Cielo,

A veces me resulta muy difícil explicar con palabras todo lo que siento por ti. Creo que esta canción resume un poco el desconcierto que me produce nuestra relación.

Te amo,

J.

Te Enamoraste De Tí (Ricardo Arjona)

Si te divierte verme y te gustan mis besos,
Y me ves como el perfecto compañero de tertulias.
Si soy tu amigo con derecho, mientras te dure la parranda,
No te enamoraste de mí, sino de ti cuando estás conmigo..

Yo pensando en futuro, tú en la rumba de esta noche,
Si me quieres un poquito dímelo aunque sea en fax,
Si te parezco divertido, pero en mi no piensas nunca,
No te enamoraste de mí, sino de ti cuando estás conmigo..

No te enamoraste de mí,
así como yo de ti.
No te enamoraste de mí,
te enamoraste de ti cuando estás conmigo,

De las locuras que hacemos, de los besos furtivos….
De tu risa y mis chistes, de la fiesta y el vino….
De las caricias que mueren justo al haber nacido…
No te enamoraste de mi, noo y noo, así como yo de ti…

Quien ganará la batalla de este amor desperdiciado,
Tu creyendo que me quieres, yo queriéndote creer,
Si yo te quiero aunque te calles, y tu te callas y te quiero…
No te enamoraste de mí, sino de ti cuando estás conmigo..

Si le bajo el volumen a este ritmo que tocamos,
Yo me temo que el derrumbe puede hacerse aparecer,
Y lo que antes fue pregunta, hoy es una afirmación,
No te enamoraste de mí, sino de ti cuando estás conmigo..

Encendí el reproductor para escuchar la canción nuevamente. Me quedé meditando la letra un largo rato mientras rememoraba cada momento al lado de Jacob. ¿Cómo era posible que se sintiera así? Se sentía usado y eso era lo último que yo deseaba para mi amigo. Cuando estábamos juntos siempre la pasábamos super pero también es cierto que todas nuestras salidas terminaban en discusiones sin sentido. Jake por lo general se irritaba sin razón y me dejaba sin saber que había pasado. Ahora me estaba abriendo su corazón a través de una canción, dándome la explicación a tantos desplantes y enojos. Debo reconocer que Jacob es bastante parco para plasmar sus sentimientos en palabras pero por lo menos lo intenta, yo ni siquiera hago el esfuerzo. Evidentemente eso es lo que lo lastima.

En un impulso tomé el celular y lo llamé.

- ¿Qué hay Bella? – saludó del otro lado de la línea.

- Hola Jake, quería saber como estabas – mentí.

- ¿Leiste mi carta? – murmuró.

- Si...también llamaba por eso...- un nudo se atoró en mi garganta.

- Escucha cariño...no quiero forzarte a nada que tú no sientas...pero tampoco quiero sufrir como un condenado porque me está haciendo mucho daño – su voz sonaba a disculpa.

- Oye Jake, yo creí que habiamos dejado todo claro desde un principio.- me sentía patética haciéndole esto a mi amigo.

- Lo sé...pero también se que ha pasado mucho tiempo desde aquella primera conversación y que todo lo vivido juntos podía revertir las cosas...o por lo menos es lo que deseo...- su voz se fue apagando.

- Me siento la mala de la película...

- Y yo me siento un idiota Bells – hizo una pausa y luego sus palabras salieron como una catarata – Quisiera pedirte un favor para tratar de salvar el poco amor propio que me queda...No me busques más, dejemos pasar el tiempo, estar juntos me daña, me duele hasta lo insoportable...perdóname...

Me quedé escuchando sus sollozos sin saber como consolarlo. Ahora sí me sentía realmente horrible, una bruja con todas las letras.

- No tienes que pedirme perdón Jake – me apresuré a responder.

- Déjalo ya cielo...libérame por favor – me suplicó.

- Adiós Jacob – y corté antes de que notara mis lágrimas.

Lloré en silencio hasta quedarme dormida. Charlie vino a buscarme para cenar pero la verdad es que no tenía hambre. Lo acompañé en la mesa sin tocar casi mi comida.

- ¿Qué pasa cariño? – quiso saber mi padre.

- Nada...es que no me siento muy bien del estómago, creo que ayer me pasé de helado con las chicas – ¡qué mentira tan infantil ! Soy pésima inventando excusas, pero para Charlie fue suficiente ya que me dejó ir a mi cuarto sin mas preguntas.

