Miraculous, les aventures de Ladybug et Chat Noir y sus personajes son propiedad de Thomas Astruc y Zag Entertainment.

Palabras: 1896.

07.- Premios

La suite de Jagged estaba a tope, las risas y el champán llenaban el ambiente. Jagged y su elenco se habían llevado siete de los ocho premios a los que estaban nominados, Kitty Section se había hecho con los dos a los que postulaban. Había sido una gran noche. Y la fiesta se había trasladado del teatro en el que se había hecho la entrega hasta la suite del rockero.

Jagged, descalzo, se subió al sofá mientras Didier y Vivicia le jaleaban con silbidos. Él movió las manos de arriba a abajo rogando que dejasen de hacer escándalo, pero riendo como un chiquillo al que le encanta ser el centro de atención.

Luka se acercó a Penny con curiosidad.

—¿Qué hace?

—Va a dar el discurso de verdad —musitó desenredando los brazos de la cintura de Pierre que la soltó también—. Lo que ha dicho en el escenario es lo que se espera de él; lo que va a conjunto con su personaje; lo que no expone su vida privada.

—No lo entiendo —declaró Luka.

—Escúchale y le entenderás.

Luka se quedó junto a ella cargado de curiosidad. Jagged se aclaró la garganta.

—Amigos, compañeros, familia... AURORA. —La mánager de Kitty Section le dedicó una mueca de molestia—. Gracias por estar aquí.

»Gracias, Penny, por el blablablá que me has ayudado a escribir para el escenario.

La mujer asintió levemente y alzó su copa llena de zumo.

—Mi gente está acostumbrada a esto, pero para los que sois nuevos por aquí, el mensaje bueno es el de ahora, el otro es sólo para que la galería tenga leña para echarle a mi hoguera.

Luka lo entendió. Si Jagged atraía en exclusiva la atención sobre él evitaba que hurgasen en la vida de los demás. Le había parecido un discurso egoísta y, en cierto modo, ególatra.

—Antes que nada, gracias a mis maravillosos músicos, porque sin ellos sólo sería un tío vestido con lentejuelas encima de un escenario —soltó con una carcajada sincera—. Lográis que no parezca un loco de atar con una guitarra entre las manos. Os quiero, sois geniales.

»Didier, eres una auténtico tocapelotas, siempre llevándome la contraria y protestando, pero eres bueno así que me toca aguantarte. —El batería alzó su copa riendo divertido, sus discusiones y encontronazos eran sonados, pero formaban un buen equipo. Habían aprendido a coexistir y trabajar bien juntos—. Además, si te echase me quedaría sin chófer y Pierre sí que me cae bien.

El chófer rió y le dio un codazo a Didier que replicó robándole un beso.

—Vivicia, Vivs, Vivi —pronunció apuntándola con el dedo—. Eres aire fresco y talento. También una ladrona de cereales sobresaliente. —Las mejillas de la muchacha se tiñeron de rojo encendido, pero no bajó la mirada ni se encogió sobre sí misma como lo habría hecho antes—. Haces que las cosas suenen rock'n'roll, y cuando estés lista sabes que me tienes aquí para lo que necesites. Contactos, fondos, consejos desastrosos, lo que sea. Pídelo y te será concedido.

A Luka le sorprendió, el día que habían conocido a Vivicia se habían topado con la supervillana en que la había convertido Hawk Moth porque el propio Jagged la había despedido por unos cereales.

Siguió pronunciando los nombres de sus músicos uno a uno, hasta llegar a Kitty Section, a los que dio un agradecimiento bastante genérico para evitar que se volviera incómodo para Luka. Continuó con un breve discurso sobre la importancia de la música y, al acabar, se irguió cambiando todo su lenguaje corporal.

—Aunque todo esto que he soltado está muy bien. Tengo que decir que si hay alguien aquí que merece de verdad este premio no sois ninguno de vosotros.

—Ahí va el ego —masculló AURORA entre dientes.

