Capítulo VII.
Debía cumplir con mi promesa. Ese día acepté los alimentos, no me emocionaba mucho el probar bocado, sin embargo noté que a Rusia le robaba algunas sonrisas de alegría. Probablemente hubiera sido mi imaginación, estaba cansado del aislamiento, siempre he sido un águila real que ama en los cielos volar, me animé a pedir un permiso.
- Solo será a los alrededores, no intentaré nada pero déjame salir. –
- …Adelante entonces…no tengo razón para negarme mientras estés cumpliendo tu parte del trato Prussiya. -
- ¿En verdad puedo salir?. –
- Da…si eso te hace feliz. –
- ¡Vielen danke Russland! [Gracias Rusia] –
Ambos hicimos un silencio ensordecedor, nos miramos y sin decir nada salí a prisa por la puerta principal. Toris me abrigó demasiado, me dio mil sacos y bufandas, me sentía oprimido y era lo que menos necesitaba, así que al salir me quite un par de abrigos y el sombrero, solo una gabardina y la bufanda bastaban para mi. Libertad, abrí mis brazos con la vista al cielo y grité a todo pulmón:
- ¡Der Ruhm von Preußen durchstezen! [La Gloria de Prussia prevalecerá]. –
Y ya no volví a llorar, sonreí al cielo que se abrió en un brillo sobre mi cuerpo, mi destino se marcó y acepté mi sacrificio. Sentía las miradas sobre mí, todos me observaban y desde la ventana del despacho el me vigilaba.
1947
Pasaron las horas, los días, los años y tenía una extraña mejoría…yo lo llamo ''la mejoría de la muerte''; en algún momento me volví indispensable al servicio de Rusia y mi trabajo era ordenar sus archivos y papeleras de documentos.
- ¿Qué harás con todo este desorden Russland?. –
Le dije al abrir una caja vieja y empolvada que estaba detrás de los archiveros con fechas actuales.
- Ah…revísala tú y deshecha lo que creas conveniente. –
- Esta bien, como digas. –
Comencé a indagar, prestamos, pagarés…
- Tratado de no agresión con Alemania…. –
- ¿Uh?...¿dijiste algo Prussia?. –
- Nein…nada…solo que tienes mucha basura aquí. –
- Ahh…da…lo sé…pero hay algunas cosas de las que no quisiera deshacerme aún. –
- Ja [Si]… -
La mayoría de esos papeles los destruí, se hacían tiras y podía verlas sangrar, como los tirajes de mi corazón. Guardé el tratado firmado por Alemania…era una manera de tener algo suyo físicamente.
Comencé a mover papelería de su escritorio, siempre lo atiborraba de pilas y pilas de documentos que Belarus nos hacía llegar a diario, entre el desorden, una pila de los mismos se cayó. –
- Ah…rayos.. –
- Nee..Prussiya, ¿ty v poryadke? [¿Estás bien?] –
- Si, descuida, todo en or….den… -
Del suelo, un citatorio, una asamblea ante los países…pude verlos a todos, cerré mis ojos y en el cielo un buitre sobrevolaba en círculos, descendiendo lentamente.
- ¿Qué es…esto?... –
- ¿Qué es qu…?...¡deja eso!... –
- ¿Para qué se reunirán? –
- Eso es algo que no te interesa. –
- ¡Me interesa por que como aves de rapiña se dividen lo que es mío!. –
- ¡Era tuyo Prussiya!, ¡era tuyo!, ya no posees nada, ahora eres mío, ¿entiendes?, ¡mío!...ya me encargaré de estos idiotas pero tu tienes que mantener tu gran boca cerrada. Ahora, dame ese citado… -
La frialdad se apoderó de mi, extendí mi brazo y le entregué…mi cuerpo, mi alma, mi historia, mi sangre y mi gloria.
''Como buitres sobre mi cabeza me acechan y la muerte no espera, yo solo ruego por volverte a ver''.
Por decisión de los Aliados, Prusia fue declarada en 1947 oficialmente disuelta como unidad administrativa y Estado alemán.