La carta de Jacob seguía sobre mi mesa de luz pero no me atrevía a tocarla. ¿Qué le había hecho a mi amigo? Había arruinado la amistad mas pura y sincera que jamás había tenido con alguien y me quería morir. Jake tenia razón, yo había permitido que él alimentara esperanzas dejándolo abrazarme, mimarme y regalándole algún que otro beso apasionado en las noches de borrachera conjunta. ¿Cómo no iba a estar con el corazón destrozado? ¿En qué clase de villana me había convertido? Recordaba con claridad aquel comentario que me había hecho Jess en la última fiesta: "¿Bella, has venido con tu perrito faldero otra vez?" En aquel momento la odié por lo que había dicho pero ahora me daba cuenta que asi se veía me relación con Jacob desde afuera.

No servía de nada permanecer ahi lamentándome por lo que tomé las llaves de mi camioneta y le avisé a Charlie que iba hasta la farmacia a comprar algo para el dolor estomacal. Llegué a La Push en un abrir y cerrar de ojos y toqué timbre en lo de Jacob. Me atendió Billy y me dijo que Jake se había ido a caminar por la playa. Salí disparada a buscarlo, lo encontré sentado en la arena viendo romper la olas.

- Hola...- saludé por lo bajo.

No me respondió. Ni siquiera se movió. Sentí una punzada de dolor en pecho.

- Jake...- dije sentándome a su lado – vine para...

No me dejó terminar porque se levantó y emprendió el regreso a su casa a grandes zancadas. Tuve que apurar el paso para alcanzarlo.

- Escúchame Jake por favor – le rogué.

Se detuvo en seco y volteó para mirarme. Tenía los ojos hinchados de haber llorado mucho. No pude sostenerle la mirada.

- ¿Qué más quieres de mí Bella?- me espetó – ¿No te basta saber que tengo un agujero en el pecho que no me permite respirar, también quieres verlo en vivo y en directo? – Destilaba sarcasmo.

Se me llenaron los ojos de lágrimas, era una maldita cobarde que no podía mirarlo a la cara. Y otra vez estábamos peleando, no podía ser, todo era un desastre.

- ¿Y ahora qué? ¿La que llora eres tú? – preguntó con frialdad - ¿A qué se deben esas lágrimas, acaso te quedaste sin tu mascota? – renudó la marcha maldiciendo en todos los idiomas.

- Jake, nunca te consideré una mascota ¿de dónde has sacado semejante disparate? – repliqué a los gritos.

- ¿No? Tus amigos no piensan lo mismo...y yo tampoco – su voz se quebró.

Ayyyy Dios, que no comience a llorar porque no lo soportaría. Lo tomé de la mano pero se soltó con un movimiento brusco.

- Te lo pedí por las buenas Bella, pero veo que no lo entiendes...Quiero que me dejes en paz, no vuelvas mas por aquí – dicho esto se metió en su casa.

Volví a casa manejando lentamente, el nudo que tenía en la garganta estaba asfixiándome pero no quería llorar. Jake tenia razón, el único que tenía motivos para hacerlo era él. Tendría que dejar pasar el tiempo si quería volver a verlo.

Las siguientes dos semanas fueron caóticas, no pude concentrarme en nada. Concurrí al instituto como una autómata, no tenía ganas de hablar con nadie. Charlie me la hacía fácil, como siempre; no se entrometía. Soñaba con Jake de forma recurrente, siempre el mismo sueño donde él me observaba a cierta distancia pero yo no podia alcanzarlo nunca. Y así fueron pasando los días.

Hasta que un dia desperté con la certeza de saber lo que debía hacer. Fui hasta al centro y alquilé RAPIDO Y FURIOSO V, compré todo lo necesario para hacer unas pizzas caseras y una docena de latas de gaseosa. Luego envié un mensaje al celular de Jacob invitándolo a casa, prometiendo que estaríamos solos y que le haría de cenar muy rico.

Cuando Charlie llego del trabajo me aviso que iría a ver el partido a lo de Billy por lo que decidí usar eso a mi favor y le pedí a mi padre que mandara a Jake para hacerme compañía. Sabía que Jake no se negaría a una petición de mi padre y vendría a casa, aunque sea a regañadientes.

Hice los bollos para las pizzas y luego me puse a ordenar toda la casa, me dí una ducha y me arreglé para el evento: unos jeans nuevos, una musculosa con una camisa arriba anudada a la cintura y las botas negras. Me solté el pelo y resalté mis pestañas con un poco de rimmel, dándole al maquillaje un look muy casual.

