Ya esta el tres. traumense!

gracias a : Ninna, Winry Uchiha Nightray, Alhena-star, ginnysak y Mandragorapurple ¡Por sus rewiers! :3

man no es mio de lo contrario Allen seria acosado todos los días XD

Disfruten el capi.

3.- Bandera blanca momentánea.

Le había acostado en su futón arropándole a la medida de lo posible y arriado la mayoría de la nieve apilándola en un montón. La esfera pendiente de su esfuerzo le había dado por ayudarle comiéndose la nieve. A pesar de que cada tres bocados se le congelara la cabeza por el frio.

Y lo demás se había reducido a esperar.

No sabía cómo cuidar de una Koorime y cualquier intento conocido quizás empeoraría las cosas. Así que había optado por releer sus apuntes y el libro, que, por precaución, trajo consigo en la bolsa, haciéndola más pesada.

Los minutos se convirtieron en horas, rápidamente se perdió en sus propios pensamientos. No sabía cómo era que una creatura llamada de "hielo" podía ser afectada por lo mismo. Posiblemente los datos no eran tan fiables, o desconocían la mayoría de los mismos.

Quizás debería ir a ver a los Bookman, ellos regularmente tenían más conocimiento del que ponían en libros. Un quejido le hizo apartar la mirada y posarla sobre el Futon. La Koorime se estaba revolviendo apenas, girándose de posición continuamente como sí no pudiera conciliar el sueño o algo la tenia molesta, pues fruncía el ceño. Se incorporo un poco, solo para inclinarse hacia adelante y poner una mano sobre su frente, estaba caliente. Razonando el asunto eso debía ser malo, para una persona normal lo era y una creatura de hielo sería peor.

Se puso en pie tocando la cuerda de las campanas en esa habitación, alguien vino pronto.

-Si s-señor Link

-Traiga agua caliente y temperatura ambiente, también algo de tela

-Si

Le escucho dar trompicones, no es que estuvieran cómodos cerca de ese lugar menos aun cuando la temperatura había descendido tanto. La chica volvió en poco, deslizando las tinajas con ayuda de un palo para no estar tan cerca y sin ver directamente dentro, se los había prohibido, las miradas fijas no le ayudarían, ni a él ni a nadie.

Acomodo todo y se remango las mangas largas, quizás algo del entrenamiento básico que le habían dado hacia años le serviría, eso quizás.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Ya había pasado todo el día y no había muchos cambios, al menos la nieve había empezado a derretirse, haciendo el ambiente de la habitación más templado, ni frio ni caliente.

Pero el clima interno no importaba mucho por ahora, esas notas serian para después, para averiguar más de un estado anímico normal y no una enfermedad que sabía, no le interesaría a su señor.

La luna había salido, podía saberlo por el reflejo de la misma en la jícara del agua ya fría por el tiempo; retiro el pedazo de tela de la frente ya era casi las once y la otra no daba signos de vida…o muerte. Suspiro cansinamente, después de todo no había nadie más ahí, bueno nadie además de la bola alada dorada, y la Koorime K.O.

Ya estaba pensando en una manera de decirle a su señor que la creatura se había enfermado sin que le mandara decapitar cuando a la bolita pareció darle algo por que comenzó a actuar como desquiciada estrellándose contra el papel, se puso en pie para impedirlo, la pared a pesar de ser cubierta con papel también estaba hecha de concreto solito, era obvio que unos golpes así la terminaría haciendo añicos, para su sorpresa fue lo contrario, nada mas de sentir el primer golpe la bola saco los dientes y comenzó a mordisquear el cemento. Y ni tres segundos ya había hecho un hoyo, su trabajo pudo más que su sorpresa, ya estaba anotando lo de sus letales dientes para evitar problemas futuros que apenas y noto el propósito de aquel hueco. Los rayos de la luna cayeron de lleno en la Koorime y esto pareció desencadenar algún efecto desconocido para él, pues su cuerpo reacciono a esa exposición, dándole algo de color-pálido/blanco-extra, algo de brillo y color rosado en sus mejillas recuperado, así como un destello único en su cabellera. Tan asombrado se quedo que olvido apuntarlo, estaba aun algo anonadado, después de todo el no creía en esas cosas de la magia, para él era todo metódico, los magos hacían rutinas claras e estudiadas a sus ojos, incluso las creaturas fantásticas como las sirenas-nada bonitas si las veías muy de cerca-tenían su explicación lógica, y ese espectáculo distante de la lógica había enterrado su concepto, al hacerle tirar incluso la pluma de la sorpresa. Ni siquiera pudo pensar que relación existía entre el satélite natural y esa creatura, estaba en blanco.

