Capítulo V. [Yaoi]

Creí que mi corazón ya no latía, era difícil de decirlo, no escuchaba mucho, solo unos murmullos por parte de dos hombres; de inmediato reconocí esa voz…era…

- Russland…permíteme cuidar de mein bruder, solo esta noche… -

- …Da…está bien…solo por que hicimos una promesa. Je…¿sabes?...el no ha dejado de llamarte…

Se hizo el silencio, solo la respiración de West y sus manos que me acariciaban; sentado al borde de la cama podía percibir su mirada. Como extrañaba su calor y su aroma.

- Bruder…te he extrañado…me has hecho tanta falta. –

- West… -

- ¡Brud…! –

- ¡Apresúrate antes de que venga….¡ -

Un nuevo silencio, mudó esos bellos labios que es entreabrieron en sorpresa para mi.

No me di cuenta de nada, pero en un instante, en la oscuridad me encontraba siendo besado por él. Aquél pequeño al que le dí mi amor. Sería el quien volviera a hacer latir mi corazón, al menos en ese instante.

Si, me sonrojé, la suavidad de esas manos grandes y fuertes con que me estrechaba, tan frías, tan cálidas; me llevaban a un delirio, robándome un suspiro.

- W…Wes…t…aaah~… -

- Bruder… -

- Yo… -

- No tengas miedo…no te haría daño. –

- Nein [No]…si él nos descubre… -

- Que se atreva a separarnos. –

Mi pequeño West no sabía lo que decía. No sabía que lo que hacíamos en ese momento, era para mi el suicidio. Si Russia se enteraba de que falté a mi palabra…

- Date prisa…hazlo… -

Lloré…después de todo, afloró en mi el humano que sigo siendo; fue la primera vez que me quebré ante alguien.

- Bruder…¿por qué lloras?...yo estoy aquí para ti… -

Mi pequeño Reich corría por el castillo, jugando con una espada de madera mientras yo me reunía con el anciano Von Bismark a revisar algunos planos de estrategias, cuando, de pronto, escuchamos el sonido de uno de los candelabros caer y un grito, que identifiqué de inmediato, era mi niño.

Dejé todo para ir con él, hallándole en el pasillo; en el suelo se sujetaba la pierna, donde el pesado metal le había golpeado al caer.

- Br..bruder… -

Sus ojos se llenaron de lágrimas. Apenas podía pronunciar palabra; siempre fue tan lindo, me destrozaba el verlo llorar y solo pude abrazarlo con fuerza, protector, murmurándole con todo mi amor:

- ''West…¿por qué lloras?...yo estoy aquí para ti''. –

Solo me fue suficiente una dulce sonrisa de sus labios, sonrisa con la que correspondía en ese instante, aquel instante en que volvió a besarme y le devoraba con la misma pasión que me entregaba.

No había tiempo, sin embargo el deseaba que todo fuera perfecto. ''Que se atreva alguien a separar estas almas que se vuelven una sola''.

- West…ich… -

- Ich liebe dich… -

Tan pronto, sus manos me desvestían en plenitud, esas que al mismo tiempo me tocaban con lujuria. ¿Lo hacía por amor o por que era mi deseo?, ¿debía decirle que al darle mi cuerpo, le estaba entregando toda mi esencia?. Robó mi aliento, sentí justo cuando me hacía ''suyo''. Suyo-suyo-suyo-suyo, esa palabra resonaba en mi cabeza, mezclándose con gemidos agudos que se ahogaban con nuestras lenguas incansables, pasión en silencio.

Esa noche, nos amamos, fuego emanó de nuestros cuerpos candentes al igual que el sudor con que nos deslizábamos.

Un dolor y placer continuo, se volvía más constante, más violento. Clavé mis uñas en su espalda y el mordía mi cuello; aún arde mi piel con su recuerdo, el delicado aroma de su piel, el amargo sabor de la cerveza en sus labios embriagándome a placer y la sal de mis lágrimas que no se detenían. Esa noche firmé la sentencia, el pago por amor, firmé con sangre mi muerte.