencillo que eso.

"Gracias" – Sonreí más ampliamente ahora, en realidad tenía un nuevo amigo.

"Yuu, es hora de que pases, no queremos retrasarnos más" – dijo Hitomi amablemente, recodándonos que ella estaba ahí y tenía un horario que cumplir.

"Entonces, nos vemos después Yuu." – dijo Kouyou acercándose a mí y dándome un tímido pero cálido abrazo.

"Nos vemos Kouyou…" – contesté algo apenado, no era muy común que la gente me abrazara, los únicos que hacían eso eran Kumiko y Yutaka – "Espero hablemos pronto."

Kouyou sonrió y se alejo de nosotros, rumbo hacia el elevador. Voltee con Hitomi, tenía esa sonrisa en el rostro, paciente, pero indicándome que ya debía entrar. Una vez dentro del consultorio de Hitomi tomamos los lugares de siempre.

"¿Cómo te ha ido Yuu?" – preguntó amablemente mi psicóloga.

"Bien, supongo. Aunque entraré en fase pronto…" – le dije, explicándole lo que paso en la mañana.

"Ya veo, ¿has estado tomando tus medicamentos como debe de ser?" –preguntó más seria que antes.

"Sí, a la hora que son y en la dosis exacta" – respondí algo molesto, no pensé que dudara de la toma de mis fármacos.

"Muy bien" – dijo con una sonrisa más amable – "Ahora, ¿por qué estas tan interesado en la noticia del asesino?"

Suspiré y comencé a contarle lo ocurrido con Kumiko, Hitomi pareció entender a la perfección el porqué lo relacionaba con mi condición y no hizo más preguntas.

"Yuu, esto es algo muy delicado. Y creo que aún no es tiempo de que te enteres de ello, y menos el día de hoy cuando estás tan cerca de entrar en fase" – dijo siendo honesta, pero tratando de explicarme sin que me molestara, cosa que no funciono mucho – "Recuerda que cualquier inestabilidad emocional puede hacer que entres en fase más pronto y sería más agresivo. Y aunque hace tiempo que no hablo con Aoi, no creo que sea el mejor momento."

La mención de mi otro yo hizo que me encogiera un poco en el asiento. Hitomi me explico que un día mientras estábamos en la sesión tuve una fase, y que cuando se dirigía a mí como Yuu, yo solamente hacía un ruido indicando que ese no era el nombre por el cual me debía llamar, y cuando me pregunto, respondí: Aoi.

"Está bien Hitomi, ¿cuánto tiempo tendrá que pasar para que me puedan decir?" – pregunté molesto.

"Yo pienso que una vez que pase tu fase y te calmes unas semanas después, es probable que te lo pueda decir. Aunque me preocupa como vayas a reaccionar."

"Está bien, entiendo. ¿Cuándo vuelvo a venir?" – pregunté tratando de cerrar la conversación y marcharme a cualquier otro lugar.

"Vienes cada semana, ¿lo dejamos como estaba? Cada martes" – preguntó amablemente – "O quieres venir como hoy, ¿cada viernes?"

"¿Cada cuando viene Kouyou?"

"Yuu, ese tipo de información no te lo puedo dar." – contestó con una sonrisa que pedía disculpas.

"Déjame cada viernes, por favor"

Sonrió ante mi respuesta, después de todo sabía que lo hacía para volver a encontrarme con Kouyou, no necesité preguntar ya que sabía que la cita quedaría a la misma hora de hoy. Hitomi me acompañó a la puerta y se despidió, ésta semana no me tocaba realizar el pago por lo que solamente imite lo que hizo Kouyou antes, dirigirme al elevador. Una vez fuera del edificio camine a la parada del autobús, sólo para decidir caminar a la parada anterior, eran sólo cuatro cuadras, pero era suficiente para despejar mi mente y respirar un poco. Cuando llegué a la parada del autobús en la que iba a tomar el transporte sentí una pequeña vibración en el bolsillo trasero de mi pantalón, donde se encontraba mi celular. Lo saqué extrañado, observé que tenía un mensaje de texto y lo abrí.

De: Kouyou

Yuu, ya es después. Aunque no sé si sea muy pronto para ti. Me sentía un poco solo y decidí mandarte un mensaje de texto, espero no te incomode.

Kou