—Yo tampoco —continuó Jagged. AURORA alzó la mirada con curiosidad—. Si hay alguien que se merece en realidad este y todos los premios que recibimos es Penny porque sin ella aquí no funcionaría nada.

Penny avanzó hacia la mano extendida de Jagged impulsada por el suave empujón que le habían dado Pierre y Didier. Jagged bajó de un salto del sofá, con su mano derecha firmemente aferrada y una sonrisa en los labios.

—Sin ti, Penny, habríamos acabado a golpes más de una vez. Tú lo organizas todo, nos cuidas a todos, te encargas de que las cosas encajen y funcionen. ¡Incluso esperan a saber si tú apruebas mis ideas!

—¡Es que Penny es la adulta del equipo! —exclamó Didier.

La mánager rió un poco avergonzada por estar en el centro de la atención de la suite. Jagged replicó alzando el dedo corazón desatando más risas.

—De acuerdo, no puedo negarlo —replicó.

»Eres el motor y el corazón de este equipo. Así que los premios son tuyos.

—Yo sólo compro cosas con lentejuelas y hablo por teléfono —contestó ella con timidez.

—Sabía que dirías eso.

Se hizo un silencio cargado de expectación, Luka miró los rostros sonrientes del equipo de Jagged preguntándose qué era lo que estaba a punto de pasar y por qué todo el mundo parecía estar esperando a que pasase.

—Pénélope Rolling, sé que soy como un crío, que te doy mucha faena y dolor de cabeza, pero ¿te casarías conmigo?

—Ay, madre mía...

—Sé que no te gustan las cosas ostentosas, así que espero que no te lo parezca.

Jagged sacó una cajita forrada de terciopelo burdeos y la abrió revelando un anillo sencillo de oro blanco con un par de piedrecitas azules talladas en forma de estrella que hacían conjunto con la que llevaba colgada al cuello, el primer regalo que le había hecho con intención de declararse para su cumpleaños.

—Te agradecería que me contestases antes de que me dé un infarto —añadió nervioso. Se había dejado llevar por la idea de Pierre y ahora empezaba a arrepentirse, tendría que haberlo hecho en privado—. Puedes decir que no con...

Penny lo interrumpió con un intenso beso en los labios que desató un estruendoso clamor.

—Sólo por estar seguro, ¿eso es un sí?

—Sí.

—¿De verdad?

—Sí —repitió riendo.

Luka sonrió mientras veía como Jagged alzaba a Penny del suelo para dar una vuelta sobre sí mismo con ella y volvía a besarla. Se le veía más feliz que nunca y, aunque no dejaba de ser extraño, se alegraba mucho por ellos.

Penny se vio engullida por la marea de compañeros deseando felicitarla. Rose abrazó su cintura con fuerza y tras un torrente de palabras emocionadas en un volumen demasiado alto se encontró cara a cara con AURORA.

—Aún estás a tiempo de huir —le soltó AURORA, Penny rió.

—Creo que me quedaré un poco más con él.

—Te compadezco.

—No es tan terrible —replicó la mánager sin perder la sonrisa.

—Más le vale comportarse contigo o tendré que matarle.

Si no conociera la historia entre ellos se molestaría, pero no era el caso y no podía decir que en parte no la comprendiera. Habían cambiado muchas cosas desde el instituto y, sin excusar a ninguno de los dos, su problema venía de no ser claros a tiempo. «Críos cagándola como críos» había dicho Jagged y era justo así; la diferencia la marcaba el hecho de que Jagged había pasado página y AURORA no.

Cuando la suite se vació de gente, Penny amontonó las botellas vacías y las copas sobre la mesa en la que siempre trabajaba y dejó preparadas un par de bolsas de basura para recoger los restos de la fiesta por la mañana después del desayuno. Él siempre le decía que eso debería de hacerlo el servicio de limpieza del hotel, que para eso les pagaba, pero ella insistía en que recoger ese tipo de desastres no era trabajo del personal del hotel y lo hacía ella misma, antes la observaba hacerlo sacudiendo la cabeza, sin embargo, desde que eran pareja la ayudaba hacerlo.