Ya era suficiente, si me producia un poco mas Jake pensaria que iba en plan de conquista y no queria malos entendidos. Solo quería hacer las paces con mi mejor amigo.

El rugido de su moto anunció que ya estaba aquí, corrí a abrirle la puerta y me encontré con una bolsa blanca colgando a la altura de mis narices.

- Traje helado de chocolate y fresa – dijo su voz detras de la bolsa. La dejó en mi mano y paso derecho a la cocina. Lo seguí y guardé el helado en el freezer.

- Gracias Jake, me habia olvidado del postre – y empecé a estirar los bollos sobre la mesa para amasar las prepizzas. Lo observé de reojo, su rostro estaba totalmente inexpresivo. Yo habia dado en el clavo, estaba aquí por pedido de Charlie y no por mí. Aunque, si voy a ser sincera, él también tenía su producción: unos jeans gastados y una remera blanca muy ajustados. Y olía de maravillas.

- En la heladera hay gaseosa, quieres abrir unas latas?

- Como quieras – respondió con apatía y se dirigió a la heladera – ¿Una naranjada está bien? – y la arrojó por encima de la mesa.

- Perfecto, se nota que me conoces bien – al instante me arrepentí de mi comentario porque su entrecejo se arrugó por completo en una mueca que no pude descifrar.

- Uhmmmm

- ¿ Me ayudas con la masa? – le pregunté dulcemente.

- Uhmmmm...- esta vez se cruzó de brazos – ya sabes que estoy aqui por pedido expreso de tu padre así que no insistas en ser agradable conmigo, vale?

Esto era el colmo de la descortesía.

- ¡ Jacob Black, no tienes porque ser grosero ! - y sin pensármelo dos veces, tomé un puñado de harina y se lo arrojé por la cabeza. Quedó todo blanco y parpadeando como loco.

- Date por muerta cariño – aulló agarrando el paquete de harina y vaciándomelo encima.

Y yo que me habia arreglado para él, maldito cabrón, me había dejado hecha un desastre. Cuando pude abrir los ojos me dí cuenta que estaba sonriendo y toda la rabia que sentia se esfumó al instante.

- Jajajaja tendrías que verte la facha Jake, tienes las pestañas blancas jajajaja.

- ¿Y tú como crees que te ves? – dijo sacudiéndose el pelo.

Miré a mi alrededor, la cocina había quedado hecha un lío. Había harina por doquier, no sabía por donde empezar a limpiar.

- Charlie nos matará – murmuré sacudiéndome la camisa – y yo te mataré a ti – y me abalancé sobre él sacudiéndome como un perro lanudo. El me alzó al vuelo por la cintura y comenzamos a reirnos como niños. Poco a poco nos fuimos relajando hasta que quedamos en silencio mirándonos cara a cara.

- Porqué no subes a darte una ducha, puedes ponerte alguna remera de mi padre – sugerí bajando la mirada – yo limpiaré este desastre.

- Vale, en seguida vuelvo – y desapareció por la escalera.

Me apresuré a limpiar todo el piso y los muebles y busqué otro paquete de harina, estaba terminando con la última prepizza cuando Jake apareció en la cocina.

- Es mi turno – le dije y subí a ducharme. Cuando bajé ya estaba horneando las pizzas.

- ¿Y qué pelis veremos Bells? – preguntó mientras se dirigía a la sala.

- Solo traje RAPIDO Y FURIOSO V.

- Perfecto, es el tipo de peli que me gusta – me sonrió de oreja a oreja.

- Lo sé Jake...- Volví a la cocina por las pizzas y gaseosas y acomodé todo en la mesita frente a la tv.

En menos de quince minutos no quedaban ni las migas, mi amigo prácticamente se tragó dos pizzas él solo.

- ¿Y a que se debe tanto despliegue cielo? – preguntó incorporándose un poco en el sillón para poder verme la cara.

Me agarró por sorpresa.

- Mmmm...yo quería aclarar un poco las cosas entre nosostros...- no me dejó terminar poniéndome la mano sobre la boca.

- No lo arruines Bella por favor – sus ojos suplicaban por una tregua.

- Es que yo...- no tenía argumento para esa mirada y no tuve mas remedio que callar. Acomodé mi anatomía a su corpachón y seguimos mirando la película.