La bolita salió del agujero hecho, traía consigo una hoja del árbol del patio con algo del agua del estanque instalado ahí. Sin más tiro el agua sobre el rostro de la Koorime, está al caer se volvía pequeñas gotas brillantes, quizás debido a los rayos de la luna.

-Si podías hacer eso debiste informármelo-Clamo con reproche hacia la esfera, esta le enseño los dientes a respuesta-Bien ahora me siento como un idiota

Y no solo por que la cosa encontró la solución antes que él, también por reclamarle cuando sabía que no le hablaría, estaban en escalas evolutivas diferentes, más humillante aun.

La Koorime comenzó a levantarse, haciendo un despliegue de elegancia y gracia inusual, a pesar de seguir con los ojos cerrados todavía. Los abrió con lentitud como si apenas volviera en si luego de mucho.

Apenas le vio y una escena conocida pasó: el pánico. Corrió lo mas rápido que fue capaz cubriendo con sus mano las contrarias apresándolas en puños, aquella acción puso a la Koorime mas a la defensiva, podía ver en sus ojo el miedo y sabia que lo siguiente sería algo peligroso, no le quedo más que intentar razonar con ella.

-Si vuelves a hacer eso, no creo poder sacarte de la nieve a tiempo

Para su suerte las palabras le llegaron, pues se detuvo pero aun se notaba ansiosa por esa cercanía inesperada.

-Me hare hacia atrás-le dijo con calma-lo hare despacio, descuida.

Soltó sus manos con lentitud e como dijo se retiro a la puerta de la habitación. En todo momento fue observado, hasta cuando dejo de ser una amenaza, o así lo vio. Noto tarde que dejo la libreta de sus apuntes junto al futón, ahora debía idear como recuperar la información sin que lo notaran; pero la bolita dorada hubo echado todo por borda al tomarla con los dientes y dárselo a su dueña, quien recibió la libretita con extrañeza. Bueno no era como si alguno de los dos supiera leer…

La expresión de la Koorime cambio al posar sus ojos en las letras, cada vez fruncía mas el ceño, elevo la vista claramente enfadada. Bien retirando lo dicho estaba frito, ahora sí que no podría seguir con su vigilancia tranquilo.

-¿Porque esta apuntando lo que hago?-exclamó con voz firme, e extrañamente más grave

Ahora como salía de esa. Echando de lado su asombro inicial y la situación anterior ahora todo se reducía a su respuesta, mentir…no eso no, no conseguiría nada creíble con tan poco tiempo e escasa información. Suspiro.

-Fui asignado a vigilarte como ya había dicho, es obvio que tome notas de tu comportamiento y forma de relacionarte

Sus palabras no causaron gran cambio, la Koorime opto por saber más del asunto, posando sus ojos de vueltas en las hojas pasándolas distraídamente.

-¿Qué quieren de mi?

Esa pregunta era válida, el haría lo mismo al estar en esa situación, que valía mas ¿inventarse alguna cosa para mantenerle calmada? A esas alturas no había diferencia, bien ahora debía analizar las posibilidades, si conseguía su confianza su trabajo avanzaría rápidamente, si no todo acabaría en más de un sentido. Link no solía arriesgarse, a menos de estar al cien por ciento seguro de algo, pero ahora sus posibilidades se habían vuelto cero, y estar en números blancos no era algo que pudiera tolerar mucho; no solo estaba jugándose su puesto, quizás también su vida. Era obvio que si fallaba seria decapitado no solo por su amo, era probable su muerte inmediata. Según el libro las Koorimes eran peligrosas con su espacio, así lo interpreto, a nadie le gustaba la invasión de su privacidad y menos que intentaran robarte los secretos que poseías alguien de quien no sabias mas. Pero su trabajo era toda su vida, haría y diría lo que fuera necesario para mantenerlo.

