Poco a poco perdemos a los amigos, lo perdemos todo, y seguimos perdiendo y perdiendo… y entre más perdemos, más pensamos que… que el final está cerca y cada vez se vuelve más fuerte esa sensación de vacío dentro de uno.
El cambio puede ser difícil, pero es así como crecemos. Puede ser lo más complicado, darte cuenta de que no puedes aferrarte a algo para siempre. A veces, tienes que dejarlo ir. Pero de las cosas que dejas ir, te sorprenderás de lo que puede volver a ti.
Ha sido un camino largo, amigo. Pero triste y felizmente, hemos llegado al final de esas carreras que comenzaron en el 2020 y a finales de 2021.
Así es. En unas horas (al momento de publicar esto) estaremos llegando al final de esa serie que tanto nos gusta, que nos ha hecho reír y llorar, y, sobre todo, conocer gente maravillosa con los mismos gustos, una verdadera comunidad.
Pero no solo se trata del final de la serie, pues, como ya lo dije antes, también hemos llegado al final de este fanfic.
Primero que nada, agradecerte si has estado aquí desde el principio, o llegaste por azar del destino, no importa, lo importante para mí, además de ti como lector, es que lo hayas disfrutado.
No se trata de una de mis acostumbradas biblias de capitulo, de hecho, es casi la mitad de los anteriores, pero sentí que hacerlo más largo solo era irse por las ramas y no llegar a nada. Por eso tomé la decisión de hacer esto, además de traer el final lo más pronto posible.
Sin más que agregar al momento,
Disfrútalo…
~O~
Solo… solo sentí su sangre recorrer mi mano.
Empujaba cada vez con más fuerza la daga. Quería provocarle el mismo dolor que yo sentí cuando me enteré que solo me usó, que me puso en contra de ustedes… en contra de ti…
—Bruja… maldita.
Dijo con su voz llena de odio, mientras escupía sangre.
—Llámame como quieras, así yo haré lo mismo… asesino.
Le dije mientras me esforzaba por que mi voz no se quebrara del dolor.
—Ah… ah… Nada… nada borrará lo que hiciste… nunca te perdonarán… te matarán de todas formas, hagas lo que…
No pude soportar sus palabras porque… porque tenía razón.
De un momento a otro, Philip ya se encontraba en el piso sobre su propia sangre. No me di cuenta de en qué momento le rebané la garganta, pero nunca me sentí más libre.
Caí de rodillas, llorando. Por mi cabeza pasaba todo lo que hice… ya nada fue más doloroso que recordar cuando creí haberte dejado de amar, incluso… odiarte
…
—Después de eso, fui a donde se encontraba la resistencia. Sabía lo que me esperaba al ir ahí, y sabía a quienes podía encontrar, aunque, no esperaba que fueran ellos quienes estaban al frente.
Luz continuó en silencio mientras Amity terminaba el relato, ambas sentadas en el piso, abrazando sus piernas y con la mirada de tristeza.
—De inmediato les supliqué de rodillas que me dejaran hablar antes de que me hicieran pagar lo que hice, revertir el hechizo, y después podrían hacer lo que quisieran conmigo.
—Entonces, ¿ellos te…? —Luz preguntó con serenidad.
—No —respondió Amity sin dejarla terminar su pregunta. Supo exactamente lo que iba a preguntar—, pero no los culparía de haberlo hecho… apenas lo intentaron y… tu primo intervino.
Luz apenas esbozó una sonrisa en su rostro al escuchar eso, sin embargo, la bruja no pudo ver esa expresión del rostro de quien amaba debido a que ambas se encontraban sentadas dándose la espalda la una a la otra.
Amity no tuvo el valor para continuar hablando con ella mirándola directamente a los ojos. No dejó, por más que lo intento, de sentir esa vergüenza que sintió desde el momento que regresó.
Sí lo intentó, intentó permitirse escuchar esas palabras que Luz quiso decir al momento de que la vio de nuevo unos minutos atrás, sin embargo, Amity no se lo permitió. Su corazón le decía que lo hecho no era para ser perdonado en tan poco tiempo y con tanta facilidad, por eso, en aquel momento, la de cabello castaño evitó la mirada de la humana, incluso dándole la espalda y sentándose en el piso.