No sé en que momento me dormí, pero desperté cubierta con la manta de Charlie y una nota en mi mano derecha. La abrí lentamente pensando que seria una carta llena de reproches pero solo decía:

Como duele. Ricardo Arjona

Me levanté volando para buscarla en internet y, al pasar por la cocina, ví que estaba todo ordenado y en su lugar. Eso hizo que me sintiera peor, mi amigo había limpiado todo mientras yo dormía. No podía creer que fuera tan estúpida.

Subí a mi habitación y prendí la computadora. Demoré dos segundos en dar con el tema y mi ánimo fue decayendo a medida que leía la letra:

"Te conseguí la luz del sol a medianoche
y el numero después del infinito
e instale la osa mayor en tu diadema
y tu seguías ahí como si nada

Endulcé el agua de mar para tu sed
te alquilé el cuarto menguante de la luna
y como buen perdedor busqué en la cama
las cosas que el amor no resolvía

Y como duele que estés tan lejos
durmiendo aquí en la misma cama
como duele tanta distancia
aunque te escucho respirar
estas a cientos de kilómetros

Y duele quererte tanto
fingir que todo esta perfecto
mientras duele gastar la vida
tratando de localizar lo que hace tiempo se perdió

Acabe con los jardines por tus flores
inventé la alquimia contra la utopía
y he llegado a confundir con la ternura
la lástima con que a veces me miras

Que triste es asumir el sufrimiento
patético es creer que una mentira
convoque a los duendes del milagro
que te hagan despertar enamorada

Y como duele…"

Lo único que se me cruzó por la mente fue buscar un sable samurai para hacerme el harakiri. La cena había sido un total fracaso, yo me sentía un FRACASO con mayúsculas.

¿Con qué cara le hablaría ahora? Si es que quería escucharme, claro. Y no podía culparlo si no queria hablarme nunca más en la vida. Aclaré un poco mi cabeza, faltaba una semana para que comenzara el receso por vacaciones en el instituto, lo mejor sería hacerle una visita a mi madre y tomar distancia de este lío.

Cuando llegó el ultima dia de clases compré un pasaje de avión a Tampa. Tomé el celular y le envié un mensaje a Jake que decía: "No quiero que duela, me voy a visitar a mi madre a Florida. B."

Los días con Renee fueron un bálsamo para mi alma, las cosas con ella resultaban de lo mas sencillas. Pero una noche tuve una horrible pesadilla: Jake caminaba por un pasillo sin fin con maletas en la mano y yo corria detras de él pero sin lograr alcanzarlo, le gritaba pero él tampoco me escuchaba. Me desperté llorando de angustia con una sensación de desgarro en el pecho, mi mente decia que debía dejar a Jacob pero mi corazón se resistía con todas sus fuerzas a hacerlo.

Eso solo podía significar una cosa, Jacob era más que un amigo con derecho a roce para mí ¡ yo lo amaba ! Hice un rápido raconto de las relaciones esporádicas que había tenido en este último tiempo: el Doc, Emmett, Jazz, incluso Edward. Estuvieron muy bien pero solo había sido atracción física. Nunca había sentido por ninguno de ellos lo que sentía por Jake.

Jacob era mi alma gemela, solo con él me sentía feliz, segura, tranquila...solo con él me sentía completa. El me conocía tal cual era, no eran necesarias las palabras entre nosotros, nos entendiamos tácitamente. Y no me habia dado cuenta hasta ahora, que necia había sido.

Regresé a Forks en cuanto pude cambiar el pasaje. Cuando llegué lo llamé por teléfono pero Billy me dijo que no estaba en la casa. No quería esperar mas para decirle que lo que sentía por él, asi que tomé mi camioneta y bajé hasta La Push.

Cuando llegué vi la luz encendida en su garage y su auto estacionado afuera, corrí hacia allá pero al llegar a la puerta todo mi entusiasmo se esfumó como por arte magia. Ahí estaba Jacob, sonriente, relajado, diviertiéndose... con otra chica. No sé cuanto tiempo permanecí en silencio observándolos, se notaba que la estaban pasando bien, había una cierta intimidad en como se hablaban o reían. Ella era una de chica de la reserva seguramente, sus rasgos y su piel cobriza asi lo afirmaban. No la había visto antes.

De repente Jake reparó en mí y me llamó con la mano para que entrara.