-Mi amo está interesado en saber de las gemas que produces, pero está consciente de que no quieras compartir ese secreto; por tanto, si lo mantienes feliz tu liberación será cuestión de tiempo.

No estaba diciéndole toda la verdad, pero tampoco mintiendo, esa era su condición actual, si su amo estaba feliz todo le sería más fácil, lo que más quería eran las gemas después de todo y seguramente se cansaría de ella cuando la tuviera domesticada, su libertad se reducía a el tiempo, el tiempo diría que sucedería con ella. Pero decidió ahorrarse los detalles, seguro que no le agradaría oír toda la historia completa, y desconocía como era que había sido traída. La Koorime le vio largo rato, directo a los ojos buscando saber si decía la verdad, desconocía si podía averiguarlo, pero exponer sus emociones no era algo que solía hacer y por ende no llegaría a ningún lugar, pareciera que le convenció, o quizás solo disminuyo sus dudas a la mitad, pues le siguió mirando como si quisiera agregar algo más. Y en efecto la pregunta no tardo en llegar.

-¿Enserio me dejaran marchar?-musito con cierta desconfianza en la voz.

Otra vez estaba trabado, a un paso de convertirse eso en un desastre o éxito. Todo dependía de sus palabras.

-Te seré sincero, mi amo es caprichoso pero lo conozco, se cansa con facilidad, si le das lo que quiere en poco estarás fuera.

Verdad, mentira, ya no lo sabía bien, le dijo lo que sabía a beneficio, le dio el mejor panorama en pro de sus intereses; después, todo quedaría claro.

La Koorime oyó una a una sus palabras y pareció analizarlas a fondo, no dijo nada, no se movió, y por un buen rato el silencio tomo protagonismo otra vez. Los grillos cantaban a la lejanía, los perros se ladraba unos a otros y el ruido del agua llenaba el ambiente. Lo único que se movía en la habitación eran sus sombras a causa de la vela prendida horas atrás de la que solo quedaba poco más de medio dedo de largo y mucha cera inutilizable rodeándole.

-¿Cuando las quiere y cuantas?-pregunto

-No me dio una cantidad exacta

-…de acuerdo-concedió asintiendo apenas.- Si eso es lo que quiere se lo daré

Se dio la vuelta sentada, dándole la espalda, pudo distinguir un brillo plateado de algo, pero su atención fue acaparada cuando una de las manos de la chica fue hacia una de las mesitas y tomo uno de los jarrones tirando en el piso todo su contenido, eso le hizo horrorizarse unos momentos, ya había recibido un sermón del cuidado del piso, y sabia que la mínima falta le mandarían a una celda. Al alzar la mirada nuevamente el brillo se había ido, la bolita dorada fue a su hombro levantando con patas y dientes la pequeña cazuelita donde antes estaba el agua, ahora habían unas veinte canicas de cristal en ella. Recibió el recipiente sin agresiones, ni amenazas por parte de la bolita, quien se retiro sin más, devuelta al hombro de la chica, quien aun con esto no se daba la vuelta.

No comento nada al respecto, desconocía como las había hecho y tampoco sabía sin era adecuado interrumpir lo que fuera que hiciera.

-Ya tienes lo que quieres ahora déjame

No le quedo de otra, ya le había presionado lo suficiente, si eran tan recelosas como el libro decía mejor aprovechar la ocasión. Salió con calma dando las buenas noches por costumbre, yendo directo a su habitación; su amo lo asesinaría si lo veía fuera de su puesto, pero no lo iba a levantar a esas horas para informarle aquello, el mismo debía hacer un recuento, por que ciertamente su libreta no fue devuelta y ahora debía hacer una copia de sus apuntes.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Paso la noche a luz de vela, redactando e revisando las extrañas gemas, para averiguar si podía definir alguno de sus componentes, pero la segunda cuestión era misión imposible, el cristal era homogéneo, sin impurezas o rastros de ningún tipo, ni siquiera el cristal más fino o el diamante mas inmaculado se le podía comparar, si se les juntaban los segundos se verían como copias baratas.

