Pov. Zeke Landon
—Muy bien, Zeke —la voz de John me sorprende, así que aparto mi mirada de la revista CatCo que tengo entre mis manos —. Creemos que es momento que comiences a tener una vida en National City —enarco una ceja, no sé bien a qué se refiere —. Hemos estado conversando —escucho con atención, él se sienta frente a mí en la silla vacía —y tus últimos estudios han mostrado que todo está en orden, consideramos que podemos dejarte salir.
—¿Salir? —pregunto cruzándome de brazos.
—Sí, es momento que tengas un trabajo, un cuarto de alquiler y todas esas cosas que cómo ser humano necesitas —asiento levemente, procesando sus palabras —¿Tú crees estar preparado?
Me quedo un momento en silencio, sopesando el peso de su pregunta.
—¿Me seguirán vigilando, cierto?
—Bueno, está claro que sí —dice con honestidad —. De hecho, el pequeño departamento que te asignaremos, está justo frente al de Kara…
—¡No! —digo aprisa —En cualquier sitio, menos cerca de ella.
—Eso no está a discusión, la decisión está tomada —su voz es firme.
—¿Y Kara está de acuerdo con ello? —cuestiono enarcando una ceja —No creo que ella esté interesada en ser mi niñera.
—Zeke —dice John con voz paternal —. Ella tiene mucha fe en ti, incluso te ha conseguido un empleo en CatCo —el alma deja mi cuerpo al enterarme de todo lo que está haciendo por mí —. Confía en ti, aun cuando puede que no lo merezcas.
—En eso estamos de acuerdo —suspiro y miro al techo durante algunos segundos, pensando.
—Demuéstranos que estamos equivocados, demuéstratelo a ti mismo —añade por último antes de ponerse en pie y salir de mi habitación.
Decir que esta decisión ha sido mía, es una total mentira, porque los altos mando ya habían decidido lo que sería mi vida a partir de hoy.