- ¿Que hay Bella? Me alegra que estes de vuelta – dijo sonriente, pero esa sonrisa no era por mi, esa sonrisa ya la tenía cuando estaba con ella – ven aquí que quiero presentarte a Julie.

La chica desplegó una sonrisa de dientes blanquísimos.

- Hola Bella, gusto en conocerte – saludo muy cortés – ¿quieres quedarte a beber unas gaseosas con nosotros?

Yo aún trataba de recuperarme de la sensación de haber recibido una patada en el estómago, no sé que cara tendría porque ambos me observaban en silencio, solo pude pronunciar un:

- No gracias, solo pasé saludar...tengo que preparar la cena para Charlie – y me fui de ahí lo mas rápido posible.

¡Qué idiota me sentí! Ver a Jake en compañía de otra chica me tomó totalmente por sorpresa. ¿Qué pretendía? ¿Qué se hubiera sentado a esperar cual Penélope a que yo me decidiera a amarlo? No podía reprocharle nada. Solo quería esconder mi cabeza en un agujero, como el avestruz, y quedarme ahi para siempre.

Llegué a casa y puse música para que anestesiara mis sentidos, encaré la cena de mi padre como si se trata de una comida especial. Una vez terminada, la dejé sobre la cocina con una notita que decia: "Perdóname, no me siento bien, me voy a dormir temprano. B."

Me duché para relajarme y así poder descansar mejor. Ilusa de mi... ¿quién dijo que esta noche podria dormir? Dí vueltas en la cama hasta que las sábanas quedaron totalmente fuera de lugar. Conecté y desconecté mi mp3 unas cincuenta veces. Estaba tan fastidiosa que ni yo misma me soportaba. Comencé a contar ovejas como en las películas para ver si conseguía dormir de tanto aburrimiento. Llevaba ya trescientas veinticuatro ovejas cuando sentí vibrar mi celular.

¡Un mensaje de Jacob!. Decía: "Te extrañé cielo".

La verdad es que ahora sí que no entendía nada de nada. ¿Qué me quería decir con ese mensaje si yo lo habia visto tan a gusto con esa tal Julie? Al cuerno con esa chica, me apresuré a contestarle que yo también lo habia extrañado mucho. No volvió a enviar ningun mensaje.

Unos golpes en la puerta de la habitación me sobresaltaron, Charlie asomó su cabeza:

- Es Jacob...esta aquí y quiere verte, le digo que te sientes mal? – a mi padre se le daba muy mal mentir, era como yo. Le sonreí.

- Me pongo decente y bajo. Gracias papá.

Si Jacob estaba esperándome en la sala, eso solo quería decir que el mensaje me lo había mandado antes de tocar el timbre. Tramposo, estaba tanteando el terreno. Pero ahora no me importaba, así que me arreglé un poco y bajé.

Mi padre nos dió un poco de intimidad poniendo un partido a todo volumen en la tv, Jake y yo quedamos sentados en la cocina.

- ¿Que haces a estas horas por aquí Jacob? Pensé que te había dejado bien acompañado – imposible ocultar el sarcasmo. Auch.

- ¿Me estas haciendo una escena de celos cariño? – preguntó levantando tanto las cejas que su cara de asombro casi me provoca un ataque de risa.

- Mas quisieras...- mascullé por lo bajo.

- Vine hasta aquí porque me pareció que tenías algo importante para decirme – respondió sonriendo – ¿sino como justificas tu carrera hasta La Push ni bien aterrizó tu avión?

Touché.

Estiré los brazos sobre la mesa y le extendí las manos, él las tomó entre las suyas. Siempre se sentían tan cálidas...

- Quería contarte que la distancia cambió mi perspectiva de ver las cosas...

- Perspectiva...distancia...cosas...¿de qué rayos hablas Bells?

Uffff, Jake es como un niño, hay que hablarle simple y directo, sin rodeos. Entrelacé sus dedos con los míos. Su desconcierto era total.

- Te quiero Jake –y levanté la vista para mirarlo a los ojos.

Sus pupilas se dilataron del asombro y luego sus ojos se nublaron bajo la duda.

- Si ya sé, me quieres como amigo, como hermano, etc etc...- puso los ojos en blanco.

- No...no me entiendes... TE AMO – dije remarcando bien cada letra - pero creo que me dí cuenta tarde – solté sus manos.

- ¿Tarde? No te sigo amor...

- Si...tú ya tienes una chica para que te dé el amor que yo no te estaba dando – bajé la mirada para ocultar mi decepción, mi bronca, mi vergüenza.