Había optado por dividir las gemas luego de pensárselo esa mañana, le daría cuatro a su señor ese día, el hombre era muy avaricioso, si se ponía ansioso solo por una de ellas no le daría las veinte de jalón, la Koorime estaba en un estado difícil de definir, darle todas seria como decirle a su señor "ya está".

El hombre reacciono como lo espero, le había insistido con el tiempo que le quedaba y el tuvo que decirle que sinceramente no sabía cómo lo logro así que todavía no había nada claro y era mejor no arriesgarse, ciertamente la investigación iría lentamente ahora y no quería que el otro se impacientara; cuando lo notara irritable otro grupo de gemas sería entregado, apenas y pudo convencerlo de que no había averiguado gran cosa y aquello se trato solo de un golpe de suerte. Afortunadamente su amo estaba satisfecho con las gemas y no le puso ni peros, ni instigo más.

Ya había superado el primer obstáculo ese día, ahora venia el segundo.

Anuncio su presencia e entro, como recibimiento obtuvo una ventisca helada, eso ya se lo esperaba, pero extrañamente pensó que será más fuerte que eso, pero no rebatió el hecho debía agradecer ser –casi- perdonado o algo parecido.

Tomo asiento como solía, enfrente de ella y le miro.

¿Enojada? No, extrañamente no estaba furiosa como supuso, pero si algo alterada de su presencia, aunque ello ya llevara desde el principio.

Saco la libreta nueva y entonces sintió un aleteo cerca de su oreja; por experiencia pasada se puso a la defensiva en pose y a punto de sacar de sus ropas alguno de "esos" para evitar otro incidente con su cabello, pero la esferita alada solo retrocedió dejando caer su libreta anterior en el piso y retirándose. Volvió a su posición, mirando al par con extrañeza preguntando con la mirada, ella solo le regreso la mirada y se encogió de hombros. Un gesto algo raro que no creyó que pudiera hacer, pero sin embargo lo hizo, de forma tan casual que por un breve instante olvido que trataba con un ser mitológico, igual a como paso cuando regaño a la bolita diciendo "golem malo" se quedo en silencio, haciendo una pequeña nota mental para luego abrir la libreta.

Casi de inmediato frunció el ceño. Habían frases tachadas y rayoneadas, nombres cambiados y los "la" habían sido completamente borrados, con –solo era una suposición- mucha más fuerza de la requerida, unas hojas estaban dobladas y otras arrancadas. Le miro de nueva cuenta, enfadado pero tratando de disimularlo.

-¿Por qué hiciste esto?-reclamo sin plantearlo

-Porque estaban mal-dijo ella

Bajo la vista, percatándose que varias conclusiones personales habían sido borradas y otras cambiadas. Arqueo la ceja notoriamente ¿le estaba ayudando con su trabajo?

No pudo evitar verla de reojo ¿eso era enserio?

A primera vista no podía decir mucho del carácter de la Koorime, solo que era impredecible, y ahora mismo lo estaba haciendo. Pero quizás, solo quizás, ¿le estaba dando la tan esperada oportunidad de revelarle todos sus secretos? Bueno, era una teoría factible, ya que no sabía de ese tipo de intercambios cultura/raza. Fuera como fuera las oportunidades no debía desperdiciarse.

-¿En qué me equivoque?

-En muchas cosas-cerro los ojos pasándose una mano por un mechón rebelde-No soy una sub-creatura salvaje-clamo con enfado- y Tim no es ninguna cosa es un golem.

A respuesta la bolita asintió enseñándole los dientes.

-¿Eso es todo?

-No-le miro-Me molesta que pongas ahí que soy UNA Koorime

Arqueo la ceja extrañado.

-¿No eres eso?

-Claro que no-exclamo con enfado-Para empezar soy chico.

-…..¡!

Quizás Howard Link estaba ya muerto desde que empezó esa misión.

Niko: Jaajajajajajja! pobre link!

x: ¬¬U si asi termina este imagínense el siguiente. dejen rewiers para que esta loca deje de reir