Luz, quien se vio sorprendida por el arrebato de la bruja, también bajó su mirada e hizo lo mismo, solo que ella, al querer dejar todo ya en el pasado, se sentó justo detrás de Amity, y se apoyó de espaldas en ella para después abrir con unas simples palabras:
—Entonces… te escuchó.
Amity, habiéndole contado ya casi todo a Luz, solo suspiro antes de dar por finalizada su historia.
—Cuando terminé de liberar a la última bruja, de inmediato me ataron con cadenas y me llevaron al conformatorio —finalizó con la voz apagada—. Tu… conoces el resto.
—Sí —mencionó Luz sin darse cuenta, meditando todo lo que había escuchado.
Su amada cometió un gran error e hizo lo posible por arreglarlo, y aceptando el castigo que mereció por todo el mal que hizo, sin embargo, había una ultima duda que a la humana carcomía por dentro y que no estaba dispuesta a dejar pasar la oportunidad de resolverla, escuchándola la respuesta de la propia Amity.
—Am… Amity, quisiera saber una última cosa —preguntó Luz, lista para escuchar las razones de la bruja—… ¿por qué… por qué querías morir?
Amity no se sorprendió al escuchar su pregunta. Imaginó que en algún momento ella querría saber el resto de la historia, pero no esperaba que fuera tan pronto.
Sin darle más rodeos al asunto, comenzó a contarle a Luz el resto de su historia.
—Cuando… cuando estaba con Belos o Philip o quien quiera que haya sido esa cosa, dijo…
…
—Esa eras la verdadera tu…
—Cállate…
—Todo lo que fuiste en el pasado no era más que una máscara de tu verdadero ser…
—Es mentira —dije, llorando por recordar lo que en su maldito nombre hice—… no es verdad…
—Así, joven Blight, quieras volver a ser lo que fingías ser antes, no podrás…
—¡No! ¡Cállate! —Grité con desesperación, pero la daga ya estaba en mi mano
—¡Nunca fuiste amiga de nadie, y nunca amaste a…!
…
—No podía dejar que terminara de decir eso… yo… yo sí te amo —dijo con el corazón en la mano y sus ojos cristalizados—, pero… ¿y si él tenía razón? ¿Y si en realidad ese era mi verdadero ser? Yo… yo tuve miedo de eso… tuve miedo de mí misma. Por eso lo decidí. No quería que todo eso se repitiera, o incluso… que pudiera ser peor.
Amity escondió su rostro entre sus piernas flexionadas contra ella, casi ahogando sus últimas palabras, palabras a las cuales no obtuvo respuesta, al menos no de manera inmediata, pero lo que sí ocurrió, fue como sintió que, al estar apoyada en Luz espalda con espalda, esta se moviera de esa posición, colocándose de pie nuevamente.
Amity pensó que Luz abandonaría la habitación y la dejaría sola, aun si eso no tuviera mucho sentido después de lo que la humana había pasado, pues la bruja desconocía esa situación.
No reaccionó a la acción de Luz, por lo que el que esta se colocara delante de ella de manera repentina, con una mirada inexpresiva en su rostro, provocara que Amity casi se fuera de espaldas contra el piso con el rostro enrojecido, algo que no sucedió debido a la postura de la misma Luz, pues acabó con la espalda apoyándose en sus piernas.
—¿En realidad creíste eso? —Cuestionó Luz con la misma mirada y con cierto tono de incredulidad en su voz.
Amity dudó un poco en contestar, pero al final, lo hizo, sonriendo de manera sarcástica.
