Capítulo VI.

La madrugada nos alcanzó en un dulce sueño. Solo un sueño y no quise abrir mis ojos a la mañana que me reclamaba con un rayo de luz pasando entre las cortinas. Solo recibí una caricia en mi rostro y lo miré…supe entonces que no había soñado.

- Bruder, guten morgen… ¿wie geths?... [Hermano, buenos días… ¿cómo estás?.] –

- …West… -

Una sonrisa me bastó para ser feliz aunque sea en ese momento, cerré mis ojos y una lágrima se me escapó. Cuando abrí mis ojos una vez más, busqué su silueta en la cama y ya no estaba. Me levanté a prisa buscándole en la habitación pero no había nada. Tomé mi camiseta negra de manga larga, cubriéndome lo suficiente para poder pararme a la ventana a mirar la nieve espesa que caía. Una tormenta se aproximaba…fue lo mejor que West partiera…de seguro no quiso importunar mi sueño. En el cristal veía mi reflejo…lo acaricié a la altura de mis ojos distorsionados por la humedad y este lloró por mi, las lágrimas que mi cuerpo ya no podía derramar, ya no más.

''Debe ser lluvia, gotas de lluvia que brotan de mis ojos''.