- Espera un momento...¿tú lo dices por Julie ?

- Por quien más sino Jake, pero no tiene que explicarme nada. No tengo derecho a réplica.

-¿Y qué te hizo llegar a esa conclusión?¿Mi alianza de compromiso? –mostró su dedo vacío.

-Que tonto eres. Yo ví como disfrutaban estando juntos, la complicidad que había en sus gestos – dije haciendo una mueca.

- Celosa – se carcajeó.

- No le veo la gracia – Me sentía humillada.

- Julie y yo somos primos lejanos Bella – rió de buena gana – ella solo está de visita. ¿En serio pensaste que éramos novios?

Lo miré de reojo, ahora si que deseaba con todo el corazón que se rajara la tierra bajo mis pies y me tragara.

- ¿Primos? Nunca me habías mencionado una tal prima Julie...- dije excusando mi torpeza.

- Es hija de una prima de mi madre y vive en una reserva de Canada, solía venir mas seguido cuando éramos pequeños, pero eso no tiene importancia ahora – me dijo con una sonrisa – lo único importante es lo que acabas de decirme – acarició mi mejilla con su manaza.

- Mmmmm...me he comportado como una tonta, no?

- No... - se puso de pie y miró hacia la sala para ver que hacia Charlie – ven aqui...- me rodeó con su abrazo de oso y besó mi coronilla. Podía escuchar sus latidos, martilleaban como locos.

- ¿Quieres salir mañana? – pregunté enterrada en su pecho.

- Lo que tu quieras amor – soltó su abrazo, besó mi mano y se despidió de Charlie – pasaré por ti antes de cenar - me arrojó un beso con la mano y se fue.

Me fui a dormir con una sonrisa de oreja a oreja y una paz total.

El día siguiente pasó volando y cuando me quise acordar Jacob ya estaba tocando el timbre. Charlie lo hizo pasar.

- Hola cariño – y me besó sin previo aviso.

- Hola – lo saludé un tanto avergonzada por tan espontánea demostración de amor delante de mi padre.

- ¿ Qué tienen planeado chicos? – preguntó Charlie haciéndo como que no había visto nada.

- Tengo pensado llevar a Bella a cenar al mejor restaurante de Port Angels – respondió Jake guiñándome un ojo.

- Ok chicos, que se diviertan – dicho esto mi padre desapareció escaleras arriba.

Jake se acercó a mi oído y susurró:

- En realidad Billy no está en casa hasta mañana por lo que tenía pensado que podría secuestrarte toda la noche - me besó nuevamente - ¿ Qué dices ?

- Me encantará ser tu rehén...siempre y cuando me prepares algo rico de cenar.

Al llegar a su casa me sentí totalmente halagada. Jacob había dispuesto todo para una cena romántica: velas, flores, la vajilla elegante. Me colgué de su cuello agradeciéndole mientras le besaba toda la cara. Cuando pudo desembarazarse de mis demostraciones de gratitud, me tomó de la mano y me llevó a su habitación.

- ¿Te importa si cenamos después? – preguntó luego de acomodarme en la cama.

- ¿Después de qué Jake?

No me respondió y empezó a acariciarme en silencio. Se recostó a mi lado, sin dejar de recorrerme con sus labios. Sus besos me paralizaban. El aroma de su piel despertaba mis instintos más salvajes. Me fue quitando prenda por prenda hasta que quedé desnuda, entonces abrí los ojos para ver como se desnudaba. Su pecho brillaba bajo la luz de las velas, tenía un físico musculoso y su miembro palpitaba para mi. Sentí su enorme cuerpo acomodándose sobre el mío mientras su boca me devoraba como si le fuera la vida en ello.

Me entregué en cuerpo y alma, gozando de su contacto con cada centímetro de mi piel. La sensación de sentirlo por fin dentro fue demasiado para mi y no pude contener las lágrimas.

- ¿Por qué lloras cielo, te estoy haciendo daño? – su voz denotaba preocupación.

- Lloró porque no puedo creer que esto sea real, porque te amo tanto que...no sé como explicarlo...es tan intenso que me desborda – lo miré a los ojos para que pudiera leer en ellos lo que yo no podía explicar con palabras.

Mis palabras desataron en él una pasión tal que me llevó directo al extásis.

Pero eso no fue más que el principio de una larga noche de amor en la que nuestros cuerpos hablaron su propio lenguaje durante horas.