—Lo sé. Ahora que lo digo en voz alta suena a…
—Suena a que se dio cuenta de que habías recobrado la razón y no quería perderte por ningún motivo —completó Luz, relajando su expresión y tratando de darle a Amity un poco más de confianza, no solo en ella, sino también en sí misma—. Él te temía —continuó, colocándose de rodillas y tomando una de las manos de la bruja entre las suyas—, es por eso que se concentró en ponerte en nuestra contra… Sabía que, si te colocabas de su lado, entonces… entonces…
—Entonces pasaría lo que pasó, Luz —complementó Amity a la vez que vio a Luz titubear—. Es por eso que no podía permitir que pasara otra vez… y si para evitarlo debía morir, entonces así sería —finalizó derramando más lágrimas mientras desviaba la mirada.
Luz hizo lo mismo, mas no fue por enojo o molestia. Sintió la misma incomodidad que Amity, pues, a pesar de todo, no podía sacar de su mente lo que lo había sucedido. Por más que se repetía a sí misma que ya la había perdonado, los recuerdos de lo que sintió aquel momento se mezclaban con lo que ahora sentía.
Sí, ella también se encontraba confundida, pero en ese momento, hizo de todo para hacer que lo que en verdad sentía por Amity fuera lo que predomine en su cabeza.
Pero si quería hacerlo, ella también debía dejarlo salir.
—Am… Amity —le llamó con discreción, como si tratara de contarle un secreto—… Escucha, yo —hizo una pausa para encontrar las palabras correctas. Quería ser honesta con ella, pero sin dar a entender ideas erróneas—… yo sé que todo ha sido una locura, y no me siento cómoda ocultándote mi sentir, pero, si he de ser honesta, sí… sí estoy molesta…
Al escuchar eso, el corazón de Amity se estremeció. Claro, lo esperaba, pero era muy distinto saber lo que iba a escuchar que escucharlo de Luz misma. Por lo que casi comienza de nuevo a derramar algunas lágrimas, si no fuera porque la humana a la que amaba continúo.
—… estoy molesta por lo que pasó —decía elevando paulatinamente su tono de voz—; estoy molesta porque fuiste muy ingenua para dejarte controlar por Phillip; pero, sobre todo, lo estoy porque, porque… porque pasé casi un año sin mi batatita…
Amity levantó su rostro al escuchar esas palabras, dejando su vista a la deriva, pero su mente muy atenta si es que Luz decía algo más, y así fue.
—No… no podremos nunca olvidar lo que sucedió, ni tú, ni yo, ni los miembros del consejo y mucho menos el resto de los habitantes de las islas —alegaba mientras en su voz cada vez se sentía más una sensación de renovación—… pero lo que sí podemos, o, al menos yo puedo hacer —antes de terminar, se colocó delante de Amity, de manera que sus rostros estuvieran a la misma altura para poder verla a ella—… es intentar perdonarte… a ti, la bruja que amo.
Amity quedó sin habla. En su corazón sentía una calidez inexplicable, pero sumamente reconfortante al escuchar esas palabras, mientras en su mente, la batalla entre la parte que le decía que no era merecedora del perdón, perdía contra aquella parte que le argumentaba que eso ya no dependía de ella.
Recordaba todo lo sucedido. Había aceptado el castigo y lo había cumplido en parte. La decisión había dejado de estar en sus manos desde hace tiempo.
Sonrió al mismo tiempo que dejó caer sus últimas lágrimas, unas ahora de felicidad, las cuales limpió y, al tenerla frente a ella, esbozando esa magnifica sonrisa que la enamoró desde el principio y extendiendo su mano, con timidez, extendió su brazo para responder el ofrecimiento.
Y finalmente, pasó.
Al tomar de nuevo su mano y sentir la suavidad de su piel, recordó esa primera sensación que, como formalmente novias, había sentido.
—Amity —rompió Luz el agradable silencio—, yo sé lo que hiciste. Fueron cosas muy malas —dijo, haciendo que Amity sintiera un poco de vergüenza una vez más—, pero recapacitaste, y, es por eso que…
Ni siquiera terminó esa frase, pues sus labios se juntaron para cerrar esa conversación con el mejor beso que ambas pudieron tener.
—También te amo… camotito.
…
Y así, hemos concluido, amigo mio. Gracias por tus lecturas, por tus votos y tus comentarios.
Decir adiós, sería tonto; un hasta pronto, solo será.