—Deja eso, es tarde, vamos a la cama.

Ella accedió sin pensárselo dos veces, estaba agotada y hacía un par de días que no se encontraba muy bien, así que se había limitado a tomar zumo de frutas como los chicos de Kitty Section. Meterse en la cama le sentaría de lujo.

—Ah, Fang. —Jagged la miró. Como Fang odiaba el ruido excesivo en casa le había dejado en la suite adyacente, la que siempre le había pertenecido a ella—. ¿Debería ir a buscarle?

—Por la mañana. Estará bien, tiene agua y comida y le he dejado la bañera llena por si le apetece darse un chapuzón.

Más tranquila, Penny, le siguió hasta la habitación y se deshizo del elegante vestido. La observó mientras se ponía el pijama maravillado con el hecho de que una mujer tan increíble como ella hubiese accedido a casarse con un idiota como él. Se deshizo de su ropa también y se estiró con ella en la cama.

—¿A quién deberíamos invitar?

—¿Qué?

—A la boda, Penny.

Ella le sonrió.

—¿No estás yendo un poco rápido con eso?

—¿Tú crees? Es que no querría acabar en un sitio enorme con ochocientas personas.

—De acuerdo —musitó dejando un breve beso en sus labios—. Cuéntame tu plan.

La sonrisa de niño travieso se dibujó con facilidad en sus labios.

—Me gustaría algo pequeño sólo con gente que nos importe, al resto que les den.

Penny soltó una carcajada. Siempre había creído que Jagged preferiría una celebración por todo lo alto, ruidosa, excéntrica y a rebosar de gente.

—Tampoco tengo a mucha gente a la que invitar —declaró Penny—. Así que me parece un buen plan.

—Eso nos deja con: Cécile y sus padres, Meddhi, mi madre, Luka, Oriane y ¿Fang?

—Pierre, Didier y Vivicia. Si viene Luka debería venir Marinette.

—Y Juleka también.

—¿En cuánta gente habías pensado? —le preguntó Penny.

—No más de quince personas.

Jagged frunció el ceño, dándose cuenta de que tal vez no era una cifra muy realista.

—Pero mientras sean menos de treinta estará bien.

—No tendremos problemas con eso —musitó Penny.

Jagged se acurrucó a su lado satisfecho. A diferencia de Penny, su lista de gente a la que podría invitar era larguísima, aunque la de gente a la que quería a su lado en un momento tan importante bastante corta.

—Hay algo que tengo que pedirte.

—Claro, ¿qué es?

—Quiero que firmemos un acuerdo de separación de bienes.

—Penny...

—Si por lo que fuera esto saltase a la prensa no quiero que especulen con el dinero —musitó mirándole seriamente—. Y si no funcionase, no me gustaría que el dinero se convirtiese en un motivo de disputa.

—De acuerdo, lo firmaremos, pero no esperes que le haga mucho caso.

—Jared.

—Me encanta cuando pronuncias mi nombre como si fueses a reñirme y a castigarme sin postre —pronunció riendo—. Es mi dinero, puedo hacer con él lo que quiera. Podría lanzarlo desde la azotea del hotel, o repartirlo entre los que pasen por la puerta, hacer un colchón con él...

—O podrías ahorrar para cuando seas un anciano y necesites una residencia.

—Ah, sí, ahí está la abogada siendo práctica. Hola, abogada, hacía tiempo que no te oía.

Penny le dio un suave manotazo en el hombro, pero rió cómoda.

—Dios mío... —murmuró Penny enterrando la cara en su hombro.

—¿Qué?

—Vamos a casarnos.

—Adoro cuando eres tan lenta de reflejos, cariño.

Adoraba hasta el más mínimo detalle de ella.

Continuará

Notas de la autora:
¡Hola! Séptimo capítulo con una petición de matrimonio en una suite abarrotada. Con este capítulo, en cierto sentido, se acaba la introducción; lo que significa que en el próximo arranca la trama.
Nos leemos en unos días.